40 Aniversario
Lluis Bassets

Sobre el autor

es periodista. Director adjunto y columnista de EL PAÍS. Tiene a su cargo la edición de Cataluña.

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Mis libros

Cinc minuts abans de decidir

Cinc minuts abans de decidir

Enmig del vendaval independentista

Un llibre que explica, qüestiona i contextualitza com s’ha esdevingut, setmana a setmana, el canvi radical que els darrers quatre anys ha sotragat Catalunya. Des d’abans de la sentència del Tribunal Constitucional, fins avui, quan l’independentisme és en primer pla del debat polític i social.

L'any de la revolució

L'any de la revolució

Com els àrabs estan enderrocant els seus tirans

Crònica, anàlisi i atlas de les revoltes de la dignitat, que van conmocionar al món àrab durant 2011, amb referències i comentaris a tots els països on els joves van aixecar-se en protesta contra l'autoritarisme i les dictadures. Amb un nou epíleg per l'edició catalana.

El último que apague la luz

El último que apague la luz

Sobre la extinción del periodismo

Una reflexión sobre los últimos años de la industria de la prensa escrita, las dificultades para seguir haciendo periodismo de calidad y la indisoluble relación entre periodismo y democracia.

El año de la Revolución

El año de la Revolución

Cómo los árabes están derrocando a sus tiranos

Balance, atlas político y análisis de las causas de las revueltas de 2011, que han derrocado a cuatro dictadores, encendido enfrentamientos civiles y provocado reformas y convulsiones políticas en la entera geografía árabe.

¿AUN PODEMOS ENTENDERNOS?

¿Aun podemos entendernos?

Conversaciones sobre Cataluña, España y Europa
REIVINDICACION DE LA POLÍTICA

Reivindicación de la política

Veinte años de relaciones internacionales
La oca del señor Bush

La oca del señor Bush

Como la Casa Blanca ha destruido el orden internacional

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El discurso de Europa

Por: | 02 de mayo de 2016

Hay errores que no tienen enmienda. Barack Obama no reparará la división de Europa a la que tanto contribuyó su antecesor George W. Bush y sobre todo la peña neocon que le rodeaba. Europa se hallaba dividida cuando llegó Obama en 2009 y está todavía más dividida y desorientada cuando se va ahora en 2016. No se trata de echar las responsabilidades sobre Washington y ni siquiera sobre quien más leña echó al fuego de la fragmentación europea con aquella guerra global contra el terror que decretó el fin del multilateralismo, la obsolescencia de Naciones Unidas y la vulneración de las leyes y códigos internacionales sobre derechos de las personas.

La principal responsabilidad es de los europeos y nadie ha contribuido tanto como ellos a la actual catástrofe política. Pero fue Donald Rumsfeld, el secretario de Defensa de Bush, el sembrador de vientos que inventó la nueva Europa enfrentada a la vieja de la que surgen algunas de las tempestades actuales. A notar que en la Europa nueva estaban el Reino Unido que ahora quiere irse y los países del grupo de Visegrado (Polonia, Hungría, Chequia, Eslovaquia), que ahora galopan hacia el populismo xenófobo. También estaba la España de Aznar, que apoyó la resolución para declarar la guerra a Irak con sus votos en el Consejo de Seguridad, su foto de las Azores y su manifiesto en favor de Bush y contra Francia y Alemania que le valió el agradecimiento de la Casa Blanca y luego la incorporación al consejo editorial de News Corporation, el grupo de Murdoch que edita el Wall Street Journal donde salió publicado el panfleto; la misma España del Partido Popular que ahora con Rajoy se ha ausentado de Europa y del mundo hasta convertirse en invisible desde la Casa Blanca.

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El año del Estado Islámico

Por: | 01 de mayo de 2016

El califato terrorista se proclamó en Mosul el 29 de junio de 2014, tres semanas después de que la ciudad iraquí cayera en manos del autodenominado Estado Islámico (EI), pero ha sido en 2015 cuando el grupo terrorista se ha consolidado y desplegado en toda su potencialidad destructora. Este pasado año la organización que ha venido a suceder y superar a Al Qaeda ha atacado por primera vez territorio europeo, mediante la acción de combatientes solitarios pero coordinados, extraídos fundamentalmente de la tercera generación de inmigrantes árabes en Francia, a la vez que cientos de miles de refugiados que huyen de la guerra civil siria han desbordado la capacidad del sistema de asilo de la UE y desencadenado reacciones xenófobas en todo el continente.

Hay que remontarse unas décadas para fijar los orígenes del EI, perfectamente entreverados con la historia de Al Qaeda. Habría que referirse a las guerras de Irak, las dos, la primera emprendida por Bush padre en 1990 y la segunda por Bush hijo en 2003, y las dos también de Afganistán, la que iniciaron y perdieron los soviéticos tras su invasión en 1979 y la que empezaron en 2001 y todavía no han ganado los estadounidenses. A partir de la primera guerra de Irak se produjo la ruptura de Bin Laden con la monarquía saudí --disgustado por la alianza de Washington con Riad y sobre todo por la presencia de tropas estadounidenses en el territorio que alberga los lugares sagrados del islam-- de la que surgió su proyecto de organización internacionalista islámica. Antes, de la primera guerra de Afganistán, había surgido ya toda una generación de mujaidines bajo protección saudí, pakistaní y estadounidense, todavía en plena guerra fría y naturalmente sin sospechar que allí se incubaba el huevo de la serpiente, es decir los talibanes y grupos como Al Qaeda.

Las causas inmediatas que explican la aparición del mayor grupo terrorista de la historia, más de 30.000 combatientes reclutados en todo el mundo, encuadrados militarmente, con mandos del ejército de Sadam Husein desmantelado por EE UU, y probablemente el mejor equipado –pertrechos de tres divisiones iraquíes enteras tomados en Mosul tras la desbandada del ejército y la policía, armamento pesado, centenares de vehículos blindados--, hay que buscarlas en el fracaso de la primavera árabe, aquella oleada de revueltas y revoluciones democráticas de 2011 que hizo caer cuatro dictaduras –Túnez, Egipto, Libia y Yemen—y agrietó los pilares del orden político árabe.

Tres fueron las consecuencias derivadas de las revueltas. La primera y más visible es la implosión de tres países, Libia, Siria y Yemen, convertidos en estados fallidos, donde circulan armas, terroristas y personas en busca de refugio y se combaten entre sí facciones y guerrillas de todo tipo. La segunda es el fracaso del islamismo político en su experiencia democrática en Egipto, que ha lanzado en brazos del yihadismo a millares de jóvenes desencantados. Y la tercera y decisiva, la fusión de la guerra civil siria con el conflicto sectario iraquí en una contienda global entre chiíes y suníes, que se encuadra en una especie de guerra fría regional entre dos potencias como Irán y Arabia Saudí, apoyadas respectivamente por Rusia y Estados Unidos.

(Este artículo es mi aportación al Anuario Joly de Andalucía 2016, que publica el Grupo Joly, editor del Diario de Cádiz y ocho cabeceras andaluzas más).

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Ahora una 'glasnost' saudí

Por: | 28 de abril de 2016

La perestroika no ha llegado todavía, pero ya se anuncia la glasnost, la transparencia. Los 30 años transcurridos desde Chernóbil nos recuerdan cómo la opacidad y la impericia reformadora precedieron a la destrucción del régimen soviético en apenas tres años.

No hay régimen autocrático que no haya observado con pavor aquella experiencia. Algunos, como los comunistas chinos, sacaron sus lecciones. Enfrentaron la revuelta de Tiananmen en 1989 en dirección contraria: la economía antes que la política y sin soltar las riendas del partido único sobre la sociedad. Ahora es el turno de los saudíes, a los que se puede aplicar la sentencia de Churchill sobre los soviéticos: una adivinanza, envuelta en un misterio, dentro de un enigma. Si la guerra fría tuvo la kremlinología, que escudriñaba en los secretos de la jerarquía roja, la época actual exige de la saudiología para los opacos comportamientos de la familia más rica, poderosa, nutrida y endogámica del planeta.

Transparencia es la palabra utilizada una y otra vez por el príncipe Mohamed Bin Salmán, hijo del rey y segundo en línea de sucesión, para explicar en una entrevista a la televisión saudí El Arabiya su plan estratégico para los próximos 14 años, denominado Visión 2030. Esta entrevista, así como dos más a medios internacionales, también forma parte de una voluntad de transparencia por parte del joven e impulsivo dirigente, 31 años, al que se le atribuye la intervención de su país en la guerra de Yemen y la creciente tensión con Irán.

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El club de las ideas muertas

Por: | 25 de abril de 2016

Hay gente que ama las ideas muertas, conceptos que han fracasado o ya no funcionan, pero siguen siendo útiles para obtener la adhesión de los ciudadanos y como consecuencia el poder. Moisés Naím lo ha contado en su libro Repensar el mundo (Debate), y en concreto en el capítulo "¿Qué es la necrofilia ideológica". Hay ideas, en efecto, que son auténticos zombies. Fueron concebidas para unas épocas y circunstancias que ya no existen o en todo caso no son las nuestras, y seguimos utilizándolos como si estuvieran vivas y coleando.

Las ideas muertas tienen sus clubes exclusivos, partidos a derecha e izquierda, nacionalistas o antinacionalistas, que no podrían vivir sin ellas. Entre ellas algunas son además mortíferas, es decir, pueden desbordar el pensamiento y la palabra hasta convertirse en acciones con consecuencias letales. No hay idea muerta más peligrosa que la de la utilidad y moralidad de la violencia política en defensa de una causa pretendidamente justa. La historia del terrorífico siglo XX constituye una demostración de sus efectos en la difusión del dolor y de la muerte sin conseguir ninguno de los objetivos que sus apóstoles propugnaban. También la desgraciada y nefasta peripecia del terrorismo europeo, desde las Brigadas Rojas hasta ETA.

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La madeja saudí

Por: | 21 de abril de 2016

Esta es una madeja hecha de petróleo y dinero, religión e ideología, armas y poder, mucho poder. Con las pasiones que les acompañan: odio, fanatismo, sospecha, rencor, celos, venganza. Con príncipes y jeques; diplomáticos y agentes secretos; dobles y triples, naturalmente; multimillonarios y políticos; comisionistas y financieros. Con un presidente que ya se va y unos príncipes de la siguiente generación que acaban de llegar y ya se pelean bajo la mirada perdida de un rey anciano. Con una vieja alianza que cae a trozos y una nueva por hilvanar. Con peripecias y personajes que parecen surgir de las tragedias históricas de Shakespeare y de la serie televisiva Homeland.

Los reyes saudíes solían alcanzar el trono ya en la ancianidad, enfermos y bordeando la incapacidad, pero la próxima vez ya no será así. Si no espabilan los jóvenes, los malos augures aseguran que puede incluso que no haya próxima vez. Sin cambios profundos, sin reformas y sin instituciones, con los precios del petróleo por los suelos y las expectativas de bienestar de la gente por los cielos, está en juego el futuro de la dinastía y también del país al que ha dado su nombre.

Toda una época toca a su fin y Obama la encarna a la perfección con sus ideas sobre Oriente Próximo y en cierta forma con su visita, precedida por una entrevista a la revista The Atlantic que ha ofendido en lo más íntimo a los príncipes saudíes y ha rubricado el fin de la relación privilegiada que Washington mantenía desde 1945 con Riad, por la que los Saud garantizaron el petróleo a Estados Unidos y estos protegieron militarmente a la monarquía saudí, además de despreocuparse de las aberraciones de su régimen medieval.

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Obama en Hiroshima

Por: | 18 de abril de 2016


Hiroshima
Hay gestos que curan, actos simbólicos con capacidad terapeútica. Lo más parecido a milagros laicos o morales. Willy Brandt, de rodillas ante el monumento del gueto judío de Varsovia (71.000 judíos caídos en la represión nazi de la insurrección o deportados), en diciembre de 1970. François Mitterrand y Helmut Kohl, cogidos de la mano ante el osario de Douaumont en septiembre de 1984, donde se hallan enterrados y mezclados 130.000 cadáveres de jóvenes alemanes y franceses sin identificar, en Verdún, escenario de las matanzas de la I Guerra Mundial.


Willy-Brandt-
Gestos como los de Varsovia y Verdún suelen ser fruto de una larga y callada meditación, aunque luego parezcan espontáneos y sorprendentes. Brandt había depositado una corona como parte del protocolo más ordinario de la visita del canciller, pero quiso significar de forma más emotiva y explícita el pesar de los alemanes por el dolor infligido a los judíos, a Europa entera, y especialmente a los países del antiguo bloque comunista, los destinatarios de la apertura al Este, la Ostpolitik, con la que el brillante político socialdemócrata y antiguo resistente contra el nazismo inició el camino hacia la reunificación alemana y europea.


Verdun
El acto que presidían Kohl y Mitterrand ya era de un alto simbolismo en la reconciliación entre franceses y alemanes, pero el presidente francés quiso desbordar el protocolo para condensar en una imagen elocuente que quienes pudieron coincidir frente a frente y matarse uno al otro en la II Guerra Mundial eran ahora el motor que impulsaba la unidad de los europeos. Nunca como en aquellos años funcionó el tractor franco-alemán que condujo al ingreso de España, al Mercado Único y al Tratado de Maastricht, entre muchas otras cosas, la mejor época de la Europa que hemos conocido.

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La perestroika del desierto

Por: | 14 de abril de 2016

Una cierta perestroika ha empezado súbitamente en Arabia Saudí, cuando menos se esperaba y por parte de quien menos se esperaba. La policía religiosa, puntillosa y vigilante ante los comportamientos religiosos desviados de los ciudadanos, y especialmente de las mujeres, ha sido desposeída por el gobierno de sus poderes para perseguir, detener y castigar directamente a los infractores de la ley islámica, a la vez que se le ha recomendado que actúe “con amabilidad y gentileza” cada vez que tropiecen con un comportamiento sospechoso.

Los designios de Riad se cuentan entre los más opacos y secretos del mundo, tan difíciles de interpretar como eran los del Kremlin en la era soviética. No es fácil comprender el significado de esta medida, que convertirá al temido cuerpo de policía religiosa en algo más inofensivo que los bobbys de Londres, dedicados a dar buenos consejos y a ayudar a las viejecitas a pasar los semáforos en vez de amedrentar e incluso castigar a la población.

Cuesta creer en una reblandecimiento del actual poder saudí, en manos del joven príncipe Mohamed bin Salman, número tres en la jerarquía e hijo del rey Salman, que ha dado suficientes pruebas de radicalización bélica y de la proverbial dureza saudí en el mantenimiento del orden público y la aplicación de castigos medievales, incluida la pena de muerte con sable, que en 2015, con 157 ejecuciones, alcanzó la mayor cifra en 20 años.


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El trilema catalán

Por: | 11 de abril de 2016

No todo es posible. A estas alturas, aunque parezca mentira, hay señales de que ya hemos empezado a reconstruir el consenso. Tras cinco años de una cabalgada de sueños inalcanzables, estamos empezando a aterrizar. Finalmente. No todos, es cierto, pero al menos algunos. Así hay que leer, de forma optimista, las barbaridades que están oyéndose estos días, de uno y de otro lado: son la última reacción desmadrada antes del ataque de sensatez que inevitablemente deberá llegar.

Es hora, pues, de ponerse al día y de hacerlo con una idea catalana, una de esas ideas a la vez diferenciales y propias. Diferenciales, porque, como sabemos y nos han enseñado desde nuestra más tierna infancia, todo en Cataluña es distinto. Y propias, porque todo lo que existe en el resto del mundo también existe en Cataluña en su forma peculiar y a veces única. Dicho de otro modo: tenemos de todo. Mi propuesta catalana tiene la forma de un trilema. Necesitamos un trilema y que sea catalán.

Los trilemas se derivan de los dilemas. En vez de escoger entre dos términos incompatibles, hay que escoger entre tres. En los trilemas la incompatibilidad suele reducirse a uno de los términos respecto a la combinación de los otros dos. Un buen ejemplo es el propuesto por el filósofo esloveno y ex yugoeslavo Slavoj Zizek respecto a los intelectuales comunistas (algo sabe de ello): no pueden ser a la vez honestos, inteligentes y apoyar sinceramente al régimen; los honestos e inteligentes no apoyan al régimen; los inteligentes que apoyan al régimen no son honestos; y los honestos que apoyan al régimen no son inteligentes.


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El populismo y sus causas

Por: | 07 de abril de 2016

Las diferencias no tienen que ver con los sistemas políticos cuando se trata de poner la fortuna a buen recaudo. Ciertas elites de los distintos países se encontrarán en los mismos paraísos fiscales, coincidiendo además, por cierto, con otras elites de la delincuencia global, la corrupción política, el terrorismo y el tráfico de drogas y de armas de toda la gama, desde los kalashnikovs hasta materiales nucleares.

Pocos lo han contado tan bien como los Papeles de Panamá. No es el primer éxito del Consorcio Internacional de Periodismo de Investigación, que ha procesado el torrente de información sustraído a la firma Mossack Fonseca. Pero es el de mayor ejemplaridad. Ahí están, casi siempre representados por parientes o allegados, dos enemigos enfrentados en guerra (Putin y Porochensko), monarcas autocráticos y constitucionales, primeros ministros de impecables democracias y vulgares dictadores, derecha e izquierda, deportistas y escritores, ocho miembros del actual o anterior Politburó comunista chino y el dirigente caído en desgracia y encarcelado Bo Xilai. El caso más peregrino y, en cierto modo, representativo es el del chileno Gonzalo Delaveau, presidente de Transparencia Internacional Chile.

Panamá no es la excepción, sino un eslabón imprescindible del prototipo de la opacidad: sociedades pantalla panameñas, con cuentas en Suiza, que invierten en fondos de Luxemburgo y sirven para comprar yates, pisos y arte en Londres. Todo lo que han hecho la OCDE y la UE desde 2009, cuando el G20 anunció el fin del secreto bancario, ha servido para poco, según Gabriel Zucman, profesor de Berkeley, de la escuela de Thomas Piketty y autor de 'La riqueza oculta de las naciones. Investigación sobre los paraísos fiscales'. Desde entonces, la riqueza oculta mundial, en vez de disminuir, como se esperaba, se ha incrementado en un 25 por ciento y alcanza ya los 7'6 billones (trillions en inglés) de dólares, equivalente al 8 por ciento de la riqueza global.

Para Ramon Fonseca, 64 años, panameño, abogado, novelista, político, fundador de la firma legal Mossack Fonseca, se trata de una vulneración de un derecho humano, el de la privacidad, por parte de unos hackers o piratas informáticos en el contexto de una caza de brujas. Sus declaraciones al Financial Times no dejan lugar a dudas sobre la legalidad y legitimidad de sus actividades, convertidas ahora en pasto de demagogos y populismos. Así es el sistema. Hay unas leyes nacionales y hay unas rendijas legales que aprovechan quienes saben y pueden hacerlo.

El corazón del sistema está fuera del sistema. Esta es la mayor paradoja del capitalismo globalizado, en el que hay dos clases de personas: los que se rigen por las reglas de juego mal que bien acordadas o aceptadas por todos, es decir, la plebe o el común de los ciudadanos; y los que funcionan sin otra regla de juego que no sea la de su máximo beneficio, es decir, una aristocracia de la riqueza que suele coincidir en buena medida con la del poder.
No hay que mezclar causas con efectos. No son los Papeles de Panamá los que alientan los populismos, sino que los populismos son la reacción espontánea y casi biológica ante lo que los Papeles de Panamá denuncian.

Alto riesgo en el mar Egeo

Por: | 04 de abril de 2016

Nadie estará tan pendiente de lo que ocurra esta próxima semana en Grecia con los refugiados como Angela Merkel. Si el plan de devolución a Turquía que ha pactado la Unión Europea no funciona, las responsabilidades recaerán ante todo sobre las espaldas de la canciller alemana, que ha sido su principal patrocinadora y ha querido salvar con ello la inicial política de puertas abiertas que ha llevado a un millón de refugiados a instalarse en Alemania solo en 2016.

El Consejo Europeo y las autoridades turcas acordaron el 18 de marzo la devolución de quienes llegaran a Grecia a partir del día 20, operación que en principio está previsto que empiece el 4 de abril con un primer grupo de 500 refugiados. Parte esencial del plan es conseguir un efecto disuasivo, lo contrario del efecto llamada, de forma que se corte el flujo de migraciones hacia Europa desde Oriente Próximo, pero todavía no hay señal alguna de que se haya conseguido. Tampoco hay seguridades de que la presión migratoria no se abra paso más tarde hacia otros puntos, como son las costas italianas, maltesas o españolas.

Las dificultades son evidentes, incluso para quienes han concebido el plan. El mayor argumento a favor es la ausencia de planes alternativos. Cerrar Europa a cal y canto, como propugnan algunos países en nombre de la preservación de la identidad cristiana y de la soberanía nacional, sería el fin de la UE, la ruptura con las convenciones internacionales y el regreso a unos Estados nacionales iliberales, en pugna unos con otros. Tampoco es posible abrir desordenadamente las fronteras europeas al torrente de refugiados que llega desde Oriente Próximo, pues agotaría la capacidad de absorción en muy poco tiempo, afectaría al orden público y conduciría de nuevo a la solución anterior, al encastillamiento xenófobo.

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El País

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