La tercera generación es la prueba definitiva. La sucesión de padre a hijo es imprescindible, pero todavía no basta. La hemos visto en Siria. Quizás vamos a verla en Libia y Egipto. Pero donde mejor se lleva la restauración de la monarquía de siempre es en la Corea del Norte comunista, que surgió de los hielos ensangrentados de la Guerra Fría y se mantiene congelada e impertérrita en su dogma totalitario cuando ya han pasado veinte años desde su conclusión. Allí acaba de anunciarse que el Querido Líder Kim Jong-il, que sucedió en 1994 al Gran Líder Kim Il-sung, tiene ya sucesor, en la persona de su hijo menor, de 26 años, el Futuro Líder Kim Jong-un. Si llega a producirse esta segunda sucesión, la dinastía de los Kim, fundada en 1948, se consolidará como la primera monarquía de uno de los penúltimos paises comunista.s Los Castro, que llegaron al poder diez años más tarde, están por el momento en una mera sucesión lateral, de hermano mayor a hermano pequeño, y no han manifestado aspiraciones sucesorias mayores.
