Escribiendo sobre Bush, se me murió Ryszard Kapuscinski (ver El estado del pato cojo). El minúsculo homenaje de una cita que hice entonces quiero repetirlo ahora, cuando el Gobierno de su país quiere matarlo de nuevo, esta vez en forma de destrucción de su imagen y de su prestigio, de esa cosa tan antigua pero valiosa que es el honor. Me tienta una frase: no lo conseguirán. Pero la prudencia y el escepticismo sobre el poder destructor de los fanáticos me aconsejan escribir: hay que evitar que lo consigan.
Ahí va la cita, tan a cuento de las facturas que va pasando la guerra de Irak a unos y otros, y que al parecer tanto duele que se les recuerden a quienes la apoyaron en las urnas y en sus artículos: "Crimen y castigo, el mal infligido y la venganza, son inseparables; siempre, más tarde o más pronto, pero siempre acaban formando pareja. Lo mismo en las relaciones entre individuos que entre los pueblos. A aquel que empieza una guerra -es decir, a juicio de Heródoto, comete un crimen-, al primero en atacar, finalmente, enseguida o al cabo de un tiempo, lo alcanzará la venganza, el castigo". 'Viajes con Heródoto' (Anagrama). Diré por cierto, que esta última me parece una frase magnífica, sobre todo por que está cargada de buenos deseos. Pero por desgracia creo que la historia la ha desmentido muchas veces. Aunque no en el caso de Bush, Blair y Aznar con su guerra contra Irak.
