El poderoso siempre intenta escaparse, encontrar un punto de fuga por donde se produzca la expansión de su poder, conseguir una ley especial que sólo valga para él. Sólo se salvan quienes se incorporan humildemente al servicio de la comunidad, aceptando los límites, comprometiéndose a someterse a las reglas y añadiendo un plus además de autocontención y de prudencia. Son muy pocos. En el panorama europeo soy capaz de señalar a una persona sin mucho riesgo de equivocarme: Angela Merkel. El sistema contribuye, no hay duda, pero no basta. Sus dos predecesores, Helmut Kohl y Gerhard Schroeder, no demostraron las mismas virtudes. Alemania tiene probablemente el Estado de derecho más sofisticado y equilibrado y la democracia más fina entre todos los grandes países; pero no basta. Lo definitivo es la persona, su carácter, su formación, sus ideas y valores.
Continuar leyendo "Límites y reglas" »
Alemania va a las urnas el domingo con una ley electoral que ha sido declarada inconstitucional por el tribunal que interpreta su Ley Fundamental. Además es muy probable que la mayoría que asegure la Cancillería para Angela Merkel sólo se alcance precisamente gracias al mecanismo que los jueces han declarado anticonstitucional. Este resorte electoral, que concede escaños adicionales a los partidos por encima de los que le corresponderían en proporción a sus votos, puede producir un efecto parecido al que permitió en 2000 a Bush vencer en su carrera hacia la Casa Blanca, obteniendo más compromisarios con menos votos que Al Gore. El Tribunal Constitucional alemán exigió en una sentencia de 2008 la reforma parlamentaria de la ley electoral para antes de 2011, dejando así estas elecciones de 2009 en un limbo de legitimidad que puede afectar al próximo Gobierno y abrir una crisis institucional.
Continuar leyendo "Un sistema electoral en crisis" »
No se sabe si EE UU ha empezado su decadencia, pero todo el mundo está de acuerdo que quien sin duda alguna se encoge es Europa. Debido sobre todo a su anorexia política. La reducción de tamaño afecta a todos los países, pero en proporciones distintas. Algunos se encogen a ojos vista, pero hay uno, en cambio, cuya talla internacional aún crece en términos relativos: es Alemania. Salvo esta semana, en que la campaña impone una pausa a su creciente protagonismo en la escena exterior.
Continuar leyendo "Para Obama, es sólo Angela" »
Los electores alemanes votan formalmente a candidatos por circunscripciones y a partidos a nivel nacional, según un doble sistema mayoritario el primero y proporcional el segundo, el 27 de septiembre. Pero a través de su doble voto, que permite por tanto una doble opción a favor del candidato de la propia circunscripción de un color y de la lista nacional de un partido distinto, el ciudadano puede apostar también indirectamente por alguna de las fórmulas de coalición posibles. En estas próximas elecciones son dos las opciones de coalición que cabe plantear en términos realistas a la vista del actual mapa electoral y de las expectativas levantadas por los sondeos. La primera, preferida por la canciller Angela Merkel, es la cristiano-liberal, formada por los demócrata-cristianos de la CDU-CSU y los liberales del FDP. La segunda, secretamente deseada por los socialdemócratas a falta de otra opción a la vista, es la continuación de la Gran Coalición actual entre CDU-CSU y SPD.
Continuar leyendo "Alemania es una gran coalición" »
Y lo mismo les sucede a muchos admiradores de Obama. Pocos dirigentes suscitan hoy en día más adhesiones, a derecha e izquierda, que la canciller alemana. Hasta el punto de que el pasado 26 de junio, durante la visita oficial de Angela Merkel a Washington, al presidente norteamericano se le escapó una frase comprometedora respecto al resultado de las elecciones alemanas que se celebrarán en septiembre ante las cámaras de la segunda cadena de televisión pública germana ZDF: “Usted ya ha ganado. No sé por qué le preocupan (las elecciones)”. La frase fue captada por un cámara alemán en el trayecto desde el salón Oval hasta la Sala de Prensa de la Casa Blanca, en el primer viaje oficial de la dirigente alemana con Obama de presidente. Este pronunció la frase, tan inoportuna para los socialdemócratas alemanes, ante un comentario de circunstancias de la señora Merkel: “Ahora tenemos que preparar nuestra campaña electoral”, le dijo. Lo que piensa Obama no se basa tan sólo en las encuestas favorables a la CDU-CSU, sino sobre todo en las simpatías que la señora Merkel suscita en todo el mundo.
Continuar leyendo "El voto de Obama es para Merkel" »
Tengo muchos deberes por hacer. Quisiera escribir sobre Rusia y su nuevo presidente imperial, salido de las urnas de la democracia soberana, ese Dimitri Medvedev cuyo apellido no supo pronunciar la señora Clinton. Me está esperando Hugo Chávez, con su crisis andina, que es muy suya, una auténtica huída hacia delante de la que vamos a ver si sale bien parado. También la evolución de la izquierda en Alemania y en Italia: en el primero de ambos países porque Die Linke, el partido de Lafontaine y de los ex comunistas, está consiguiendo implantación en el Oeste y está a punto de caramelo la ruptura del tabú de que sólo se puede pactar con ellos en territorio de la antigua DDR; en el segundo, porque Walter Veltroni, el candidato del Partido Democrático, hizo unas declaraciones a este periódico de las que hacen época: su identidad política no es la izquierda sino el reformismo. Algo de todo esto ya estaba en la Tercera Vía de Clinton, el New Labour de Blair y el Neue Mitte de Schroeder, pero ahora se anuncia con formas todavía más tajantes. Es un tema para meditar y discutir. ¿Hay que tirar todas las banderas y símbolos que han vestido la política en los últimos doscientos años o tienen todavía alguna utilidad? La cuestión no es si hay diferencias entre izquierda y derecha, sino para qué sirve la identidad ideológica y política organizada en la bipolaridad derecha e izquierda.
Continuar leyendo "Mis amigos franceses" »
Antaño fue un sistema político de tres partidos. La bisagra era la que podía llegar a cambiar el color del gobierno cuando ninguno de los dos grandes tenía mayoría para gobernar en solitario. Primero aparecieron Los Verdes, en competencia con los liberales de la FDP. Luego ha aparecido Die Linke, la izquierda, en competencia con Los Verdes y con el SPD. Ahora se está convirtiendo en un sistema de cinco partidos, dos pequeños centrales con capacidad de coalición con todos y otro pequeño extremista a la izquierda que todavía no vale en el plano nacional. Todo se hace más difícil y conduce, a veces por desesperación, a la gran coalición. Pero también da lugar a nuevas y extrañas combinaciones. Jamaica, por su bandera: el negro de la derecha democristiana, el amarillo de los liberales y el verde de Los Verdes. Hubo ya el semáforo: rojo de los socialdemócratas, amarillo y verde. El sistema permite experimentar a nivel regional lo que todavía no se ha podido hacer en el Gobierno federal.
Continuar leyendo "A partir de Alemania" »
Lo mejor de Sarkozy es su talento teatral, su sentido del gesto y de la improvisación. Sus fotos son estampas redondas para las primeras páginas de los periódicos. Sarkozy tiene este don como otros no lo tienen. Angela Merkel, sin ir más lejos. Es un aura que se contagia y se pega a quien le acompaña. Las imágenes de Sarkozy en sus encuentros con Merkel están llenas de calor y de amistad, a veces con ese punto de ambigüedad de las efusiones de afecto entre adultos. Y sin embargo, nada más lejos de la realidad. No se detestan, pero tampoco se aman, y mantienen, como sus respectivos países, una silenciosa e intensa emulación en casi todos los campos, aunque encabezan y sirven a esta pareja franco-alemana a la que la historia de la unidad europea ha obligado a trabajar en un matrimonio de conveniencia después de que la geografía la hubiera llevado a destrozarse en guerras atroces.
Continuar leyendo "No hay que pisar esa jaima" »
El mapa engaña. Entre los países de mayor tamaño de la Unión Europea, la izquierda gobierna en Italia, Reino Unido y España, y participa en el Gobierno de Alemania. También ha colocado, en su menoscabo, a varias de sus personalidades en el Gabinete de apertura de Nicolas Sarkozy. Pero es difícil hallar un momento de mayor confusión respecto a su identidad y a sus estrategias, y de mayor debilidad en sus liderazgos. Las dificultades que atraviesa el mayor partido de la izquierda europea, la socialdemocracia alemana, pueden servir de ejemplo. La participación en el Gobierno de gran coalición y, sobre todo, la continuación de las reformas de la Agenda 2010 que elaboró el canciller Gerhard Schröder están abriendo espacio a la formación nacida a su izquierda, Die Linke, integrada por los ex comunistas de Alemania del Este y por los partidarios del izquierdista Oskar Lafontaine. Y la popularidad de la canciller Angela Merkel está capitalizando para la derecha y para sí misma todos los éxitos del Gobierno, la buena marcha de la economía y la salida del túnel del déficit.
Continuar leyendo "En busca de un Sarkozy de izquierdas" »
Ya estamos en el fregado. La vuelta caliente del verano ya ha llegado. El fin de semana, Le Monde le publicó una entrevista en la que fustigaba al presidente del Banco Central Europeo, el francés Jean-Claude Trichet, y al presidente del Eurogrupo (los 13 países del euro), el luxemburgués Jean-Claude Junker. El lunes proclamó ante los mejores arquitectos del mundo que "la arquitectura también es política" y anunció una reflexión sobre el futuro del Gran París. El martes anunció la reforma de los regímenes especiales de pensiones y de jubilación en las empresas y servicios públicos. Y ayer miércoles, hincó el diente a la función pública y a la reforma del Estado: quiere una "revolución cultural", menos funcionarios, que trabajen más, y estén mejor pagados.
Continuar leyendo "Bombardeo de saturación" »