Lo nunca visto. La abstención, la caída del voto socialdemócrata y -aunque parezca extraño- también del conservador, el incremento del voto liberal, la dispersión de voto y muchas otras cosas han convertido estas elecciones generales alemanas en un caso insólito, una excepción que esta vez no confirma ninguna regla sino que la rompe e indica que Alemania está cambiando y reinventándose. "Nunca en los 60 años de la República Federal..." es la expresión repetida una y otra vez desde la noche del domingo para referirse a las cifras que arrojaron las urnas.
Continuar leyendo "Hundimiento y metamorfosis" »
Las elecciones alemanas tienen la virtud de la claridad. Hay cuatro vencedores y un perdedor. Sin hablar de Angela Merkel, cuya victoria está por encima incluso de los resultados de su partido. No hay lugar para maquillajes ni cabe esconderse en comparaciones fraudulentas. Nada parecido al espectáculo hispánico en el que todos salen ganando. El último nubarrón para un resultado claro, los malditos escaños suplementarios que el Tribunal Constitucional ha ordenado suprimir, no han jugado papel alguno en la configuración de una mayoría suficiente. Sin contar estos mandatos electorales de regalo, CDU, CSU y FDP cuentan con 308 escaños, más de la mitad de los 598 que conforman el número mínimo de escaños del Bundestag. Si se cuentan, como debe ser el caso, la mayoría tiene el holgado margen de 332 escaños sobre el total de 622 que componen el nuevo hemiciclo.
Continuar leyendo "La última incógnita" »
No hubo voto oculto de la izquierda. Esos votantes socialdemócrata de última horas, fiel infantería de la izquierda histórica que llenaron las urnas en 2005, desmintiendo los pronósticos más negros, esta vez no han aparecido por ningún lado. La izquierda ha quedado dividida y desmovilizada. La canción de cuna de la señora Merkel, que aparentemente adormecía a todo el electotarado, ha tenido unos efectos soporíferos terribles para los socialdemócratas. Ayer fue su peor noche en la historia de la República Federal de Alemania.
Continuar leyendo "¿La sorpresa? Que no hubo sorpresa" »
Los grandes partidos están preparados para el verano del poder y para el invierno de la oposición. Cuando pierden el Gobierno utilizan el descanso obligado impuesto por los votantes para cargar las pilas y tomar carrerilla para ganar la siguiente partida. Es lo que han hecho los liberales alemanes, que han tenido que soportar 11 años en la oposición, primero frente a la coalición roja y verde de Gerhard Schröder y luego frente a la Gran Coalición negra y roja de Angela Merkel, aunque sin tener hábito alguno, pues se habían sentado prácticamente en todos los Gobiernos desde la fundación de la República Federal de Alemania. Salvo cinco años en que les descabalgó la mayoría abrumadora de Adenauer, el FDP ha gobernado con los democristianos de la CDU-CSU y con los socialdemócratas del SDP hasta 1998. Con una presencia marcada por una especialidad liberal que es ya una tradición difícilmente eludible: la cartera de Asuntos Exteriores.
Continuar leyendo "El invierno liberal toca a su fin" »