La pregunta del Rey a Chávez valdría también para Sarkozy. Tal como tiene el patio, con unas elecciones municipales que pintan mal para su partido y con su imagen pública por los suelos en las encuestas de opinión, lo mejor que podría hacer el presidente de la República es callarse y estarse quieto una temporada. Estoy seguro de que se lo agradecería el Gobierno, empezando por su primer ministro, François Fillon, un político discreto y eficaz, y se lo agradecerían sobre todos los numerosos candidatos a alcaldes y a concejales de la Unión para un Movimiento Popular (UMP), que se presentan a las elecciones municipales el 9 de marzo y ven cómo peligra su futuro, sobre todo por las ganas que les están cogiendo los franceses, como resultado de los desvaríos sarkozianos.
