La moda de la bici ha acabado favoreciendo al ciclismo urbano. Foto: Cristobal Manuel
Aunque la eclosión del ciclismo urbano ha
hecho que aparezcan
múltiples tipologías de biciclistas, “en general se podría
decir que dos actitudes dominan en las bicicletas: los activistas y los civiles”,
cuenta Andreas Røhl, responsable del programa ciclista de Copenague. Esa
diferenciación surge, en la mayoría de las ocasiones, en función de la ciudad
por la que se pedalea. En Guatemala, por ejemplo, los pocos que osan usar su
velocípedo por la calzada van cargados de intenciones, subidos en
mountain
bikes y varias prendas de ropa especializada. En Barcelona el ritmo es
diferente y se ve a gente charlando en paralelo desde sus respectivos sillines.
Madrid se queda en un término medio y puede aparecer tanto el que va con lycra,
casco y mascarilla; el que lleva una decena de pegatinas reivindicativas o los
que pedalean con la ropa conjuntada. La vestimenta y la actitud que se lleva en
la bici parece únicamente dependiente del carácter del pedaleante; la realidad
es que
cada urbe, en función de los obstáculos o facilidades que se pongan al
ciclismo, genera un tipo de ciclista.