Domingo. Agobio, dudas, presión arterial. Todo se viene encima. Empeñado en buscar respuestas a preguntas que ni siquiera estás seguro de querer plantearte. Incomprensión, miedo. Los argumentos de siempre. La casa llena y vacía al mismo tiempo. Vía de escape: la bici. Comenzar a pedalear, a sentir la ciudad bajo las ruedas y, en el trasiego, intentar organizar el desorden emocional. Subes, bajas, viento, frío, alegría, desánimo, abatimiento, cansancio. Cuando crees que no puedes más alguien te incita a seguir, continúas. Bajadas, viento en la cara, un parque. Árboles, gente, sonrisas, aire y un perro. Seguridad, descubrimiento y aprender a intentarlo. Terapia a pedales y el domingo sienta mejor.
p.d: El corto se llama Two broad arrows y es de Adrian Moat
