A partir de mediados de mayo, cuando el sol despunta en Saratoga Springs amanece un día idílico para montar en bici. Una de estas mañanas, Adam Marino, dándose cuenta de que se celebra el Bike to Work Day, decide acudir a su escuela a pedales. Los padres de Adam, ciclistas impertérritos, siempre le han remarcado que el colegio era como el trabajo para él por lo que la reivindicación del joven les deleitó. Adam tiene 12 años, un cuerpo delgado y diabetes tipo 1. Debido a esta enfermedad, sufrió una drástica pérdida de visión que, gracias a una rápida intervención y una terapia constante, logró relegar al grado leve. Adam juega al fútbol, practica ski y toca la trompeta en un grupo de jazz. “Tiene problemas para leer las señales de tráfico a una cierta distancia pero se las arregla”, cuenta su madre en una entrevista.
