"Ellos nos lo han quitado todo; vamos a dejarles #sincocheoficial”. Este hashtag (etiqueta), que lleva dando vueltas por la red social Twitter desde ayer, es la respuesta de varios colectivos -parece que iniciada por Sevilla en bici en relación con los coches oficiales del Ayuntamiento de la capital andaluza- a la subida del IVA y los recortes en el paro, educación y sanidad. Una campaña de activismo virtual que aboga por la retirada de los coches oficiales. En España circulaban 22.500 coches oficiales. Aunque desde hace unos meses esas cifras se han reducido a golpe de subasta para sacar cash, la cultura del coche gratis imperaba entre los gobernantes. Los últimos datos del Gobierno al respecto reconocía 436 coches oficiales; la administración Obama, que gobierna a 300 millones de personas, posee 412. El Sindicato Unificado de Policía, responsable de conducir con seguridad a los representantes públicos, estima que hay entre uno y tres coches por representante público y que el 95% de ellos son suprimibles. El objetivo de #sincocheoficial es que los políticos empiecen a moverse de otra manera: en bici, en metro o en autobús. Sería ideal la imagen del presidente del Gobierno con sus escoltas pedaleando al Congreso para ahorrar gasolina.
