Australia es uno de los pocos países del mundo que obliga al uso del casco en sus vías urbanas. La política, aplicada a principios de los noventa, que criminaliza a los ciclistas que no llevan protección, solo ha sido copiada en Nueva Zelanda y en algunos estados de Estados Unidos. Israel intentó aplicar la normativa pero, tras cuatro años de prueba, decidió retirar la ley. Si ningún país del mundo apuesta por la obligación del casco, ¿por qué el Gobierno de España decide sacarse este as de la manga?
