Una calle por la que no pasan coches es una calle a la que se da la oportunidad para que pasen muchas otras cosas.
Un coro de voces inundaba la madrileña calle de la Palma ayer por la tarde. “Podría ser así siempre”, alababan algunos vecinos la recuperación de espacio para el peatón frente a los siempre dominantes coches. “¿Dónde aparco ahora?”, se preguntaban otros imbuidos en su propia burbuja vital. “Llega mañana”, aseguraban los más informados en referencia a la visita de Ana Botella, alcaldesa de Madrid. Nadie permanecía indiferente. La última semana en la calle madrileña, unas de las que cuenta con mayor diversidad de usos con un centro de salud, varios teatros, comercios, bares o una escuela de arte, se ha vivido una intensa actividad. Operarios midiendo, camiones cisterna limpiando, hormigoneras pavimentando… Estaban preparando la zona para celebrar la semana europea de la movilidad sostenible (del 16 al 22 de septiembre), o “para la visita de la alcaldesa”, aseguraban algunos vecinos. De cualquier manera, el resultado de los trabajos realizados los últimos siete días se podía notar ayer: más gente paseando, menos coches, parejas charlando en los bancos instalados o niños jugando en las zonas verdes delimitadas. Con el lema La Palma a tus pies, el Ayuntamiento, ayudado por vecinos, comerciantes y varios espacios creativos de la zona, ha cumplido una decana reivindicación vecinal: quitar espacio a los coches. Y, de paso, usar esa acción como emblema de la movilidad sostenible madrileña. Lo malo: parece que la medida solo va a durar una semana.
