L´Eroica es una carrera sui generis: poca gente va a ganar, la mayoría de los participantes parecen sacados de Los Autos Locos y las bicicletas son viejas; no vintage, viejas. Con ese panorama, la competitividad queda relegada a un segundo plano y el divertimento, la estética, la superación y las especialidades dominan. Eso fue lo que emanó la cita, celebrada el domingo 7 de octubre en la Toscana italiana, que en la celebración de su 15 aniversario reunió a más de 5.000 corredores y al doble de curiosos. “El objetivo de L´Eroica es disfrutar no ganar”, matiza desde el sillín Perico Delgado. El icono del ciclismo español acudió a Italia con su maillot amarillo, trofeo de su triunfo en el Tour de 1988, como embajador de Le Coq Sportif y corrió con una bici de la década de los ochenta. En la competición no están permitidas las bicicletas posteriores a 1986; anteriores, todas valen. Velocípedos de los de verdad, con la rueda delantera muchísimo más grande que la trasera, tándems y bicis tuneadas llenaron Gaiole in Chianti y compitieron en cuatro modalidades: 205, 135, 75 y de 38 kilómetros.
