Los usuarios que utilizan frecuentemente el Bicing deberían comprarse una bicicleta privada. Con esta idea, Eduard Freixedes, concejal de movilidad de Barcelona (CiU), defendió la subida tarifaria de un 116% del servicio público de bicicletas barcelonés. Con la crisis como justificación, Freixedes desgranó en su comparecencia, los objetivos del servicio público. “Pretendía poner bicicletas en manos de los ciudadanos para que, al subirse, las hiciesen suyas y se diesen cuenta hasta qué punto podían usarlas cotidianamente”, explicaba Freixedes. Un incentivo a los pedales que tuvo una gran acogida en la capital catalana y que ahora puede verse resentido por la subida del abono. De aprobarse, el coste anual pasará a costar 97,5 euros, frente a los 45,11 euros actuales. “Nadie plantearía nunca que los usuarios del autobús o de los taxis se pasaran al coche privado”, contesta Joan Vals, presidente del Bicicleta Club de Catalunya (BACC) al concejal.
