I Love Bicis

I Love Bicis

I love bicis se acerca a la realidad de la bici urbana, sinónimo de modernidad, responsabilidad ambiental y otro tipo de movilidad. Carriles bicis, políticas de desarrollo, alforjas para ir a la última o las luces más cool. Todo con ganas de reivindicar los pedales.

Pedalea otra vez, Sam

Por: | 20 de febrero de 2013

Un hombre con su bici junto a una de las playas de Casablanca.

Una neblina cubre la mañana en Casablanca. La ciudad costera, la urbe más importante de Marruecos y la más industrializada del país africano, amanece con un sonido constante: el claxon. Los cinco millones de habitantes de este mitómano lugar encuentran en el coche la expresión de todos su anhelos. “A mi me recuerda a España hace 40 años”, resume Antonio Díaz Curiel, arquitecto gallego que lleva más de un año trabajando en la ciudad. Un puñado de míticas frases de un guión de Hollywood marcaron el carácter de esta villa, que en verano, como en los años 50, vive una revolución demográfica. Si en el pasado eran las familias francesas las que se trasladaban a La Corniche para relajarse, hoy en día se han unido sus homólogas marroquíes, saudíes o argelinas, que toman la elegante zona llena de bares, restaurantes y con el único carril bici de la ciudad.

Mucha gente va en bici en Casablanca. El ciclismo urbano, alejado de la conciencia ambiental, la moda o el urbanismo, basa su éxito en la necesidad. Marruecos crece; su economía está boyante; el Rey lo celebra y los marroquíes sueñan con ciudades a la europea sin renunciar a su idiosincrasia árabe. Este brillo económico tiene en Casablanca su pujante epicentro lo que la dota de un carácter muy metropolitano. Con tanto movimiento, la intermodalidad es común en la ciudad. La gente va en transporte semipúblico, taxi compartido, moto, bicicleta, carro de caballos y algunos en tren, excesivamente caro y poco desarrollado para usarlo cotidianamente. Así, niños, adolescentes, alguna chica joven, curritos, señores o jubilados usan el velocípedo en su vida cotidiana. “Es bastante usada, pero se asocia con recursos bajos”, resume Hafsa, que aunque nació en el norte del país lleva tiempo viviendo en la capital donde el buscavidas Rick se vuelve a cruzar con Ilsa. Un joven en la medina de Casablanca comprando con su bicicleta. Pablo León

Las principales avenidas son una jauría de automóviles que anuncian su llegada con el rugido de su bocina: si giran, pitan; si adelantan, pitan; si se acercan a un paso de peatones, pitan; si hay congestión, pitan. Los carriles se desdibujan bajo las ruedas de los mismos y, como iconos del desarrollismo, ocupan aceras, plazas y callejuelas. “La pasión por el motor es semejante a la que se vivía en España en los sesenta. Los bancos conceden créditos y la creciente clase media se anima a comprarse un coche nuevo o de segunda mano”, resume Díaz Curiel. En los escasos semáforos de la ciudad se puede ver resumido ese pensamiento: junto a un cuatro latas puede parar un Ferrari y anexo a este, un utilitario conducido por una mujer.

Osados, valientes o inconscientes podrían ser algunos de los adjetivos para definir a los ciclistas urbanos de la ciudad. Se escurren entre rugientes e impacientes motores que, cuando se agotan de esperar, tiran por la tangente y atraviesan una avenida en diagonal aunque para ello tengan que subirse a una acera. El caos automovilístico no incita a conducir por la urbe, desanima a los peatones que al cruzar un paso de cebra tienen que encomendarse a su suerte y lanzarse a la calzada; de otra manera podrían estar esperando horas antes de que nadie les cediera el paso. A los ciclistas ni se los considera. A pesar de ello, en cada calle se puede encontrar una bici vieja, de la misma época pero muy alejada del concepto vintage europeo, o una mountain bike, ideal para las abruptas carreteras y los abultados caminos.

 

Un joven circula por una de las autopistas de Casablanca. P.L.

Las dos ruedas han sido estratégicas durante mucho tiempo en Marruecos como lo fueron en España hasta la década de los sesenta. Ahora, con la pujanza económica corren el riesgo de ser fagocitadas por los coches que, dentro de 30 años provocarán un problema, aún más grave del que ya tienen, de salud pública y de congestión. Suena otro pitido. El único carril bici de Casablanca, en la zona bien, discurre vacío. 

Hay 5 Comentarios

Muy bien, buena!

boyante1.

(Del ant. part. act. de boyar).

1. adj. Que tiene fortuna o felicidad creciente.

2. adj. Mar. Dicho de un buque: Que por llevar poca carga no cala todo lo que debe calar.

3. adj. desus. Que boya.

Lo siento,no he podido seguir leyendo el artículo desde la tercera frase del segundo párrafo. El doble error en "está bollante" (la economía "es boyante") elimina toda posibilidad de continuar leyendo. Una pena por El País, y por el interés en escribir un buen artículo que sin duda ha tenido el autor..

Jope, que bien escrito. Ha sido un placer leer este artículo.

que bonito articulo!

Una oportunidad de oro para hacer las cosas bien desde el principio y aprender de la experiencia de los numerosos errores que hemos cometido aquí en España en materia de movilidad ciclista.

http://www.bicirad.es

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Sobre el autor

Pablo LeónPablo León es reportero y ciclista urbano. Escribe en El País desde 2009 sobre viajes, tendencias, cómics y cultura urbana. Comenzó con la bici por las calles de Berlín y desde entonces pedalea en cada ciudad por la que pasa.

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