Andrés Ortega

Sobre el autor

, europeo por nacimiento (padre español, madre francesa), convicción y profesión, ha sido corresponsal en Londres y Bruselas y columnista y editorialista de El País, director de Foreign Policy Edición Española y dos veces Director del Departamento de Estudios en La Moncloa. Le interesa casi todo. Ha publicado (con A. Pascual-Ramsay) ¿Qué nos ha pasado? El fallo de un país. Su primera novela se titula Sin alma.

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Lo urgente y lo importante

Por: | 11 de junio de 2012

Imagen rescate

Lo urgente era evitar la quiebra de algunos bancos españoles, y por extensión de otros países, a comenzar por Italia. Su recapitalización es condición necesaria pero no suficiente para que fluya el crédito, y el Estado ya no tiene dinero para ello. Sobre todo cuando se está generando una bola o círculo vicioso, en la cual la banca española se convierte en la principal compradora de deuda española. La troika vigilará que el dinero del rescate, la "línea de crédito", no acabe en deuda española. Es decir, no sea un rescate indirecto.

El Gobierno asegura que el prestamo del fondo de rescate, de "hasta 100.000 millones de euros" (habrá que ver si es suficiente) vendrá sólo con condiciones para el sector financiero (le pesará a los griegos en vísperas electorales). El comunicado del Eurogrupo lo dice, sí, pero también pone a España bajo vigilancia "estrecha y regular", lo que ha confirmado el ministro alemán Wolfgang Schaüble al hablar de que la troika estará encima de España. Es de temerse que una vez que se precise este rescate suave, en unos meses lleguen recortes en diversas materias (¿funcionarios, congelación o rebaja de pensiones, etc.) o subidas del IVA y otros impuestos o tasas porque no se cumpla el objetivo de déficit este año, o cuando se replanteen los presupuestos al alargar un año más, hasta 2014, el cumplimiento del objetivo del 3%. Pero tales medidas pueden no aparecer como una condicionalidad de Europa, sino como decisión autónoma del Gobierno. En todo caso, la UE y el FMI han aprendido la lección del error que cometieron con Irlanda. Pero vendrá más austeridad.

Lo urgente es salvar el euro. Hay que hacerlo en España, pero no solo aquí. Es urgente también sanear el resto del sistema financiero europeo. Los bancos italianos tienen serios problemas, e incluso algunos alemanes, a los que se ha rebajado la cualficación, y franceses. Son palabras mayores. Hay una amplia desconfianza en Europa después de las dos pruebas de resistencia (stress tests) de los bancos en el áerea euro que, aparentemente, de poco sirvieron.

Lo urgente es controlar lo que pueda ocurrir el próximo lunes 18 a resultas de las elecciones griegas del domingo, las segundas en un mes. Para España y para la Eurozona, a pesar de los alemanes, es prioritario evitar un pánico bancario viral y que Grecia permanezca en el euro, pero Berlín y otros parecen haber decidido que se tiene que ir.

Lo urgente, hay que atenderlo.  Aún estamos en lo urgente. Queda mucho por hacer para salvar la moneda única. Pero a la vez hay que ocuparse de lo importante. Es lo que Paul Taylor, en Reuters, llama la carrera entre los bomberos y los arquitectos.

Lo importante para España es que la economía crezca y genere empleos. Si no tiene perspectivas de crecimiento, la inversión extranjera (y la nacional) no vendrá. Para el crecimiento es, a su vez, condición necesaria pero no suficiente que fluya el crédito. Y que se pongan en marchas reformas estructurales, término que de tan manido ha perdido valor. Pero que en España debe significar romper el dominante mercantilismo plutocrático, es decir, muchos intereses creados que impiden que nuevos actores entren en sectores dominados por unas pocas empresas. La economía española necesita un choque de modernidad y abrir sectores enteros a la competencia. El PSOE empezó pero no se atrevió plenamente. ¿Lo logrará el PP más atado a esos grupos de intereses?  Asimismo se necesita un nuevo modelo productivo que sustituya al reventado sector inmobiliario. Es hora de recuperar una política industrial, concepto a renovar y actualizar, que regresa.

Es importante que Europa diseñe una política de crecimiento, que no se obsesione con la austeridad. Incluso la economía de Alemania está renqueante pues el resto de la economía mundial está en desaceleración. Es necesario, y se lo está rogando Obama, cuya reelección depende, en parte, de que Europa despierte. Estos días, este tema que impulsó François Hollande había pasado a segundo plano con la urgencia del rescate al sector financiero español. Es necesario recuperarlo de cara al Consejo Europeo de finales de junio. Pero por favor, no más dinero para infraestructuras en España. Salvo para el transporte de mercancias por líneas de AVE, España tiene ahora otras prioridades.

Es importante que la UE, y especialmente, la Eurozona, avancen en su integración, lo que supone que los Estados han de ceder, en unos casos, y compartir, en otros, soberanía. Ahí están sobre la mesa la unión bancaria, la unión fiscal y la unión económica que requiere una unión política. Cameron desde fuera, y Merkel desde dentro abogan por ello de forma confusa, pues los alemanes se escudan en la sentencia de su Tribunal Constitucional que establece límites a la integración al no existir un pueblo, un demos, europeo. La solución no puede ser que gobierne Alemania. Tampoco unas instituciones burocráticas. Es necesario establecer una democracia europea que no vacíe las democracias nacionales, las únicas que se basan en demoi reales. Aunque dentro de lo importante, esto tardará en llegar.La democracia no parece lo urgente. Véase en España la preocupante caída en valoración de Rajoy y Rubalcaba, y el hecho de que, según la encuesta de Metroscopia para EL PAÍS, menos de siete meses después de las elecciones generales un 64% apoye un gobierno de políticos competentes y técnicos apoyado por todos los partidos.

El País

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