En el Consejo Europeo del jueves y viernes, los 27 deberían aprobar un plan de crecimiento para la UE, en la línea indicada por la cumbre de los cuatro en Roma. Quizás incluso vaya más allá de los 130.000 millones de euros pre-decididos, o un 1% del PIB conjunto de sus miembros, sin aumentar las deudas nacionales. Bien es verdad que Europa está sin dinero para lanzarse en nuevas aventuras keynesianas, nacionales o comunitarias. Pero al menos el viento ha girado algo, no mucho, desde la pura austeridad a una cierta idea de crecimiento, de la mano de François Hollande -que podrá así ratificar el Pacto Fiscal- y de Mario Monti que fueron los primeros que lo propusieron. Aunque más importante es que se decida dar un respiro a las economías en dificultades, permitiéndoles un año más, al menos, para llegar al sacrosanto 3% de déficit. Y naturalmente que se dibuje un horizonte de salvación del euro.
Mucho se hablado de un Plan Marshall de los europeos para sí mismos Pero qué hace falta para llegar a compararlo con aquel programa que lanzó el secretario de Estado del Presidente Eisenhower?
El famoso Plan Marshall, formalmente Programa para la Reconstrucción de Europa, supuso el desembolso por EE UU entre 1948 y 1951 de entre 12.500 y 13.000 millones de dólares, lo que hoy equivaldría a unos 125.000 millones. La parte receptora tenía que poner otro tanto. Con lo que en cantidad podría equivaler a los 200.000 millones de euros.
En términos relativos, sin embargo, el Plan Marshall supuso más. Aquel desembolso representó el 2,1% del PIB de EE UU en 1948, alcanzó el 2,4% en 1949, y cayó al 1,5% en los dos años siguientes. Equivale a unos 280.000 millones de dólares de hoy anuales durante 4 años.
Para los países receptores, las transferencias anuales representaron entre 0,3% del PIB para Suecia y 14% para Austria (2,5% del PIB anual para Francia, 2,2% para Italia, 1,3% para Italia y 1,2% para Alemania, graduación que se correspondía con la posibilidad, entonces, de que partidos comunistas ganaran elecciones).
Pero digamos que una media de 2% anual –equivalente al estímulo que el anterior Gobierno metió a la economía española en 2009 y 2010- para el conjunto de la UE llevaría a 245.000 millones de euros anuales. Entonces sí que podría hablarse de un plan Marshall de los europeos para sí mismos. Sobre todo si se piensa que el presupuesto de la UE (en créditos de pago) para 2012 asciende a sólo 129.088 millones de euros.
Los 130.000 millones que se barajan ahora representan en realidad más, dada la capacidad de apalancamiento de los bonos-proyecto o del aumento del capital del Banco Europeo de Inversiones. Pero el primero de estos dos instrumentos tardará en estar disponible, y el resto es dinero que ya existe en la caja de la UE, aunque carezca de proyectos a los que aplicarse. Como pronto, a finales de año.