Andrés Ortega

Sobre el autor

, europeo por nacimiento (padre español, madre francesa), convicción y profesión, ha sido corresponsal en Londres y Bruselas y columnista y editorialista de El País, director de Foreign Policy Edición Española y dos veces Director del Departamento de Estudios en La Moncloa. Le interesa casi todo. Ha publicado (con A. Pascual-Ramsay) ¿Qué nos ha pasado? El fallo de un país. Su primera novela se titula Sin alma.

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Envidia de Alemania

Por: | 06 de septiembre de 2012

Angelamerkel¿Por su riqueza? No. ¿Por su productividad? Algo más. ¿Por el liderazgo de Angela Merkel? En el reino de los ciegos … ¿Por sus bancos? Tampoco están tan seguros. ¿Por el precio al que financia su deuda? Bastante.  ¿Por su Estado del Bienestar? Aunque a la baja, es muy superior al nuestro. No. Lo que envidio de Alemania es el nivel de su debate –de momento en una elite, pero llegando al Bild- sobre la necesidad de enmarcar en un sistema democrático los próximos pasos en la integración europea, que implicarán importantes transferencias de competencias y soberanía, especialmente en materia presupuestaria, a las instituciones de la Unión.


Es una cuestión sobre la que se ha pronunciado en varias ocasiones el Tribunal Constitucional de Karlsruhe, y volverá a hacerlo el próximo miércoles en su esperada sentencia sobre el Pacto Fiscal y el Mecanismo de Estabilidad Europeo (MEDE).


En nuestro país, o e Italia, se habla demasiado poco de esta cuestión. Parece como si creyésemos tan poco en nuestras instituciones que no nos importe, o incluso prefiramos, que se decida nuestra suerte en Bruselas y no en Madrid. Francia, por su parte, parece más preocupada por retener una soberanía que se le escapa de las manos que por el déficit democrático de la construcción europea.


Merkel y su ministro de Asuntos Exteriores, Guido Westerwelle están a favor de una reforma de los tratados para incorporar las nuevas transferencias de soberanía. Es decir para, finalmente, llegar a la necesaria unión política sobre la que se base la unión monetaria, fiscal y bancaria. Es una idea que apoya también el presidente de la Comisión, Durao Barroso, partidario de convocar, como se debe, una nueva Convención. Pero ha sido en general mal recibida por otros socios que temen tener a su vez que convocar refrendos que acabarán siéndolo sobre el euro o sobre las políticas de austeridad.


Como indica Ulrike Guérot, del ECFR, en un análisis imprescindible para entender lo que está pasando, los alemanes consideran que ante las decisiones sobre los presupuestos en Alemania, es necesario un cierto tipo de derecho de veto del parlamento alemán. O crear un sistema de decisión colectiva, sobre una base parlamentaria, pues equipara democracia no sólo a elecciones, sino también a parlamento. Es necesaria lo que los alemanes llaman un Parlamentsverbund, o unión parlamentaria. Lo que lleva, en estas refllexiones, a rediseñar el Parlamento Europeo para crear un Parlamento del Euro, y añadirle una segunda cámara representante de los parlamentos nacionales. “La cuestión clave que está emergiendo en Alemania hoy es como la democracia europea se puede organizxar en torno al euro y qué elementos parecidos a los de los Estados necesita adoptar la UE para hacer su  trabajo”. Pero claro, plantear todo esto a “más Europa”, o, si se frustra el intento, a una crisis continental colosal.


Una cuestión que se le ha planteado al Tribunal Constitucional alemán es si la decisión sobre un fondo, como el MEDE, que compromete de formas importante a varias generaciones de alemanes, puede aprobarla el Bundestag actual.


Junto a las modificaciones en los tratados europeos es más que posible que sea necesario una reforma de la Ley Fundamental alemana que, por vez primera desde la guerra y ante la importancia del tema, exija un referéndum en Alemania.  Y este referéndum acabará siendo una expresión colectiva alemana sobre más Europa, a la que cada vez son más los alemanes reticentes, y sobre un euro del que dudan.
Y no nos equivoquemos. La cuestión de la mutualización de la deuda, los famosos eurobonos, sólo puede resolverse una vez que se haya decidido sobre la unión política.


Complicaciones a la vista. Pero hay que abordalas, pues nos jugamos en ello la democracia.



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