Pensaba en la cosa de la tierra el otro día, regresando de la reunión en Paarl sobre la xenofobia. En lo difícil que es. Si hace unos años era el 3%, ahora estamos en poco más del 4% en tierras redistribuídas a manos negras en Sudáfrica, un proceso, el de redistribución, sancionado por el Parlamento y que se consagra en la Constitución. Al final del apartheid, el 86% de la tierra cultivable, el 68% de la superficie del país, se concentraba en manos blancas, 60.000 agricultores comerciales. Se calculaba que unos 13 millones de negros practicaban agricultura de subsistencia (en el 13% del territorio)






