Se nota algo de bajón. El país todavía anda de orgullo subido, pero ya se empieza a notar que el Mundial se acabó. Las áreas para ver los partidos en espacios públicos desmanteladas, el frío que nos acompaña, hasta el pobre Zakumi, la mascota, se ha quedado solo en la estación, sin nadie que informe de nada sobre el Mundial porque ya no hay Mundial.
Oficialmente, pero, el colofón será el domingo, el cumpleaños de Nelson Mandela (cuando también la maldita vuvuzela, bendita, dirá hasta otra). Luego sí que volveremos en serio a la realidad.






