De mamas & de papas

De mamas & de papas

De la comedia más almibarada al thriller más terrorífico, todo es posible en un día con hijos. En este espacio, padres y madres que a la vez son periodistas, y los lectores, comparten información y experiencias para sobrevivir a estos años apasionantes pero agotadores. Participa en los comentarios o a través de nuestro correo

Del parto 'perfecto' al parto respetado

Por: | 27 de mayo de 2011

Aviso para navegantes: este post contiene detalles de cómo han sido mis dos primeros partos, lo que algunos equiparan a las batallitas de la mili en versión femenina. Porque todavía no puedo contar cómo ha sido el tercero, para el que faltan dos meses. Solo mi deseo de que no sea igual, aunque muchos -yo misma incluida durante algún tiempo- dirían que los anteriores fueron perfectos y envidiables.

En los dos casos, rompí aguas en casa antes de tener contracciones. Con David, desde ese momento hasta que di a luz, pasaron solo nueve horas, un parto bastante rápido para ser el primero. Con Natalia, ni cinco horas (si me descuido, la tercera va a nacer en el ascensor). No tuve mucho dolor, ya que al poco tiempo de ingresar en el hospital, me pusieron la epidural. Los dos fueron partos vaginales, los niños nacieron sanos, me recuperé bastante bien... ¿Entonces, por qué quiero que el siguiente sea distinto? ¿Por qué pretendo usar métodos alternativos a la epidural para controlar el dolor, y voy a cambiar de ginecólogo y de hospital?

Pareja en una sala de dilatación (Foto: García Cordero)

Simplemente, porque en los dos partos anteriores, me sentí, en vez de como una mujer en un momento muy  importante de su vida, como un cordero, al que traen y llevan y con el que hacen lo que quieren. Llegué, me ingresaron, una persona que solo dijo que era la matrona me hizo un tacto vaginal (no pido que me inviten a salir o me regalen flores primero, pero creo que algunos profesionales no son conscientes de que lo menos es presentarse, con nombre y apellidos, a una mujer a la que vas a meter la mano hasta el fondo); sin explicarme nada, ni preguntarme nada, me tumbaron, me ataron para monitorizar el ritmo cardíaco del feto, me pusieron una vía y me enchufaron oxitocina sintética (hormona para acelerar las contracciones y el parto). Pedí la epidural (durante el embarazo, tampoco me explicaron otras alternativas, ni las ventajas ni riesgos). No me dieron opción de beber o comer algo. Lo único de lo que me libré fue del rasurado y del enema, que por alguna razón, por suerte, ya no estaban incluidos en el protocolo del hospital. 

En el paritorio, recuerdo poca cosa. Tumbada en la camilla-potro, con mucha luz en la cara, e instrucciones de cuándo tenía que empujar, porque yo no sentía nada. En algún momento, después de un rato que se me hizo muy largo, rodeada de desconocidos con mascarilla, dejaron pasar a Eduardo. En los dos partos me atendieron ginecólogas, pero tampoco se presentaron. Me hicieron episiotomía las dos veces, sin decirme nada tampoco (por suerte, no lo noté por la epidural). Se llevaron a los bebés a pesar, a hacerles el test de Apgar y a la profilaxis típica antes de ponérmelos encima. 

FAME Pero cuando amigos y conocidos te preguntan qué tal fue, no cuentas eso. "Muy bien, fue muy rápido. El bebé está estupendo", es lo normal, y más cuando oyes otras historias (20 horas de parto para acabar en cesárea, fórceps, etc). Sin embargo, te queda ese resquemor porque te has perdido una parte muy importante de tu vida, porque ha pasado y no te has enterado muy bien de cómo ha sido.

Con ese resquemor, y ya embarazada por tercera vez, llegó a mis manos el libro Los secretos de un parto feliz (Ed. Grijalbo), de Marta Espar. Esta periodista no es ninguna hippy radical. No habla de irte a parir sola a la montaña, ni reniega de todos los avances médicos que han contribuido a reducir las muertes perinatales en las últimas décadas, ni aboga por parir con dolor como dice la condena bíblica.

Ha escrito un libro muy documentado, que incluye medio centenar de entrevistas, con madres, pero también con algunos de los ginecólogos, matronas, políticos, gestores y miembros de asociaciones, como El Parto es Nuestro, que en los últimos años están cambiando el panorama de la atención al parto hacia las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud, basándose en las últimas evidencias científicas. Unas recomendaciones que han hecho suyas el Ministerio de Sanidad, las comunidades autónomas y las sociedades médicas, al consensuar a finales de 2007 la Estrategia de Atención al Parto Normal, y que sin embargo, se cumplen aún en pocos hospitales y maternidades españolas.

En resumen, explica Espar, "el parto es un hecho fisiológico, y solo hay que intervenir cuando es necesario", es decir, cuando hay complicaciones clínicas. En un parto normal, el 80% de los casos, hay multitud de procedimientos que muchas sufrimos que no sólo no están justificados ni aconsejados, sino que en el mejor de los casos producen incomodidad y en el peor, aumentan el riesgo para la madre o el bebé. Prácticas rutinarias que además se realizan sin informar a la parturienta de la causa o pedir autorización, y que normalmente las mujeres no cuestionamos porque creemos que si lo hacen los profesionales, será porque es lo mejor. El problema es cuando, como en mi caso, descubres que no es así.

FAME Entre estas prácticas, están el rasurado, el enema o el ayuno total; la administración de oxitocina artificial sin esperar a la progresión natural del parto -provoca contracciones más dolorosas y rápidas que las naturales, lo que aumenta la demanda de analgesia epidural-; obligar a la mujer a permanecer tumbada boca arriba durante la dilatación y el parto, cuando está demostrado que si la mujer puede caminar y cambiar de posición, soporta mucho mejor el dolor de las contracciones y el parto es más rápido; o la episiotomía, un corte en el periné, en teoría para evitar desgarros, pero que aparte de los incómodos puntos, pueden provocar disfunción sexual, incontinencia urinaria y fecal y otras lesiones. En España también se practican muchas más cesáreas de las recomendadas por la OMS (un máximo de un 15%), y aún existe la creencia de que son más seguras que un parto vaginal, cuando se trata de una operación de cirugía mayor que "aplicada en mujeres sanas con partos de bajo riesgo, puede provocar efectos secundarios y complicaciones graves", explica Espar.

Para esta periodista y colaboradora de EL PAÍS, se trata de una "cuestión de balance". "¿Qué prefieres, algo de dolor durante el parto o el riesgo de pasar tres semanas sin poder andar o con un flotador porque tienes una raja impresionante, o incontinencia?" "Si no quieres aguantar el dolor no lo hagas, pero que sepas que si lo haces, tienes beneficios". El problema es que muchas veces, ni le ofrecen a la mujer alternativas al dolor ni le explican los riesgos de la analgesia epidural (está asociada a un periodo expulsivo más largo y a un mayor riesgo de que el parto sea intrumentalizado; a altas dosis puede causar problemas respiratorios en el bebé a corto plazo y somnolencia) de forma clara para que pueda decidir libremente.

FAME No se trata de aguantar el dolor a pelo, sino de ir "de menos a más", dice Espar: al principio de la dilatación, muchas mujeres encuentran las contracciones soportables si las dejan moverse libremente, adoptar la postura que quieran, con el apoyo de la persona que elijan. También alivian mucho las duchas y baños con agua caliente. Luego se puede pasar a otras técnicas de menor riesgo, como el óxido nitroso. Y también se podría aplicar la epidural a dosis más bajas, de forma que permita a la mujer moverse, como se hace en algunos hospitales. El problema es que procedimientos de rutina como los antes descritos (monitorización continua con la mujer tumbada y  oxitocina sinténtica) provocan un efecto dominó, ya que el dolor de las contracciones durante la dilatación es mucho más fuerte.      

Espar recomienda que la embarazada se informe, que lea, ya que "aún no hay garantías de que en todos los hospitales y ambulatorios vayan a facilitar la información adecuada". Por ejemplo, hay mucha información en la página de El Parto es Nuestro. También la estrategia de atención al parto y la Guía de Práctica Clínica sobre la Atención al Parto Normal (con una versión para embarazadas, acompañantes y familiares) están publicadas en la web de la Federación de Asociaciones de Matronas de España (FAME) y en la del Ministerio de Sanidad, donde aparecen ejemplos de hospitales con buenas prácticas. "Lo interesante es que una menor tasa de cesáreas o episiotomías en estos centros no tiene correlación con que atiendan más mujeres con embarazos de riesgo", es decir, que "no depende de cómo sea la mujer, sino del estilo de trabajo de los profesionales". La propia Espar ha vivido dos partos medicalizados, y el tercero, muy reciente, "respetado gracias a lo que aprendí para escribir el libro".

FAME Entrevisto a Marina Jaime, matrona y supervisora del área de Obstetricia del hospital público Puerta de Hierro (Majadahonda, Madrid), uno de los que considero para mi tercer parto, después de que mi ginecóloga del hospital privado de Madrid donde di a luz las dos veces anteriores a ciegas, sin informarme sobre este tema y confiando en los médicos, me confirme que hay cero posibilidades de un parto más respetado, pues es su sistema de trabajo y tampoco lo permite la infraestructura del centro. Desde luego, lo que me cuenta Jaime suena muy diferente a lo vivido hasta ahora. Me explica que en partos de bajo riesgo la dilatación y la asistencia al nacimiento están controlados por la matrona (es uno de los puntos en los que se basa la Estrategia).

"Cuando la mujer ingresa, la matrona le pregunta qué desea, qué le gustaría, y si algo no es posible, le explicamos por qué". Después, facilitamos el acompañamiento por la persona que la mujer elija y la deambulación, ofrecemos alternativas para paliar el dolor, cuando nace el bebé, se procura el contacto piel con piel con la madre". El hospital, cuya área obstétrica se inauguró en 2008, cuenta con pelotas, óxido nitroso, sillas de parto vertical, lianas, telemetría para pasear mientras se dilata...

"La matrona es la interlocutora. Según lo que desea la mujer, se le va explicando, aconsejando, siempre en función de sus demandas que pueden cambiar durante el parto", añade Jaime. "Por ejemplo, si el parto va lento, o tolera el dolor peor de lo que creía, a lo mejor pide la epidural cuando al principio no la quería". En fin, "se intenta respetar lo que quiere y cumplirlo, de forma que si no lo ha tenido, siente que se le ha explicado por qué, y no genera un sentimiento de frustración".         

FAME Este hospital acaba de obtener la acreditación de la IHAN (Iniciativa para la Humanización de la Asistencia al Nacimiento y la Lactancia), de Unicef, para lo cual debe cumplir unos requisitos no solo para el fomento de la lactancia materna, sino también en cuanto a una atención respetuosa durante el parto. En 2010 atendió 2.966 partos, con una tasa de cesáreas del 20% (entre el 15% recomendado por la OMS y el 25% de media en España) y del 17% en partos instrumentales. Entre mayo de 2009 y mayo de 2010 (últimos datos disponibles) la tasa de episiotomías fue del 19%, "aunque ahora es claramente menor", dice Jaime. Sin embargo, aún sin cifras en la mano, la matrona reconoce que es difícil reducir la cifra de epidurales, pese a ofrecer alternativas para el manejo del dolor, y explicarlas en la preparación al parto y en la charla de preacogida a las futuras madres. "Dudo que llegen al 10% las mujeres que dan a luz sin epidural, y algunas de ellas no es porque no quieran, sino porque ya llegan muy dilatadas", dice.

"Durante muchos años, la manera de tratar a las mujeres en el parto ha generado mucho miedo, por el poco apoyo de los profesionales, no porque no quisieran, sino más bien porque la masificación de los hospitales obligaba a partos muy intervenidos, que se aceleraban porque había que atender a más mujeres detrás", opina. "Esto hace que el dolor sea muy difícil de soportar, hemos hecho creer a la mujer que el parto es una situación horrible, y ahora hay que deshacer la creencia de que sin epidural es horroroso".

FAME Sorprendentemente, ha sido fácil y rápido pedir cita con el especialista en el Puerta de Hierro, mediante el sistema de libre elección de médico implantada en la Comunidad de Madrid. Si no, hubiera seguido con mis consultas por lo privado y el día del parto me habría ido a este hospital por Urgencias. Pero como el procedimiento para cambiar de centro depende de cada comunidad, Espar aconseja ir con el plan de parto (un documento con las preferencias de la mujer) al hospital elegido y solicitar el traslado, explicando por escrito los motivos. "Hay hospitales que reciben muchas mujeres de su entorno, insatisfechas con partos anteriores. Funciona mucho el boca a boca", dice la periodista, que pone como ejemplo cómo muchas embarazadas de Murcia acuden al hospital La Plana, en Castellón.

Francisca Fernández, abogada y asesora jurídica de El Parto es Nuestro, insiste en que las mujeres "busquen información y que sepan que tienen derecho a negarse a cualquier intervención que no deseen", sea en el hospital que sea, según la Ley de Autonomía del Paciente, lo que incluye, por ejemplo, la aplicación de oxitocina o la episiotomía.

No sé cómo saldrá, si acabaré pidiendo la epidural a gritos a la segunda contracción, pero por lo menos, espero que tener una atención respetuosa y en la que sienta que puedo participar en un proceso tan importante. El desenlace, en un par de meses.

 

NOTA: Las imágenes que ilustran esta entrada son posturas recomendadas para la dilatación y el expulsivo de la Iniciativa Parto Normal de la FAME.

Mientras me documentaba para este texto, coincidió la celebración anual de la Semana Mundial del Parto Respetado, que ha tenido lugar del 15 al 22 de mayo, por lo que en días pasados posiblemente hayáis visto más información sobre el tema. 

 

ACTUALIZACIÓN: El 22 de julio dí a luz a Elisa. Aquí cuento cómo fue.

 

Hay 132 Comentarios

Mi hija nació hace 16 años. Específiqué a mi ginecóloga que no quería epidural ni nada: todos hemos nacido así durante miles de años, por tanto no puede ser algo insoportable. Todo bien y llevadero (pesadito, claro) y, en el momento que me dice "Ya está saliendo la cabeza", pierdo el conocimiento: ¡me inyectaron anestesia general justo cuando iba a salir mi hija! Por lo visto, quería hacer la episiotomía "de rigor" y coserme con tranquilidad. ¡Por favor! Como la anestesia no era fortísima, por lo visto la hinché a patadas, cosa que no habría sucedido despierta. En fin, hay ginecólogos que te hacen perderte justo el momento que estás esperando durante horas de parto, por mucho que hayas expresado que no deseas anestesia de ningún tipo. Habría que revisar muy bien la ética de este sector y el uso de cualquier sistema no necesario o solicitado.

Y como no van a querer ponerse en Puerta de Hierro todas las mujeres epidural, si en las charlas que se da sobre como atienden el parto y métodos de analgesia la anestesista dice que el dolor del parto solo se quita con epidural y que la cubre la seguridad social porque el dolor del parto se equipara con la amputación de un miembro sin anestesia.

Yo he estado en esas charlas y os garantizo que la cara de terror de todas esas mujeres es un poema.

Desde luego con ese discursito, dificil bajar la tasa de epidurales.... :s

Cecilia, mil gracias por este post. Yo aún no he sido madre, de hecho me quedan años para serlo seguramente, pero estoy informadísima y sé perfectamente cómo quiero que sea mi parto.

De puro miedo que le tengo, tengo clarísimo que no pienso pisar un hospital y que mi bebé nacerá en casa. El trauma, la carnicería que ahí te suelen hacer en un alto grado de probabilidad no se justifica con nada.

Me he formado con mucha información y recomiendo a todas las madres que vayan a dar a luz o tengan idea de hacerlo que se informen bien de las opciones que tienen.

Yo, entre otras muchas lecturas, leí el libro de Ina May Gaskin, Spiritual Midwifery, una precursora del parto en casa en Estados Unidos. (No sé si está traducido al español, pero merece la pena).

A ver si entre todas con un poco de conciencia conseguimos que el sistema se entere de que así no queremos parir.

Hay que buscar alternativas donde se nos trate bien y se respete la intimidad y la tranquilidad. La clave para un buen parto es que la madre no sufre estrés, ni miedo y esté tranquila... Ya me dirés cómo es posible eso con el clima de terror del hospital.

Por suerte, algunos se están enterando. ¿Alguien conoce la maternidad de Huércal-Overa, en Almería?

HOLA, MI PRIMER Y ÚNICO PARTO LO TUVE CON 40 AÑOS. PASÉ TODO MI EMBARAZO INFORMÁNDOME POR INTERNET, ENTREVISTAS CON GINECOLOGOS, ETC...ME ATERRABA EL PARTO Y LO QUE MÁS: LA EPISIOTOMÍA. DÍ CON UN GINECÓLOGO EN MI CIUDAD, QUE ACEPTÓ SI NO HABÍA COMPLICACIONES NO HACÉRMELA, PORQUE TENÍA ELASTICIDAD SUFICIENTE Y ASÍ FUÉ, LO TUVE SIN EPISIOTOMÍA, SIN RASURADO Y SIN ENEMA. TUVE UN DESGARRO SUPERFICIAL QUE CONLLEVÓ DOS PUNTOS SUPERFICIALES. LAS CONTRACCIONES ME DOLIERON HORRORES EN QUE ME TUMBARON, IGUAL QUE EL TACTO VAGINAL, PEDÍ A GRITOS LA EPIDURAL, LA TUVE EN MEDIA HORA Y UNA HORA MÁS TARDE NACÍA MI PEQUE. EL PARTO DEBERÍA AJUSTARSE MÁS A LA PERSONA Y NO ESTAR TAN ESTANDARIZADO Y MEDICALIZADO. TAMBIÉN PEDÍ ESTAR DE PIE Y DEMÁS, PERO O TE VAS A UN LUGAR DE PARTO NATURAL O NADA. SUERTE E INFORMAROS

Una preguntilla para "Alberto Fernandez": ¿en qué hospital de Italia dio tu mujer a luz? Vivo en Italia, y el parto normalmente está muy mecanizado. Me gustaría saber donde se están practicando partos más naturales. Gracias

Hola. Es cierto, la embarazada debe informarse. Pero además de visitar webs como la de El parto es nuestro, yo le recomendaría hablar con un anestesista (igual que lo hace con el ginecólogo o la matrona). Las cosas están cambiando a mejor, está claro, y los deseos de la mujer deben respetarse. Pero hablemos claro: la mayoría de pacientes con epidural no tardan tres semanas en recuperarse ni tienen incontinencia; la episiotomía la hacen tanto con como sin anestesia. Y lo que sería malo de verdad es que la sanidad pública dejara de cubrir este tipo de anestesia tan importante, sobre todo para las primerizas, que pueden pasarse muchas horas con contracciones dolorosísimas. Lo digo, claro está, por experiencia, que no faltará la que me diga que represento a un fabricante de anestesia o algo así.

¡Ah! Quisiera hacer una aclaración porque igual no estamos hablando de lo mismo. Mucha gente le llama PARTO NATURAL al parto por vía vaginal, para diferenciarlo del parto por cesárea. Y sí, efectivamente, el PARTO NATURAL es por vía vagianl, pero SIN EPIDURAL, SIN ayuda de OXITOCINA ni de fármacos de ningún tipo. Por tanto, NO TODO PARTO VAGINAL ES NATURAL. En el momento en que se echa mano de la epidural ya no es un parto natural. Lo ideal es parir en casa o en una casa de partos, que es lo que está haciendo mucha gente aquí en Alemania. Sin médicos, sin fármacos, sin olores de hospital... Que nadie se arañe la cara, previamente te inscribes en un hospital (habitualmente las casas de partos están muy cerca de uno) por si pasara algo. Mi matrona, de 60 años, me comentó que sólo una vez tuvo que enviar a una mujer al hospital, la cual tuvo que parir por cesárea porque el feto era demasiado grande.

Buenos días.
En primer lugar querría destacar una idea que puede pasar desapercibida después de leer el post: CONOCIMIENTO. Las mujeres tienen que leer, tienen que escuchar, que preguntar y sobre todo SABER a que se van a enfrentar y que herramientas tienen para sentirse protegidas por ellas mismas en el embarazo y el parto. En la mayoría de los casos, es posible disfrutar desde el primer momento y en el momento del parto. El parto es doloroso, pero POR QUÉ? hay razones fisiológicas para ello y, hoy en día, es una buena idea poder decidir en qué momento, de que manera y porqué podemos soportar ese dolor.

Después de recorrer el camino de la experiencia, decidí dirigir mi vida a ofrecer herramientas para vivir al 100x100 el embarazo, el parto y el postparto. Me junté con los mejores profesionales en distintos paises y hace pocas semanas conseguí abrir la página web de SerMama donde ofrezco productos muy utilizados en el extranjero donde el conocimiento de las mujeres es grandísimo. Porque el embarazo se vive mejor cuando sabes como cambia tu cuerpo y como puedes cuidarlo y prepararlo, porque diriges tu vida cuando sabes elegir lo mejor para ti y tu bebé en el momento de VUESTRO parto. Porque cuando sabes lo que tu bebé necesita puedes ofrecerselo...

Para finazilar, no dudeis en informaros, en preguntar y en saber lo que vivireis en todos estos meses. Elegid vuestro parto perfecto desde la seguridad para vosotras y vuestro bebé. Dejaos aconsejar, pero sabed interpretar los consejos. Y sobre todo vivid ese momento como si fuerais la única persona que lo puede vivir desde la máxima intensidad.

Tuve a mis dos hijos de parto natural, respetado... en un hospital. El segundo incluso pudo nacer dentro del agua! Fueron dos partos largos y durillos, pero no cambiaría por nada del mundo la sensación maravillosa de ser tu quien traes a tu hija y a tu hijo al mundo. Simplemente se trata de aceptar el proceso como natural. No pensar que hay "dolor" de parto sinó "trabajo" de parto y avanzar, avanzar... ¡es una experiencia preciosa! Te deseo un parto muy feliz!!!

Mi único parto fue maravilloso. Y lo recuerdo así. Fue en un hospital público. Empezó igual que tus dos primeros partos, nada más entrar me preguntaron como quería que fuera el parto y yo pedí que fuera lo más "natural" posible, (rechacé la epidural). Por eso, palabras textuales, me pusuieron con la "matrona más hippy". Solo recuerdo su nombre, Saray.

Fue increible. Entré con dilatación 3,5 a las 3 de la tarde y a las 7 ya había nacido mi hijo. Sé que esto no es muy normal, pero en mi familia somos "rápidas".

En la sala de dilatación me dejaron caminar, moverme libremente y darme una ducha caliente. Tuve que estar tumbada un par de veces, para ver la evolución de las contracciones y para monitonizar las pulsaciones de mi hijo. Sobre las 6 entré en el aparitorio. Una sala con luz indirecta, y acojedora, sólo faltaba música para no oir los gritos de una parturienta cercana... Di a luz de pie, agarrada a mi marido con la camilla entre nosotros. Fue maravilloso.

Con esto quiero decir que partos naturales son posibles, sólo hay que ir decido que así sean. Si no hubiera tenido las ideas tan claras me hubieran puesto la epidural, si no hubiera solicitado caminar, no me habrían indicado que podía hacerlo, si no hubiera pedido dar a luz de pie no me lo habrían ofrecido... Vamos, creo que es muy importante la labor de las matronas durante la praparación al parto para informar de que otro tipo de partos son posibles.

Sólo siento una cosa, me había dicho que podría donar el cordón umbilical, pero ese día con los nervios, se me olvidó solicitarlo. Creo que deberían tener un protocolo y al mismo tiempo que te preguntan tus datos, indicar que existe esta posibilidad.

Mucha suerte, partos como el mío son posibles y maravillos.

Cómo dicen en Canarias "que sea una horita corta"

Muchas gracias por este post. De verdad. Gracias.

Cecilia, siento tener que contrariarte pero los tuyos no han sido partos perfectos. El parto perfecto es el natural. Sí, sí, el que duele. Es aquél en el que el niño se entera de que está naciendo y la madre también. El parto natural hay que currárselo desde el princiio. Esto es, estar activa durante todo el embarazo: hacer ejercicio físico, mucho estiramiento de piernas y ligamentos pélvicos, poco sofá y mucha tranquilidad. Lo ideal sería no trabajar fuera de casa y hacer las cosas a tu ritmo. Yo parí de forma natural (también rompí aguas en casa, antes de comenzar con las contracciones, y el trabajo de parto, ya sabes, desde que tienes dos centímetros de dilatación hasta que has expulsado la placenta, duró unas diez horas) y en una casa de partos (llevé mi música, mis amuletos, lectura, la ropa que quise, etc. Como en casa. Y parí como me apetecía: probé en cuclillas, sentada en el wc, colgada de la cuerda, etc.). Ahora bien, me preparé para ello durante todo el embarazo. Por cierto, los profesionales de la salud mental dicen que los niños nacidos por cesárea tienen tendencia a la depresión, no son tan luchadores como los nacidos de forma natural. ¡Algo hará el parto natural! Desde luego, mientras pueda prefiero parir como se ha parido siempre: empujando y sufriendo. Por mi hijo y por mí. Además, el dolor del parto se olvida enseguida. Pero así soy yo: suelto esto de la misma forma que espeto que nunca tendría un hijo por inseminación artificial. Si no pudiera tener hijos de forma natural, no los tendría y tan feliz. Eso sí, no me molesta ni lo más mínimo que otras los tenga de esta manera. Es algo que no me cuestiono. Simplemente no lo quiero para mí.

Soy brasileña y tengo clarísimo que si tengo un segundo hijo no nacerá en España. Hugo nació noviembre pasado despues de 33 horas de se romper la bolsa. Me aplicaran la oxitocina, eperidural y, como no dilataba, decidieron hacer un parto natural "con ayuda". Eso significó el uso del fórceps, de ventosas, episotomia y, como si no bastara, de un médico gigante saltando sobre mi barriga, manobra proibida en muchos paises. Resultado, mi hijo lo tubieron que reanimar (los minutos más largos de mi vida), estaba lleno de hematomas y yo con dolores horribles, con incontinencia urinaria por una semana, una recuperacion lentísima. NO me puedo creer que ese sea o mejor modo de un bebe llegar al mundo.

El post me parece muy adecuado porque pone las cosas en su sitio: cada una que haga lo que quiera con si parto, pero sin perder de vista que el protagonista absoluto del parto no es la madre, sino el hijo. En el norte de Europa empieza a haber una tendencia muy preocupante a dar a luz en casa, y no puedo entender cómo la gente puede ser tan sumamente irresponsable.
Las cosas en los hospitales pueden ser más humanas, incluso en circunstancias extremas: yo dí a luz en un macro hospital del tamaño de una ciudad, porque sabía desde el quinto mes de embarazo que mi hijo tenía una cardiopatía muy grave y precisaría una intervención inmediatamente tras su nacimiento. Por esto, me provocaron el parto, pero mi marido estuvo todo el tiempo a mi lado, en cuanto el niño nació me lo pusieron en los brazos (y eso que era un niño que objetivamente tenía un gravísimo problema, nació que parecía el pobre enteramente un pitufo), mientras lo examinaban en la sala de al lado, había una persona encargada de exclusivamente, ir de una habitación a otra para decirme cómo estaba el niño, y me lo trajeron dos veces más con su oxígeno antes de llevárselo, su padre pudo bajar con él hasta la sala de operaciones, a pesar de que el niño tenía el cordón alrededor del hombro y le costó salir, gracias a la matrona evitamos el froceps y la cesárea (que el gine empezaba a ponerse nervioso...), tuve la epidural pero a baja dosis, lo sentía todo (menos el dolor) y puede ponerme de pie a los 20 minutos de dar a luz, y desde esa misma noche estuve todos los días en cuidados intensivos con mi hijo. Durante mi embarazo pensé poco en el parto, pero pensando ahora en la experiencia, me alegro de que, incluso cuando a mi me daba igual todo, las cosas se hiciesen bien.

Una matrona fabulosa, en un centro de la Seguridad Social, al lado de casa, sin haber presentado plan de parto y sin solicitarlo. Adopté las posturas que me apetecieron, me ayudó en todo, y elegí epidural: no sé si ralentizó el parto (en anterior lo había tenido por cesárea, y ni se planteó hacerme otra) pero por la ausencia de dolor pude estar atenta a cada detalle del nacimiento de mi hijo. Sin episiotomía, ni rasurado, ni enema... porque "esas cosas ya no se hacen", dijo. Y otra cosa, allí se presentó hasta la camillera, seis años después me acuerdo de todas ellas (Sonia la comadrona, Loli la auxiliar, Marian la que me llevó en camilla y la ginecóloga de guardia, Verónica). Gracias a personas como ellas, que hacen la vida más fácil.

al igual que un comentario anterior, yo parí a mi primera hija en el 12 de Octubre hace casi 4 años, y desde entonces han mejorado las cosas (creo que dejan comer algo ligero y beber), así que seguro que dentro de 3 meses vuelven a verme por ahí.

Para empezar, yo rompí aguas en el propio hospital, así que ya no salí de ahí. Rompí aguas a las 3 de la tarde y no me dieron ningún tipo de medicación hasta las 8 de la mañana del día siguiente, así que estuve por la noche esperando a ver si se iniciaban las contracciones por sí mismas. Una vez pasadas tantas horas tuvieron que ponerme oxitocina, porque no había dilatado apenas, y me recomendaron ponerme la epidural porque la oxitocina acelera mucho las contracciones y dicen que al final todas la piden a gritos. El caso es que me pusieron la epidural flojita, con lo que en todo momento sentí las contracciones y era consciente de cuando tenía que empujar. El anestesista me ofreció subir la dosis, y le dije que no hacía falta, porque el dolor era totalmente soportable y así podía sentirlo todo (esto vino muy bien, porque en el paritorio se soltó el cablecito y era yo la que decía a los doctores cuando iba a empujar porque venía la contracción). Lo peor fue que no me dejaron a la peque nada más nacer, porque vino con doble vuelta y se la llevaron un rato para comprobar que estaba bien.

Hola Celia, por distintas razones conozco bastante bien la situación de la que hablas y me gustaría aportar algunas cosas. Los profesionales sanitarios lo que quieren es que la gestante se encuentre en la mejor situación posible de comodidad y de trato, que se desarrolle el parto de la forma más fisiológica posible y sobretodo que tras el parto tanto el recién nacido como la madre se encuentren bien y no hayan tenido ninguna complicación que pueden ser muchas y muy complejas de resolver.
Comentas que te sentiste “como un cordero al que traen y llevan y con el que hacen lo que quieren”. Desconozco en que hospital fue eso pero los protocolos de los hospitales son estrictos y habitualmente a todas las mujeres se les da el mismo trato, lo que es fundamental para intentar minimizar los problemas durante el parto. Estos protocolos se deberían de ajustar al desarrollado por el Ministerio de Sanidad “Estrategia para la atención al parto normal”, conseguido con el consenso de muchos profesionales.
Es verdad que el profesional, ya sea la matrona o el ginecólogo, deben presentarse y tener su tarjeta identificativa a la vista, y tú tienes todo el derecho a preguntar quién es esa persona en el caso de que se tenga alguna duda.
En cuanto a la epidural comentas que no te explicaron las ventajas ni los riesgos. No sé, pero no conozco ningún hospital donde no se entregue previamente un consentimiento informado donde se dan esas explicaciones, es raro. En cuanto a las alternativas, la verdad que farmacológicas pues no hay mucho más, se pueden administrar mórficos aunque no son tan seguros para el feto. Y si hay medidas físicas como se comenta en esta página o también existe la posibilidad de disminuir la dosis de la analgesia en la epidural, aunque la mayoría de las veces son las madres las que exigen que se les quite el dolor completamente.
Tanto el rasurado y el enema son prácticas que en la mayoría de los hospitales ya no se deberían realizar y desde luego intentar actuar lo mínimo posible en el desarrollo fisiológico del parto, pero siempre dentro de unos controles mínimos para intentar disminuir lo máximo posible las complicaciones que puedan surgir.
Muy pocos hospitales tienen tasas de cesáreas del 15%, simplemente porque es difícil llegar a esa cifra porque empeorarían los resultados perinatales. Y hay países que en teoría son más avanzados que España que tienen unas tasas muy superiores.
Y si es verdad que en algunos hospitales habría que “humanizar” más el parto, pero estoy seguro de que es un proceso que se está intentando mejorar por los profesionales sanitarios día a día y queda aun camino por recorrer.
Me alegro que todo fuese bien ya que puede haber complicaciones muy serias durante el parto y gracias a los protocolos de muchos hospitales que se han ido mejorando poco a poco durante todos estos últimos años se han salvado muchas vidas y se ha mejorado la atención a la gestante.
Un saludo

cecilia siempre encuentro tus posts muy sensatos y este esta muy bien documentado. gracias.
de todas maneras, y no va solo por ti, por favor de dejar de hablar de humanizar el parto, me parece un concepto horrible!
yo tuve a mi bebe por cesarea, y por tanto con epidural... rompi aguas en casa, pero no dilate lo suficiente y tras 12 horas empezo a haber sufrimiento fetal, asi que mi ginecologo decidio que habia que ir a quirofano...
en tan solo cinco minutos tenia a mi bebe conmigo y os prometo que nunca, nunca, nunca me he sentido tan "humana" y tan orgullosa...
si, es cierto que yo no se lo que es dolor de parto, y no tuve oportunidad de empujar, pero para mi, mi parto fue casi-perfecto. porque mi hijo nacio en perfecto estado, y el casi se lo pongo porque desafortunadamente mi marido no pudo estar conmigo en ese preciso momento. en menos de tres horas le estaba dando el pecho a mi hijo, en menos de doce horas estaba caminando y en menos de tres dias estaba en casa, sin mayores complicaciones!!!

He tenido dos partos y los dos han sido horrorosos. Ambos fueron inducidos con oxitocina intravenosa, en ambas ocasiones se me nego la epidural sin darme explicacion alguna. Se me trato fatal, las matronas me regañaban si gritaba de dolor y pedia ayuda. Mi marido acabo literalmente llorando tras el segundo parto por la impotencia de ver mi agonia y que nadie hacia nada. Cuando mi segundo hijo no salia porque yo estaba ya exhausta y no podia empujar mas, las matronas me gritaban diciendo "empuja! es que no sabes hacer nada! te quieres tirar aqui todo el dia?". Al final llamaron a un ginecologo que literalmente se echo encima de mi barriga y obligo a mi hijo a salir a presion. El resultado: desgarro vaginal y anal que le llevo 50 minutos coser. Me pase un mes sin poder ni ponerme de pie.

Mi cuñada, que es matrona en Reino Unido, me explico que todo lo que hicieron conmigo es inhumano. Por protocolo la oxitocina debe ir acompanada de anestesia epidural porque se sabe que las contracciones que provoca son unos de los dolores mas fuertes que puede soportar el ser humano. Ademas, empujar en la barriga para que salga el bebe esta prohibido en media Europa, al parecer asi es como se asisten los partos de animales como vacas y caballos...

Ahora estoy embarazada de 7 semanas de mi tercer hijo y desde que me entere, tengo pesadillas cada noche pensando en el parto. No tengo otra eleccion que volver al mismo hospital de la Seguridad Social (donde vivo solo hay uno) y tiemblo pensando en volver a pasar por lo mismo otra vez. Que hago? Ya siento la impotencia y el miedo.

Yo dí a luz en el 12 de octubre de madrid con un protocolo desde mi punto de vista "perfecto" intimidad y tranquilidad mientras todo va normal y ante los signos de peligro para madre o feto todos los profesionales necesarios y la intervención precisa para evitar complicaciones. Un respeto hacia la lactancia materna y sus necesidades que ya le gustaría a alguna matrona de centro de salud y un trato personal (salvo la excepción de una profesional) que me emociona aún al recordarlo. Para el segundo repito hospi.

Pues el mío nació con epidural. yo pedí que en vez de ponermela cuando quisieron la retrasaran 2 horas para que no ralentizara el parto. El niño nació por parto vaginal y no me lo dieron enseguida porque traía una vuelta de cordón y se lo llevaron para ver que venía sano y a las 3 horas ya estaba yo dando vueltas por el pasillo. Pal próximo repetire igual no concibo el tener dolor cuando se puede evitar

Hola. Estoy totalmente de acuerdo con esta entrada del blog. Mi experiencia fue muy buena y la recomiendo a todo el mundo. El parto dolió, claro, pero si os digo la verdad hoy soy incapaz de recordar ese dolor.
Yo dí a luz hace casi un año a mi hija en el Hospital Virgen del Rocio de Sevilla. Tras un embarazo perfecto, seguí todas las indicaciones que mi matrona (de la seguridad social) me había dado para tolerar el dolor de las contracciones. Y la verdad es que funcionó, sobre todo porque me permitió estar tranquila y controlando la situación. Cuando llegamos al hospital mi marido pudo estar conmigo casi todo el tiempo. Allí expresé mi interés por no usar la epidural, ya que me sentía bastante fuerte como para aguantar todo el parto, y también pedí que no me pusieran ninguna vía. También me permitieron beber agua y aquarius para estar hidratada, y cada persona que me atendía me explicaba qué iba a hacer (por supuesto se presentaban previamente) y me daban mucho ánimo. Lo único que no pude hacer es dar a luz de pie, porque lo pedí tarde - una vez que estaba en el potro - y la niña ya venía con prisas. Por último, me tuvieron que hacer la episotomía, aunque se estuvo intentando evitarlo durante bastante tiempo, pero me avisaron antes y la verdad es que casi ni la noté.
Lo mejor de esta experiencia es que pude ayudar durante todo en el parto lo que facilitó que todo fue muy bien, por supuesto que la niña no sufrió nada y nació sanísima, y también, porque no decirlo, que yo me sentí la mujer más fuerte del mundo.
En cuanto nació me la dieron y pude darle el pecho, y por supuesto desde ese momento no la perdí de vista ni un instante, ya que todas las pruebas se las hicieron delante de mi.
La recuperación fue magnífica, hasta tal punto que creo que me podía haber ido a casa ese mismo día.
Por todo esto, animo a todas las futuras madres a que tengan, en la medida de lo posible, un parto natural. Se van a alegrar como lo hice yo.

Yo no voy a por el tercero: dos partos y postpartos terribles y un trabajo nada "friendly" con la "family". Al primer parto iba creo que bien informada y aún así: rasurado, enema, oxitocina, epidural y cesárea... 8 años después todavía me acuerdo de la cara del bestia que me hizo el primer "tacto". Con el segundo, un año más tarde me enteré de que a la ginecóloga que me atendió en este pueblo la llaman "la Cuchillas". Las secuelas de la episiotomía que me hizo me duraron más de un año.
Bravo por ti, Cecilia, que vas a por el tercero con las cosas tan claras. Ojalá que salga todo bien y que te permitan disfrutarlo.
Y ojalá que llegue el día en que todas estas batallitas sean historias de abuelas, que a las nuevas generaciones de mujeres se les permita otro modo de afrontar el parto.

Tomé la misma decisión que tú para el nacimiento de mi tercer hijo, y es lo mejor que me ha pasado. Después de dos partos "fenomenales" calcados a los tuyos, decidí que yo también tenía algo que decir, y el parto del tercero fue lo que yo siempre había querido. Yo decidí la postura, yo decidí que no quería anestesia, no hubo rasurado, ni enema, ni episiotomia, mi marido cortó el cordón y me pusieron el niño al pecho inmediatamente, y al día siguiente me fuí a mi casa con mis niños feliz....
El problema son los hospitales (no todos tienen protocolos humanizados), y el miedo que nos han metido en el cuerpo de que el dolor no se puede soportar.....
Espero que te vaya muy bien y de verdad aunque no sea una horita (en mi caso 40 minutos) seguro que te pasa volando....
Saludos

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