De mamas & de papas

De mamas & de papas

De la comedia más almibarada al thriller más terrorífico, todo es posible en un día con hijos. En este espacio, padres y madres que a la vez son periodistas, y los lectores, comparten información y experiencias para sobrevivir a estos años apasionantes pero agotadores. Participa en los comentarios o a través del correo demamasdepapas[arroba]gmail.com

Flashback a la infancia

Por: | 24 de agosto de 2011

Carretera 

Ha sido como darle al rewind de un cassette. Conducir por una carretera secundaria con cinco niños en el asiento trasero sin sillitas ni cinturones; protegerles de la solana de mediodía con una toalla enganchada con el cristal de la ventanilla; críos andado descalzos 24 horas, que cuando tenían calor se quedaban en calzoncillos, que han subido y bajado de los carros de caballo trepando por hierros oxidados; que han cruzado descampados con alguna que otra botella rota y otros peligros; que han pedaleado en la bici que había disponible, demasiado grande o demasiado pequeña, pero nunca de su talla, no como las que traen los Reyes cuando consideramos que la que tienen les ha quedado pequeña. Chavales adolescentes que lo mismo matan un cerdo, que van al huerto a por las judías de la cena, que pasean por la carretera al bebé de la familia para hacerle dormir, que encienden el fuego de la caldera del agua caliente. Y que no son marcianos: viven pegados al Facebook y al chat y por la noche no faltan a la terraza del bar del pueblo, donde se les hace de día de palique con los colegas.

No es esta una apología del peligro ni la inseguridad o siniestralidad al volante, ni una invitación a correr a urgencias para suministrar vacunas del tétano, pero el viaje del que acabamos de regresar, a Rumanía, para visitar a la familia de nuestra canguro, ha sido como un flashback a la infancia. A 30 años atrás. A un abismo en confort pero también en sensación, quizás exagerada por la nostalgia, de mayor libertad. No hace tanto que a los críos de aquí tampoco nos compraban una bici cada dos años, y viajábamos en coche sin sillita. En Rumanía una de las imágenes más chocantes para los ojos de una urbanita de Barcelona ha sido la del más pequeño de la familia en el regazo de su madre, en el asiento del copiloto. ¿Os suena?

Allí los niños caminan solos por la carretera, van solos al río, comen lo que todo el mundo, no se sientan en trona y después de comer desaparecen durante dos horas… Se enfrentan a peligros, sí. Pero también a la toma de decisiones, y son descaradamente más maduros y autónomos. En nuestras ciudades está todo tan programado y controlado: desplazamientos, actividades, horarios… Son también críos más responsables, sobre todo los que se han criado con abuelos o tíos porque sus padres están trabajando en  España, Italia u otros países europeos para darles un futuro mejor.

Rumanía, y en especial la zona de Maramures, es precioso. No acaban de estar por la labor, pero con la mitad del patrimonio, la gastronomía y los paisajes que tienen ellos, otros países ya habrían creado veintisiete marcas turísticas. Y los rumanos son gente tan estupenda como dolida por la injusta sarta de tópicos que les estigmatiza. Os lo recomiendo.

 

Hay 14 Comentarios

Nos gusta tu blog, y quería compartir contigo nuestra web www.juntines.com

No encontramos otra manera de escribirte que a través de un cometario ( ni contacto, ni mail ...)

Es una web para navegar juntos un niño y un adulto, ofrece un mundo de posibilidades para que niños de entre 2 -8 años y adultos disfruten de manera amena y didáctica su tiempo en común.


Además, se navega de una forma muy innovadora: ¡Los dos juntos! A través de un menú visual y un buscador completísimo podréis encontrar el plan que más os apetezca.

En este video te explican todo en un minuto:
http://www.vimeo.com/27048137

Espero que te guste!

Rumanía: qué recuerdos! Hace un par de años, de viaje en tren y mochila por sus paisajes. Madre mía; volví extasiada de tanto verde y tanto color y la comida, qué barata la comida y qué rica. Y la gente tan amable, y los carteles que se pueden entender aunque no hables ni papa de rumano porque al fin y al cabo todos somos lengua romance. Los prejuicios son los prejuicios, como siempre pero yo recordaré con entusiasmo ese chico que habia emigrado a España y se tuvo que volver y venia cada cierto tiempo a nuestra cabina del tren a ver si estabamos bien y nuestro compañero de cabina, un señor muy mayor que en rumano y con nuestro mapa desplegado en el suelo nos queria explicar que tenia a los hijos trabajando en Belgica y en Francia y que los echaba de menos.

Martes: yo no lo habría dicho mejor, un 10 para tí!

En los tiempo que corren queremos agradar a los más pequeños de la casa con todo tipo de caprichos y los sobre-protegemos, y no nos acordamos que como en el blog dice, asi estuvimos nosotros no hace "tanto" tiempo, y fueron tiempos muy felices... ¿ Así recordaran la infancia nuestros hijos ? o los estamos volviendo unos niños "caprichosos"???

Bucarest es un viaje al Madrid de los setenta; pequeñas casas echas polvo con utilitarios a la puerta, baches y chuchos en las calles, farolas que alumbran poco, tráfico caótico, chavales en la calle libres y felices....ahora en Madrid esas casas y esas calles están rehabilitadas, hay cochazos en la puerta, no hay baches ni perros sueltos, y por supuesto los niños están encerrados en casa para protegerlos de la vida, mientras los papis trabajan. Si queréis explicar a vuestros hijos como fue vuestra infancia, Rumanía no es mala opción, y transilvania es preciosa, barata y se come bien.

@Lula, a lo mejor es la diferencia entre tener un blog y no tenerlo. La gente con blog tiene tendencia a contar su vida en él. Ya ves.

Yo no he estado en Rumanía, pero mis hijos se hicieron amigos de dos hermanitos rumanos y lo que en un principio yo interpreté(confieso que dejándome llevar por los prejuicios) como signos de desidia de los padres (los niños iban muchas veces solos al parque y a la calle solos, por ejemplo, el mayor con la llave al cuello y cargo del pequeño), en realidad no eran más que diferencias culturales; de hecho, los niños estaban perfectamente cuidados, alimentados y educados, como pude comprobar; los padres, algunas veces que los ví en el parque, eran cariñosos y atentos. Simplemente, los niños tenían esa libertad, esa responsabilidad y por ende esa madurez que ahora nos parece prematura que, en efecto, no hace muchos años, aquí también era habitual.

La mala fama de los rumanos no es por los rumanos en sí, sino por los gitanos rumanos. Tengo entendido que incluso en Rumanía no estan muy bien vistos.

Impresionante, me gustaría mucho hacer un viaje por allí en caravana. ¡Gracias por el post ahora me has animado un poco!

De alguna manera esas imagenes todos las tenemos guardaas dentro y parece que las queremos olvidar, o negarnoslas y negarselas a nuestros hijos e hijas, hiperprotegiendolas, nno dejandoles solos ni dos minutos ni permitiendoles subirse a ese columpio herrumbroso del pueblo (que los hay), como si negando su existencia fueramos mas modernos.

Este verano, como muchos, pase unos dias en un pueblo de Castilla y dista poco de lo que cometnas de Rumania (lo siento si a alguien le sienta mal), pero lo mas cuurioso es que de pronto los niños se olvidan de la tele y los adolescentes del Tuenti, haciendo lo mismo que hacian sus padres cuando iban alli hace 30 años.
Recomendable, un viaje al pasado y alado de casa, sin salir del pais.

Viajar a Rumanía es como volver a España en los años 80. Los carros, los críos por el campo, las bicis, los Dacia 1310 que sustituyen a nuestros 600 y R4, las vacas... Se ve mucha pobreza, pero ví gente llevando el carro y a la vez hablando por un móvil de última generación, apenas hay casas sin parabólicas (DIGI, etc) y resulta raro ver Teles que no sean planas. Es mas barato comer fuera que comprar la comida, y es mas barato pedir una cerveza de medio litro que un litro de agua. La gente sigue saliendo a las calles a hacer tertulia con los vecinos. Las abuelas llevan riguroso luto negro con pañuelos también negros (como en España no hace tantos años). Muchas calles de los pueblos están sin asfaltar y son trampas de barro para los coches (también como en españa, también).
En fin, un buen sitio para volver la vista atrás y ver lo que perdimos, tanto lo bueno, como lo malo.

Qué gran experiencia para tus hijos, ver maneras de vivir distintas a la nuestra (sin entrar en si son mejores o peores) siempre es enriquecedor!

Sí, bueno, nosotros acabamos de vivirlo en India con nuestros hijos y no lo vamos aireando por ahí. Ni importancia le dimos; nos adaptamos a todo y fuimos felices y comimos perdices.

Gracias por contarnos tu experiencia.
http://www.tuppermenu.com

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