El mismo día en el que el ministro de Justicia, Alberto Ruiz-Gallardón, se quedaba tan ancho diciendo que hay una "violencia estructural" sobre las embarazadas que las empuja a abortar, leo un artículo escrito en primera persona (en inglés) de una activista en favor del derecho de la mujer al aborto que eligió seguir adelante con su embarazo pese a que había altas probabilidades de que su bebé tuviera síndrome de Down, como así fue.
Mis sentimientos acerca del aborto han evolucionado con la vida. Todo en el plano téorico, donde es mucho más fácil defenderlo u oponerse. De pensar "si me quedara embarazada supongo que abortaría" en los años de estudiante a estar bastante convencida, después de haber vivido con ilusión tres gestaciones, de que seguiría adelante si por accidente me embarazase por cuarta vez de un bebé sano pese a que no entra en nuestros planes. Sin embargo, cuando me cruzo con alguna familia con un niño con síndrome de Down o alguna discapacidad grande me entran las dudas: ¿qué habría hecho yo? ¿Habría sido capaz de continuar con el embarazo? ¿Habría sido capaz de querer a un bebé así?