40 Aniversario
De mamas & de papas

De mamas & de papas

De la comedia más almibarada al thriller más terrorífico, todo es posible en un día con hijos. En este espacio, padres y madres que a la vez son periodistas, y los lectores, comparten información y experiencias para sobrevivir a estos años apasionantes pero agotadores. Participa en los comentarios o a través de nuestro correo

Qué hacer en caso de acoso

Por: | 26 de enero de 2016

Acoso
Niños finlandeses en un programa contra el acoso infantil. (UNIVERSIDAD DE TURKU)

Tengo que confesarlo: tengo miedo. Se ha despertado de nuevo ese miedo a raíz del caso de Diego, que conocí la semana pasada cuando se hizo pública la desgarradora carta que escribió a sus padres antes de quitarse la vida porque ya no podía soportar más el acoso que sufría en el colegio. Me aterra que cualquiera de mis hijos sea víctima de acosadores y me aterra igualmente, casi más, que cualquiera de ellos se ponga al otro lado y se convierta en acosador. Que experimenten o inflijan a otro el sufrimiento que Diego no pudo soportar, ni el colegio o los padres detectar. Las burlas, los insultos, las amenazas, los chantajes, quizá los golpes, aunque me da que no son lo peor, los golpes se quitan, las heridas físicas se curan, a lo mejor las otras no, tardan más en cerrar, pueden ser indelebles, igual no se curan nunca.

Puedo imaginar el dolor de Diego y el de otros muchos que lo sufren o han sufrido. De hecho, según la Organización Mundial de la Salud, cerca de una cuarta parte de los niños españoles, unos dos millones, han sufrido o sufren acoso escolar. De ellos, entre un 5 y un 10%, sufren acoso de alta intensidad. No sé qué nos pasa para que se dé tanto, en qué fallamos como sociedad, qué estamos enseñando a nuestros hijos, yo el primero. Tanto si no sabemos detectarlo, si no sabemos inculcar en nuestros hijos la confianza para que nos cuenten lo que les ocurre como si no hemos sido capaces de inculcarles cierta empatía para que no hagan a los demás lo que no quisieran sufrir.

En cualquier caso, me parece que en ambos casos lo más difícil es detectar las señales, tanto las que indican que nuestro hijo está siendo víctima o como las que nos dicen que está siendo verdugo. Y como lego en la materia, he pedido ayuda a Beatriz Cazurro, que es una psicóloga que ha trabajado con niños y adolescentes en situación de riesgo y es asesora en centros docentes. Leí esta entrevista con ella a raíz del caso de Diego y le pedí que me explicara de forma muy práctica cómo se podían detectar esas señales. Beatriz me envió un texto que paso a reproducir a continuación.

En qué me puedo fijar para saber si mi hijo está sufriendo acoso escolar

En su comportamiento: Nadie conoce a tu hijo mejor que tú y cualquier cambio en su forma de comportarse puede ser una señal. Si ves que de repente no quiere ir a clase, que suspende, hace pellas/novillos, que comienza a salir menos, que quiere abandonar las actividades extraescolares  o que empieza a tener pesadillas estate alerta.  Eso sí, no te olvides de que estos cambios pueden ser lentos y progresivos.

En su estado de ánimo: sufrir acoso es algo altamente estresante y es fácil que tu hijo se muestre más desconfiado, alterado, irritable, triste, nervioso,…sobre todo los domingos o antes de ir a clase.

En síntomas físicos: dolor de cabeza, mareos, vómitos, sensación de asfixia, temblores, palpitaciones, cambios en patrones de sueño, falta de apetito o incluso que se hace pis en la cama… (sin causas médicas).

En si empiezan a pasar “cosas raras”: A veces nuestra propia intuición nos dice que algo “raro” está pasando, pero ni se nos pasa por la cabeza que pueda ser acoso escolar. Algunas de estas cosas son: que aunque le hemos dado bocadillo para la merienda, viene muerto de hambre, que nos pide más dinero del habitual, que viene con material o ropa rota muy habitualmente o sin algunos objetos…

Si sospecho que está siendo víctima de acoso, ¿hay algo que yo pueda hacer?

Claro que sí, el apoyo de los padres en cualquier situación difícil de la vida de los hijos es fundamental para que puedan superarlo.

La comunicación y la confianza es imprescindible. Tanto si tu hijo te cuenta abiertamente como si te sugiere que está sufriendo acoso muéstrale que le crees y no le quites importancia.

En ningún momento le culpabilices o des a entender que en cierta parte es responsable de haberse dejado atacar.

Ponte en contacto con el colegio o instituto y asegúrate de que se toman medidas para que tu hijo esté protegido. Contacta con el tutor, jefe de estudios y director. El acoso es un conflicto que se da dentro del colegio y lo ideal es que se pueda resolver ahí.

Si el acoso continúa ponte en contacto con un abogado que te explique las opciones. Desde luego si alguien debe ser expulsado del centro o juzgado es el acosador, no tu hijo.

Ponte en contacto con un psicólogo que pueda ayudar a tu hijo a expresar  y procesar todo lo que le ha pasado y para que pueda recuperar o adquirir las herramientas necesarias para hacer frente a posibles situaciones similares en el futuro.

[Estas pautas coinciden en gran medida con el protocolo de actuación de la Asociación Española para la Prevención del Acoso Escolar (AEPAE), que divide las recomendaciones en distintos niveles (prevención, cortafuegos, actuación) y con directrices para padres, niños y profesores. Echad un vistazo a su web, porque tengo la impresión de que merece la pena. Yo mismo intenté ponerme en contacto con ellos para este texto, sin éxito.]

Seguimos, pues, con Beatriz y con las señales, ahora para la detección del posible verdugo.

En qué me puedo fijar para saber si mi hijo es un acosador escolar

En su comportamiento: desde hace un tiempo o desde siempre no acepta las negativas y se frustra con mucha facilidad cuando no consigue lo que quiere. Habla de otros chicos despectivamente y desde una posición de superioridad, ha estado en peleas, no cumple las normas en casa, no asume la responsabilidad de sus actos ni pide perdón cuando hace algún daño.

En su estado de ánimo: no muestra vulnerabilidad, no muestra miedo, inseguridad o tristeza. Es como si esas emociones estuvieran prohibidas y se sustituyeran por unas ganas enormes de poder y conseguir lo que quiera por encima de todo y de todos.

En “cosas raras”: aparece en casa con cosas que no le pertenecen, se ha comprado cosas y no sabes de dónde ha sacado el dinero, viene con golpes…

Y si sospecho que está siendo acosador, ¿hay algo que yo pueda hacer?

Muéstrate abierto a escuchar cosas desagradables sobre tu hijo. Es difícil aceptar que tu hijo está haciendo daño y se está comportando de una manera tan agresiva, pero volver la vista e ignorarlo no le va a hacer ningún favor.

Hazle saber que desapruebas su conducta y a la vez muéstrate disponible y preocupado por él. No le quites importancia diciendo que son cosas de niños o que alguna culpa tendrá la víctima. Es importante que se responsabilice de sus actos.

Colabora con el centro escolar para que tu hijo cumpla las consecuencias que se decidan. Es importante que comience a aceptar los límites aunque se muestre muy frustrado.

Asegúrate de que estás siendo buen ejemplo de gestión emocional, que no estás hablando ni actuando de forma agresiva. La mejor forma de enseñar a tu hijo otra forma de comportarse y de expresarse es con tu ejemplo.

Abre un canal de comunicación con él, necesita volver a acercarse a su vulnerabilidad y poder expresar lo que tiene por dentro de forma adecuada y sin sentirse juzgado.

Revisa los límites que tiene en casa, establece normas claras con consecuencias claras. Ayúdale a entender el punto de vista de los demás y ofrécele ejemplos y ayuda de cómo reparar un daño.

Si no quiere hablar contigo, acude a un profesional especializado en estos casos. Mientras tanto ayúdale a canalizar la rabia con actividades de su interés, como puede ser el deporte.

Buscando recursos para escribir esta entrada, he dado con algunas cosas que me gustaría compartir para todo aquel que pudiera estar interesado en el tema. En primer lugar, esta conferencia de Carmen Cabestany, secretaria de la Asociación NACE (No al acoso escolar). Es una charla emotiva y muy didáctica pronunciada en uno de los actos de la ONG Gestionando Hijos.

También está el informe Cisneros X, elaborado por el Instituto de Innovación Educativa y Desarrollo Directivo (IIEDDI) dirigido por Iñaki Piñuel, profesor de la Universidad de Alcalá de Henares y experto en mobbing y otros tipos de acoso.

Finalmente, este reportaje de mi compañero Fernando Gualdoni, que describe el programa KiVa finlandés, con el que enseñan a los niños a identificar situaciones de apoyo desde que son muy pequeños y que ha sido exportado a otros países de Europa y EE UU.

Hay 16 Comentarios

Lo del protocolo y la forma de actuar está muy bien en cuanto a la teoría, pero hay que aplicarlo...

Este tema me remueve por completo cada vez que oigo un caso nuevo. No sé en que fallamos la sociedad pero desde luego está yendo demasiado lejos. Los niños son presa fácil para todo aquel que quiera y sepa aprovecharse y eso es algo muy difícil de superar una vez que se ha pasado por esa experiencia, y quedan secuelas para siempre. Tengo un par de casos cercanos en familia y allegados y es un horror; ya las cosas no vuelven a ser como antes, la vigilancia se extrema, el niño siente y sabe que no lo dejan solo ni un segundo, piensa que sus padres no confían en él...y todo por un gracioso/a que no ha pensado en ningún momento en las consecuencias que todo esto trae.
El acoso siempre ha existido; cuando eramos pequeños, quien se ha librado de que le digan gordo, gafotas, pecoso, naripon o feo??, ¿en qué estamos fallando?, ¿cuál es la diferencia? quizás ¿tengan acceso a demasiada información debido a Internet y las redes sociales? . Sin duda, toda la tecnología y avances informáticos tiene que ir acompañado de un gran control parental y mucha conversación con nuestros hijos.

Está muy bien que al menos se difunda información sobre el tema, porque hay mucha desinformación, hasta que le pasa a alguien cercano, y tal como están las cosas, parece ser que no es tan difícil...

Enhorabuena por tu entrada, es muy buena y necesaria. Es un tema muy complejo, pero desgraciadamente cada vez más presente en la sociedad... creo que debería haber un mayor control de los padres sobre las redes sociales de sus hijos, es difícil pero necesario...

www.elperiodicodetudia.com

Son los directivos de los Colegios los que deben tomar al toro por las astas. Sé de un colegio que antes del inicio de las clases convocó a todos los padres de los alumnos y les puso a cada uno un documento, mediante el cual el padre, tutor o responsable ante el Colegio , debía firmar haciéndose cargo de todos los daños y perjuicios que su hijo pudiera causar al Colegio y a terceras personas dentro del horario escolar comprendiendo también situaciones agresivas en la periferia del establecimiento. Santo remedio. Es por el bolsillo por donde se instala la disciplina escolar. No lo duden.

Como puedo estar tranquila, si cada día, dejo a mi hijo en cole con un dolor en mi alma. Ya no pienso, de su educación, solo pienso, que esta pasando mal. Y da igual a los profesores y a director.

No estoy de acuerdo con algún protocolo que se propone por ahí.A mí me parece más adecuado aquel que se basa en implicar a todo el grupo. Cuando hay un caso grave de acoso siempre intervienen varios actores. En primer lugar hacen falta acosadores, varios críos problemáticos, decididos, hasta agresivos, que encuentran en el acoso la vía de escape a sus probemas y frustraciones,suelen actuar envalentonándose al reforzarse enel grupo, ahí es conveniente localizar al líder;por otro lado está el acosado, que suele ser un alumno que destaca en los estudios ,pero al mismo tiempo es tímido y solitario o bien uno que tiene algún tipo de carácterística que lo hace diferente a la mayoría del grupo, incluso una deficiencia ;luego están todos los demás... una parte de alumnos que no participan en las burlas o agresiones , pero a los que en el fondo les hacen gracia y las corean , otro grupo que las rechazan , pero que por timidez o cobardía miran para otro lado y no hacen nada, estos últimos son muy importantes a la hora de cortar el acoso. Los protocolos contra el acoso no deben tener como finalidad únicamente el cortar el acoso mediante la coacción hacia los acosadores, la finalidad última debe ser modificar las conductas , hay que tener en cuenta que la víctima es el acosado , pero los acosadorestambién tienen problemas ,son niños y no nesesitan culpabilizaciones , sino ayuda sicológica, y los meros observadores también pueden reforzar su educación emocional a partir de resolver favorablemente situaciones como esta . Para eso el protocolo de actuaciön que hace el sicólogo del centro actúa con los grupos en separado y también en su conjunto, si el caso es grave también se deberían convocar reuniones con el grupo de los padres del aula afectada o bien tratarlo en alguna reunión de padres ya programada. Todo esto sin descartar una primera actuación rápida para evitar que el problema vaya a mayores y de dejar bien claro en las reuniones de tutoría de principio de curso que con el acoso va a haber tolerancia cero, ero teniendo bien claro loque es acoso, no una disputa esporádica de patio, sino una situación repetida de hostigamiento.

Casos de hostigamiento entre críos han existido y , aunque me gustaría decir otra cosa, creo que van a existir siempre , desgraciadamnete. Porque los críos no inventan nada , únicamente reproducen comportamientos como modo de aprendizaje y en nuestras sociedades están a la orden del día las burlas a los diferentes , las presiones de todo tipo sobre loa débiles... puede que muchas de las personas que en la teoría reprobarían estos comportamientos a sus hijos , luego tengan algún compañero de trabajo que " no tragan" y al que suelen dar de lado, o vean como ocure algo de esto a su alrededor sin posicionarse, limitándose a ser observador.Cuando esto ocurre en el mundo de los niños , lo primero sería preguntarse qué ejemplo de sociedad les estamos dando los adultos en nuestra vida diaria y a través de los medios de comunicación.Luego, al daño ya está ahí, deberíamos educar a nuestros hijos emocionalmente,en primer lugar en la autoestima, en creer que son valiosos , que son capaces por sí mismos de hace muchas cosas,para que tengan recursos a la hora de enfrentarse a desafíos , no solo en la escuela , sino en otras muchas circunstancias que se van a encontrar en la vida, en segundo lugar en la empatía, para que sean capaces de sentir lo que sienten los demás , de entender la alegría y el dolor ajenos y no quieran para otros lo que no quieren para ellos y en tercer lugar el sentido de la equidad para que así se pongan de lado de cualquier persona que viva una situación injusta.En muchos centro educativos ya hay protocolos para los casos de acoso escolar y se trabaja en dotar a los niños de esas herramientas, pero poco puede hacer un centro si los padres no educan a sus hijos con su ejemplo en estos mismos valores

´No conozco mucho este tema , sólo lo que he podido ver por televisión, pero si puedo decir que , en mis tiempos, los niños y niñas jugábamos y nos peleábamos pero sin grandes consecuencias, enseguida volvíamos a reir y a jugar otra vez con algún "inspirado" que proponía un nuevo juego; también me acuerdo que una vez había un niño más pequeño que yo y al que veía más débil, recuerdo que tuve una reacción instintiva de empujarle para verlo llorar, y lo hice sin miramientos, mi madre me regañó y me sacudió por haber hecho algo asi, nunca más se me ocurrió hacerlo, entre otras cosas porque en casa a veces se hablaba de todas aquellas personas más débiles, o con menos capacidades, que se merecían un respeto mínimo.

Los directores deben tomarse la cosa en serio, y ser política del colegio siempre dar a entender que esas actitudes no serán toleradas y que habrá severas consecuencias si las hubiera. Con eso, y educando en valores se evitarían muchos problemas. Ahora bien, luego está la familia y muchos padres piensan que la televisión o la tableta educa a sus hijos. Lo hace si se usa con supervisión, como todo. Luego veo a mi sobrino, que con 12 años tiene móvil. Y dile ahora a su padre (que sonríe como habiendo hecho que su hijo esté en el 'club' de la pandi de molones) que ahora, también por el móvil pueden acosar a su hijo y el colegio ni enterarse. Ahora ¿qué hacemos? Pues el colegio, con independencia de lo que padres inconscientes vestidos de modernos hagan, lo pueden prohibir en las aulas. Y luego fuera, como si tu hijo se pasa el día con el iPad o el WhatsApp, tú verás... pero luego no culpes al colegio (o no sólo, que también tienen que hacer frente a nuevas situaciones y al igual que los padres, asesorarse y seguir formándose). Luego, cada día tengo más claro que hay niños buenos, y niños malos. A algunos la educación en casa (si es que tienen suerte y tienen padres con curiosidad por las cosas) podrá hacer bien, mal o empeorar. Y luego de adultos, los tendrás en la oficina, bien sociópatas ellos, dando por el c... como compañeros o jefes, igual que lo hicieron en el patio del colegio. Vivimos tiempos en los que somos más agresivos que nunca unos con otros, y luego nos la agarramos con papel de fumar... uy, no le digas que no a tu hijo, uy que se traumatiza... Uy Uy Uy... y luego claro, no manejamos la frustación, no aprendemos a ser felices con lo que somos y tenemos, educamos en la insatisfacción continua, a dame más que más me merezco y dámelo ahora... y claro...

Que despierten todos esos que les ríen las gracias a sus retoños cuando estos dicen palabrotas, se pegan con los primos o no respetan ni a sus abuelos. Que dejen de criar amiguitos y se pongan a ejercer de padres, enseñando los valores básicos de civismo y educación. En definitiva, que se dejen de tanto compadreo y que no pasa nada si dicen que no.

Ante el artículo, el abuelo habla con otros amigos del Moncayo y observan que se habla de COLEGIOS, FAMILIAS, INSTITUCIONES... todo genérico y globalizador de...NADA. Concreta e individualiza, dice un joven estudiante, tal y tal profesor-ora, tal y tal padre-madre, tal Inspector técnico y tal consejero autonómico. Quién se siente flotando... Quién está o se siente aislado.. Quién no se siente respaldado.. Los amigos del Moncayo terminan: El profesor-ora y el padre-madre. La sociedad, lo genérico, es la responsable del contexto causal del acoso. En el caso del Profesor, todas las leyes deben basarse en su apoyo e inspirar su buen juicio para actuar de INMEDIATO. En otro orden también a los padres. Si alguno de ellos se pasa o abusa de su autoridad se les persiga, pero previamente ES LA AUTORIDAD y ni directores ni inspectores pueden ni deben limitarle. Lo mismo a los padres

En primer lugar, decir que el protocolo de actuación de la Asociación Española para la Prevención del Acoso Escolar, no se lleva a cabo en ningún centro escolar.
Los padres tienen la guardia y custodia de sus hijos, y como tal tienen que velar por su integridad. Por propia experiencia les digo que el procedimento a seguir para resolver esta situación es el siguiente: 1º "entrevista" con el menor acosador, con la advertencia clara, de que si prosigue en el acoso, tendrá que asumir que le suceda alguna desgracia. 2º Denuncia ante la Guardia Civil. 3º Comunicación al centro escolar de las actuaciones anteriores, para que cuando se presente la guardia civil a hacer indagaciones no les pille de sorpresa. Dicho de otra manera: moverán el culo.
Mano de santo, oiga....a mi me funcio nó.

Señor Salvatierra, compartiendo la preocupación y el dolor de todos porque también soy madre, pero me gustaría puntualizar lo que tan ligeramente la prensa está dando como cierto y es que se produjo acoso hacia esa pobre criatura. En primer lugar, estamos siendo totalmente manipulados por los distintos medios ya que el contenido de la carta que dejó el niño no se ha mostrado en su totalidad, por lo que es complicado juzgar con objetividad. En segundo lugar, como padres, ¿dónde queda nuestra responsabilidad? ¿o es que estamos totalmente exentos? Obviamente es más fácil juzgar a terceros por nuestros fallos, pero creo que deberíamos mirar hacia nuestro interior y asumir cada cual la parte que le corresponda. En tercer lugar, están dando por ciertos unos hechos que han investigado y denegado la policía, el juzgado, los forenses y la inspección educativa. Está bien fomentar medidas preventivas y hablar de los hechos pero con rigor, por favor, sobre todo porque estamos dando por cierto un caso cerrado y descartado por la policía hace ya tres meses. ¿Hasta dónde está permitido y justificado que se parcialice, y subjetivicen tanto unos hechos para mantener el interés de lo que no es ya sino un circo mediático?

Los directores tienen que ser mas valientes y dejar de cerrar los ojos "para no dañar la imagen del colegio".
Esa imagen se daña cuando pasa algo como lo de Diego.
Basta de decir que son cosas de chicos.

Estoy de acuerdo en que lo primero que hay que hacer es tratarlo con el colegio, pero nada de abogados si eso no funciona. Lo mejor es ir a la "fuente del conflicto".
Cuando era pequeña tuve problemas con un chico de mi clase que era repetidor y los profesores no hicieron suficiente. Finalmente mi padre lo resolvió cogiendole a la salida del colegio y amenazándole fisicamente. Fue mano de santo. Nunca más se volvió a dirigir a mí.

Publicar un comentario

Si tienes una cuenta en TypePad o TypeKey, por favor Inicia sesión.

¡Participa!

¿Tienes dudas sobre cuestiones pediátricas o de crianza para nuestro consultorio? ¿Quieres compartir alguna experiencia o proyecto interesante? ¿Conoces algún plan interesante para ir con niños? Escríbenos aquí

Eskup

Libros

Cosas que nadie te contó antes de tener hijos

Cosas que nadie te contó antes de tener hijos

por Cecilia Jan

Tener hijos está bien. En eso estamos todos de acuerdo. Es uno de los momentos más felices en la vida de una persona. Pero, como diría el maestro Yoda, tiene también un lado oscuro: falta de sueño, pechos caídos, poco sexo (y rapidito), gritos, llantos y discusiones... ¿Por qué nadie nos avisó antes de todo esto? Este libro no es una guía ni un manual de autoayuda, sino un recuento de todas esas cosas, recogidas con humor —la mejor forma de sobrevivir— por una madre reciente y que, pese a tener ya tres niños, se siente aún una primeriza.

Anécdotas de guardería

Anécdotas de guardería

por Javier Salvatierra

Veinte niños que no llegan al metro de estatura. Una habitación cerrada. Un solo adulto. Los enanos juegan, aprenden, comen (¡ellos solos y sin protestar!), duermen la siesta e incluso obedecen hasta que llega la hora de volver a casa. ¿Cómo es posible? Este libro abre la puerta de estas escuelas para contar todo lo que allí sucede. Por fin descubrirás cómo se las ingenia la profe de tu hijo para sobrevivir cada día cuando tú tienes serias dificultades para controlar a un solo niño en casa.

El País

EDICIONES EL PAIS, S.L. - Miguel Yuste 40 – 28037 – Madrid [España] | Aviso Legal