El Madrid se retrata de ‘ye-yé’

Por: | 01 de junio de 2014

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Algunos jugadores del Madrid, con peluca para un reportaje de El Alcázar. Gento no la lleva. / AS

Entrados los sesenta, apareció en nuestro país el vocablo ye-yé. Un neologismo llegado de Francia que se asociaba al sector de la juventud, muy mayoritario, partidario de la revolución cultural y musical inglesa. Chicos melenudos, chicas con minifalda y medias de colores que atormentaban a sus padres con su aspecto y con su indeclinable devoción por las canciones en inglés, con los Beatles a la cabeza. Toda una tormenta de colores y música, con aspiraciones de liberación sexual, que Conchita Velasco acompañó con una celebérrima canción: La Chica ye-yé.

Los padres hablaban entre sí desconsolados:

—¿A ti también te ha salido ye-yé el chico?

—A mí la chica…

—Pues eso es peor…

Al tiempo, en el Real Madrid se producía un cambio de ciclo. La generación gloriosa de Di Stéfano se agotaba, aplastada por los años. Di Stéfano se fue en el verano de 1964, en la frontera de los 38 años. Puskas y Santamaría duraron dos temporadas más, pero en la segunda de ellas cayeron en la suplencia. El entrenador Miguel Muñoz, fue sustituyendo con calma las grandes figuras. Amancio y Zoco llegaron a coincidir con Di Stéfano. Pirri llegó justo cuando este se marchaba. Luego aparecieron De Felipe, Grosso y Serena, salidos de la cantera. Y Sanchis, un brioso lateral de medias caídas, cuyo hijo estaría destinado a jugar más partidos que nadie en la historia del club. Y Calpe, lateral valenciano, como aquel. De la quinta Copa de Europa sobrevivían Pachín y Gento, dura carne cántabra. El equipo se completó cuando apareció Velázquez, otro de la cantera. Después de dos años en el Málaga y tras rematar la mili, apareció en Mallorca, el último partido de la primera vuelta. El Madrid había perdido el domingo anterior 1-3 ante el Barça. Hacía falta algo. Con Velázquez, cerebro de fino estilo, todo encajó.

El Madrid ganó 2-5 en Mallorca. Muñoz había dado con el equipo. Pirri, Velázquez y Grosso, complementarios, en la media. Amancio en punta, con Serena a un lado y Gento al otro. Atrás, De Felipe y Zoco serrando, Calpe y Sanchis como laterales. De portero, el canario Betancort, de salto tan potente que impresionaba. Un equipo de juego suelto, alegre… Y joven. Todos lejos de la treintena menos Gento, que representaba la solera del viejo Madrid.

Aun retrasado en la Liga, el equipo creó ilusión. Se daba por imposible que ganara ese campeonato, después de cinco consecutivos. Era un equipo de futuro. Lo peor es que entonces sólo se iba a la Copa de Europa si se quedaba campeón de Liga… o de Copa de Europa. Con la Liga lejos, la Copa de Europa parecía demasiada empresa. Por primera vez se veía de verdad difícil que el Madrid participara en ella el año siguiente.

Después de un brillante partido de cuartos de Copa de Europa contra el Anderlecht de Van Himst y Puis (4-2, con lo que pasaba a semifinales), Ramón Melcón, periodista de El Alcázar (hijo de un célebre árbitro, que luego fue seleccionador) tuvo la ocurrencia de llamar a ese equipo <CF1001>el Madrid ye-yé. Pegaba con su aire desenvuelto y juvenil. A Bernabéu no le gustó. No era su aspiración un Madrid melenudo. Hizo lo posible por evitar que el apodo se propagara.

Y de hecho, quizá no hubiera prosperado de no ser por la iniciativa de un reportero del mismo periódico, Félix Lázaro. En vísperas de un partido en el Bernabéu subió a la concentración del equipo en el Puerto de Navacerrada junto al fotógrafo Luis Ollero y a Juan Pinedo, compañero de administración (luego periodista en el Y, que fue quien se encargó de hacerse con unas pelucas estilo beatle. Muy malas, muy de feria, pero valían para el propósito. Llegaron al Arcipreste de Hita y vieron a Muñoz en la terraza, jugando al dominó con un directivo y dos amigos.

—Los chicos están en las habitaciones.

Era el final de la hora de la siesta. Subieron y reunieron a varios, que se prestaron para el reportaje: Betancort, De Felipe, Velázquez, Pirri, Grosso y Sanchis se pusieron las pelucas. Ollero hizo un montón de fotos. En una de ellas, cinco rodean a Gento, que no lleva peluca, pero sonríe como un padre satisfecho y tolerante. Se fueron tan felices.

Pero el Madrid se enteró y se armó el revuelo. Saporta llamó a José Luis Cebrián Boné, director del periódico, y le pidió que guardara el reportaje. Bernabéu se sentía ridículo sólo con imaginarlo. Los que se prestaron a las fotos recibieron una bronca. Después de mucho tira y afloja y de obtener vía libre para otros reportajes a cambio, Cebrián aceptó congelar el reportaje hasta el final de la temporada. En el club atormentaba la idea de acabar sin clasificación para la Copa de Europa, obligados a mandar al equipo a la Copa de Ferias, un antecedente de la Copa de la UEFA (hoy Europa League) que Bernabéu motejaba como la copa de los pueblos, para desacreditar las victorias del Barça en ella. Ese panorama se hacía más cruel, en su imaginación, con la publicación de las fotos.

Por su parte, para El Alcázar era una seria renuncia. No era entonces lo que luego sería (propiedad de la Federación de Ex Combatientes y órgano agitador del golpismo durante la Transición) sino un periódico de tarde entretenido cuyas páginas de hueco eran muy buscadas tras las jornadas de Liga y partidos europeos por la calidad de reproducción de la fotografía. Su fuerte era el deporte. (De hecho, cuando abandonó esa rotativa por otra de sistema off-set, los propietarios de la misma decidieron lanzar un periódico deportivo, AS, que arrancó con gran éxito).

El Madrid se enfrentó en semifinales con el Inter de Helenio Herrera y Luis Suárez. Campeón vigente. Se daba por muerto al Madrid. H. H. agitó las víspera, como solía. Su Inter había ganado al Madrid dos años antes la final de Viena: “Hace dos años provocamos la caída de Di Stéfano, ahora cancelaremos al Real”. Pero pasó el Madrid: 1-0 en casa y empate 1-1 en Milán. La final fue contra el Partizán de Belgrado, que venía de eliminar al Manchester United de Charlton, George Best y Law, a su vez vencedores en cuartos del Benfica de Eusebio. Sonaba terrible. La final era en el viejo Heysel, de Bruselas, junto al Atomium. De nuevo, nadie daba un duro por el Madrid.

Pero ganó, remontando un 0-1 de Vasovic con goles de Amancio, magnífica escapada, y de Serena, tirazo imprevisto desde lejos. Jugaron: Araquistain; Pachín, De Felipe, Sanchis; Pirri, Zoco; Serena, Amancio, Grosso, Velázquez y Gento. Betancort y Calpe faltaron por sendas lesiones.

Al pitido final, el campo se llenó de emigrantes.

José Luis Cebrián Boné publicó tres días después el reportaje de los ye-yés. Fue un boom. En plena felicidad, a nadie le pareció mal. El Madrid, renovado, quedaba asociado al movimiento juvenil del momento. A los más severos, que torcieron el gesto, les quedó el consuelo de que al menos Gento no se había puesto la peluca.

Aquel grupo quedó conocido para los restos como el Madrid-ye-yé. No volvió a ganar la Copa de Europa, pero sí muchas ligas. Fue un buen equipo. Y aquel título resultó especialmente apreciado porque se consiguió con 11 españoles.

Cuando, a finales del año siguiente salió AS dando actividad a la rotativa abandonada por El Alcázar, incorporó desde su primer número una chica en la penúltima página. La primera elegida fue Conchita Velasco, La Chica Ye-yé.

 

Hay 6 Comentarios

Precisamente porque no pintábamos nada en Europa fue por lo que el franquismo acunó al Madrid como propaganda política y ambas partes salieron beneficiadas.

Si se asocia al Madrid con el franquismo es porque sin el franquismo no habría ganado los títulos que ganó ni, por supuesto, las Copas de Europa. Sin la ayuda del franquismo el Madrid no habría conseguido el potencial económico que tuvo ni habría conseguido robar a Di Stéfano. Son pequeños detalles que algunos olvidan.
El mérito del Madrid es el mismo mérito que el dinero del Bárcenas. Cuando se juega con ventaja se ha de llevar siempre encima la cruz.

Que pesados resultan los que justifican las 6 primeras Copas de Europa con el franquismo. Vaya tabarra, y lo peor es que se lo creen, sin ninguna prueba, ni siquiera inventada. Ya nos hubiera gustado A TODOS, madridistas o no, que el dictador tuviera tanta mano en Europa como estos conspiranóicos presuponen. Puestos a aguantarle sí o sí, mejor nos hubiera ido. Yo hubiera cambiado gustoso esas copas por un Plan Marshall, o mayor cooperación europea. Otra cosa es que el Madrid (merced a Bernabéu) fuese la única sociedad española, en aquellos años tan grises y en los que tan acomplejados estábamos, que tuvo la insólita ocurrencia de competir de tú a tú en su sector en Europa. Y encima tuvo éxito, en una época en que lo único que exportábamos eran emigrantes con su maleta de cartón. Y obviamente el régimen intentó capitalizar ese éxito. Pero lamentablemente tendremos que seguir aguantando la tabarra por siempre, porque es más cómodo adaptar la realidad a nuestros deseos que aceptar las cosas como son...

Joder que poder tenia el dictador que compraba los árbitros extranjeros y estos se dejaban sobornar. O sea que la UEFA ya apuntaba maneras. ¿solo con el Madrid?

Apreciado Sr. Relaño: Mi enhorabuena por tan magnífico artículo sobre la Copa de Europa ganada por el equipo "Ye-yé" de nuestro gran Real Madrid. Me permito hacerle una sugerencia, aunque quizás ya Vd. lo tendrá previsto. Al igual que en el artículo anterior describe la primera Copa de Europa ganada por el Madrid y ahora nos describe la sexta, nos gustaría que fuese relatando en sucesivos artículos las ocho restantes. Muchas gracias por anticipado (siempre que Vd. lo crea oportuno).
Termino con una impertinente sugerencia ortográfica. En el tercer párrafo al corrector se le escapó un error. Donde dice que De Felipe y Zoco serrando. Debe decir cerrando.
Un saludo afectuoso desde Tenerife.

Cuanto tiempo calladito... Jajajaja. Hay Dem, Dem

Si señor, la única Copa de Europa que el Madrid ganó decentemente en aquellos tiempos. Bien es cierto, que el Madrid era "sospechoso" por el trato preferente que daba a los árbitros en España y en Europa (recordemos los famosos rolex de oro), pero me quedo con el Madrid de los Yeyés y con la Quinta del Buitre. El resto humo y mentiras para tener contenta a la borregada merengue http://goo.gl/vALZ38

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Sobre el blog

Este blog pretende rescatar la memoria vivida en el deporte.

Sobre el autor

Alfredo Relaño

es director de AS y antes de ello fue sucesivamente responsable de los deportes en El País, la SER y Canal +. No vio nacer el cine, como Alberti, pero sí llegó al mundo a tiempo de ver jugar a Di Stéfano y Kubala, escalar montañas a Bahamontes y ganar sus primeras carreras a Nieto. ¡Y ya no se morirá sin ver a España campeona del mundo de fútbol!

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