Di Stéfano y Pelé, frente a frente

Por: | 13 de julio de 2014

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Di Stéfano y Pelé, en el partido homenaje a Miguel Muñoz en el Bernabéu, en 1959. diario as

Sólo una vez jugaron frente a frente Di Stéfano y Pelé. Fue el miércoles 17 de junio de 1959, en el Bernabéu. Homenaje a Miguel Muñoz. Ganó el Madrid, 5-3. Di Stéfano no marcó, Pelé hizo un gol y tuvo una intervención muy directa en los otros dos. Antes del partido, se retrataron juntos. Ya empezaba a discutirse sobre cuál de los dos era el mejor del mundo. Pelé tenía 18 años; Di Stéfano, 32. A Pelé siempre le pesó perder ese partido.

Era, decía, el homenaje a Miguel Muñoz, retirado un año antes y que no mucho más tarde sería nombrado entrenador del Madrid, puesto en el que estaría 13 años. La elección del Santos fue un acierto, creó enorme expectación. Pelé había estallado en el Mundial de 1958, justo un año antes, en Suecia, donde Brasil ganó su primer título. Aún tenía 17 años cuando alcanzó fama mundial en dos semanas. La Perla Negra, se le llamó. La aparición del Santos en Madrid, en el Hotel Alexandra, provocó revuelo.

La prensa informó de que en el campeonato paulista de 1958, Pelé había marcado 62 goles en 35 partidos. Ahora venía de una larga gira por Europa, en la que en 13 partidos había marcado 14 goles. Pero ese Santos, que había ganado 11 de los 13 partidos de la gira, no era sólo Pelé. Está apareciendo un tal Coutinho, que había cumplido 16 años dos días antes de aterrizar en Madrid, y de quien algunos dicen que llegará a ser mejor que el propio Pelé. Está Pagao, la mejor cabeza de Brasil. Está el extremo Pepe, a quien equivocadamente los niños de la época llamábamos Pepé e imaginábamos más negro que el propio Pelé. Pero era Pepe, José Macías, hijo de valencianos emigrados, y aún sostienen cuantos le vieron que poseyó el disparo más potente de la historia del fútbol. Y está Zito, el cerebral medio que daba reposo y sentido al juego de la Brasil campeona del mundo.

En los tres últimos partidos, en Hamburgo (0-6), Hannover (1-7) y Enschede (0-5), este Santos ha acumulado un 1-18 en un hipotético marcador agregado. Impresionante.

Le acompañan tres radios, Bandeirantes, Maua y Panamerican, y varios representantes de prensa escrita.

Para Brasil también es todo un acontecimiento. El Madrid acaba de levantar su cuarta Copa de Europa consecutiva, es el cénit del fútbol europeo. Brasil es la campeona del mundo, el Santos, su mejor equipo, Pelé, su gran joya. A un lado y otro del Atlántico apetece la comparación. En Brasil se recela. Se escribe que se invitó al Madrid a jugar contra Brasil, y que rehusó. Y que a una oferta del Flamengo para jugar en Río respondió pidiendo 20.000 dólares, lo que allí se tradujo por una negativa encubierta. El Madrid tiene miedo a venir aquí, era la conclusión. El Madrid explica que no tenía fechas, que las tenía comprometidas. Un poco al humo de esa polémica se concierta el partido. El Santos no teme medirse con el Madrid en su campo, era la conclusión en Brasil. Al mismo tiempo hay miedo de que el Madrid aproveche para fichar a Pelé. Ya existe el rumor de que tiene atado a Didí, del Botafogo, que ocupa el otro interior en la selección campeona del mundo. Pelé será entrevistado al respecto en Marca. Dirá que es profesional, que irá donde más le paguen, siempre que puedan ir con él sus padres, sus hermanos, su abuela y un tío que vive con ellos. Pero que pregunten a su padre. Pero su padre (exfutbolista, con el apodo de Dondinho) no ha venido.

La víspera, los dos equipos acuden, también en el Bernabéu, al desempate de semifinales de Copa, en el que el Granada, pendiente de los agobios de la promoción para mantenerse en Primera, vence sorprendentemente al Valencia, 3-1. El Granada, pues, será finalista de la Copa del Generalísimo. Ante el Barcelona, que a su vez ha eliminado al Madrid en semifinales.

Eso, el martes. El miércoles, a las 20.30 y organizado por la Asociación de la Prensa, se juega el gran partido. En el Madrid hay dos estrellas invitadas. Una es el extremo bilbaíno Gaínza, que ese año deja el fútbol. Se aprovecha el partido para que el público madrileño, que le admiró muchísimo, le tribute un último aplauso. Gento le cederá la banda izquierda. Además estará el joven Del Sol, el Di Stéfano del Betis. El Madrid anda tras él, y le fichará antes de que pase un año. Con eso, el Madrid, que juega de morado, cediendo el blanco al Santos, sale así: Berasaluce; Marquitos, Santamaría, Casado; Santisteban, Ruiz; Gento, Mateos, Di Stéfano, Del Sol y Gaínza.

En el segundo tiempo, retirado Gaínza, Gento pasa a la izquierda y deja su plaza a Gento II. También entrarán Atienza por Marquitos y Puskas por Mateos.

El Santos, que trae un preparador español, Luis Alonso, hijo de vigueses, juega con estos: Carlos; Getulio, Pavao, Dalmo; Ramiro, Zito; Dorval, Alvaro, Pagao, Pelé y Pepe. Mediado el primer tiempo, Pagao, resentido de una lesión, deja su puesto a Coutinho. En la segunda mitad, entra Alfonsinho por Álvaro (Ramiro y Álvaro eran hermanos. Pronto ficharán por el Atlético, donde curiosamente el que triunfó, y mucho, fue Ramiro, que venía como acoplado en la operación. Álvaro fue un fiasco).

Arbitra el holandés Horn, porque el Santos ha pedido árbitro neutral. Casi se cuelga el No hay billetes. Muñoz tendrá una gran taquilla.

En el 9’ marca Pelé de un cañonazo desde lejos. Pero al descanso ya gana el Madrid por 3-1, los tres marcados por Mateos, todos ellos a pase de Di Stéfano, que va y viene, como siempre. En el 54’ se filtra Pelé, que es objeto de penalti. Lo transforma Pepe, con su disparo potencialmente homicida. En el 57’, centro de Gento II y gol de Puskas, de cabezazo en plancha, rarísima avis. En el 67’, cañonazo de Pelé que Berasaluce repele como puede y Coutinho remacha. En el 84’, avance de Di Stéfano, que adelanta a Gento para que marque. Total, 5-3 para el Madrid. Los brasileños se quejarán luego de que a Pelé le han hecho un segundo penalti, que Horn no se atrevió a pitar.

La conclusión en Madrid fue que el Santos tenía cuatro delanteros de disparo terrible (Pepe, Pelé, Pagao y Coutinho) pero una defensa pasmosamente lenta y débil. Respecto a Pelé, que era una gran promesa, aunque muy individualista. Nada que ver con Di Stéfano. “En el Santos, el equipo jugaba para Pelé. En el Madrid, Di Stéfano jugaba para el equipo”, fue la conclusión que años después me dio Gaínza, con el que llegué a hablar de esto. En Brasil se achacó la derrota al desplome final del equipo, consecuencia de la fatiga de la gira (tres partidos por semana, con los correspondientes viajes) y seguramente había bastante razón en eso. Y la gira siguió: el día siguiente, tras ir a los toros, el Santos fue al Teresa Herrera. Y luego a Barcelona. Y luego, y luego y luego…

Pelé aún lamentaba hace 10 años, cuando hablé con él de esto, que ese partido no tuviera revancha. “La gira era agotadora”, insistía. Francamente, sentí que su melancolía no era personal, sino por el Santos. Le dolía que el único enfrentamiento entre el Santos y el Madrid lo hubiesen perdido los suyos.

Bernabéu visitó al equipo en el hotel Alexandra, la víspera. Él mismo me dijo que fue con la intención de hablar del fichaje de Pelé para el Madrid, pero no se decidió: “Le vi tan niño que me pareció una grosería hacer una oferta. Lo dejé para más adelante, y más adelante fue imposible”. Optó por rematar la operación Didí, que fue un fracaso.

Di Stéfano y Pelé, pues, no jugaron nunca juntos. Y sólo una vez frente a frente. Pelé marcó, Di Stéfano, no. Pero ganó el Madrid.

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Si “Saeta” en la lengua española quiere decir flecha, el que le puso ese mote, agregándole “Rubia” por el pelo que ya empezaba a raleársele, se equivocó feo. Porque Alfredo Di Stéfano, futbolísticamente hablando, fue más, pero muchísimo más que un dardo que se dispara con un arco para hacer, con velocidad fulminante, centro en el blanco rival. Que, en su caso, eran las redes adversarias.
Porque Alfredo fue un verdadero compendio de lo que debe ser el fútbol, ya que no solo jugaba como un ariete metido en el área contraria sino que en la cancha hacía todo. Algo que no han hecho ni Pelé ni Cruyff ni Maradona y que tampoco hace el mejor del Mundo hoy día, Cr7 ni hace unos años el anterior mejor del Mundo, Lionel Messi. Alfredo defendía, paraba en la portería, se tiraba atrás, quitaba pelotas, las sacaba jugando junto a sus defensores, cruzaba como un rayo la media cancha desde donde dirigía la estrategia de su equipo, se enganchaba con los que traían la pelota, abría juego a las puntas o buscaba la pared en velocidad. Y además, por si todo esto era poco, anotaba goles a montones.
En suma, fue el jugador “total”, y el único considerado así hasta hoy día, algo que -según Adolfo Pedernera- aprendió en Colombia, en el Millonarios que entre 1948 y 1949 se lo llevó, junto con la flor y nata de los jugadores argentinos. Y lo confirmó el mismo Di Stéfano en una frase que aún hoy es válida para acercarse a los misterios más recónditos del fútbol: “Mi quintita tenía 105 metros por 70”. O sea toda la cancha. Tanto armaba el funcionamiento defensivo de su equipo como su lanzamiento al ataque. Y tanto evitaba un gol en su arco como, de contragolpe, lo convertía en el de enfrente. Y si hacía falta, se ponia de portero (entonces no existían los cambios, tampoco si expulsaban al portero). En suma, fue el nunca superado jugador “total”.
Para varias generaciones de europeos, y sobre todo para quienes, como yo, peinan canas y son abuelos, no hay comparaciones posibles. Como no lo había para ese gran periodista que fuera mi amigo Natalio Gorin, que en su libro “Fútbol, Memorias de Medio Siglo”, afirma sin tapujos: “Alfredo está muy arriba de Pelé, Cruyff y Maradona”
(Nata falleció en 2006, antes de la explosión de Messi y actualmente la de Cr7, pero lo conocí muy bien y estoy seguro que no habría cambiado idea). Es que, aún admitiendo y admirando la suprema habilidad del cuarteto mencionado, “son más importantes los atributos de despliegue, efectividad e inteligencia que Di Stéfano expresaba en las canchas”. Con una virtud que lo convirtió en un único y adelantado precursor: el primero, pese a su clase excelsa y a sus atributos reconocidos de conductor, que se subordinó a la importancia decisiva que en el fútbol, por encima de las individualidades, tiene el equipo, el conjunto. En esto fue un revolucionario.
Memorable su frase: “Ningún jugador es tan bueno como todos juntos”.

Aprendió lo mejor de la técnica y de la belleza que puede tener el fútbol viendo en la década del 40, desde las inferiores de River Plate, las magias deslumbrantes de la “Máquina” que formaban Muñoz, Moreno, Pedernera, Labruna y Loustau. Y en el Sudamericano de 1947 jugado en Guayaquil, cuando René Pontoni por una lesión debió marcar ausencia, llegó su consagración. Había viajado como reserva del fenómeno azulgrana. Para Alfredo fue presentación y despedida con la casaca celeste y blanca, que “El Alemán”, como ya lo había rebautizado Juvenal, no volvería a vestir nunca más.

Di Stéfano quedó marcado a fuego como uno de los cabecillas del famoso éxodo de jugadores que en el bienio 1948-49 buscaron no solo gloria sino mejores contratos en Millonarios. Y cuando Colombia en 1950 normalizó sus relaciones con la FIFA, para la que hasta entonces era un “país futbolero fuera de la ley”, casi todos los argentinos volvieron a sus clubes de origen. Menos Di Stéfano, que tras una intrincada y larga negociación terminó siendo jugador del Real Madrid. Había sido decisivo Santiago Bernabeu. Después de ver una filmación de Alfredo jugando para Millonarios había ordenado: “Tráiganme lo antes posible a ese chaval, con él Real no parará nunca de ganar torneos”.

Y así fue nomás. En el club “merengue” fue conductor, goleador y bandera, logrando 8 títulos de la Liga Española, la Copa del Generalísimo (hoy del Rey), y nada menos que ¡cinco ediciones CONSECUTIVAS de la Liga de Campeones de Europa!!!! A ellas agregó la primera versión de la Copa Intercontinental, (1964) contra el gran Peñarol, al que machacaron despiadadamente (igual que años antes en 1959 barrieron literalmente al gran Santos de Pelé del campo, 5-3 el brasileño, campeón del Mundo el año anterior, hizo el ridículo en el partido y Di Stefano dio una auténtica exhibición con hasta 4 asistencias). Di Stéfano condujo en Madrid otra “Máquina” parecida a la riverplatense, con Kopa, Rial (después Del Sol), Puskas y Gento.

Su palmarés personal mete miedo: entre 1953 y 1964 jugó con el Real 684 partidos y metió 454 goles y ya siendo Español, con la selección de España otros 31, siendo marcador 23 veces. Y, por si fuera poco, ganó dos veces el Balón de Oro (lo habría ganado muchas más veces si en las primeras ediciones del premio se hubiese podido repetir ganador 2 años seguidos, lo cual no lo permitieron las bases del trofeo hasta ya muchos años después, de hecho el año siguiente tras ganar su primer balón de oro no le dejaron participar del trofeo). El periodista Pepe Peña, testigo de algunos momentos culminantes de una campaña que lo llevó a ser considerado el mejor jugador del Mundo, trazó la síntesis perfecta: “Di Stéfano no suda las canchas, las riega con su sangre”. Integrante junto a Gento del partido del siglo que enfrentó a los mejores jugadores de la época contra Inglaterra en homenaje a los creadores del fútbol y el Imperio Inglés.

Se retiró en 1966, a los 40 años de edad, cuando jugaba para Deportivo Espanyol, culpa un permanente dolor en el nervio ciático que combatía con el único antídoto de su admirable amor propio.
Hizo también una importante carrera como director técnico. No se acercó a los esplendores del jugador, pero fue autor de un doblete único e histórico: condujo a la consagración tanto a Boca Juniors (en 1969, con aquel equipo al que aportaban su alta clase Angel Clemente Rojas y Norberto Madurga) como a su archienemigo River Plate (en 1981, tras habérsela jugado, colgando nada menos que a Norberto Alonso).

Di Stéfano y el comienzo de una era

Di Stéfano debutó con el Real Madrid el 27/9/1953 en un Real Madrid – Racing que acabó 4-1 en el que Di Stéfano marcó y comenzó la época más gloriosa del equipo madridista. El éxito del fichaje de Di Stéfano fue fulminante. El Real Madrid ganó la Liga, tras 21 años de sequía. A Di Stefano le siguieron Molowny, Kopa, Gento, Rial, Puskas, Didí, Santamaría….y el fútbol ofensivo reinó en la Liga española y se doctoró en Europa y el Mundo.

Así fue como se gestó la formación de aquel Madrid que pasó a la historia con el sobrenombre del “Madrid de Di Stéfano” y el “Cinco Copas”, icono del madridismo y referencia histórica del fútbol, un equipo que representó la escenificación de la belleza del fútbol y el éxito sobre un terreno de juego. Un equipo que jalonó con la conquista de 5 Copas de Europa seguidas, dos subcampeonatos y una Copa Intercontinental, la mayor racha de éxitos de la historia del fútbol.

Di Stéfano, la piedra filosofal.

Si Bernabéu fue el padre de aquel Madrid, su ‘piedra filosofal’ fue Don Alfredo Di Stéfano, “La Saeta Rubia” , un jugador que inauguró una nueva era para este deporte. Por primera vez, se vio a un jugador total, que sabía desenvolverse en cualquier zona del terreno de juego con igual eficacia. La estrella madridista rompió con el prototipo de delantero clásico, que reduce su campo de acción al área. Se movía por todo el campo y el equipo giraba a su alrededor. Di Stéfano era el director de la orquesta, pero también el mejor solista. La “saeta rubia” fue la piedra angular de un proyecto que convirtió al Madrid en el mejor equipo del mundo, un club que fue reconocido como tal por la FIFA en París en 1998.

Un auténtico equipazo.

Basando su proyecto en la majestuosa figura de Alfredo Di Stefano, el Madrid incorporó a sus filas a lo mejor del fútbol nacional e internacional: jugadores como:

Canario, un futbolista que desarrollaba su juego pegado a la banda derecha, destacando por su rapidez, su precisión en el pase y su facilidad para encarar al contrario. Su faceta goleadora tampoco pasaba desapercibida, con una importante aportación en ese campo, como demostró luego en Zaragoza.

Luis Del Sol, uno de los mejores jugadores de la historia del fútbol español. Comenzó como extremo izquierdo y posteriormente pasó al centro del campo. Interior fino que se dejaba la piel en el campo por lo que fue apodado el “Siete Pulmones” y “Cepillito”.

Pancho Puskas, “Cañoncito Pum” o el “Mayor Galopante”, hombre clave en todos los equipos que jugó, destacó por su extraordinario dominio de la pierna izquierda. Era capaz de dar pases medidos a los extremos, como Francisco Gento. A su vez poseía una gran velocidad, mucha visión y un poderoso remate. De ahí su apodo.

Santamaría, su posición era la de defensa central, duro, fuerte y efectivo. Aportó una tremenda seguridad a un Real Madrid que tenía una constelación de estrellas en la parte delantera del equipo.

Paco Gento, “La Galerna del Cantábrico”, cuentan los que le conocieron bien que en sus inicios su mayor virtud era su portentosa velocidad 8es por los datos de los clubes d ehehco el futbolista más rápido de la historia de éste deporte) y es considerado mayoritariamente como el mejor extremo de la historia del fútbol. No destacaba por su estatura pero con el tiempo fue afinando en todas las facetas del juego y acabó por convertirse en el mejor y más rápido extremo del mundo. Así su impresionante velocidad y los regates prodigiosos con los que dejaba sentados a todos sus rivales hicieron de su banda la más peligrosa del momento. Además poseía un terrible y potente disparo a puerta, tanto a balón parado como en carrera.

Raymond Kopa, el “Napoleón del Fútbol”, uno de los mejores jugadores franceses de todos los tiempo, para muchos el mejor de ellos. Jugador rápido, habilidoso y gran especialista en los pases y asistencias. Un futbolista de gran elegancia, talento e inteligencia, sabía parar el partido pisando y escondiendo la bola como un maestro y era capaz de desequilibrar en el momento necesario.

Héctor Rial, un jugador genial en el pase largo, muy inteligente sobre la cancha, de gran visión de juego, con un gran remate de cabeza y un gran disparo. Un pedazo de futbolista argentino que contribuyó a la grandeza de Paco Gento y que llevó la batuta del Madrid junto a M.Muñoz y Di Stéfano.


La divisoria del fútbol está marcada por Alfredo di Stéfano, el jugador que cambió el paso al juego. No faltaron jugadorazos antes de él. Leónidas, Meazza o Sindelaar fueron reconocidos como estrellas de talla mundial antes de la II Guerra Mundial.

Zizinho, Kubala, Altafino y Valentino Mazzola destacaron después. Puskas fue más allá, un mago con la pelota y un goleador impresionante capaz de construir dos carreras en equipos de leyenda: Honved y Real Madrid. Hay quien dice que Puskas fue el primer jugador moderno, con unos recursos técnicos comparables a los de grandes jugadores actuales. Pero ni Puskas, ni nadie, tuvo la influencia homérica de Di Stéfano en el fútbol.

Su gigantesca influencia es doble, como mínimo. No solo fue el único jugador total (el único considerado así hasta hoy día en la historia), sino el único futbolista que ha transformado la historia de un club de forma categórica. Nunca le faltaron ideas a Bernabéu, pero el Real Madrid es el buque insignia del fútbol por el impacto de Di Stéfano. Antes de su fichaje en 1953, el Real Madrid era un gran equipo pero al que le faltaba algo. Tenía dos Ligas antes de la guerra civil. Conquistó la siguiente en 1954, en la primera temporada de Di Stéfano con el equipo. El resto es historia: los títulos en España (8 ligas entre ellas, la Intercontinental (tendría 4 o 5 más si la 1 edición se hubiese disputado antes del 61) las cinco Copas de Europa consecutivas, el mito del Real Madrid y el de un jugador sin parangón en el mundo. El más determinante nunca visto sobre un campo.

Lo que Di Stéfano hizo por el Real Madrid sería suficiente para señalarle como uno de los grandes de la historia del fútbol. Levantó un edificio descomunal. Solo Cruyff hizo algo parecido en el Ajax, pero el tamaño de la obra favorece claramente al Real Madrid. Di Stéfano instaló al Real Madrid en la cima del mundo y con esa vocación hegemónica sigue el club. Se puede decir que imprimió tanto carácter en la institución que todas las generaciones posteriores son deudoras de su legado.

Un cronista de El Gráfico escribió que Di Stéfano regaba el campo con su sangre. Su compromiso trascendía lo futbolístico. Había una vocación de grandeza en cada partido, sin reparar en los rivales y en las competiciones. Jugaba como si cada tarde precediera al fin del mundo. No había manera de desatender su ejemplo. Quienes lo hacían estaban inevitablemente condenados a desaparecer del equipo, porque el Real Madrid jugaba como quería Di Stéfano. Y él no toleraba a los tibios. Esa clase de compromiso quedó grabada como una seña característica del club.

Pero si su huella en el Real Madrid es más profunda que la de cualquier otro jugador, su efecto en el universo del fútbol no es menor. La mayoría de sus coetáneos le señalan como el mejor futbolista de la historia, asímismo la gran mayoría de expertos Mundiales y también la mayoría de los aficionados de la época, también se ve reflejado así en las crónicas de la época, por delante del segundo mejor de la historia, Pelé, algo más limitado que el Español. Di Stéfano produjo asombro en Inglaterra y especialmente en un chico que decidió parecerse a él. Se llamaba Bobby Charlton. Siempre recuerda la tremenda impresión que le produjo aquel jugador incansable, primer defensa, primer centrocampista y primer goleador. Di Stéfano era una orquesta en movimiento. Nunca se había visto cosa igual. Hasta en Brasil encontraba seguidores acérrimos (Canario, Vavá, Zico, Tostao...).Precisamente, en su delicioso libro de artículos, A Perfeiçao Nao Existe, Tostao, el inteligentísimo delantero de Brasil 70, recuerda cómo su padre le hablaba de Di Stéfano y le ponía a la cabeza de los mejores futbolistas del mundo muy por encima del resto.

No se tenían noticias de un jugador como aquel rubio nacido en Barracas, en la Boca bonaerense, descendiente de italianos, irlandeses y vascofranceses. Nunca jugó en Boca Juniors, aunque lo dirigió como entrenador en los años 60. Se habla a veces de Di Stéfano como un jugador de progresión tardía. No es cierto. Iba para estrella desde joven. Su problema, sin embargo, era de primer orden: hacerse con un puesto en la edición más mítica de River Plate, la de La Máquina. Allí llegó el joven Di Stéfano para buscar un puesto en la delantera que formaba Muñoz, Moreno, Pedernera, Labruna y Lostau.

Cedido al Huracán, donde destacó inmediatamente, regresó al River Plate y lo hizo con honores. Con 22 años fue el máximo goleador del campeonato argentino. Su ídolo allí era Pedernera (su ídolo personal siempre fue Arsenio Erico), el delantero centro que acostumbraba a retrasarse para manejar el juego. Di Stéfano y Pedernera volvieron a reunirse en Millonarios de Bogotá, durante la huelga en el fútbol argentino. Allí alcanzó rango de figura. Tenía 23 años cuando ingresó en el fútbol colombiano (ganó 3 ligas siendo la estrella de la liga, otras 2 ya traia de Argentina). Tres años después llegó a España, donde sus actuaciones con Millonarios habían despertado la atención del Real Madrid y Barça.

El contencioso Real Madrid-Barça por el fichaje de Di Stéfano es todavía parte principal del paisaje español del fútbol. Al final el Barcelona renunció al jugador tras la determinación de la FIFA de que jugase años alternos en cada club, tras haber negociado el Barcelona con quien no tenia los derechos del jugador ése año, River. Di Stéfano debutó en el Real Madrid con 27 años. El resto es historia. Su Madrid es le mejor nunca visto sobre un campo en la historia. Recién nombrado el año pasado mejor jugador de la historia de la Champions league (1955-2017 la competición de mayor nivel de clubes, el Segundo mejor, el gran Gento).

Venía precedido por la fama de sus años colombianos y por el prestigio de los jugadores argentinos. No se sabía, sin embargo, que acababa de aterrizar un futbolista diferente a todo lo conocido. En aquella época, la ortodoxia se ocupaba de mantener a los jugadores en posiciones muy fijas, especialmente en Europa, por influencia británica. Di Stéfano borró de un plumazo todas las convenciones existentes.

El campo le pertenecía
Su influencia no era parcial. El campo pertenecía a Di Stéfano. Nunca se había visto una cosa igual. Quitaba, conducía, pasaba, regateaba, remataba y Defendía y todo ello a la perfección y hasta las paraba en los entrenamientos donde era muy habitual verlo parándolas en la portería (no obstante ya habia jugado varias veces de portero, una muy destacada en el Super clásico River-Boca sustituyendo al mismísimo Amadeo Carrizo, mejor portero de la historia del fútbol Argentino, quien decía de él: Alfredo lo hacía todo a la perfección, es el mejor del Mundo hasta de portero). En su primera temporada hizo campeón al Real Madrid. Marcó 28 goles en 28 partidos. En sus 11 años en el club, jugó 469 partidos y anotó 357 goles. Las cifras son tan impresionantes como su colección de títulos: ocho Ligas de España, cinco Copas de Europa, dos campeonatos de Argentina y tres de Colombia. Por donde pasó, Di Stéfano mejoró sustancialmente la vida de sus equipos.

Su despliegue como futbolista se correspondía con una personalidad extremadamente singular. Nunca le faltó carácter, ni capacidad de liderazgo, ni una curiosidad inagotable. Muchos años después, hasta ayer como quien dice, sus viejos compañeros se acercaban a él con la certeza de su jefatura. Nadie discutía al astuto Di Stéfano, dotado de un carácter incandescente y del don de la ejemplaridad. Era el mejor y también el más laborioso. Y el menos presumido. En público y en privado siempre mostró agradecimiento y admiración por sus compañeros. Hablaba de su ídolo Arsenio Erico con veneración. Y de todos aquellos fenómenos que se encontró por el camino: Kubala, Charlton y compañía. Adoraba el fútbol.

Cuando su estrella declinó, ya en 1962, el fútbol era otra cosa. No lo inventó Di Stéfano, pero ayudó más que nadie a transformarlo durante un decenio asombroso. Luego llegó su reseñable recorrido por los banquillos de numerosos equipos españoles y argentinos. Logró títulos, instaló a la Quinta del Buitre en el Real Madrid y siempre fue un personaje popular. No consiguió, sin embargo, que la gente olvidara al jugador que cargó con el fútbol sobre sus hombros y lo cambió de lugar. Fue un trabajo homérico. Antes del Español Alfredo Di Stéfano, el fútbol era una cosa. Después, fue otra. Y mejor.


Di Stefano supera en todo a Pelé, jugador más limitado y centrado sólo en el ataque, Di Stefano era el jugador total, único en haber sido denominado así.


,Di Stefano supera a Pelé: solo basta mirar las características de ambos: 1. Capacidad goleadora: Di Stefano, 2. Pases y asistencias: Di stefano, 3. Regate: Di Stefano, 4. Juego Aéreo: Pele, 5. Condición física (salto, fuerza, potencia): Di Stefano, 6. Defensa: Di Stefano 7. Paradas: Di Stefano 8. Visión de juego: Di Stefano. En el balance general Di Stefano fue superior. El jugador total (estaba en todo el campo, arriba y abajo, a placer.

Gran repaso del mejor equipo de la historia el Madrid de Di Stéfano (mejor jugador de la historia), con los súper cracks Gento, mejor extremo de la historia, Puskas, mejor mediapunta de la historia, Kopa, uno de los mejores jugadores franceses de la historia junto a Zidane y Platiní,
Santamaría, uno de los mejores centrales de la historia... y eso por citar sólo a algunos de los del equipo).

Repaso de escándalo del Madrid de Di Stéfano (mejor club de la historia) al Santos de Pelé (2 mejor jugador de la historia tras el español).


La liga española era muy superior entonces a la brasileña, al igual que hoy día


Real Madrid, mejor equipo de la historia (Di Stéfano (mejor jugador de la historia), con los súper cracks Gento, mejor extremo de la historia, Puskas, mejor mediapunta de la historia, Kopa, uno de los mejores jugadores franceses de la historia junto a Zidane y Platiní,
Santamaría, uno de los mejores centrales de la historia, Didi, Marquitos, Lesmes II, Atienza, Zárraga, Rogelio Dominguez... y eso por citar sólo a algunos de los del equipo).

Barcelona (El mejor Barcelona de la historia): super cracks como Ramallets, Gracia, Rodri, Segarra, Gensana, Olivella, Luis Suárez, Vergés, Eulogio Martínez, Evaristo, Villaverde, Kubala, Zcibor, Kocsis....


Plantilla Athletic Club Temporada 1959-60: Carmelo Cedrún, Garay, Canito, Orúe, Mauri, Maguregui, Marcaida, Etura, Beitia, Artetxe, Arieta....

Atlético Madrid: Pazos, Rivilla, Griffa, Callejo, Chuzo, Adelardo, Peiró, Vavá, Miguel, Collar, Mendonça....

Valencia: Pesudo, Sócrates, Mestre, Piquer, Sendra, Roberto Gil, Mañó, Joel, Walter, Aveiro, Tercero...

Betis: Domínguez, León Lasa, Ríos, Grau, Santos, Areta II, Bosch, Valderas, Rojas, Vila, Xanín...

Sevilla: Mut, Valero, Santín, Campanal II, Pereda, Ruiz Sosa, Achúcarro, Szalay, Diéguez, Antoniet, Agüero, Herrera II, Graça, Pepillo....


Oviedo: Gomes, Marigil, Laurín, Alarcón, Iguaran, Paquito, Hermes González, Lalo, Artabe, Izeta, Sánchez Lage....

Las Palmas: Pepín, Aparicio, Rusiñol, Nelli, Gámiz, Felo, Parodi, Espino, Larraz, Zubillaga, Macario, Pantaleón II, Marcial, Beltrán, Torres, De Mola, Silva, Larraz, Ricardo....

Elche: García, Gómez, Quirant, González, Laguardia, Moll, Cayetano Ré, Pauet, César Rodríguez, Fuertes, Cardona, Isidro, Mezquita, Rico, Nito, Outerelo....


Y eso sólo en España, en Italia estaba el mejor Milán de la historia, el de Schiaffino y Compañía, el Inter de Luis Suárez...

En Inglaterra el super United de B, Charlton....

Las mejores ligas estaban en Europa


Lista de los mejores equipos de la historia

(1 de enero de 1901 - 31 de diciembre de 2000). IFFHS

1. Real Madrid
2. Peñarol
3. Juventus
4. Barcelona
5. Independiente
6. Santos
7. Clb Nacional de Futbol
8. River Plate
9. Milán
10. Bayern
11. Inter Milán
12. Ajax
13. Benfica
14. M. United

Di Stefano era el jugador total, el mejor jugador de la historia de éste deporte, claramente superior en todo a Pelé, como se vio cuando se enfrentaron (como se vio en éste partido, muy por encima el español en global) y como afirman todas las crónicas de la época, los aficionados de entonces y la gran mayoría de jugadores que los vieron jugar entonces, asímismo el propio Pelé lo admite, lo cual cierra directamente cualquier tipo de discusión. Simplemente el jugador más determinante nunca visto en un campo de fútbol.

elcomercio.pe/deporte-total/futbol-mundial/pele-di-stefano-mejor-maradona-338637

https://isaacbaldomero.wordpress.com/xxi-maradona-di-stefano-es-mejor-que-pele/

No te engañes Luis, el fútbol Europeo erA Muy superior igual que hoy día y la mejor liga del Munbdo la Española, muy superior a la Brasileña obviamente, igual que hoy día y en la liga española jugaba el mejor equipo que ha habido en la historia de éste deporte, el Real MADRID DE Di Stefano (mejor jugador de la historia), el mejor Barcelona d ela historia (Ramallets, Kubala, Zcibor, Kocsis...)....


Gran repaso del mejor equipo de la historia el Madrid de Di Stéfano (mejor jugador de la historia), con los súper cracks Gento, mejor extremo de la historia, Puskas, mejor mediapunta de la historia, Kopa, uno de los mejores jugadores franceses de la historia junto a Zidane y Platiní,
Santamaría, uno de los mejores centrales de la historia... y eso por citar sólo a algunos de los del equipo).

Repaso de escándalo del Madrid de Di Stéfano (mejor club de la historia) al Santos de Pelé (2 mejor jugador de la historia tras el español).


La liga española era muy superior entonces a la brasileña, al igual que hoy día

La realidad es bien distinta Luis:

1. Di Stéfano 2 Pelé 3 Maradona 4 Cruyff 5 Beckembauer 6 Gento 7 Puskas 8
Garrincha 9 Vavá 10 Ronaldo Nazario 11 Cr7 12 Messi 13 G. Best 14 B.
Charlton....

1. Pele, 2. Cruyfff, 3. Maradona, 4. Di Stefano, 5. Ronaldo, 6. Beckenbauer, 7. Garrincha, 8. Puskas, 9. Zico, 10. Zidane, 11. Ronaldinho, 12. Platini, 13. Best, 14. Muller, 15. Romario
Messi y Cristiano entraran en algún lugar al finalizar sus carreras.

No se engañen amigos, el futbol brasileño de los años 60 fue mejor que el español, por eso ganaron 3 de 4 mundiales que jugaron. Equipos como el Botafogo de Garrincha, Zagalo, Nilton Santos y Jairzinho, la "Academia" del Palmeiras de Ademir, Djalma, Vava, Dirceu y Leao, el Flamengo de Gerson, el Cruzeiro de Tostao y Perfumo, el Corinthians de Rivelino, el Fluminense de Didi, el Inter de Figueroa, Valdomiro y Falcao, el Sao Paulo de Pedro Rocha y Bellini, tantas figuras no había en la liga española.
Por otro lado, Pele supera al gran Di Stefano, solo basta mirar las características de ambos: 1. Capacidad goleadora: Pele, 2. Pases y asistencias: Empate, 3. Regate: Pele, 4. Juego Aéreo: Pele, 5. Condición física (salto, fuerza, potencia): Pele, 6. Visión de juego: Empate. En el balance general Pele fue superior.

1. Di Stéfano 2 Pelé 3 Maradona 4 Cruyff 5 Beckembauer 6 Gento 7 Puskas 8
Garrincha 9 Vavá 10 Ronaldo Nazario 11 Cr7 12 Messi 13 G. Best 14 B.
Charlton....

Gran repaso del mejor equipo de la historia el Madrid de Di Stéfano (mejor jugador de la historia), con los súper cracks Gento, mejor extremo de la historia, Puskas, mejor mediapunta de la historia, Kopa, uno de los mejores jugadores franceses de la historia junto a Zidane y Platiní,
Santamaría, uno de los mejores centrales de la historia... y eso por citar sólo a algunos de los del equipo).

Repaso de escándalo del Madrid de Di Stéfano (mejor club de la historia) al Santos de Pelé (2 mejor jugador de la historia tras el español).


La liga española era muy superior entonces a la brasileña, al igual que hoy día

La conclusión en Madrid fue que el Santos tenía cuatro delanteros de
disparo terrible (Pepe, Pelé, Pagao y Coutinho) pero una defensa
pasmosamente lenta y débil, un equipo flojito, contaban las crónicas de la época. Respecto a Pelé, que era una gran promesa, aunque muy individualista. Nada que ver con Di Stéfano, muy por encima suyo. “En el Santos,
el equipo jugaba para Pelé. En el Madrid, el genio Di Stéfano jugaba para el
equipo”, fue la conclusión que años después me dio Gaínza, con el que
llegué a hablar de esto. En Brasil se buscaron excusas para la derrota, aunque esperada por saberse al Madrid como un equipo superior, al desplome
final del equipo, consecuencia de la fatiga de la gira (tres partidos
por semana, con los correspondientes viajes). La gira siguió: el día siguiente, tras ir a los
toros, el Santos fue al Teresa Herrera. Y luego a Barcelona. Y luego, y
luego y luego…

Pelé aún lamentaba hace 10 años, cuando hablé con él de esto, que ese
partido no tuviera revancha. “La gira era agotadora”, insistía.
Francamente, sentí que su melancolía era personal, no había dado la talla ni él ni el
Santos. Le dolía que el único enfrentamiento entre el Santos y el Madrid
lo hubiesen perdido los suyos con tal ridículo.

Bernabéu visitó al equipo en el hotel Alexandra, la víspera. Él mismo
me dijo que fue con la intención de hablar del fichaje de Pelé para el
Madrid, pero no se decidió: “Le vi tan niño y tan flojito que me pareció una grosería
hacer una oferta. Lo dejé para más adelante, y más adelante fue
imposible”. Optó por rematar la operación Didí, que fue un fracaso, el juegador nunca dio la talla, así que se le quitaron las ganas de traer a más gente de allí, no valían opara el superior fútbol europeo.

La liga Brasileña era claramente muy inferior a la española, como hoy
día y tenía alguna estrella suelta como Pelé ( 2 mejor jugador de la
historia, y al que muchos discuten porque es otro que tampoco se atrevió
a venir a Europa, donde había un mayor nivel y competitividad), obviamente y como todos los expertos coinciden.

La mayoría de grandes leyendas de la historia del balompié han
pisado en alguna ocasión el césped del estadio Santiago Bernabéu.
También lo hizo al que muchos consideran el 2 mejor del Mundo tras Di Stéfano, Edson Arantes Do
Nascimento ‘Pelé’. Pese a desarrollar toda su carrera en el Santos de su
país y no acudir al Mundial de España de 1982 por cuestiones de edad,
el astro brasileño jugó ante el Real Madrid el 17 de Junio de 1959.

El castizo Miguel Muñoz se había retirado del fútbol en 1958 y el Real Madrid,
como era costumbre en la época, le preparó un homenaje por todo lo
alto. Su trayectoria en el equipo blanco se prolongó durante diez
temporadas y además llegó a ser capitán varios años. Para ello
decidieron invitar al Santos brasileño en el que jugaba la estrella del
pasado
Mundial, Pelé, junto a otros enormes futbolistas como Pepe, Coutinho,
Dorval o Zito. La fecha marcada fue un 17 de Junio de 1959 a las 20:30
horas de la tarde.

El conjunto merengue por entonces
acababa de ser campeón de Europa por cuarta vez pero en la Liga y en la
Copa se había topado con un gran F.C. Barcelona dirigido por Helenio
Herrera.
Iba a ser el penúltimo choque del curso y decidieron convidar a vestir
la camiseta blanca a un mito del fútbol español como Gaínza, que colgaba
las botas, y a una estrella en ciernes que ficharía por el club de
Concha Espina poco después, el soriano Luis del Sol.

El Santos
venía de hacer una gira por Europa donde se había enfrentado entre otros
al Anderlecht, Feyenoord, Inter de Milán o el Servette suizo.
Llegaba cansado pero motivado y contento por verse las caras con el
mejor equipo del viejo continente en ese momento. Su técnico, Luis
Alonso Pérez ‘Lula’, alineó a Carlos; Gertulio, Pavao, Ralmo;
Ramiro, Zito; Dorval, Alvaro, Pagao, Pelé y Pepe y luego dio la
oportunidad a Coutinho, que tenía 16 años, y Alfonsinho. Mientras que el cuadro madridista jugó con Berasaluce;
Marquitos, Santamaría, Casado; Santisteban, Antonio Ruiz; Gento,
Mateos, Di Stéfano, los ya mencionados Gaínza y del Sol y Atienza II,
Julio Gento y Puskas que saltaron al césped en la segunda
mitad. El coliseo blanco tuvo una fantástica asistencia de 110.000
espectadores que presenciaron un duelo vistoso, con goles y buen
espectáculo.

La contienda se inició con bravura y
mucha pelea en el mediocampo, hasta que Pelé recogió un balón suelto de
una pugna entre Santisteban y Pagao y tiró, batiendo a Berasaluce desde la media distancia.
A continuación, el meta guipuzcoano desbarató otra ocasión visitante y a
partir de ahí fue cuando el Real Madrid se metió de lleno en el
partido.
Mateos quiso hacer sombra a Pelé y, en cuestión de quince minutos,
logró un triplete fabuloso asistido por Di Stéfano, que iba como siempre
y venía de arriba a abajo a su antojo, un genio.
El trío formado por Gaínza, Del Sol y la “Saeta Rubia” estaba
desarbolando a un equipo santista que no pudo frenarles en la primera
parte. Mientras tanto, Pelé lo intentaba junto al recién incorporado
Coutinho y Pepe, pero el medio Antonio Ruiz hacía una gran labor de
contención.

Con el resultado de 3-1, el colegiado
Horn indicó el camino de los vestuarios y en el comienzo del segundo
acto
se vio a un Pelé renovado de energías. En una internada suya,
Santamaría le derribó dentro del área y Pepe se encargó de acortar
distancias.
Los pupilos de Carniglia reaccionaron de inmediato volviendo a hacerse
con el dominio de la pelota y, en tres minutos , consiguieron su cuarto
tanto obra de Puskas de cabeza. El Santos se mostraba muy dubitativo y
lento con el balón en los pies y esto únicamente cambiaba cuando Pelé
cogía el esférico. El tercer gol de los brasileños se produjo tras otra
buena acción del chico de Tres Corazones que soltó un poderoso chut
sobre el marco de Berasaluce cuyo rechace mandó a la red Coutinho.
Restaban 20 minutos para el final del encuentro pero un veloz
contragolpe poco después dirigido por Di Stéfano y culminado por
un excepcional Francisco Gento acabó con las esperanzas de empate del Santos. En los
últimos
instantes, el resultado no se movería aunque si hubo que lamentar un
botellazo al futbolista Pepe por dos energúmenos que fueron rápidamente
detenidos. El Real Madrid derrotaba por 5-3 al Santos de Pelé que había
realizado un notable encuentro siendo muy superior al cuadro brasileño y
dejando claro la supremacía del fútbol europeo. La estrella del
partido, el inigualable Alfredo Di Stéfano.

Miguel Muñoz tuvo un
partido homenaje acorde a su categoría y al final del choque se encaminó
hacia el centro del campo para despedirse de la parroquia madridista
que tantas veces le vio jugar.

Lástima que haya circulando por ahí muy pocas imágenes del partido en cuestión. ¿Tendrá TVE el partido completo?

Grandísimos jugadores los dos. Os dejo una web con noticias muy interesantes también http://plusfutbol.es

Eres un ignorante Ramón. Directamente. Y ello no supone insulto alguno. Simplemente te califico como mereces. No estás enterado del asunto del fichaje de DiStéfano y por ello haces comentarios tan estúpidos como éste.

No nos recuerda el Sr. Relaño que en el segundo tiempo de ese bonito partido, el jugador del Santos, Pepe, fue alcanzado por una botella que se tiró desde la lateral que da a la Castellana. El partido fué de los que se solían llamar de "guante blanco" por eso no tiene más esplicación el lanzamiento, que el de la majaderia de un estupido.

¿De dónde salió este Ramón? Atreverse a comparar al mejor equipo de fútbol del siglo XX con un equipo tramposo y ladrón sólo indica ignorancia, desvergüenza y ruindad. Pero en este planeta, ya se sabe, hay "gente" para todo.

José Macia, Pepe, era hijo de gallegos de Verín, no valencianos. http://www1.folha.uol.com.br/fsp/1995/12/17/caderno_especial/2.html

DEP el gran Di Stéfano, una leyenda como jugador y un lamentable deportista aceptando ser Presidente de Honor de un club tramposo y ladrón sabiendo lo que había pasado con su robo. El que apoya a un ladrón no tiene perdón.

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Memorias en Blanco y Negro

Sobre el blog

Este blog pretende rescatar la memoria vivida en el deporte.

Sobre el autor

Alfredo Relaño

es director de AS y antes de ello fue sucesivamente responsable de los deportes en El País, la SER y Canal +. No vio nacer el cine, como Alberti, pero sí llegó al mundo a tiempo de ver jugar a Di Stéfano y Kubala, escalar montañas a Bahamontes y ganar sus primeras carreras a Nieto. ¡Y ya no se morirá sin ver a España campeona del mundo de fútbol!

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