Treinta y cinco años después del final del franquismo, los españoles se sienten orgullosos de forma casi unánime (80%) de la forma en que se llevó a cabo la transición a la democracia. Y creen que la clave de ese éxito, junto a la actuación del rey Juan Carlos (que destaca un 78%), estuvo en el espíritu de consenso que mostraron los políticos del momento para buscar soluciones y acuerdos, pensando más en el interés general del país que en el propio, posible, rédito electoral. Así lo dice un 82%. Y tras echar la vista atrás, un 88% concluye que, en cambio, los dos principales partidos actuales han abandonado ese espíritu de pacto y concordia, y solo piensan ya en lo que les parece electoralmente más conveniente. El cortoplacismo miope, y además ejercido con modales ásperos cuando no groseros, habría venido así a desplazar al talante de entendimiento y a la altura de miras y al sentido del Estado de aquella época.
Buena parte de nuestra clase política (y no digamos de algunos de sus jaleadores mediáticos) parece convencida de que cuantos más insultos, más zafiedad descalificadora y más exageraciones -cuando no mentiras- se utilicen, más probabilidades hay de agradar a los electores. Pues bien: estos piensan, en realidad -y masivamente: (73%)-, que lo que este país necesita en estos momentos es una "segunda Transición" que, con el mismo estilo de concesiones y mutuo respeto que caracterizó a la primera, haga posible la solución de tantos problemas como hay pendientes. Entre otros, y de forma destacada, la actualización de nuestra Constitución, probablemente la que menos reajustes a la siempre cambiante realidad ha experimentado, en comparación con los continuos retoques realizados a los textos constitucionales de la mayoría de nuestros vecinos países europeos. Seis de cada diez españoles (el 58%) piensan que nuestra Constitución necesita retoques y que, pese a ello, sigue siendo válida para la sociedad española actual. Pero ya algo más del tercio (37%) cree que se ha ido quedando tan desfasada que precisa una reforma con profundidad.
El 72% de los españoles cree que, con todos sus posibles defectos e insuficiencias, la actual democracia constituye el periodo en que mejor ha estado nuestro país en toda su historia. Evidentemente, tan rotunda afirmación ha de ser entendida como forma sin duda hiperbólica de destacar el grado de satisfacción con el actual sistema político-social; la efectiva comparación, en el tiempo, por quienes ahora responden de la actual situación con otras pretéritas es obviamente imposible. Pero lo significativo es que, ya sean más jóvenes o más mayores, votantes de un partido o de otro, siete de cada diez españoles expresen el convencimiento de que nunca antes este país ha podido estar mejor que ahora.
Datos extraídos del “Pulso social de España 2010”, coordinado por J.J. Toharia para la Fundación Ortega-Marañón, con el patrocinio de Telefónica, editado por Biblioteca Nueva (Madrid, marzo de 2011).


Hay 2 Comentarios
Para realizar una segunda transición, junto con los partidos de nuestro país, tampoco debemos olvidar, el papel desarrollado por la sociedad civil como actor político - a través de su movilización social - constituyéndose, como un ingrediente esencial.
Publicado por: Lagar | 31/03/2011 12:09:58
Me gustaría saber de todos aquellos que piensan que la Consititución necesita retoques o una reforma en profundidad cuántos se la han leído.
Publicado por: Gonzalo | 31/03/2011 11:47:33