Hace un año, cuando se cumplía una década del ataque contra las Torres Gemelas de Nueva York, el 11 de septiembre de 2001, nueve de cada diez españoles decían recordar exactamente dónde se encontraban o que estaban haciendo en el momento de producirse el atentado. Un dato que refleja, sin duda, la conmoción que dejó en la opinión pública aquel fatídico acontecimiento y una huella difícil de borrar debido, en gran parte, a la fuerza de las imágenes tantas veces repetidas —y que millones de personas vieron en directo a través de la televisión— de los aviones estrellándose sobre los edificios. Las consecuencias económicas, políticas y sociales que trajeron los atentados fueron de tal magnitud que muchos analistas denominaron a ese día como “el que cambió el mundo”. Una idea que sigue compartiendo la mayoría de los españoles: hoy, 11 años después de los atentados, uno de cada dos ciudadanos (50%) cree que fue un suceso que cambió de forma radical el mundo. Esta opinión está más extendida entre los menores de 35 años (58 %) que entre los mayores de 55 años (43%). Ahora bien, la importancia relativa que se le asigna a este atentado en el devenir de nuestras sociedades va siendo cada vez menor: en solo un año ha decrecido 16 puntos el porcentaje de españoles que piensan que el 11-S transformó el mundo tal y como lo conocíamos antes. Las causas de este descenso son el inevitable paso del tiempo que suele hacer que todo se trivialice y, sobre todo, la irrupción de la crisis económica que se inició en 2007 y que todavía nadie sabe cuándo acabará: para ocho de cada 10 españoles (79 %, cinco puntos más que hace un año) ésta ha contribuido más a cambiar el mundo actual que el atentado contra el World Trade Center.
En twitter @JPFerrandiz

