
La estimación de voto de los dos grandes partidos de ámbito nacional en el caso de que se celebrasen unas inmediatas elecciones generales sigue muy alejado de los resultados que consiguieron en los comicios celebrados el 20 de noviembre de 2011. El PP obtendría ahora un 29.9% de los votos, 14.7 puntos menos que en los últimos comicios (y su peor resultado en las 11 estimaciones electorales que se llevan realizadas desde entonces). El PSOE por su parte no consigue despertar de su letargo y acompaña a los populares en su caída: ahora lograría un 23.9% de los votos, 4.8 puntos menos que en 2011 (y casi un punto menos que hace un mes). La fidelidad de voto de los populares se mantiene prácticamente igual que hace un mes: solo un 51% de quienes votaron al PP hace casi un año, volverían a hacerlo ahora si hubiera elecciones. En el caso del PSOE, la capacidad de retentiva de su electorado es mucho menor (y seis puntos inferior a la registrada hace un mes) y únicamente un 41% de quienes votaron a los socialistas repetirían ahora su voto. Del abandono electoral que sufren populares y socialistas se siguen beneficiando las otras dos formaciones políticas minoritarias de ámbito nacional: Izquierda Unida obtendría un 12.6% de los votos, casi seis puntos más que en las elecciones de noviembre, y UPyD un 10.2 %, 5.5 puntos más que en 2011 y su mejor resultado estimado desde entonces. La coalición rojiverde liderada por Cayo Lara sigue siendo la que atrae un mayor porcentaje de votantes socialistas desencantados y el partido magenta de Rosa Díez es el partido-destino preferido por un porcentaje superior de votantes del PP.
El descontento ciudadano con el Gobierno es evidente: el saldo entre quienes tienen una impresión positiva y una negativa del actual Gobierno es ya de – 58 puntos, la amplia mayoría (73%, el porcentaje más elevado desde abril de este año) cree que no está sabiendo hacer frente a la crisis de forma adecuada y un 71% que va improvisando sobre la marcha. Las críticas van dirigidas a todos los miembros del Gabinete presidencial pero, de manera especial, contra el presidente del Gobierno. Por un lado, el saldo entre quienes aprueban y desaprueban la gestión de Mariano Rajoy es de -48, peor que el de cualquiera de sus Ministros (el Ministro peor valorado vuelve a ser el de Cultura y Deporte, José Ignacio Wert, con un balance de -46). Además, un 84% dice tener poca o ninguna confianza en él (algo que comparte un 62% de sus votantes). Por otro lado, todos los Ministros cuentan con un saldo negativo pero con algunas apreciaciones interesantes que evidencian la clara sensibilidad de la opinión pública a los acontecimientos políticosociales: el balance del ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz, es el que más se deprecia en este último mes pasando de un saldo de -23 a uno de -37 (14 puntos de caída) probablemente por la actuación de la policía en las recientes manifestaciones celebradas en los alrededores del Congreso. Una actuación policial que la mayoría de los españoles (57%) considera que fue excesiva (un 32% que fue la adecuada y un 4% que insuficiente). Por otro lado, la vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sainz de Santamaría reduce nueve puntos su saldo negativo y se sitúa como la mejor evaluada —o la menos negativamente evaluada— con un balance de -19. La vicepresidenta sale reforzada, probablemente, por ser quien da la cara en un momento de crisis como el actual —con un 95% de españoles que dice sentirse angustiado por la situación de la economía española— en el que los ciudadanos tienen necesidad de contar con un referente político que les explique qué está pasando y cómo están las cosas.
Con todo, el líder del PSOE, Alfredo Pérez Rubalcaba, sigue sufriendo un mayor desgaste: el de estar en la oposición, como sostenía el político italiano Giulio Andreotti: el saldo entre quienes aprueban y desaprueban su labor es de -61 (el peor desde marzo de este año) y a un 90% le inspira poca o ninguna confianza. Entre sus votantes los datos no son halagüeños: un 64% desaprueba su gestión y un 77% confía poco o nada en él.
Así las cosas, un 86% califica la actual situación política de España con mala o muy mala, un porcentaje que solo se ha alcanzado una vez en los últimos casi 20 años (fue en junio de 2010 después de que Zapatero anunciara sus medidas para hacer frente a la crisis). El problema está en que hace dos años los ciudadanos achacaban mayoritariamente la responsabilidad de esa mala situación política a los líderes políticos (56%) y no tanto, o en menor medida, a la forma en que está organizada nuestra democracia (27%). Y ahora, sin embargo, ha aumentado 10 puntos — de un 13% a un 23%— el porcentaje de quienes creen que la culpa de la mala situación política debe ser compartida por los líderes políticos y por cómo está organizada nuestra democracia. La mala imagen ciudadana que vienen arrastrando los pilotos (los líderes políticos) desde el inicio de la crisis económica, está empezando —con la profundización de esta— a contaminar y dañar la imagen del aparato que conducen (la forma en que está organizada nuestra democracia).


Ficha Técnica: encuesta efectuada
mediante entrevistas telefónicas a una muestra nacional de personas mayores de
18 años. Se han completado 1.000 entrevistas, estratificadas por la intersección hábitat/Comunidad Autónoma y
distribuidas de manera proporcional al total de la región, con cuotas de sexo y edad aplicadas a la
unidad última (persona entrevistada). Partiendo de los criterios del muestreo
aleatorio simple, para un nivel de confianza del 95.5% (que es el habitualmente
adoptado) y en la hipótesis más desfavorable de máxima indeterminación
(p=q=50), el margen de error de los datos referidos al total de la muestra es
de ± 3.2 puntos. La recogida de información y el tratamiento de la misma han
sido llevados a cabo íntegramente en Metroscopia. Fecha de realización del trabajo de campo: 3 y 4 de octubre
de 2012.
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@JPFerrandiz
Fotografía: Election night crowd, Wellington, 1931. William Hall Raine. Photographic Archive, Alexander Turnbull Library.