Metroscopia

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“No creo en las encuestas”. Mal empezamos... Es tanto como decir “no creo en los termómetros”. Las encuestas, como los termómetros, no son una cuestión de fe, pertenecen al mundo más humilde y pragmático de la medición. Si están bien hechas, son una herramienta para medir, y así describir, los estados de opinión de una sociedad en un momento determinado. Los datos están ahí y son los mismos para todos. Otra cosa es cómo se analizan e interpretan...

Un país serio y decente

Por: | 03 de septiembre de 2013

España desde el espacio

España es un país serio y decente, en el que se puede confiar. Pero aunque sobreabundan los datos sociológicos que avalan esta afirmación, lo cierto es que nuestra propia ciudadanía expresa al respecto reacciones contradictorias. Por un lado, el 74% cree que, en conjunto y en líneas generales, los españoles somos ciertamente gente seria y decente; pero al mismo tiempo son mayoría (54% frente a 42%) quienes pese a ello piensan que, en la actualidad, España no es un país responsable y de fiar. Son 32 los puntos (74% frente a 42%) que separan a ambos diagnósticos.

Si aceptamos que  para el español medio el término ‘país’ puede connotar, semánticamente, dimensiones y elementos adicionales al de la exclusiva ciudadanía (como, por ejemplo, las instituciones) tendríamos una posible pista para explicarlo. A fin de cuentas, desde hace ya varios años, los españoles vienen expresando su cada vez más profunda decepción y creciente enfado con nuestras instituciones públicas, esas que de modo más directamente perceptible nos articulan y estructuran como país. El actual desaliento ciudadano no respondería así tanto a una pérdida de autoestima y confianza en nosotros mismos cuanto a la cada vez más insoportable constatación de que buena parte de nuestras instituciones y figuras públicas no están sabiendo estar a la altura que nuestra sociedad merece. Y no sobra decir que este desazonante diagnóstico ciudadano, reflejado mes a mes en los sondeos de Metroscopia para este diario, resulta coincidir milimétricamente con lo que llevan ya tiempo denunciando muchos de nuestros más fiables politólogos y analistas sociales. Lo que de su juicio experto, y de la intuición ciudadana, se desprende es que, de nuevo, nos hallamos ante una ‘España real’ y una ‘España oficial’, pero dando ahora a estas expresiones un sentido distinto del que les prestaran, cuando las acuñaron y popularizaron, Joaquín Costa y Ortega y Gasset (y sobre esto no me resisto a recomendar, a quien no lo haya leído todavía, el ejemplar alegato de Muñoz Molina en su “Todo lo que era sólido”). Ahora, un Silvela redivivo no podría concluir que España está sin pulso, sino más bien que los encargados de conducirla y regentarla no saben encontrárselo.

Nuestra sociedad está viva, pero muchas de sus instituciones languidecen y se muestran incapaces de seguirle el paso. A principios de los años 60 del pasado siglo, España era un país socialmente desigual, económicamente atrasado y padecía una dictadura que nos aislaba de nuestro solar europeo. En apenas una generación el panorama cambió radicalmente. Los españoles, los ciudadanos de a pie, se tomaron muy en serio el cambio político y llevaron a cabo una transición que fue modélica, se diga lo que se diga ahora —a toro muy pasado, y cuando ya no hay riesgo alguno de que este cornee—; se tomaron en serio resistir y hacer frente, con entereza, al terrorismo; se tomaron en serio el pluralismo de ideas, valores y estilos de vida, culminando así esa “revolución del respeto” que ansiara Fernando de los Ríos; se tomaron en serio el europeismo y nuestra integración en Europa. Además, al hacerse una economía potente, España cambió su mentalidad colectiva en el terreno económico, con una nueva y positiva actitud, cada vez más generalizada, respecto del emprendimiento y de la función empresarial (sobre todo en el caso de las PYMES, que ahora son la tercera institución mejor evaluada por los españoles, según el último Barómetro de Confianza Ciudadana realizado por Metroscopia). Se sigue recelando, eso sí, —y fuertemente, y no sin buenos motivos— de esa economía financiera desbocada, que nos ha descarrilado.

En proporción de dos a uno, los españoles creen que las cosas van mejor cuando el Estado ejerce un control razonable sobre la vida económica y no cuando le permite esa absoluta libertad, sin regulación alguna, que algunos preconizan. Se recela fuertemente de la globalización (que, en opinión del 72% de los españoles lo que hasta ahora ha supuesto ha sido, fundamentalmente, que sean los mercados quienes en realidad manden en los países, suplantando a las instituciones democráticas) y se abomina de la cultura del pelotazo y del enriquecimiento súbito. Es este, se mire por donde se mire, un país decente, y en modo alguno un país corrupto (como subrayaba, con énfasis, este pasado domingo, 28 de julio,  Antón Costas, otro connotado experto). Es, además, un país sereno, y moderado, que abomina de extremismos y violencias. Cuando en alguna ocasión se satura la capacidad de paciencia social, lo que se producen son movimientos como el 15-M o como la Plataforma de Afectados por la Hipoteca, que si atraen una atención universal es, precisamente, por su carácter cívico, por lo básicamente razonable —y aun prudente— de sus planteamientos y por su afán regenerador de una democracia que languidece. La España violenta y cainita es un mito del pasado, al menos entre la ciudadanía de a pie: siete de cada diez españoles afirman que somos un país fundamentalmente pacífico y con fuertes valores cívicos que resuelve sus problemas mediante la negociación y el acuerdo. Nadie cuestiona, hoy, ni siquiera en medio de la actual catástrofe económica y social, el sistema democrático: el 75% de nuestra ciudadanía (el mismo porcentaje que hace, por ejemplo, tres años) sigue diciendo que es, sin duda alguna, el preferible. No parece fácil encontrar en nuestro entorno europeo una sociedad que sepa mantenerse tan paciente, solidaria y generosa en medio de una crisis tan profunda y con una tal carencia de liderazgo público. Porque ese es el principal problema que pesa sobre nuestra sociedad: el derrumbamiento (por anquilosamiento, incompetencia o ceguera partidista) de algunas instituciones de crucial importancia para la vigorización de nuestra vida pública.

Un país serio y decente 1
Un país serio y decente 2
Este artículo constituye el primer avance del Pulso de España 3 (junio 2012-junio 2013) que, dirigido por José Juan Toharia, elabora Metroscopia para la Fundación Ortega-Marañón, con la colaboración de Telefónica. Fue publicado en la edición impresa de EL PAÍS el 11 de agosto de 2013 bajo el título "Un país decepcionado".

Imagen tomada en diciembre por la NASA (código en su archivo: ISS030-E-10008). / NASA

Hay 8 Comentarios

Un poco somos hoy lo que hemos heredado de nuestro origen, un crisol que nos ha hecho tal cual somos en la actualidad.
España es un país fantástico en muchos aspectos que van desde su situación geográfica, hasta su particular desarrollo histórico.
Está situada entre mares. El Océano Atlántico, y los Mares Cantábrico y Mediterráneo.
Como punto de unión entre África y Europa, siendo puente con el Continente Americano y su cultura.
Dispone de un clima benigno y una ubicación geográfica envidiable, que nos ha dado una variada riqueza natural reconocida en todo el mundo.
La Hispania fue el primer exportador de metales de la antigüedad, con los que se fabricaban las armas de los ejércitos griegos.
Fuimos una potencia comercial de primer orden.
Por eso nos invadieron y colonizaron los Fenicios, los Cartagineses, los Romanos, Visigodos, y Árabes.
Y después las diferentes dinastías de las casas reales imperantes en el mundo conocido.
España ha sido un país turístico desde que se tengan noticias escritas.
Y todo esa variedad de gentes y razas, nos ha aportado una riqueza genética y cultural envidiable.
Que no se han dado con esa intensidad en casi ningún otro país del mundo.
Ni a lo largo de tanto tiempo.
Sin destruirlo.
Los españoles somos un híbrido de todo lo mejor que nos ha visitado, ya sea por el comercio, o por las guerras que siempre hemos tenido en nuestro suelo.
Donde las dinastías se han disputado el derecho a regirnos desde los tiempos del emperador Carlo Magno.
Con La Marca Hispánica que ocupaba toda la zona norte de la península.
Implantando sus leyes, su lengua y sus tributos.
Y a partir de ahí todo lo demás.
Hasta hoy.


Un país serio y decente.
No les causa rubor decir barbaridades como esta en un pais corrupto hasta la médula, donde los politicos e instituciones no respetan a nada ni a nadie?
Viven Vds. fuera del mundo y en un universo con reglas propias?

Yo tengo una percepción menos optimista que la del Sr. Toharia.

Creernos que son mayores las obligaciones del Estado con nosotros que las nuestra con él + desprecio de la Política y los políticos = tormenta perfecta o sálvese el que pueda: el paraíso de los caciques.

Otros sociólogos también la tienen.Vean http://cort.as/3nOP o http://cort.as/5bT2

España es un país de pandereta. Para mi el mejor país del mundo es, sin duda: http://xurl.es/jy9a3

CHILE: Mucha belleza natural, lástima que tiembla demasiado y no todos tenemos aptitudes para vivir de terremoto en terremoto. Y menos con un gobierno derechón que pretende cobrar a los estudiantes universitarios 15 MILdólares por curso y a los nativos MAPUCHES si no los mata a palos a cargo de los carabineros, los acusa de terroristas. Y para frutillita de la torta, las pobres niñas de ONCE, DOCE AÑOS VIOLADAS por sus propios padres o padrastros, son obligadas a parir. Chile, gracias.

Hola, amigos. Me parece mucho más clara la división que hacía en Colombia el líder asesinado JORGE ELIÉCER GAITÁN, entre país político y país nacional. Porque la España oficial, que llaman, también es real. En cambio, está bastante claro que una cosa son los políticos, que cada vez representan menos al país, a la gente y sus verdaderos intereses, y otra esa misma gente que no se siente representada por ellos y sí más bien traicionada, como es el caso actual de España. Nuestro país político no puede estar dándole al mundo un espectàculo más bochornoso e indigno. ¿Cuánta basura más puede acumular el PP sin que el país nacional proteste con energía y decisión?

CHILE, AMERICAN ECONOMIC POWER
“CHILE” POTENCIA ECONOMICA DE SUDAMERICA, CON UN CRECIMIENTO DE UN 7% ANUAL, COLONIA ESPAÑOLA DE 16 MILLONES DE HABITANTES, NECESITA DE PERSONAS QUE QUIERAN TRIUNFAR, PERSONAS CON MENTALIDAD GANADORA.
CHILE, tiene el desierto más seco del Globo, donde se instalo el Laboratorio Internacional astronómico más grande del mundo (ALMA), Polinesia, Antártida, miles de kilómetros de Montañas con todo el año mucha nieve, volcanes, Zona Cetro con un clima exquisito que fluctúa entre los 28° y 34° durante la primavera y verano, Zona Sur en el invierno mucha lluvia pero durante el verano es maravilloso ver a los Alerces de 3000 y 6000 años, Bosques milenarios vírgenes, zonas vírgenes de la Montaña que nunca ha llegado el hombre, ríos, lagos, glaciares milenarios, Jungla Húmeda, miles de kilómetros de playas, Olas en Pichilemu que superan 10,20,30, hasta mas metros de altura para la práctica del Surf, Islas vírgenes sin habitantes, territorios vírgenes en el Sur sin habitantes, La Isla de Chiloé una zona hermosa para quedarse a vivir, tu caminas por los cientos de kilómetros de playa y parajes hermosos de CUCAO CHILOE y pateas las tremendas Machas que están en su orilla. Chile no tiene animales peligrosos, Chile no tiene reptiles venenosos, mucho Mar para disfrutar de sus productos y belleza marítima, belleza campestre, belleza natural. Sin olvidar los precios de las tierras (Muy barato).
En Chile no se paga arancel por lo que la tecnología de punta en el mundo llega al país con precios muy convenientes para sus clientes, como por ejemplo televisores pantalla plana OLED de 55” a USD150, Teléfonos inteligentes de última generación a USD170
Chile fue el primer país del Mundo en agotar las entradas del Mundial de Futbol.
LO HERMOSO DE TODO EN CHILE ES…
(“MILES” DE VACANTES LABORALES)
(MUCHO TRABAJO)
www.bne.cl
www.chile.com

Una cosa es la Nación y otra muy distinta la Política de los que mandan. La seriedad y la decencia se mide por el nivel cultural, no por el nivel de los saqueos y las mentiras de los que mandan. Ya que se cita a España como referencia conviene recordar a sus grandes literatos y también, en sentido inverso a sus grandes déspotas. España no es Franco como tampoco Hitler es Alemania, ni Stalin es Rusia. Estos tipejos, no los verdaderos ciudadanos, carecían de seriedad y de decencia... simplemente, tales tipejos y sus lamebotas siempre han jugado y jugan al gato y el ratón.

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Sobre los autores

Este Blog es obra colectiva del equipo técnico de Metroscopia. Los responsables de sus análisis y comentarios son , , Silvia Bravo, Susana Arbas, Mar Toharia, Marcos Sanz, Ignacio Urquizu, Antonio López Vega, Francisco Camas y Gumersindo Lafuente.

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Metroscopia combina la experiencia de su equipo profesional en estudios de la opinión de la sociedad española con una actitud de curiosidad permanente. Referente en sondeos políticos y estimaciones electorales, aborda investigaciones sobre todos los ámbitos de la vida social. Este blog aporta algunos de los datos públicos de estudios de Metroscopia, así como reflexiones sobre opinión pública en general.

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Pulso Social de España 2 (enero 2011-mayo 2012)

Pulso Social de España 2 (enero 2011-mayo 2012)

Toda realidad ignorada prepara su venganza», advierte Ortega en uno de los párrafos finales del «Epílogo para ingleses» de su Rebelión de la masas. Y no hay realidad que, en democracia y sobre todo en tiempos de crisis, resulte más arriesgado ignorar que la opinión pública. El objetivo de esta serie de estudios es poner a disposición general datos de opinión solventes, relevantes y acerca de una amplia variedad de temas. Porque cuanto mejor conozcamos nuestro estado de ánimo colectivo menor será el riesgo de tener que afrontar las consecuencias de haberlo ignorado.

Pulso de España 2010

Pulso de España 2010

Intentando ser fiel a uno de los lemas orteguianos («vivir de claridades y lo más despierto posible»), el Departamento de Estudios de Opinión Pública de la Fundación Ortega-Marañón (FOM), con la colaboración de Metroscopia, y gracias al patrocinio de Telefónica, ha elaborado el presente "Pulso de España 2010", que aspira a ser el primero de una serie de informes periódicos sobre la realidad social española desde un planteamiento sosegado, independiente y plural.

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