Metroscopia

Metroscopia

“No creo en las encuestas”. Mal empezamos... Es tanto como decir “no creo en los termómetros”. Las encuestas, como los termómetros, no son una cuestión de fe, pertenecen al mundo más humilde y pragmático de la medición. Si están bien hechas, son una herramienta para medir, y así describir, los estados de opinión de una sociedad en un momento determinado. Los datos están ahí y son los mismos para todos. Otra cosa es cómo se analizan e interpretan...

Ruptura, no: reforma

Por: | 21 de noviembre de 2014

Foto de Melanie Holtsman

Autor: Antonio López Vega

Diferentes líderes de la nueva estrella del firmamento político español, Podemos, vienen señalando desde hace días su propósito de iniciar “un proceso constituyente para abrir el candado del 78 y poder discutir de todo”. Pablo Iglesias ha insistido en esa idea, si bien la matizó señalando que en la Transición hubo cosas buenas que, sin embargo, deberían cambiarse porque “son demasiado viejas: hay que devolver la palabra a la gente a través de un proceso constituyente”.

Lógicamente, una parte muy relevante de la Constitución de 1978, después de casi cuarenta años, requiere una revisión y un nuevo pacto constituyente. Con todo, dado el tenor del panorama político español actual, hay que subrayar esto último, pues lo que sí conviene, desde una perspectiva histórica, es preservar por encima de todo la cultura y los valores que alumbraron la Transición: consenso, pacto, tolerancia y, en relación con la idea de España que entonces triunfó, pluralismo nacional, cultural y lingüístico.

Aquel periodo de  implantación de la democracia en España no fue ni fácil ni lineal. Múltiples y complejas circunstancias influyeron en él. Y, aunque aquello terminó saliendo bien, tuvo mucho de improvisado y no fueron pocos los escollos que hubo que salvar en el camino. Se acertó en lo sustancial: en el hombre y el procedimiento, Adolfo Suárez y reforma, no ruptura.

Por fin, y tras un golpe de Estado, se superó la inestabilidad propia de aquellos momentos iniciales que, además, coincidieron con una gravísima crisis económica fruto de la crisis del petróleo de 1973 —en 1977, año que se inició el proceso constituyente, la inflación alcanzaba el 24,5%,  el PIB crecía al 0,2% cuando apenas tres años antes lo hacía al 5,7%, y el paro se había duplicado también ampliamente desde la muerte del Dictador, llegando a superar las 830.000 personas—. El PSOE alcanzó el poder, dándose paso a la imprescindible alternancia que ilumina toda democracia plena, algo que quedaría sancionado con la nueva llegada de los conservadores al poder en 1996.

La analogía es obvia. Si entonces personalidades salidas del tardofranquismo, vinculadas a la derecha española, pilotaron la marcha hacia la España plural, en la coyuntura  actual parece que será la izquierda la que va a llevar la voz cantante en este nuevo proceso, pues el Partido Popular ha hecho explícita su abdicación en este asunto. No es buena noticia y, en todo caso, el concurso de este partido es imprescindible en el proceso que parece que se va a abrir de manera inminente. Sería un error histórico que la reforma constitucional no cuente con el concurso, aportación y apoyo de un partido que representa a una parte sustantiva de la ciudadanía española. Todas las organizaciones políticas, económicas y sociales con cierto grado de representatividad deben participar en este proceso del que España debe salir fortalecida y no debilitada.

Los acuerdos y logros de la Transición acabaron con la imagen de nuestro país que creó el estereotipo romántico. Creada por viajeros –sobre todo ingleses y franceses- a comienzos del siglo XIX, presentaban el dramatismo y lo pintoresco como caracteres de este país. La pobreza del mundo rural durante buena parte de los siguientes doscientos años y la épica y el drama de la Guerra Civil remacharon aquella imagen ante el mundo. Los valores de la Transición crearon una nueva identidad española, ajena a toda esa dinámica. Nunca antes este país había asistido a un desarrollo, una modernización y un crecimiento comparable al de estas décadas que han sido en términos históricos, sencillamente, extraordinarias.

El deseo de todos los actores políticos de entonces de alcanzar la democracia y la concordia nacional superó toda diferencia ideológica que, ciertamente, no eran pocas y que, en su origen, habían llevado al enfrentamiento de las dos Españas que representaron sus padres. Como se recordará, en el cambio generacional al que asistió la política española en 1996, los nuevos líderes (no solo de los partidos de ámbito nacional, sino también los nacionalistas) no preservaron de la misma manera esa preocupación por llegar a acuerdos en lo fundamental —cambio unilateral del alineamiento de la política exterior española, plan Ibarretxe, aprobación del Estatuto de Autonomía de Catalunya…—. Hay ahora un nuevo cambio de guardia en el escenario político e institucional español que ha comenzado en la monarquía y que va a afectar a todas y cada una de las instituciones del Estado. Tal y como muestra el barómetro de Metroscopia, los ciudadanos comparten esa necesidad de cambio y reforma del sistema. Pero también valoran de manera inequívoca esa cultura política fundamento de la España de Todos nacida en 1978 fruto del acuerdo, de la reforma y no de la ruptura.

Mayo 2014

Antonio López Vega es profesor de Hª. Contemporánea de la UCM y dirige el Pulso de España 2014 de Metroscopia con patrocinio de Telefónica  y de próxima publicación en Ediciones El País.

Hay 2 Comentarios

no me haga Du. reir.Aldapa

RUPTURA , RUPTURA , RUPTURA todos los "acuerdos" del 78 lo único que trajeron fue una PARTITOCRACIA CORRUPTA junto con una " MONARQUÍA BANANERA"
Lo que tenemos en España no tiene nada que ver con la Democracia verdadera, que sin una Separación de poderes NO EXISTE en ningún pais del mundo.

Los comentarios de esta entrada están cerrados.

Sobre los autores

Este Blog es obra colectiva del equipo técnico de Metroscopia. Los responsables de sus análisis y comentarios son , , Silvia Bravo, Susana Arbas, Mar Toharia, Marcos Sanz, Ignacio Urquizu, Antonio López Vega, Francisco Camas y Gumersindo Lafuente.

Metroscopia

Metroscopia combina la experiencia de su equipo profesional en estudios de la opinión de la sociedad española con una actitud de curiosidad permanente. Referente en sondeos políticos y estimaciones electorales, aborda investigaciones sobre todos los ámbitos de la vida social. Este blog aporta algunos de los datos públicos de estudios de Metroscopia, así como reflexiones sobre opinión pública en general.

Libros

Pulso Social de España 2 (enero 2011-mayo 2012)

Pulso Social de España 2 (enero 2011-mayo 2012)

Toda realidad ignorada prepara su venganza», advierte Ortega en uno de los párrafos finales del «Epílogo para ingleses» de su Rebelión de la masas. Y no hay realidad que, en democracia y sobre todo en tiempos de crisis, resulte más arriesgado ignorar que la opinión pública. El objetivo de esta serie de estudios es poner a disposición general datos de opinión solventes, relevantes y acerca de una amplia variedad de temas. Porque cuanto mejor conozcamos nuestro estado de ánimo colectivo menor será el riesgo de tener que afrontar las consecuencias de haberlo ignorado.

Pulso de España 2010

Pulso de España 2010

Intentando ser fiel a uno de los lemas orteguianos («vivir de claridades y lo más despierto posible»), el Departamento de Estudios de Opinión Pública de la Fundación Ortega-Marañón (FOM), con la colaboración de Metroscopia, y gracias al patrocinio de Telefónica, ha elaborado el presente "Pulso de España 2010", que aspira a ser el primero de una serie de informes periódicos sobre la realidad social española desde un planteamiento sosegado, independiente y plural.

El País

EDICIONES EL PAIS, S.L. - Miguel Yuste 40 – 28037 – Madrid [España] | Aviso Legal