El sábado quedé para tomar un café con Anna, una de mis mejores amigas desde hace ya 25 años. Somos la noche y el día en un espectro infinito de aspectos, pero siempre he pensado que en esencia somos iguales. A ella le encanta la música metal; a mí, el pop. Ella viste siempre de negro; yo sólo quiero colores. Ella tiene un gato; yo, dos chihuahuas. Ella es Android; yo, iPhone. Pero ni Anna ni yo somos ingenieras, así que nos toca ingeniárnoslas. Supongo que esto nos divierte y nos une (aún más, si cabe).
Hablando, se me acabó el café. Después vino un agua con gas. Emocionada, le contaba mis pasitos con la marca de ropa que estoy diseñando junto con Florentino, mi mejor amigo. Ella, más emocionada, me explicó su nuevo proyecto para ingeniárselas y hacer frente a la crisis. Hace años que sus jefes no le suben el sueldo y desde entonces se las apaña dando clases particulares de danza del vientre, fuera de su horario de oficina. A las clases se le ha unido ahora un nuevo arte para llegar mejor a final de mes: se llama Duskreations. Consiste en hacer, a mano (con sus manos), fundas para el móvil a base de fieltro. En su web tiene algunas de muestra, pero el cliente puede decidir cómo la quiere: de qué colores y con qué forma.
Anna abrió el bolso y sacó la suya. Un guante azul para su HTC, con un Cálico Electrónico perfectamente recortado y cosido. Hace muy pocos días que tiene Duskreations en marcha, y me comenta que ya ha recibido cientos de visitas y algún que otro pedido. Hoy ha recibido el mío: quiero una funda de Madonna. Me ha prometido que la tengo el sábado en mis manos. Prometo sacarle una foto para vosotros.
