Microbichitos

Microbichitos

Los microbios no los vemos, pero sus efectos, para bien o para mal nos afectan a diario. Más numerosos que todos los demás seres vivos, algunos más antiguos que todos ellos, probablemente seguirán dominando la Tierra mucho después de que los humanos desaparezcan.

Montaje de nanomáquinas en tubos fabricados con bacterias

Por: | 23 de marzo de 2014

Para investigar cómo funcionan las máquinas microscópicas que mantienen vivas a las células, muchos científicos intentan reproducir en el tubo de ensayo los procesos que suceden en los seres vivos. En mi laboratorio decidimos hace unos años convertir a una bacteria en un tubo de ensayo para añadirle los ingredientes cuya actividad se quiera ensayar.

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El tubo de ensayo es un ambiente artificial pero sirve para investigar y reproducir parte de lo que sucede en un ser vivo.

 

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Los microbios de los edificios

Por: | 23 de febrero de 2014

Piso céntrico con dos dormitorios, baño, cocina y microbios saludables, se alquila. Podría pronto ser un anuncio en la sección de alquiler de pisos en cualquier periódico, porque todos preferimos vivir en un ambiente saludable, y la composición de los microbios de un edificio es sin duda uno de los factores que pueden contribuir a ello. Hace unas semanas se publicó un análisis de las bacterias que habitan en un edificio de la Universidad de Oregón que alberga aulas y oficinas junto con los servicios adecuados, en total 155 recintos. Las técnicas de análisis han avanzado tanto en lo que va de siglo que hacen relativamente sencillo el obtener catálogos pormenorizados de los microbios que habitan en cualquier lugar, desde las cuevas con pinturas rupestres hasta los hielos polares, por lo que identificar los microbios de un edificio universitario ya no es difícil.

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Las construcciones, además de ladrillos cables y tuberías, continen una variada colección de microbios. Juego infantil de construcción con bloques que representtan microbios.

 

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Yo soy yo y mi úlcera: Helicobacter y el cáncer de estómago

Por: | 27 de enero de 2014

¿Por qué el cáncer de estómago afecta a 150 de cada 100.000 habitantes de la ciudad de Túquerres en la Colombia andina, mientras que doscientos kilómetros más al oeste en la población costera de Tumaco la frecuencia de la misma enfermedad es de 6 casos por cada 100.000 habitantes, o sea 25 veces más baja? Acaba de publicarse en la revista de la Academia de Ciencias de los Estados Unidos (edición previa en la red) un trabajo en el que se correlaciona la capacidad de distintas variantes de la bacteria Helicobacter pylori para producir cáncer de estómago según sea tanto su procedencia como el linaje de los pacientes que lo sufren. Podría decirse que cuanto más han convivido los ancestros del patógeno y del paciente la convivencia resulta menos dañina. Los habitantes de las dos poblaciones de Colombia son de distintas procedencias y las bacterias de sus estómagos también.

 

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Imagen artística de la bacteria Helicobacter pylori. Sciepro/Science Photo Library/Corbis.

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¿Somos lo que nuestras bacterias nos ordenan?

Por: | 30 de diciembre de 2013

A veces se dice que somos lo que comemos, pero a la vista de varios descubrimientos publicados a lo largo de 2013 sería más acertado decir que somos lo que determinan las bacterias de nuestro aparato digestivo. Y como cada día eliminamos con las heces un enorme número de ellas, más de un billón, casi podemos decir, como contrapunto a nuestra arrogancia como reyes del universo, que más bien somos lo que evacuamos.

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¿Somos lo que comemos? Llevado a extremos cualquiera podría convertirse en un famoso futbolista o, por qué no, en una cocinera con tres estrellas Michelin, simplemente eligiendo la dieta indicada.

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Aprender a leer el genoma: Fred Sanger

Por: | 30 de noviembre de 2013

Fred Sanger falleció a los 95 años el pasado martes 19 de noviembre. Sus obituarios destacan que obtuvo dos premios Nobel. Prefiero decir que es sin duda una de las personas que más ha hecho por la salud y el bienestar de la humanidad. Sanger diseñó primero procedimientos para obtener la secuencia de los aminoácidos que componen las proteínas y los utilizó para definir la estructura de la insulina, por ello, a los cuarenta años, obtuvo el Nobel en Química en 1958. Conocer en detalle la estructura de la insulina permitió, antes de que se extendiesen las técnicas de Ingeniería Genética, que la empresa Novo modificase la insulina porcina para inyectarla en los enfermos de diabetes sin que produjese efectos adversos. Para ello fue crucial el saber que solo se diferenciaban en un aminoácido.

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Fred Sanger. A su izquierda está montado un gel de secuenciación de ADN como los usados para secuenciar en la década de los 80.

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Juegos de química que obtienen el Nobel

Por: | 14 de octubre de 2013

Autores: Miguel Vicente, Paulino Gómez-Puertas y Jesús Mendieta

En 2013 el Nobel en Química ha premiado un juego de ordenador. ¿Es que en la Academia Sueca se han vuelto locos perdiendo el tiempo con las consolas? No exactamente, han premiado el desarrollo de unos procedimientos para reproducir en un ordenador las reacciones químicas que nos mantienen vivos. Entre otras aplicaciones, una muy importante es que gracias a ello se hace más fácil buscar compuestos para modificar el comportamiento de nuestras células o para frenar a los patógenos que las infecten. Por eso, empezando con algo que al principio, en los años setenta del siglo pasado, podía parecer un pasatiempo pronto será posible aliviar el sufrimiento provocado por muchas enfermedades.

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Premiados con el Nobel de Química en 2013. Martin Karplus (Harvard, USA y Estrasburgo, Francia), Michael Levitt (Stanford, USA) y Arieh Warshel (Southern California, USA).

 

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Las bacterias desorientadas son más vulnerables

Por: | 30 de septiembre de 2013

Según lo que parece no hay nada como despistar a las bacterias y marearlas para atacarlas mejor. Eso es lo que se ha demostrado en un trabajo de dos investigadores de la Universidad Técnica de Dinamarca en Lyngby. Sus resultados indican que alternar los antibióticos con los que se trata a las bacterias consigue despistarlas de forma tal que a la vez que se hacen resistentes a uno resultan más sensibles a otros. Este resultado despierta la esperanza de que no todo está perdido en ese juego del gato y el ratón en el que las bacterias logran evadirse frente a un nuevo antibiótico haciéndose resistentes y nosotros buscamos nuevos antimicrobianos eficaces para combatirlas. Pero a la vez el descubrimiento aumenta el riesgo de hacernos olvidar la urgencia de investigar para lograr fármacos totalmente nuevos que frenen las infecciones y mantengan su eficacia por más tiempo.

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Sensibilidad colateral. Una población de E. coli que adqueire la resistencia a un antibiótico (naranja) se hace más susceptible a otros. Por ejemplo en la primera fila la resistencia a amikacina (AMI), un inhibidor de síntesis de proteínas, está acompañada por la sensibilidad a ampicilina (AMP), amoxicilina (AMX), dos inhibidores de la síntesis de pared, e incluso a cloranfenicol (CHL), otro inhibidor diferente de la síntesis de proteínas. Fuente: referencia.

 

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Compramos ciencia, eliminamos científicos

Por: | 24 de agosto de 2013

Esta misma semana, de vacaciones, he leído en The Scientist un artículo sobre los efectos perversos a los que tras la disolución de la URSS ha conducido la aplicación en las antiguas repúblicas soviéticas de políticas muy similares a las defendidas por los recientes gobiernos españoles: recortar la inversión en investigación propia y enfatizar la explotación puramente mercantil de la ciencia que hacen otros. ¿Nos servirá de escarmiento la lección rusa?.

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La puesta en órbita de un satélite artificial, el Sputnik, todo un símbolo de la ciencia soviética durante la guerra fría. Bip, bip, bip- un sonido estremecedor cuyos ecos repercutirán por mucho tiempo en el futuro de la humanidad. Diario ABC 6 de octubre de 1957.

 

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Los microbios cavernícolas

Por: | 30 de julio de 2013

¡Mira, papá, bueyes!, exclamó la niña al ver las pinturas. Así empezaba en 1879 la saga moderna de las pinturas de Altamira, a la vez que se aceleraba el proceso de su deterioro. Porque si hay algo seguro para una obra de arte es que tarde o temprano acabará destruida. Desde el momento en que María Sanz de Sautuola, abuela del actual presidente del banco de Santander, descubrió en la cueva de Altamira la sala de las pinturas polícromas, la de los bisontes, ciervos y caballos, el recinto que había permanecido casi despoblado desde que los seres humanos del Paleolítico ejecutaron las pinturas, comenzó a recibir curiosos, visitantes y después turistas. Y con ellos se colaron numerosos elementos indeseables, gases y nutrientes que junto con el aumento de temperatura que provocaban los visitantes, cambiaron el ambiente de la cueva favoreciendo el desarrollo de microbios y la degradación de las pinturas. Pasado el tiempo la solución que se adoptó para alargar la vida de lo que muchos consideran la capilla Sixtina del arte paleolítico fue la de cerrarla al público. ¿Pero se garantiza con eso su permanencia?

 

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Reproducción de la sala de las pinturas polícromas realizada por Marcelino Sanz de Sautuola.
La cueva había sido redescubierta en 1868 por Ernesto Cubillas, un cazador, pero no había sido explorada hasta que en 1879 María Sanz de Sautuola advirtió la presencia de pinturas de bisontes que ella pensó eran bueyes. Dibujo publicado en 1880. Fuente:
Wikimedia Commons.

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La inmutabilidad de la lepra

Por: | 22 de junio de 2013

¡Ay, pobre Yorick! Yo le conocía… tenía un humor incansable, una agudeza asombrosa. Hamlet, príncipe de Dinamarca, reflexiona así sobre la muerte de un bufón real cuyo cráneo sostiene mientras hace un alto en el camino. Se basa la tragedia de Shakespeare en posibles sucesos verídicos ocurridos entre los siglos XIII y XIV y la acción se desarrolla en una corte inmersa en luchas fratricidas como las que también por entonces llevaron en Castilla al asesinato de Pedro I el Cruel a manos de su hermanastro Enrique de Trastámara el Bastardo. En esos mismos años Jorge, un desconocido danés de Odense falleció víctima muy posiblemente de la lepra que le infectaba. Ningún príncipe debió estar muy interesado en su muerte, y lo que es seguro es que nadie desenterró su cráneo para recitarle versos transcendentes. El cráneo de Jorge ha tenido que esperar hasta hace unos días para conseguir su momento de gloria participando en un estudio sobre la estabilidad del genoma del bacilo de Hansen, Mycobacterium leprae, causante de su mortal enfermedad. Es un genoma en el que apenas ha habido cambios desde el medievo hasta llegar al genoma de los bacilos de la lepra actuales.

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Cráneo de Jorgen_625. Y ahora, ¿dónde están tus pullas, tus brincos, tus canciones, esas ocurrencias que hacían estallar de risa a toda la mesa? Fuente de la imagen: Ben Krause-Kyora.

 

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Sobre el autor

>Miguel Vicente

Miguel Vicente, Profesor de Investigación del CSIC publicó su primera colaboración en EL PAÍS en 1983. Dirige un laboratorio en el Centro Nacional de Biotecnología, y cree que relatar al público con sencillez los resultados de la investigación es su deber. Puede que algún día se jubile, pero científico lo será hasta que se muera, mientras tanto sigue trabajando y en algunos ratos libres divulgando la Microbiología.

MICROBICHITOS NO ES un consultorio de salud. No podemos responder a consultas de carácter médico-sanitario que expongan casos personales. MICROBICHITOS desaconseja la automedicación, los comentarios que animen a ella serán eliminados. Para buscar alivio a las dolencias debe acudirse al médico.

Último libro

Ni contigo ni sin tí, guía para entender los microbio

Ni contigo ni sin tí, guía para entender los microbios

Los microbios no son tan llamativos como los tigres, las ballenas o los árboles de la selva, y no suelen aparecer casi nunca como héroes de películas, cuentos o cómics. Y, sin embargo, son los seres vivos más abundantes de nuestro planeta. Este libro ofrece una guía para entender cómo viven y cómo nos afectan los microbios, desde lo que comemos hasta las enfermedades que sufrimos. Una visión asequible, pero también rigurosa, amena y actualizada.

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