La estrategia del Rey

Por: Antoni Gutiérrez-Rubí | 18 jun 2013

Último intento. Los estrategas de SM el Rey Juan Carlos I han diseñado un milimetrado plan de rehabilitación: física e institucional. La salud del monarca, afortunadamente, se recupera más pronto y rápidamente que su salud política, y ahí, precisamente, parece radicar el reto y el problema. Los recientes datos demoscópicos publicados acreditan el poderoso desgaste de la institución y el profundo deterioro de su imagen pública personal.  

Este nuevo plan se centra en una interpretación activa de la función de «arbitrar y moderar el funcionamiento de las instituciones» (Artículo 56 de la Constitución Española) y el impulso a los «grandes acuerdos de estado entre las principales fuerzas políticas», tal y como así lo airean permanentemente fuentes de la Zarzuela. Pero esta función, y conviene recordarlo, no se puede ejercer discrecionalmente sino a través de los procedimientos previstos en la propia Constitución. Por ejemplo, entre las competencias reguladas del Rey (art. 62g CE) está la de ser «informado de los asuntos de Estado» y, eventualmente, puede «presidir, a estos efectos, las sesiones del Consejo de Ministros, cuando lo considere oportuno, a petición del Presidente del Gobierno». Una lectura rígida de esta norma reduciría esta potestad informativa a la canalizada por el Presidente y el Consejo de Ministros. Nada más. Nada menos.

Seguir leyendo »

La carta en la verja

Por: Antoni Gutiérrez-Rubí | 16 jun 2013

BM0gzdhCAAA6-oE.jpg large

El colectivo Carta por la Ciencia, que agrupa a sociedades y centros científicos, universidades, asociaciones de investigadores y sindicatos, no pudo entregar este viernes la Carta y las 45.000 firmas que la apoyan: «Con i+d+i sí hay futuro».

Los organizadores de las manifestaciones y concentraciones, que el pasado viernes salieron masivamente a la calle para reivindicar un cambio radical en la política gubernamental respecto a la ciencia y la investigación, vieron como sus reclamaciones no fueron ni tan solo escuchadas por los responsables políticos competentes. Ni Luis de Guindos, ministro de Economía y Competitividad, (ausente por una reunión internacional), ni Carmen Vela, secretaria de Estado de I+D+I (por una cita con presencia de la Casa Real) pudieron recibir la Carta, ni atender a sus promotores. Desconozco si en la agenda política había cosas más relevantes que atender esta demanda y reunirse con los representantes de los firmantes, pero es inaceptable que no hayan sido reconvocados a una nueva cita. Recomendar que dejen la Carta es un desprecio (o una falta de reflejos y atención) que acredita e ilustra, con este simple y revelador gesto, el deterioro en las prioridades científicas del Gobierno.

Este no solo les da la espalda a los investigadores sino que, además, les cierra la puerta. La Carta no pudo ser entregada ni en la «ventanilla de registro», como así se les sugirió inicialmente. Instrucciones políticas precisas, según los organizadores, impidieron la entrega del documento y el testimonio gráfico y mediático del momento. La carta se dejó en la verja del Ministerio. Un despropósito. Una vergüenza.

Otras cartas y otras reclamaciones anteriores (como la primera Carta por la Ciencia de 2012) sí que fueron escuchadas y atendidas en sede gubernamental y parlamentaria. El desprecio es la forma más insultante del desinterés, ya que añade desconsideración a la falta de atención. Hace unas semanas, los responsables de la comunicación del presidente Mariano Rajoy se apresuraron a anunciar un cambio en la política de comunicación. Los cambios deben ser coherentes, consistentes y globales. O no servirán de nada con actitudes similares.

La política no está para desplantes, ni plantones. No le sobra crédito, le falta. Los gobiernos están para escuchar, incluso lo que no les agrade o convenga. Esta capacidad de escucha no es discrecional. Es obligación para un servidor público. Escuchar no significa compartir, pero muestra algo más que cultura y talante democráticos: muestra la concepción de servicio público que debería impregnar toda actuación política gubernamental. La Carta en la verja es una metáfora dramática. Inaceptable.

Hace unos meses, el Ministro abogó por cambiar el modelo económico «del ladrillo al conocimiento». El titular de Economía afirmó que «el I+D+i tiene necesariamente que acabar dando sus frutos en términos de crecimiento y frutos en términos de competitividad». La gestión presupuestaria de la crisis económica, y sus devastadoras consecuencias para la ciencia y la investigación, le contradice. Si quiere pasar del ladrillo al conocimiento, más le vale pasar de la verja a la mesa. Es lo mínimo.

Fotografía vista en la cuenta de Twitter de @investigAccion

La victoria de Aznar

Por: Antoni Gutiérrez-Rubí | 11 jun 2013

La conferencia del expresidente José María Aznar fue un éxito político rotundo. La presencia de la vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría y del ministro de Industria, Energía y Turismo, José Manuel Soria, tiene varias lecturas, pero solo un mensaje: Mariano Rajoy no puede vencer a Aznar ignorándole. El expresidente consiguió ayer tres objetivos: primero, no se retractó de nada de lo dicho las semanas anteriores en su controvertida entrevista televisiva, aunque matizó las formas en una corrección interesada, más que en una cesión o rectificación. Segundo, dejó claro que la unidad del PP pasa por él. Y tercero, que su contribución política (mediática y electoral) es imprescindible. Aznar demostró su fuerza, y la exhibió.

El gesto marianista con el expresidente, reflejado en la presencia de la principal colaboradora del Presidente, es un síntoma de inteligencia y de debilidad al mismo tiempo. Rajoy no puede ningunear a Aznar y, mucho menos, mantener una escalada de tensión donde el segundo tiene todas las de ganar. El actual Presidente va con las manos atadas a la espalda al autocensurar la crítica a un predecesor y Aznar no tiene reparo alguno para dictar y enmendar a la plana del actual Gobierno.

Seguir leyendo »

Los actos políticos del futuro

Por: Antoni Gutiérrez-Rubí | 10 jun 2013

Sillas

La liturgia política languidece. Este es otro de los síntomas que, inequívocamente, refleja el agotamiento (cultural y estético) de la oferta política tradicional. La escenografía política habitual de los actos públicos transforma a los participantes en figurantes y la jerarquización de los espacios (en el escenario y en el auditorio) consolida las nomenclaturas del poder. La mayoría de los actos políticos son incapaces de crear una atmósfera memorable y de fuerte contenido emocional que permita una implicación personal de quien asiste. Sin diseño y planificación de la experiencia emocional presencial, estos actos están pensados para el corte mediático y el impacto asociado a la noticia o a su reverberación viral en redes sociales. Se pierde con ello una gran oportunidad: vivir las ideas.

Pasar de la audiencia (mediática y digital) y la asistencia (presencial) a un concepto de protagonismo más coral y de comunicación creativa es un reto inaplazable. Se necesitan escenarios y escenógrafos… sí, pero se necesita −sobre todo− un público que sea algo más que decorado e indicador del aplausómetro. Crear las condiciones para que esto sea posible es parte de los nuevos desafíos que debe abordar lo político para recuperar las sensaciones de lo público. Estas podrían ser algunas pistas.

1. La música.
Las canciones políticas han sido sustituidas por sintonías electorales. Sin letras, música y cantantes, sin coro político no hay clima político. Todas las revoluciones han tenido sus músicas y sus canciones. Sin ellas no hay comunión, ni comunidad. El agotamiento acústico de algunas de estas sintonías es parte del cansancio de marca que padecen las grandes formaciones políticas. Lo mismo sucede con las imágenes, la señalización y las pantallas. La previsibilidad (y obsolescencia) de la mayoría de las propuestas acaban imponiéndose al mero cambio de look gráfico renovado. Lo que está agotado es la estandarización.

Seguir leyendo »

Españolear

Por: Antoni Gutiérrez-Rubí | 05 jun 2013

Todavía me sangran las córneas al recordar y volver a ver la campaña promovida, a finales del año pasado, por la empresa Campofrío con el eslogan #elcurriculumdetodos. En vez de argumentos, el vídeo ofrecía una versión coral de tópicos y orgullo hispánicos como estímulo para la moral colectiva. Hay quien confunde la autoconfianza, imprescindible en cualquier proceso de superación de las dificultades con la vanidad ensimismada, onanista y torpe. En un poderoso artículo, Iñigo Sáenz de Ugarte retrataba con precisión los valores que esta campaña supuraba: «Somos un gran país y todo se solucionará más pronto que tarde. Si los de fuera cuentan que nos hemos quedado en los andrajos es solo porque son unos envidiosos». Y seguía: «El guión adjudica a los artistas frases sencillamente hilarantes porque pueden interpretarse desde el orgullo o desde la vergüenza. Todos van recordando los muchos motivos de los que los españoles pueden presumir». Cero autocrítica, cero realidad. Falso bonismo que añora el pasado, con el entrañable payaso Fofito de notario de la lista de hazañas patrias, que solo sirve para enmascarar la falta de un relato de futuro y ofrecer una imagen ajada y añeja de nuestra sociedad, preñada de prejuicios antieuropeos.

La campaña tuvo un gran impacto en las redes, en ausencia de una auténtica estrategia de marca-país en Internet. Es, sin duda y por omisión, la acción online de mayor repercusión que sobre la Marca España (o su marco conceptual) se ha hecho hasta ahora. Y por una empresa privada. Y con estos valores. Desconozo si el ministro de Exteriores, José Manuel García-Margallo, la  utilizó ayer en el acto de presentación de la «Marca España, activo de Europa», realizado en el Parlamento Europeo. Evento que, por razones diversas, había sido retrasado durante más de un año y que, ayer, sirvió como preámbulo a la ofensiva política y diplomática de Mariano Rajoy (que hoy a llegado a Bruselas, acompañado de siete ministros en su comitiva, para participar en una reunión que se celebra en la Comisión Europea).  

García-Margallo destacó la importancia de «españolear» —verbo que nos transporta a la canción que lanzó el valenciano Luis Lucena en 1969 en pleno inicio del landismo español— en aquellas partes del mundo que van a tener un crecimiento más rápido y en las que la presencia del país ha sido tardía, y aseguró que la Marca España «goza de mejor salud que hace un año». El Ministro ha cumplido su papel como parte de la ofensiva de comunicación y de nuevo relato político con la que el Gobierno aborda esta fase de la crisis. Estamos saliendo del túnel y «esto empieza a funcionar, llegará la cosecha», afirma Rajoy, sin dudar y sin ruborizarse. 

El Gobierno, cuando habla de España, apuesta por españolear (para vender la Marca España, por ejemplo) y por españolizar (a nuestros niños y niñas, en especial a los catalanes, como sugiere el ministro de Cultura, José Ignacio Wert, en su defensa de la Ley de Educación). Pero harán faltan más y mejores estrategias de comunicación, que reflejen mejor otros conceptos y otros abordajes, talantes y tonos, si realmente se quiere avanzar en la construcción de una Marca España contemporánea, moderna, abierta e inclusiva. Cuando se percibe que la gestión y la concepción de esta se sitúa más al servicio del Gobierno y de su agenda, que al servicio de la sociedad, se cometen dos errores gravísimos: se privatiza (políticamente) algo que debe ser público y plural, y se reduce a lo administrativo algo que debe ser, fundamentalmente, social.

España debe escoger si quiere españolizar y españolear (el vídeo de Campofrío sería un claro exponente de este estilo), o si bien quiere mostrar una imagen que no pretenda ni imponer ni alardear, sino seducir inteligentemente con algo más que tópicos y prejuicios de orgullos insoportables. O el rancio pasado o el futuro abierto, diverso y cosmopolita. La comunicación de marca-país (en un país de países) no puede estar en manos de ocurrencias, ni herencias culturales e ideológicas de los protagonistas de su gestión y difusión. Se necesita una gestión moderna, menos politizada (e institucionalizada), en donde la cogestión y la cocreación con las empresas, los emprendedores y los creadores, sustituya a una concepción administrativista vinculada al poder político, por otra protagonizada por el talento y la sociedad de los ciudadanos y sus organizaciones. Ayer, en Bruselas, era el día de la sociedad competente… no de los ministros, aunque sean los que ostenten la competencia.

No necesitamos una concepción única de la Marca España, sino marcas españolas. No necesitamos una Marca de España, sino las marcas (los éxitos, logros, proyectos) de los ciudadanos españoles, se sientan más o menos emocionalmente vinculados a esta idea de nación, o incluso cuando tengan otros sentimientos. Es decir: más Españas y menos España. Más plural y menos singular. Más redes y no solo comisionados. Más alianzas. Otro modelo de gestión de la reputación y otra idea de la misión y el rol que debe jugar el Gobierno de turno. Nos iría mucho mejor. Seguro.

Partidos abiertos: datos, redes, debates, espacios

Por: Antoni Gutiérrez-Rubí | 30 may 2013

La cuestión está abierta de par en par. ¿Pueden los actuales modelos de partido ser organizaciones capaces de atraer la energía transformadora que aflora en nuestra sociedad? La respuesta honesta… ruboriza. Incluso entre las personas más militantes, inscritas en partidos políticos, el día a día en su seno es cada vez menos atractivo, estimulante y creativo. Esta es la dramática realidad en muchos casos. La praxis política es el reflejo de la política.

La articulación de la participación y del compromiso cívico mediante la militancia y los partidos muestra señales más que evidentes de fatiga, de ineficiencia, de obsolescencia. No en todos los casos, evidentemente, pero hay una sintomatología bastante transversal. Parte de estos problemas radican en una devaluada y caduca Ley de Partidos que debe ser reformada y adecuada a una exigente y profunda revisión democrática. Diversas plataformas cívicas se han sumado al debate y la articulación de propuestas en los últimos días. La presión ciudadana para acelerar los cambios es creciente y consistente.

Son los propios militantes los que se muestran a menudo poco escuchados, o no tienen el tiempo de asistir a largas reuniones en las que en realidad no se les tiene en cuenta al tomar ninguna decisión. La sensación de formar parte de un decorado de apariencia democrática de culos de hierro y brazos de madera expulsa, de manera irremediable, a las personas más activas que se ofrecen y quieren participar. No será posible representar a una mayoría electoral para el cambio social si las sedes partidarias no representan ni tan solo a todos los que se sienten, en el pasado y en el presente, identificados con el partido.

Seguir leyendo »

Aznar y las primarias del PP

Por: Antoni Gutiérrez-Rubí | 24 may 2013

Mariano Rajoy no era el preferido pero fue, finalmente, el elegido de José María Aznar para sustituirle. Esta relación de traspaso de legitimidad política a través de una decisión personal no deseada o no preferida, aunque después aclamada y aceptada colectivamente por el PP, establece un delicado encaje personal y político. En estas circunstancias, los complejos, las fidelidades, las filias y fobias sustituyen a las relaciones normalizadas y libres y enmascaran los argumentos y las autoridades. Quien cede así, siempre se siente patrimonialmente propietario del poder delegado; quien lo recibe así, siempre está en deuda o vigilado.  Los padres no siempre se reconocen o reconocen la trayectoria de sus hijos. Y ya sabemos que, en psicología, muchas veces la muerte al padre es el único y auténtico momento de emancipación personal de los vástagos cuando son, además, herederos.

La andanada de Aznar, cuestionando los estilos y las acciones del presidente del Gobierno, ha sacudido a la opinión pública y provocado una reacción del entorno político de Rajoy, y de la mayoría de los cargos institucionales, de defensa cerrada del actual líder del PP. Los argumentos son diversos, pero casi todos centrados en dos ejes: ahora le toca a Rajoy y hay que ofrecerle el mismo apoyo que tuvo Aznar. Lo contrario es una equivocación histórica («nunca segundas partes fueron buenas»), y una deslealtad impropia e injusta por parte de quien tuvo y retuvo todo el
poder.

Seguir leyendo »

Las semillas del #15M

Por: Antoni Gutiérrez-Rubí | 15 may 2013

Han pasado dos años y la triple crisis (económica, política, institucional) ha sacudido los cimientos de las viejas estructuras. La política formal y representativa ha mostrado todas sus limitaciones y problemas de fondo y forma. Después del poderoso aviso lanzado desde las plazas y las redes, la política no ha podido –o no ha sabido– reaccionar. El foso de la desconfianza se agranda a causa de la corrupción y la parálisis frente a los retos.

Desde muchos sectores (mediáticos, sociales y políticos) se reprocha al ecosistema que se visualizó el 15M de 2011 la falta propositiva, alternativa y democrática. Hay algo de cínico y acomodaticio en esta crítica: la exigen, precisamente, aquellos que deberían dar las respuestas por su responsabilidad en la representación o en la gestión. Otra vez más, hay quien ve la paja en el ojo ajeno y no la viga en el propio. Pero, de la misma manera que equivocaron las preguntas en 2011 (¿quiénes son?, ¿qué quieren?, ¿cómo se organizan?, ¿con quién hay que hablar?), hoy –de nuevo– lanzan preguntas con viejos patrones: ¿por qué no se presentan a las elecciones?, ¿qué proponen?, ¿a quienes representan?. Es difícil atender y reaccionar ante lo que no se entiende, o no se quiere comprender. Pero no es excusa, al contrario. Hay un déficit de atención, reflexión y reacción. Los tiempos (y los resultados del ecosistema del #15M) son otros. Y otras sus lógicas, sus modelos, sus valores. Se trata de semillas distintas.

Frente a este estado de cosas, esas semillas del 15M siguen germinando. Algunas rápidamente, otras lentamente, como el bambú: durante los primeros  siete años aparentemente no sucede nada; pero, en un período de tan solo seis semanas, justo en el séptimo año, crece más de 30 metros. Cuando se creía que nada ocurría, en esos primeros años, la planta estaba desarrollando un sistema complejo de raíces capaz de sostener su rápido y enérgico crecimiento exterior. Lecciones de la naturaleza. Así son los cambios de fondo. No siempre son rápidos. Pero, si son profundos, pueden llegar lejos. Algunos se ven, porque brotan. Otros no se ven pero echan raíces, transforman el subsuelo, crean nuevas realidades, abonan el terreno y permiten nuevas germinaciones. Los que solo buscan frutos (recogerlos, utilizarlos, consumirlos) nunca comprenden bien el tiempo de la semilla y la siembra. Estas son algunas de las semillas de cambio y transformación, sea cual sea ahora su grado de maduración.

Seguir leyendo »

Tras 18 meses: la comunicación

Por: Antoni Gutiérrez-Rubí | 12 may 2013

Rajoy

Han tenido que pasar 18 meses para que Mariano Rajoy, presidente del Gobierno, haya dado instrucciones precisas para dar un giro a la comunicación gubernamental. Más que un giro (de dirección, de orientación) se trata casi de un inicio. Quizá, demasiado tarde. Aunque los responsables de la comunicación aseguran que, en términos comparativos con otros líderes europeos, Rajoy ha hecho tanto o más que sus homólogos, el dato es discutible y, sobre todo, no se ajusta a la percepción pública más extendida, ni con el crítico momento económico y social que vive nuestro país, y que hubiera reclamado una determinación pedagógica y comunicativa que Rajoy ha despredicado o ignorado por incapacidad o desconocimiento. Rajoy si ha comunicado, no lo ha parecido. En absoluto. Y si lo ha parecido, no le ha servido. El plasma ha sido letal. Su imagen está hundida.

Seguir leyendo »

Encuestas y paciencia

Por: Antoni Gutiérrez-Rubí | 03 may 2013

Los últimos datos del CIS, Centro de Investigaciones Sociológicas, confirman lo que parece irreversible: la profunda transformación del electorado como consecuencia de tres crisis simultáneas (la económica, la política y la institucional, con la Monarquía en caída libre como símbolo y reflejo). Una de las expresiones más nítidas de este cambio es el hundimiento del bipartidismo y su lógica, la alternancia periódica, como oferta política y electoral para la gobernabilidad democrática. En el futuro, las mayorías serán algo más que alianzas parlamentarias. El camino hacia los gobiernos de coalición (inéditos en los gobiernos de España, aunque una realidad en algunas Comunidades Autónomas y Ayuntamientos), parece que se abre paso con claridad. Y, aunque todavía queda mucho —seguramente— para el nuevo proceso electoral, nada garantiza que se pueda recuperar el voto perdido, es más: todavía se puede seguir perdiendo.

El PSOE ya ha cruzado la línea. Está por debajo del 30 % de intención de voto, perdiendo dos nuevos puntos. Y el PP, aunque baja otro punto, mantiene y amplía ligeramente la distancia, pero ya está en el 34 %. El resultado es que no hay gobernabilidad posible, si se celebraran ahora las elecciones, sin coaliciones amplias de dos o más partidos. En el caso del PSOE sería, posiblemente, un ejercicio de ingeniería política y parlamentaria de gran fragilidad e inestabilidad, al tener que construir mayorías con bastantes fuerzas, muy diversas.

Seguir leyendo »

Sobre el autor

es asesor de
comunicación y consultor político.
Profesor en los másters de comunicación
política de distintas universidades.
Autor, entre otros, de los libros: Políticas.
Mujeres protagonistas de un poder
diferenciado’ (2008), Filopolítica:
filosofía para la política (2011)
o La política vigilada (2011).
www.gutierrez-rubi.es

Sobre el blog

Hago mía esta cita: “Escribimos para cambiar el mundo (…). El mundo cambia en función de cómo lo ven las personas y si logramos alterar, aunque sólo sea un milímetro, la manera como miran la realidad, entonces podemos cambiarlo.” James Baldwin

Archivo

junio 2013

Lun. Mar. Mie. Jue. Vie. Sáb. Dom.
          1 2
3 4 5 6 7 8 9
10 11 12 13 14 15 16
17 18 19 20 21 22 23
24 25 26 27 28 29 30

TWITTER

Sigue a Antoni Gutiérrez-Rubí en Twitter

Últimas entradas

El País

EDICIONES EL PAIS, S.L. - Miguel Yuste 40 – 28037 – Madrid [España] | Aviso Legal