Cuando las mayorías se pactan

Por: Antoni Gutiérrez-Rubí | 25 may 2015

Esta noche ha sido intensa. Y sorprendente. El PP gana, pero pierde. Gana en la mayoría de las Comunidades Autónomas donde gobernaba (con excepción de Extremadura y Canarias) pero pierde todas sus mayorías absolutas y tiene muy complicada la gobernabilidad. Lecciones de humildad. El PSOE resiste, pero gana y avanza. Las victorias en tres comunidades, revalidando el poder en Asturias, así como el resultado global de las municipales (con importantes victorias en las capitales andaluzas) le permite presentarse como una alternativa real, y una suma imprescindible ―o central― para la articulación de alternativas de izquierdas.

El bipartidismo empata con los emergentes y diferentes. El PP y el PSOE sólo representan poco más del 50 % de los votos emitidos. Siguen las paradojas. Ada Colau gana, pero no se adivina cómo puede gobernar. Manuela Carmena pierde, pero su opción a ser alcaldesa crece y es más que posible. Ciudadanos no da el sorpasso, ni la sorpresa, a pesar de haber concentrado todas las expectativas ―y apoyos― posibles en las últimas semanas. Pero va a ser determinante en muchísimos ayuntamientos, y en en tres comunidades, al menos. Y Podemos se estrena, en todas partes, pero realmente gana cuando se funde y se retroalimenta con otras dinámicas de cambio social que desbordan los cauces de los partidos. Una lección de humildad, también. Y de pragmatismo.

La legislatura del #15M, del bipartidismo hegemónico y de las mayorías absolutas del PP se cruzan en este cruce de vías del #24M. Adiós a las arrogancias y a los prejuicios. La cura de humildad para el PP va a ser dura y dolorosa. Se abre la necesidad de refundar el PP. El viejo PP pierde. Rajoy llega muy tocado a la candidatura. Y, todavía más, ha comprobado el sabor de la derrota y de la soledad, que es la auténtica derrota en política.

La gobernabilidad de comunidades y ayuntamientos va a depender de la capacidad no sólo de pactos aritméticos. Se trata de algo más relevante: una nueva cultura política del acuerdo, el consenso, el compromiso y la negociación. Ganarán los humildes y flexibles. Perderán los soberbios y dogmáticos. Eso también vale para la nueva política… que deberá comprender que ganar no es suficiente para gobernar y que, para ello, es imprescindible negociar apoyos permanentemente. La intransigencia en política no te permite resolver problemas ni garantizar gobiernos. El adanismo y el prejuicio (al adversario, al rival o al exsocio) no creará mayorías ni alianzas.

Las mayorías se pactan. Ya no se ganan. Es tiempo de negociadores y de estructuras de partidos (que van a seguir siendo imprescindibles) para armar acuerdos y disciplinas que los hagan realidad. Esta noche se han abierto muchas compuertas. Se han abierto muchas ilusiones. Mañana hay que encauzar sueños con responsabilidades. Victorias con pactos. Es un tiempo nuevo. Las alternancias (bipartidistas) dan paso a las alternativas (multipartidos). Hemos ganado mucho en representatividad. Ahora hay que ganar en gobernabilidad.

Guía para seguir el resultado del #24M

Por: Antoni Gutiérrez-Rubí | 23 may 2015

Estas elecciones van a ser decisivas para el futuro de nuestros municipios y de varias Comunidades Autónomas. Pero también para el mapa político español. Se juega una partida simultánea. Y cada voto vale triple: para decidir representante, para decidir las fórmulas de gobernabilidad del mapa político, y para decidir algo más que un nuevo ciclo electoral. Seguramente, estas elecciones abren una nueva etapa en la vida política española. Una nueva etapa que reconfigurará todo el espacio político. La información, esta noche, va a ser una demanda exigente. He preparado, como en otras ocasiones, una breve guía para seguir el resultado electoral. Son recursos. Hay muchos más. Es una selección que espero os ayude.

1. Los especiales de los medios. La gran mayoría de medios de comunicación harán seguimiento en directo de los resultados, y los analizarán después. En los diarios, El PaísEl MundoEl PeriódicoABCLa RazónLa VanguardiaCinco díasHuffington Post20 minutos, etc. harán cobertura en directo. También habrá especiales en las webs de diferentes canales de televisión, como por ejemplo Antena 3 y Telecinco. Y La SER ha preparado un ambicioso programa especial que contará con un amplio dispositivo local y regional de todas sus emisoras y con la opinión y el análisis de un equipo de colaboradores.

2. Las apps. No siempre tendremos cerca la televisión o una radio para saber los resultados. Es por eso que las apps electorales son una buena alternativa para seguir los resultados. Es el caso de la app de El País, o (sólo en Madrid) de elecciones2015.madrid.org. También existe, para toda España, la app «Elecciones Municipales 2015», que está disponible de forma gratuita para dispositivos Android en Google Play Stores y con un coste de 0,99 euros para dispositivos iOS en Apple Store.  Las apps han entrado con fuerza, también, en la campaña para que podamos realizar un autotest político en caso de dudas sobre nuestro sentido del voto. Electorability, Elector y la app Test Elecciones 2015 han facilitado la decisión a los indecisos o curiosos.

3. Twitter. En Twitter, se podrán seguir los resultados a través de los hashtags #24M o #Elecciones24M. También en el Twitter de los partidos y de los medios de comunicación. Para quien tenga curiosidad, han salido análisis de la repercusión en Twitter de los diferentes candidatos durante la campaña, para saber si los resultados son acordes con la presencia en esta red. Se puede ver el estudio realizado por SocialNoise o por Sibilare (en Barcelona).

4. Los periodistas influyentes. ¿A qué periodistas siguen Rajoy, Sánchez, Iglesias, Rivera, Garzón, Díez? La consultura Burson Marsteller ha lanzado el estudio Influentweet en el que identifica quiénes son los 20 periodistas más seguidos en Twitter por los líderes políticos españoles. Para calcular los índices de popularidad se han analizado las cuentas de los principales políticos e instituciones españoles y más de 180.000 combinaciones para poder extraer, en base a las repeticiones, cuáles resultan ser los periodistas más influyentes en el ámbito político. Consultar los time line de estos influencers puede ser una buena manera de estar informado y con los mejores datos, exclusivas y análisis.

5. La página oficial. Una vez más, la página oficial del Ministerio del Interior ofrecerá los datos oficiales y nuevas funcionalidades de búsqueda. Es un recurso imprescindible que demuestra, una vez más, que España en materia de procesos electorales está a la vanguardia tecnológica, tanto las administraciones como las empresas proveedoras. Más de 35 millones de votantes decidirán el futuro en 23.000 colegios electorales. La gestión de los resultados de las elecciones del próximo domingo supone un reto tecnológico que cuenta esta vez con más medios para el recuento y los 173.000 miembros de las mesas.

6. Las porras. Durante estas semanas se han ido realizando porras en diferentes webs, que previsiblemente dirán los resultados medios obtenidos por sus participantes. Es el caso de El Diario.es o Beers&Politics. Es un alternativa lúdica y que abre la reflexión y la investigación sobre nuevas maneras de predecir escenarios. Diversas investigaciones destacan que, por ejemplo, los mercados de predicción pueden resultar muy útiles para la toma de decisiones, tanto para  empresas privadas como para organismos públicos. También en procesos electorales.

7. Los politólogos. Los análisis, en directo, o a partir del lunes, se podrán seguir leyendo a los politólogos o periodistas que más han estado siguiendo esta campaña. En este ciclo electoral los politólogos, en especial las nuevas generaciones, están protagonizando ―con gran calidad― parte del análisis político. Las firmas que alimentan PolitikonAgenda Pública, la Asociación de Comunicación Política (ACOP), el Cercle Gerrymandering, o las columnas y blogs de El País, entre otros, son imprescindibles si se quiere estar bien informado… y comprender lo que sucede.

8. La Red. En los últimos días se han analizado diferentes indicadores, no sólo de Twitter, respecto a la presencia de los diferentes candidatos en la Red. Por ejemplo, algunos medios han elaborado un especial sobre las búsquedas de Google y su capacidad predictiva. Podremos comprobar si esos indicadores se han cumplido (cosa que sí sucedió, en contraste con la tendencia mayoritaria de las encuestas que daban otros resultados, en las elecciones británicas del pasado 7 de mayo). Las búsquedas, los comportamientos en el ecosistema digital, y sus tendencias son un poderoso elemento de información para seguir una campaña o un proceso electoral. ¿Ganarán las búsquedas a las encuestas? Lo veremos la noche del #24M.

Cuando las multitudes hacen la campaña

Por: Antoni Gutiérrez-Rubí | 22 may 2015

Algo está pasando. Manuela Carmena está liberando mucha energía ciudadana. Con su estilo libre (independiente), personal (autónomo y auténtico) y liberado (de argumentarios y consignas) está enamorando ―y domando― el fraccionamiento cainita, tan característico de algunos sectores progresistas de la ciudad de Madrid. Y, a la vez, está generando una coalición transversal, intergeneracional y plural de ciudadanos y grupos que ven en su campaña la oportunidad de recobrar el protagonismo político de las personas en el devenir de lo político. Las multitudes han desbordado a los aparatos, que tantas veces en Madrid, y en otros muchos lugares, han decepcionado y frustrado las esperanzas de cambio.

La creatividad social contagia, anima y moviliza. Carmena ya no es de nadie, ni de sus promotores, valedores o facilitadores. Por eso puede ser la alcaldesa de todos. Porque los electores no quieren esperarse al 24M para ser decisivos mientras esperan el recuento. Quieren, con su activismo y artivismo, ser protagonistas de lo excepcional. La campaña es una muestra de un refrescante y lúdico grassroots que puede derrotar a maquinarias muy eficientes, a estructuras muy poderosas y a candidatos muy experimentados. Una vez más, las multitudes inteligentes pueden ser más efectivas que los organigramas silentes.

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La legislatura del #15M

Por: Antoni Gutiérrez-Rubí | 15 may 2015

De las plazas a las redes. De las redes a las plazas. Y, ahora, cuatro años después, muchas de las personas que llenaban ambas, con su activismo político, han dado un paso al frente: hoy son cabezas de lista, candidatos, coordinadores o directores de campaña. Del no nos representan, al quiero ser tu representante. Una evolución extraordinaria que es, seguramente, el indicador más relevante de revitalización democrática de nuestra sociedad. Hace cuatro años, el bipartidismo político y la opinión pública (y publicada) institucionalizada no salían de su zona de confort y se preguntaban con displicencia y arrogancia: ¿quiénes son? ¿de dónde han salido? ¿qué quieren? ¿quién manda? ¿cómo se organizan?.

Cuatro años después, el #15M ha actuado como un gran fertilizador democrático. Han aparecido nuevos medios de comunicación, nuevas prácticas de vigilancia política, nuevos liderazgos y nuevos partidos (después de una etapa de adanismo refractario a la construcción política). Esta legislatura ha sido la legislatura del #15M. Su impacto en la cultura política ha superado todas las expectativas, y propósitos, de sus protagonistas hasta inocular en la sociedad española conceptos y prioridades que ya son parte de nuestro patrimonio político colectivo: desde la transparencia a la tecnopolítica.

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¿Es el centro político un lugar?

Por: Antoni Gutiérrez-Rubí | 10 may 2015

Las dos fuerzas emergentes en la política española, Podemos y Ciudadanos se han lanzado a ocupar un espacio mental, sociológico y político definido como centro. ¿Pero es del mismo centro del que hablan unos y otros? Podemos lo asocia con el registro de una nueva centralidad (de prioridades, de temas). Y Ciudadanos lo aborda desde la equidistancia. Los primeros buscan nuevos centros políticos, explorando la geografía y la química de la política. Los segundos juegan a la geometría y a la física. Para unos el centro es un nuevo horizonte. Para los otros el nuevo campo abierto entre las trincheras tradicionales de socialistas y populares.

¿Por qué el centro, en España, está tan codiciado si ha estado casi huérfano de representación política? Las razones históricas son imprescindibles para abordar ―y explicar, en parte― la cuestión. La España de la Guerra Civil fue la tragedia de las dos Españas, vivida como un desgarro fratricida, radicalizado, sin espacio central. Nuestra (primera) Transición fue posible, entre otras razones, por una fuerza y un liderazgo político que abrazaron el centro como marca: la UCD y Adolfo Suárez. El eco de su reputación todavía persiste en el imaginario de muchas personas (mayores, generalmente) que mitifican aquel momento, no sin distorsiones y excesos generosos de percepción.

Los intentos fracasados del CDS, del Partido Reformista y la llegada posteriormente de UPyD anidaban sobre ese espacio codiciado: centro equidistante, reformista y renovador. Pero la Ley Electoral, sus propios errores y la presión del PP y del PSOE sobre este espacio asfixiaron cualquier intento. Aunque su memoria valorada, su deseo latente, y su necesidad ―también― han encontrado una nueva oportunidad en el hundimiento parcial del bipartidismo y en la eclosión disruptiva de las nuevas marcas y sus ofertas. El bipartidismo se tambalea, pero el centro renace de sus cenizas y de sus recuerdos.

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El frescor

Por: Antoni Gutiérrez-Rubí | 30 abr 2015

El olor es sentido humano y metáfora social.  Inmortalizado como categoría política desde que, alrededor de 1600, el dramaturgo inglés William Shakespeare escribiera La tragedia de Hamlet, Príncipe de Dinamarca. En una de las escenas de la obra, que se desarrolla en la explanada del palacio real de Elsingor, el príncipe Hamlet escucha a su centinela Marcelo pronunciar la frase que se tornó célebre y universal: «algo huele mal en Dinamarca», antes de que apareciera el fantasma de su padre, el rey.

Las referencias al olor, sea sobre el frescor o el hedor, son habituales en el discurso político, y crean visuales y certeros marcos mentales y conceptuales. Cuando Juan Carlos Monedero ha dejado caer esta mañana que reclamaba que Podemos «regrese a los orígenes», reincidía en la idea que hace tan sólo dos días, durante la presentación del libro Conversación con Juan Carlos Monedero (editorial Turpial) había expresado al reclamar que su organización «recupere el frescor del 15M». El dirigente político sabía perfectamente el alcance de sus palabras. Y la profundidad de las mismas. Recuperar es la antítesis de lo que se abandona. El frescor es lo contrario de lo podrido, estancado, cerrado. Y el 15M es el corazón y el alma de Podemos. Monedero sabe, literalmente, «poner el dedo en la llaga», como ha reconocido Pablo Iglesias en la rueda de prensa de hoy en la que ha explicado que aceptaba la dimisión del que fuera cofundador de Podemos. Iglesias hablaba de su capacidad intelectual para aguijonear a los adversarios políticos y, también, de hacer autocrítica.

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¿El nuevo Rajoy?

Por: Antoni Gutiérrez-Rubí | 27 abr 2015

Finalmente, la comunicación. La misma que durante toda la legislatura ha despreciado y subestimado. Rajoy, a contra reloj y sin margen, acorralado por las encuestas (que anticipan un cuádruple empate); en el ciclo electoral de las andaluzas, autonómicas y municipales (y los desfavorables pronósticos); ante la hostil opinión pública y publicada (con el durísimo y reciente editorial de The Economist); y las tensiones en su propio partido (donde se lazan voces cada vez más audibles que plantean su relevo antes de las generales)… parece que ha decidido dar un giro a su displicente estrategia de comunicación. Del frío plasma, al calor del cafecito.

El presidente del Gobierno ha solemnizado este cambio en los Desayunos Informativos de Europa Press, que cumplen este año su décimo aniversario y por los que han pasado 2 presidentes de Gobierno, 4 jefes de Estado y de Gobierno extranjeros, 39 ministros y 30 presidentes de Comunidades Autónomas (pero él, nunca).

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Pasear y la renovación de la política

Por: Antoni Gutiérrez-Rubí | 29 mar 2015

Una de las críticas más certeras que se hace a la mayoría de los representantes políticos es que sus prácticas cotidianas, en el ejercicio del poder, les acaban «alejando de la calle, del pueblo». El reproche cívico se formula así: «Los políticos no pisan la calle, no saben lo que pasa, porque van siempre subidos en su coche oficial». Hay una íntima conexión entre pisar la calle (patearla) y el conocimiento que genera y que se obtiene desde la proximidad, sin intermediación. Pasear y pensar es un ecosistema fértil. Porque caminar y conocer, desde la propia vivencia y experiencia física del hecho de andar, son realidades inseparables. Desde los orígenes. Una vez más, ver y conocer gracias a la comprensión vivida.

La escuela peripatética fue un círculo filosófico de la Antigua Grecia que seguía las enseñanzas de Aristóteles, su fundador. Sus seguidores recibían el nombre de peripatéticos porque en la escuela del filósofo era costumbre enseñar paseando. Es decir: el paseo era el aula de las ideas. Recientemente, asistimos a una nueva mirada al hecho de andar como práctica que favorece el pensamiento, la reflexión, la meditación y la creatividad. Valores y virtudes de los que, lamentablemente, escasea la política previsible.

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Saber reaccionar

Por: Antoni Gutiérrez-Rubí | 24 mar 2015

Minutos antes de las 11h se ha estrellado, en la región francesa de Barcelonette, el Airbus A320 de la compañía Germanwings (filial de Lufthansa) que volaba desde Barcelona a Düsseldorf. A las 12:10h el presidente François Hollande ya daba una rueda de prensa. Mientras la desesperación y el impacto emocional nos commocionaba a todos, el Twitter de Mariano Rajoy, seguía emitiendo con normalidad hablándonos de la actividad programada del Presidente español.

No es la primera vez que pasa. El retraso en la reacción institucional, sea mediática, operativa o política destroza la legitimidad de los responsables públicos. Un análisis de la primera respuesta pública en Twitter, por ejemplo, en el dramático accidente del Alvia en 2013 ya revelaba dos cosas: que las redes sociales no están suficientemente integradas en los planes de comunicación de crisis y que el retraso en la actuación en relación a ellas (que fue desde las 2 horas a 3 horas o más, incluso un día después) es también un reflejo de otras deficiencias. Hoy, otra vez está pasando. Que la cuenta de la Moncloa haya retuiteado ―mientras Hollande hablaba― sobre que «Vuelve la Fiesta del Cine los días 11, 12 y 13 de mayo» es un reflejo de inoportunidad que se siente y percibe como de insensibilidad y de falta de preparación mayúsculas.

Esta (in)capacidad de saber reaccionar es el símbolo, para muchos ciudadanos, de la calidad del liderazgo político. Casi nunca se está a la altura de las circunstancias y esto genera desconfianza de los ciudadanos hacia las instituciones públicas. Este accidente, y sus desgarradoras consecuencias, reclama otra gestión de la comunicación inmediata del Gobierno y de su Presidente. NO se trata de correr, se trata de saber reaccionar, que no es lo mismo. Y de comprender que la reacción (su momento, su intensidad, su eficacia, su continuidad, su calidad) son, casi siempre, el termómetro de la capacidad para ejercer la responsabilidad que se tiene, y que se le supone. Una hora después del accidente, nos seguían informando que Rajoy inauguraba la nueva sede de la Tesorería General de la Seguridad Social en Vitoria.

No puede volver a pasar.

Las víctimas se merecen, al menos, reacción.

12:46h

Lecciones de unas elecciones

Por: Antoni Gutiérrez-Rubí | 22 mar 2015

El resultado de las elecciones andaluzas de este domingo, al margen de las lecturas que se puedan hacer en clave territorial y de la valoración sobre la apuesta claramente vencedora de Susana Díaz, abre un escenario incierto e indefinido sobre la configuración política final de los actores políticos en el ecosistema español. De los conocidos y de los emergentes. Las percepciones de hoy y las perspectivas de mañana van a ir modificándose a lo largo de estos meses y de las sucesivas citas electorales. Pero podemos aventurarnos a afirmar que la transición hacia un nuevo mapa político no es ―¿todavía?― la materialización inequívoca de una segunda transición española. Al contrario. El bipartidismo no se hunde en absoluto, aunque el PP paga caro sus políticas, y Rajoy sufre un severo correctivo.

Vamos a vivir un período donde, al margen de las marcas políticas y los liderazgos que las representen, asistiremos a un triple reto: las soluciones continuistas, las ofertas reformadoras y las opciones rupturistas. Todas ellas tienen menos paredes estancas e impermeables de lo que parece. Porque, independientemente de las tres grandes alternativas, la transversalidad ideológica es la característica que tienen en común. El mapa electoral se mueve, lentamente, hacia valores y actitudes, en detrimento de las propuestas y las ideologías. Y lo viejo y lo nuevo se entrelazan, se relacionan, se retroalimentan y… se necesitan.

Las fuerzas emergentes comprobarán que convertir las emociones y percepciones en proyectos políticos y en mayorías sociales reclama tiempo. Casi paciencia. La que no se tiene y no se está en disposición de conceder. Y todo el mundo tiene prisa, porque las urgencias que ha provocado la gestión de la crisis económica y política son lacerantes e hirientes. A lo que hay que añadir una innegable tensión que genera el combate entre la modernidad (estética, generacional, digital, cultural) y lo caduco, obsoleto y agotado. Quien sepa gestionar el tempo en este proceso dinámico, en ebullición y contradictorio, emergerá como el actor político de fondo y para el fondo de los problemas.

Podemos se agita y agita con su imperativo «ahora» un entorno excitado y cabreado. Pero el «después» va a ir dominando, creo, la hegemonía política. Saber administrar lo urgente y lo importante ―que casi nunca van de la mano en la política tradicional― situará las bases y los fundamentos del nuevo mapa. Ciudadanos, en cambio, ha gestionado bien las ganas de un cambio estético y generacional.   

¿En estas elecciones se decidía el futuro de Andalucía o de los partidos que concurrían a esta cita electoral? El resultado, y sus interpretaciones, trasladarán el foco de la política de los problemas de las personas a los desafíos políticos de los partidos que los interpretan. Estas elecciones han demostrado la resiliencia y el dominio cultural, social y político del PSOE en Andalucía, el deterioro del PP, la solvencia de Ciudadanos, la agonía de IU y la fuerza real de Podemos.

Joan Subirats y Fernando Vallespín, en su reciente libro España/Reset, alertan de la necesidad de plantear «una segunda transición» y que lo que sucede «no es una crisis política, es un cambio de época». Parece que no será tan radical, o no tan rápido. Hace tres años, en el barómetro de Metroscopia de octubre de 2012 se afirmaba que «la brecha social afectaba al sistema». Es cierto, pero ni la afectación es global, ni tiene las mismas consecuencias para todos.

Estamos en el primer asalto electoral. Pero el PP, a nivel del Estado, no tiene tiempo para refundarse y sus liderazgos electorales no se han renovado como los de los demás. Rajoy apuesta por la continuidad. De las tres opciones (continuidad, reforma, ruptura) ha perdido la que el PP representa. Los electores parece que no la desean. Tampoco una buena parte de los suyos, si es que todavía se puede hablar en términos de propiedad electoral de los votos de los ciudadanos.

Sobre el autor

es asesor de
comunicación y consultor político.
Profesor en los másters de comunicación
política de distintas universidades.
Autor, entre otros, de los libros: Políticas.
Mujeres protagonistas de un poder
diferenciado’ (2008), Filopolítica:
filosofía para la política (2011)
o La política vigilada (2011).
www.gutierrez-rubi.es

Sobre el blog

Hago mía esta cita: “Escribimos para cambiar el mundo (…). El mundo cambia en función de cómo lo ven las personas y si logramos alterar, aunque sólo sea un milímetro, la manera como miran la realidad, entonces podemos cambiarlo.” James Baldwin

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