La palabra ‘marea’ está de moda.
Mareas negras (servicios públicos), verdes (educación), moradas (mujeres),
naranjas (servicios sociales y dependencia), blancas (sanidad)… han
inundado las calles de Madrid hoy en la convocatoria del #15S. Juntas, han
mostrado un arco iris en defensa del modelo social, en contra de las reformas
(+recortes) del Gobierno del presidente Rajoy, y han
exigido un referéndum vinculante para validar o no el actual rumbo que
marca el Gobierno. Rajoy ya no podrá volver a decir que nadie se lo ha pedido.
Las mareas van y vienen. Suben y bajan, pero son incesantes, nada las detiene. Son una de las manifestaciones de la naturaleza más sorprendentes y fascinantes.
Capaces de hacer retirar el mar de la costa, capaces de cubrirla. Así son hoy
las mareas cívicas y democráticas de nuestra sociedad. Se retiran, pero vuelven
y -a veces- con más fuerza. Del #15M al #15S.
Dieciocho meses de reencuentros de los retales sociales y políticos con los que
se están construyendo nuevas realidades de acción, propuesta y, quizás,
representación política.
La expresión ‘marea’ para definir estas nuevas marchas, manis o concentraciones
está muy bien utilizada y es muy pertinente. Visualiza, con gran plasticidad,
la acción política como un oleaje (incesante) y como una subida del nivel del
mar (nuevas mayorías, nuevas conciencias, nuevos hartazgos). Una acción
política que redescubre el ARTivismo político como una forma más lúdica,
participativa e inclusiva de la acción política reivindicativa. Compartir colores
(en las camisetas,
en las gorras, en los carteles) te identifica y te singulariza. Y permite una
rica gama de creatividades y plasticidades en la construcción de mensajes,
ideas, símbolos de la nueva acción política.
La ‘marea’ del #15S ha tenido, también, su dimensión digital. No me refiero
solo a la gran calidad de hashtags y tuits de gran potencia viral que, junto a
otras redes sociales, han contribuido poderosamente al éxito de la convocatoria
y la difusión de sus propuestas, sino a la creación del concepto “columna
digital”. El #15Scolumnavirtual
ha triunfado como expresión de síntesis de la nueva realidad: la que no separa
la presencial de la digital, sino que las integra para dar un sentido más
completo, profundo y contemporáneo a lo que entendemos por “real”. Hoy muchas
personas han participado en la marcha de Madrid gracias a las redes sociales. Y no
son sofactivistas acomodaticios de tuit fácil y superficial.
La marea social ha inundado las calles. Veremos la respuesta del Gobierno, del
PP y -especialmente- del presidente Rajoy. Esta semana ya tuvo un
reflejo provocador y pedante cuando calificó de “algarabía” la
manifestación del #11S en las calles de Barcelona. Si aquella histórica y
desbordante manifestación fue simplemente ruido, no me atrevo a imaginar qué
pensará de la concentración de hoy. Espero que además de prudente, sea
respetuoso, consciente y receptivo, y que no se limite a dar como respuesta la
irreversibilidad de las reformas (+recortes) realizadas, anunciadas (y
previstas). Mostrar insensibilidad e ignorar a la sociedad, agravaría el foso
de desconfianza en su capacidad de liderazgo. Un líder no lo es por lo que
hace, sino por cómo
lo hace.
Ignorar la marea puede derivar en un grave mareo democrático: pérdida del
sentido del equilibrio e indisposición permanente. Si Rajoy se aferra al
destino como inexorable y presenta
la política como la mera ejecución de lo que no se puede escoger o decidir,
este mareo acabará en náusea. Y no será la suya.