Sobre el autor

es asesor de
comunicación y consultor político.
Profesor en los másters de comunicación
política de distintas universidades.
Autor, entre otros, de los libros: Políticas.
Mujeres protagonistas de un poder
diferenciado’ (2008), Filopolítica:
filosofía para la política (2011)
o La política vigilada (2011).
www.gutierrez-rubi.es

Sobre el blog

Hago mía esta cita: “Escribimos para cambiar el mundo (…). El mundo cambia en función de cómo lo ven las personas y si logramos alterar, aunque sólo sea un milímetro, la manera como miran la realidad, entonces podemos cambiarlo.” James Baldwin

"Ahora nosotros damos las noticias"

Por: Antoni Gutiérrez-Rubí | 27 oct 2012

Ahora

Las recientes declaraciones del Ministerio del Interior sobre una posible reforma de la Ley de Seguridad Pública, que contemplara la posibilidad de prohibir la captación, reproducción y el tratamiento de imágenes y sonidos que conciernan a las fuerzas del orden público en el ejercicio de sus funciones (si esto pusiera en peligro su vida o comprometiese las operaciones en curso), ha abierto un debate sobre los límites al videoactivismo.

Organizaciones con reputación y credibilidad indiscutibles, como Reporteros Sin Fronteras (RSF), se han opuesto frontalmente: “RSF exige que el Ministerio de Interior abandone todo intento de mermar el derecho legítimo de los medios de comunicación o de los ciudadanos a cubrir los acontecimientos que tengan lugar en la vía pública y que son de interés público”. La argumentación del Ministerio de Interior, en especial las declaraciones del Director General de la Policía, Ignacio Cosidó, introduce una sutil diferencia para evitar la crítica sobre la limitación del derecho a la información:  “las modificaciones que aportaría la ley están más dirigidas, sobre todo, a la difusión de vídeos por los internautas que a los periodistas”.

Estas declaraciones llegan después de los hechos ocurridos alrededor de las concentraciones del #25S (y días siguientes) y que, con la marca “Ocupar el Congreso – Rodear al Congreso”, han abierto nuevos debates y críticas sobre el uso de la fuerza legítima por parte de las fuerzas de orden público y sobre sus posibles excesos. Otra organización, insobornable y con trayectoria irreprochable en su imparcialidad como Amnistía Internacional, ha presentado un demoledor informe y lidera una campaña que, bajo el título “España: ¡No golpeen a manifestantes!”, quiere denunciar “el uso excesivo de la fuerza a personas que se manifestaban de manera pacífica (contraviniendo estándares internacionales de derechos humanos), la falta de investigaciones efectivas sobre estas actuaciones y exige que se investigue y se adopten medidas en relación a las denuncias relativas a que los policías uniformados no iban correctamente identificados a pesar de la obligatoriedad para ello.”

El debate sobre la limitación del videoactivismo refleja dos concepciones tan equivocadas como preocupantes. La primera es que la información solo puede ser considerada como tal cuando está mediada por los periodistas y sus medios. Y la segunda que la videovigilancia democrática y cívica puede ser considerada desacato, obstrucción o resistencia a las fuerzas del orden, figuras todas ellas tipificadas en el Código Penal.

El debate jurídico y legal no ha hecho nada más que empezar. La constatación que la actuación policial sin imágenes puede ser fuente de abusos la sostienen desde juristas, que ven anticonstitucional la medida que propone el Gobierno, a activistas políticos.

Lo cierto es que la política, y sus expresiones en el espacio público, están sufriendo una poderosa transformación. La política es y va a ser vigilada por los ojos tecnológicos de los activistas. La poderosa combinación de captura >dato >redes >geolocalización >visualización ofrece posibilidades narrativas alternativas, con enfoques nuevos y protagonismos descentralizados. Y muchos manifestantes consideran que deben ofrecer su propia versión de los hechos frente al silencio, la manipulación o la inexactitud de las informaciones publicadas. Las cámaras ciudadanas frente a las cámaras de vigilancia. En el fondo, hay unos vasos comunicantes entre la crisis de la política formal y del periodismo convencional.  Muchos ciudadanos sienten que tanto la política como la prensa no les representan.  

El periodismo ciudadano y el videoactivismo ofrecen:

1. Más de una versión. Permite el contraste y la verificación. Amplía el registro narrativo y abre focos de interpretación para la ciudadanía y los medios. No a la impunidad.

2. Tiempo real. "Esta pasando, lo estas viendo" era el lema de CNN. Hoy el streaming, Twitter, etc... representan el tiempo del "está pasando, lo estamos haciendo". De espectador a actor, en tiempo real.

3. Narrativa de las multitudes. Estas iniciativas se nutren de retazos, de fragmentos... pero la cooperación y colaboración (el crowdsourcing social y político) ofrecen una narración coral, distribuida y plural. Es una mirada múltiple.

4. Geoposicionamiento. Gestión de los datos. Voces e imágenes geolocalizadas que permiten mmejores interpretaciones y contextualizaciones de lo que está sucediendo. Es el mundo multiformato (texto, audio, imagen...) con el de la multiplataforma (tabletas, móviles-smartphones, portátiles...).

5. Protagonismo ciudadano. Cada activista es un reportero en potencia, un creador de relato y un "vigilante democrático". Ahora nosotros (también) damos las noticias.


(Fuente de la imagen: Manifestaciones contra Televisa, en México, convocadas por #YoSoy132 en el pasado proceso electoral. Muchos manifestantes reivindicaban la libre información y denunciaban la manipulación de Televisa y TV Azteca).

Gana Feijóo, pierde el PSOE

Por: Antoni Gutiérrez-Rubí | 21 oct 2012

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Alberto Núñez Feijóo ha ganado, con toda probabilidad, las elecciones con un discurso muy personal: de formas gallegas, pero con fondo español. A pesar de que su lema electoral era “Galicia primeiro" (ha escondido las siglas del PP y ha evitado tanto como ha podido a Mariano Rajoy), ha desarrollado toda su campaña con mensajes en clave sutilmente española. Incluso deconstruyendo, sin pudor ni rubor, la autonomía gallega. Ha llegado a afirmar que “tener que devolver competencias al Estado no me resultaría tan dramático”. Para Feijóo recentralizar España es la manera más gallega de defender Galicia. Sorprendente.

Estas elecciones valen doble: son las elecciones gallegas y las primarias del PP. Entre Albertos, andará el juego. Feijóo se erige en el baluarte de los populares. El que resiste. La fórmula posible. Será, desde hoy, la sombra de Rajoy. Será el candidato natural -si Gallardón no lo impide- y con el apoyo (¿sin contrapartidas?) de Esperanza Aguirre, que se ha comprometido públicamente por él.

Feijóo, ahora, tiene dos sombreros: presidente de la Xunta y recambio posible de Rajoy. Su influencia será incuestionable. Y no es descartable su salto al Gobierno en remodelaciones futuras. Feijóo puede comprar un billete de avión para Madrid sin fecha, pero con plaza asegurada.

En esta campaña electoral gallega, las polémicas sobre los aviones han sacudido a Feijóo y a Rajoy. El candidato popular hizo campaña en Latinoamérica, volando entre Argentina y Uruguay los pasados 15 y 16 de septiembre, en el avión Paxariño Novo, aparato propiedad del multimillonario y empresario José Benito López Carballedo, donante del PP. Y en el mitin final, Rajoy utilizó un Falcon oficial para ir al cierre de la campaña gallega, pese a las durísimas críticas que vertió contra Zapatero cuando estaba en la oposición. Dinero privado y público, juntos. Mala combinación, pero nada de todo ello ha influido en los electores.

El PSOE pierde
Los socialistas empezaron a perder su protagonismo político y electoral en las ciudades y en las áreas metropolitanas. Su decadencia es urbana. Las elecciones municipales fueron la expresión más clara de este proceso y declive. Esta es una de las cuestiones centrales para analizar lo que pasa y por dónde pueden venir las pistas de recuperación política.

Las izquierdas que crecen son las más próximas (o las que son percibidas así) a los territorios a los que quiere representar y servir. El PSOE deberá revisar su discurso nominalmente federal y decidir si cruza el rubicón y se articula como un proyecto capaz de sumar alianzas plurales, diversas y fuertemente identificadas con las naciones y las autonomías en las que tiene presencia. El PSOE puede perder las dos banderas: la española (ganada por los populares) y las comunitarias (ganadas por los nacionalistas y los regionalistas, según sea el caso). Sin una percepción clara de lo que defiende, en lo que se cree, y lo se que propone, es muy difícil conseguir respaldo electoral.

Carlos Floriano, portavoz del PP, ha dicho en su primera declaración que hoy “ha sido un gran día para la participación”. Y Oscar López, del PSOE, ha dicho lo contrario: “La baja participación es un hecho muy preocupante”. Pero los socialistas se equivocarán si atribuyen sus derrotas a la abstención de sus hipotéticos votantes. Cuando los electores se quedan en casa, no es que sean perezosos, es que no encuentran motivos para votar, aunque quisieran. Es el paso previo para cambiar de voto. Esta es la reflexión que hay que abordar: ¿qué motivos tienen los electores socialistas para votar la oferta socialista? Este tipo de reflexiones, dolorosas, abre nuevas vías de interpretación.

Los socialistas han cambiado menos que la sociedad. Es muy difícil ofrecer un programa progresista cuando no eres percibido como moderno, ni actual, ni contemporáneo. Esta falta de conexión con las transformaciones sociales y los anhelos de otra y nueva política podrían explicar parte de las fracturas más graves que tiene hoy la marca socialista. A la que hay que añadir problemas de liderazgo estatal y autonómico.

El modelo de partido, fuertemente centralizado, y con liderazgos radiales y jerárquicos no contribuye, en absoluto, a una oferta más porosa, capilar y dúctil, capaz de articularse como redes de alternancia y oposición políticas. Este proceso de renovación de la cultura socialista (y su modelo orgánico) es el factor más crítico que deberá abordar en los próximos meses.

(Fuente de la Fotografía: Twitter de la periodista Carmela Ríos)

Identidad personal y política

Por: Antoni Gutiérrez-Rubí | 19 oct 2012

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PIE DE FOTO ELECTORAL (Y 15)

La política como proyecto personal. Nuestra identidad individual como el argumento que acredita nuestra acción y oferta políticas. Nuestra cotidianeidad como actitud. Estas son las claves de la nueva política. Nuestra vida es inseparable de nuestra opción ideológica. “Somos lo que hacemos” decía  Aristóteles. Y como vivimos.

Habrá quien considere que la visibilidad estigmatiza más que libera. Que significarse como gay o lesbiana, por ejemplo, y hacer de ello un signo de identidad personal y, a la vez, política, no contribuye a la normalidad. Pero no es verdad. Es necesario seguir ganando la normalidad con la transparencia. Seguir consolidando la igualdad con la visibilidad, a riesgo de la etiqueta reduccionista.

Todas las luchas están relacionadas, así como todas las libertades y todos los derechos. En la fotografía de Adrián Ruiz de Hierro vemos a Aitor Urresti, candidato a lehendakari para las próximas elecciones vascas por parte de Equo, junto al líder del partido, Juan López de Uralde, durante la presentación, en Vitoria, de las candidaturas de la formación ecologista a las elecciones vascas. Urresti se declara gay y es, creo, el primer candidato que lo hace en unas elecciones en el País Vasco. Que sea un líder ecologista no es casual. Armonía con la naturaleza y con el propio cuerpo.

El mérito de la fotografía de Adrián Ruiz de Hierro es el testimonio. Lo definía así el maestro Cartier-Bresson: “Para mi, la fotografía es el reconocimiento simultáneo, en una fracción de segundo, de la importancia de un acontecimiento, así como una precisa organización de las formas que da a ese acontecimiento su expresión apropiada”. Esta foto lo da.

Ser el primero en la defensa de un derecho o una identidad siempre tiene sus costes. Y seguimos alimentado el prejuicio machista, sexista y discriminatorio que atribuye géneros y orientaciones sexuales a determinadas actividades humanas, sean políticas, sociales, económicas o deportivas. Lo sabe bien, por ejemplo, Orlando Cruz, el primer boxeador que declara su homosexualidad. El puertorriqueño, de 31 años de edad, ha roto un tabú en un deporte tradicionalmente machista y se declara «orgulloso de ser gay».  

Vivir la identidad sexual libre y felizmente no es fácil en ninguna parte. Tampoco en el País Vasco, prisionero de tópicos y etiquetas. Colectivos gays pidieron, por ejemplo, a la Fiscalía que "siguiera de cerca" al nuevo obispo de San Sebastián, José Ignacio Munilla, al que acusaban de "apologeta del odio". La homofobia se cuela, también, entre algunas sacristías religiosas o políticas.

En el Festival de Cine de San Sebastián de  este año, la película "Joven & Alocada", de la chilena Marialy Rivas, ha ganado el Premio Sebastiane 2012 que concede GEHITU, la asociación de gays, lesbianas, transexuales y bisexuales del País Vasco. La película chilena -país que recientemente ha vivido episodios criminales contra la comunidad gay- presenta los dos mundos que conviven en conflicto en la protagonista: el del conservadurismo religioso y el de sus hormonas jóvenes y alocadas.

Estos conflictos personales son sociales, casi siempre. Y se retroalimentan. Por eso es tan importante, todavía, que rompamos los prejuicios con reconocimientos a la diversidad. Con choques de realismo que sacudan nuestras conciencias, nuestros prejuicios...y nuestros apriorismos sociales o culturales.

Dice mi admirada Soledad Gallego-Díaz que “para combatir el antisemitismo no hace falta ser judío, como para luchar contra el racismo no hace falta ser negro. Lamentablemente, a veces parece que para combatir la discriminación de la mujer hace falta ser mujer.” Y yo añado que, tampoco, para combatir la homofobia no hace falta ser homosexual.

(Fotografía ©Adrián Ruiz de Hierro)

PIE DE FOTO ELECTORAL es una nueva sección en la que, durante las campañas electorales de Galicia y el País Vasco del 21-O, ofreceré una mirada particular -desde el punto de vista de la comunicación política- a una fotografía de actualidad escogida cada día por los responsables del área de fotografía de El País.

 

Esperanza política

Por: Antoni Gutiérrez-Rubí | 17 oct 2012

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PIE DE FOTO ELECTORAL (14)

Esperanza Aguirre ha tardado justo un mes en volver al epicentro de la actualidad política. Y, como siempre, no improvisa. Lo ha hecho el día en que Mariano Rajoy está fuera de España y para augurar, con habilidad, que el sucesor del Presidente bien podría ser Alberto Núñez Feijóo. Una sutil manera de situar en la agenda mediática la caducidad y amortización política del Presidente del Gobierno y del PP.

Hay una latente pero profunda corriente de opinión que cree que el destino de Rajoy, sea cual sea el desenlace del rescate (parcial, total, virtual), está decidido en términos de credibilidad y patrimonio político. Se le busca sucesor. Y Feijóo, si consigue revalidar la presidencia de la Xunta, se situaría como el activo político más importante del PP. Además, su campaña personalista y “en paralelo” a la de Rajoy, evitando incluso las siglas del PP, reforzaría la idea de que el cansancio de marca y el desgaste del Presidente son los principales escollos para los populares hoy y hacia el futuro.

Esperanza, en este contexto, sigue teniendo un gran ascendente sobre una buena parte de la militancia y el electorado. Y podría convertirse en el árbitro de la sucesión. Por eso, no es de extrañar que tanto Antonio Basagoiti como Núñez Feijóo le pidan que “no se vaya” o que les acompañe, como ha hecho hoy el líder gallego.

Aguirre no ha decepcionado y ha marcado el territorio. La relación de sus declaraciones más redondas no deja duda: "España es una gran nación, con 3.000 años de historia", y ha comparado las aspiraciones soberanistas con una rama que se desgaja de un árbol: "el árbol sufre y la rama se seca". Su defensa del ministro, José Ignacio Wert, con quien está "totalmente de acuerdo con lo que hace y lo que dice", también ha sido calculada y premeditada. La guinda han sido las justificaciones sobre el Prestige: "hay mucha tendencia en política a manipular los accidentes para echarle la culpa a alguien, pero son eso, accidentes".

Esperanza Aguirre ha culminado su “jornada electoral” con un calculado baño de afecto. En la fotografía de Lalo R. Villar vemos a la líder del PP firmando un autógrafo a una admiradora antes de la rueda de prensa. La foto es un finísimo encaje de metalenguaje visual.

La imagen muestra a Aguirre sin cabeza, pero con un retrato de la misma en sus manos. Una foto que actúa como espejo - deseada o ambicionada- de ella misma. Tres Esperanzas en una sola imagen: la que firma, la del retrato, la de la fotografía. Este trabajo de Lalo hace honor a una frase inolvidable del maestro Ansel Adams: ”Hay dos personas en cada fotografía: el fotógrafo y el espectador.” En este caso, hay tres. Esta foto es casi un autorretrato por mano interpuesta.

La dedicatoria, con rotulador azul, es de manual, pero no es la primera que hace. Todo estudiado, para que la tinta permanente se fije bien en el papel fotográfico. En su mano izquierda se asoma su famoso reloj con la bandera de España. Manicura impecable. Y chaqueta entallada. Todo estilo. Como la imagen retocada del rostro de su fotografía. Mirada intensa y vestida de blanco (como el día de su adiós). Esperanza ha hecho honor a su nombre. Ella la tiene, o ella la dará. Pero lo que está claro es que nos recuerda que ahí está. Y muy viva.

(Fotografía ©Lalo R. Villar)

PIE DE FOTO ELECTORAL es una nueva sección en la que, durante las campañas electorales de Galicia y el País Vasco del 21-O, ofreceré una mirada particular -desde el punto de vista de la comunicación política- a una fotografía de actualidad escogida cada día por los responsables del área de fotografía de El País.

 

 

Urnas transparentes, política opaca

Por: Antoni Gutiérrez-Rubí | 16 oct 2012

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PIE DE FOTO ELECTORAL (13)

Faltan muy pocos días. Los preparativos están en marcha. La fotografía de David Aguilar nos muestra a un funcionario colocando las urnas en un almacén de Vitoria, a la espera de que sean trasladadas a los colegios electorales donde los ciudadanos vascos podrán ejercer su derecho al voto para las elecciones del próximo domingo 21 de octubre.

Decía el fotógrafo Emmet Gowin que ”la fotografía es una herramienta para tratar con cosas que todos conocen pero que nadie presta atención. Mis fotografías se proponen representar algo que ustedes no ven”. ¿Qué nos representan estas urnas inertes, apiladas hoy como mercancía? Es evidente lo que fotografía Aguilar, pero ¿qué quiere mostrarnos?

Esta imagen y, en particular, su iluminación, nos interroga. El ambiente industrial (un almacén) contrasta con la luz que se amplifica, desde el fondo, por el efecto reflejo del metacrilato de las urnas. Pareciera la luz de la democracia. Pero no ilumina toda la estancia. Sombras interiores, claros exteriores.

A pesar del entorno frío y práctico, nuestro funcionario protagonista cuida las urnas con delicadeza y esmero. Alineadas, ordenadas, apiladas, trabsmiten confianza y seguridad. Quizás lo que la democracia y sus prácticas, instituciones y representantes han dejado de significar para muchos ciudadanos. También en el País Vasco.

Vistas a través de los ojos del fotógrafo, estas urnas me parecen frágiles. En otros contextos electorales, las urnas son de cartón reciclable, no de plástico. A pesar de su resistente material, esta imagen me inquieta. Parecen urnas de cristal. Nuestro sistema democrático lo parece también, cada día más. Este es el mayor desafío: la vulnerabilidad, por incapacidad de respuesta y dirección, de la política democrática frente a los retos sociales y económicos que esta crisis agudiza con dramáticas consecuencias.

Estas urnas son también transparentes (aunque la política no siempre lo sea). Estas elecciones llegan en un momento crítico para la política: crisis aguda de legitimidad, mientras tramitamos nuestra retrasada Ley de Transparencia y el Gobierno “esconde” las aportaciones ciudadanas al redactado.

“Cuando estoy haciendo fotos, lo que estoy haciendo en realidad es buscando respuestas a las cosas” afirmaba el fotógrafo Wynn Bullock. En cada sobre, en cada papeleta, hay una afirmación cívica e individual y una petición social y colectiva. Preguntas que no siempre encuentran respuestas. Este domingo las urnas se abrirán. Los partidos políticos deberían saber que, más allá del resultado, hay una latente y creciente petición democrática: queremos otra política y otros partidos.

Hoy mismo, en La Cuarta Página de este diario, José María Izquierdo publica un artículo con el imperativo título: A favor de los políticos. Y de que cambien. El autor se pregunta: “¿Mejora de la representación política? ¿Listas abiertas? ¿Oír al pueblo? ¿Echar a los corruptos? Pues sí. Pero que esas reformas, y otras muchas, las hagan los políticos honrados y capaces que elijamos en las urnas”. Las elecciones son, otra vez, una oportunidad. El tiempo para la reacción política, del conjunto de las instituciones y de los actores políticos, es cada vez más escaso y urgente.

El domingo se contarán los votos y el escrutinio electoral tendrá todo el protagonismo. Pero el escrutinio de la sociedad crítica es audible y visible, aunque no se contabilice. No nos confundamos: la ciudadanía no quiere ser escuchada -y decisiva- un día de los 1.460 días de una legislatura. Los quiere todos. No hay tiempo que perder.

(Fotografía ©David Aguilar)

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El fotógrafo Patxi

Por: Antoni Gutiérrez-Rubí | 16 oct 2012

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Patxi López, lehendakari del País Vasco y candidato a la reelección del PSE, es un “instagramer”. Le encanta hacer fotos con su iPhone. Tiene casi 200 imágenes y más de 3.300 seguidores en esta popular red social.  Muy parecida a Twitter, pero basada en el intercambio de fotografías, se pueden editar de forma muy sencilla mediante filtros y marcos predefinidos, o desenfocando ciertas partes de la imagen. También es muy versátil para retocar las imágenes por ordenador o con una aplicación móvil. En realidad las posibilidades son infinitas. Creatividad, conectividad y comunidad.

Los instagramers están organizados en todo el mundo. En España, el pasado mes de mayo celebraron un Congreso en #Torrevieja2012. Su pasión por la fotografía es social. Los álbumes y los marcos analógicos han dado paso a los muros (de Facebook) y timelines (de Twitter) para compartir su mirada, su estética y su sensibilidad. Una visión coral del mundo y de la vida.

Patxi López es un innovador en la comunicación social. Pionero en la blogosfera y ahora en las redes sociales, habla tanto de política como de música con un Tumblr específico. Y, desde hace años, se somete a TwitterEntrevistas abiertas como ayer mismo hizo. Si los followers fueran votantes tendría asegurados más de 150.000 votos que son las personas que le siguen en Twitter. La última foto que ha subido y compartido en Instagram es la del acto central de campaña del pasado domingo. Una imagen de proximidad y complicidad.

A pesar de esta disposición sincera a la sociabilidad, la tecnología y la comunicación en red y en comunidad, las expectativas electorales auguran un retroceso de su lista electoral. Pero no pierde la sonrisa y el buen humor como vemos en esta simpática fotografía de Javier Etxezarreta. Patxi López es aplaudido por el exalcalde de San Sebastián, Odón Elorza, durante el encuentro de trabajo que ha mantenido en la capital guipuzcoana con alcaldes y candidatos de su partido.

En el último Euskobarómetro publicado esta semana, el 71% de los vascos afirma que tiene poca o ninguna confianza en el Gobierno de López. Además, el 65% de la ciudadanía dice estar en desacuerdo con el pacto alcanzado entre socialistas y populares para dotar de estabilidad al gobierno presidido por Patxi López. A pesar de ello, el lehandakari “cae bien” a los electores y su nivel de valoración y aprobación personal están por encima de los juicios que se hacen sobre su gobierno, su partido y su formula parlamentaria.

Sus principales adversarios se empeñan en llamarle “López”. Nada que objetar. Pero esta falta de generosidad para quien es conocido pública y políticamente como “Patxi” es un reflejo de su presidencia: no se le perdona el pecado original de su investidura. Sigue siendo considerado un extraño.

Mientras llega el domingo, Patxi subirá fotos, compartirá canciones, tuiteará, y escribirá posts. Quizás deje de ser Lehendakari, pero muchos esperamos que no deje de ser el político abierto e innovador que ha abierto camino para la normalización de la política en red.

(Fotografía ©Javier Etxezarreta)

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Feijóo: la sombra de Rajoy

Por: Antoni Gutiérrez-Rubí | 14 oct 2012

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PIE DE FOTO ELECTORAL (11)

La “Alegoría de la Caverna” es una explicación metafórica, realizada por el filósofo griego Platón al principio del VII libro de La República, sobre las formas del conocimiento. En ella, Platón explica su teoría de los dos mundos: el mundo sensible (conocimiento a través de los sentidos) y el mundo inteligible (conocimiento a través de la razón). En este Mito, Platón nos presenta las sombras como la interacción entre ambos mundos, como indicadores de la realidad, a través del recuerdo de la misma. La sombra, entre lo real y lo ficticio, entre el ser y el no ser. Es la realidad de lo intangible, de la luz y de su ausencia.

El origen del Teatro de Sombras se remonta a los tiempos del hombre prehistórico, cuando este hacía sombras con sus manos y su cuerpo frente al fuego de las cavernas. Pero es en India, Indonesia y en China donde florece y crece hasta llegar a todas las culturas. Es el teatro de los mitos y los arquetipos. De los dioses y de los seres humanos. Es el escenario de lo moral y su narración como configuración de valores. Es el mundo de la oralidad y de la luz. La sombra representa en casi todas las culturas el alma como ente separable del cuerpo y capaz de sobrevivirlo. Representa la fuerza oculta o espiritual de las cosas, su aura.

Las sombras en la fotografía agregan aspecto y significado a las imágenes. Con ellas se pueden destacar las emociones o crear metáforas poderosas. No es nada fácil retratar sombras, tampoco buscarlas. Cabalar, fotógrafo de EFE,  consigue una obra de arte: un fondo difuminado de la campaña electoral, con la silueta de al actual presidente de la Xunta y candidato a la reelección por el PPdeG, Alberto Núñez Feijóo, actúa como sombra china del presidente del Gobierno y del Partido Popular, Mariano Rajoy. El efecto tiene una gran fuerza narrativa, y potencia la idea de que las elecciones gallegas valen doble: Si gana, Feijóo se convertirá –de facto- en el líder político mejor situado para suceder a Rajoy. Será su sombra. Ya levanta el pulgar de la victoria.

En el discurso político y en los medios de comunicación el uso recurrente de las sombras es muy socorrido. El tirular de esta misma semana en EL PAÍS: "La sombra de Boris Johnson deja al primer ministro Cameron en tinieblas" (09.10.12) es un ejemplo diáfano de esta práctica. Y también en estos días se habla de sombras para referirse, por ejemplo, a que "Feijóo ‘camufló’ sus cuentas para reducir el déficit en 2010".

La fotografía política tiene, también en las sombras, un gran desafío. Es fácil hacer desaparecer una figura, incluso sustituirla, manipularla o “transportarla”, como hemos visto en la historia de la fotografía política, pero las sombras, ¡ay las sombras!, juegan malas pasadas. No son fáciles de borrar, y –paradójicamente- su ausencia crea incertidumbre sobre la autenticidad de la realidad fotografiada.

En la imagen, además, la composición crea una atmósfera de diálogo político entre ambos dirigentes muy sugerente. Dos gallegos, frente a frente. Uno que esconde las siglas del PP en su campaña y otro que no puede hacerlo. Rajoy está multiplicando su presencia en las elecciones gallegas y vascas. No tiene escapatoria. La sombra alargada de la desconfianza política se cierne sobre él. Luces y sombras electorales. Veremos cómo quedan los contrastes en día 21-O. Ya lo decía el poeta Rabindranath Tagore: “Tu no ves lo que eres, sino su sombra”.

(Fotografía ©EFECabalar)

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El patrón Urkullu

Por: Antoni Gutiérrez-Rubí | 14 oct 2012

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Una campaña electoral es muy parecida a una competición deportiva. Los paralelismos son evidentes: en el lenguaje, en las estrategias y tácticas para ganar, en los valores y desafíos que todo proyecto concurrente incorpora en su rivalidad y, también, en la estética y en las formas.

En el País Vasco, las competiciones de remo de traineras son muy populares y se consideran un deporte tradicional por su origen ballenero. Una tripulación está compuesta por 13 remeros más un patrón. Los remeros están distribuidos en seis filas de 2 remeros más el remero de proa, que va solo en su bancada anterior. El patrón, que comúnmente va de pie en la popa mirando a proa, es el que dirige la embarcación con el timón. Marca el ritmo.

En la fotografía de Miguel Toña vemos al candidato a lehendakari del PNV, Íñigo Urkullu, en un acto de campaña en Bilbao en el que ha sido arropado por multitud de deportistas de diferentes modalidades. La imagen de los deportistas ofreciendo un pasillo con sus remos, como  rindiendo honores y felicitaciones al “patrón” Urkullu, tiene múltiples interpretaciones y resonancias simbólicas inevitables.

Un arco de sables o espadas para saludar a la pareja recién casada es una tradición en las bodas en las que uno, o los dos esposos, son miembros de una unidad o cuerpo militar. La novia y el novio pasan bajo un arco honorario de sables, normalmente al salir del edificio en el que la ceremonia de la boda ha tenido lugar. Esta tradición es común en muchos países y se lleva a cabo como forma de respeto, como muestra de buenos deseos y de complicidad con los protagonistas. En estas ceremonias, este arco simboliza el compromiso de los camaradas y amigos para asegurar una transición segura de la pareja en su nueva vida juntos. Un camino que empieza resguardado.

Entre las metáforas políticas, además de las deportivas, las marineras son las más usadas. El remo se nutre de ambas. La embarcación es el país o la sociedad. La travesía, el proyecto. El mar, la coyuntura económica y social. El rumbo, la política. Los vientos y las tempestades, las crisis y las dificultades. Los remeros, los esfuerzos individuales que devienen colectivos. El capitán, el que lleva el timón del gobierno.

Artur Mas, por ejemplo, cuando ganó las elecciones colocó un timón de su bisabuelo en el despacho presidencial. La leyenda del timón era premonitoria: "Cap fred; cor calent; puny ferm; peus a terra" (Cabeza fría; corazón caliente; puño firme; pies en el suelo).

No es descartable que, si se cumplen los pronósticos electorales que anuncian una clara y cómoda victoria del candidato del PNV, Urkullu busque inspiración política en el remo. Si babor desequilibra a estribor, o al revés, la embarcación no avanza cortando el agua. Si el timonel no mantiene firme su brazo no hay trayectoria ganadora. Y si el patrón imprime un ritmo equivocado, las posibilidades de desfondarse son más que una hipótesis.

Veremos qué pasa el 21-O. Veremos quién será el patrón de la política vasca. Y quién el timonel. Pero Urkullu seguro que sabe bien que, sin remeros que remen todos a una, y a ambos lados de la embarcación, no hay destino garantizado.

(Fotografía ©Miguel Toña)

PIE DE FOTO ELECTORAL es una nueva sección, durante las campañas electorales de Galicia y el País Vasco para las póximas elecciones del 21 de octubre, en la que ofreceré una mirada particular -desde el punto de vista de la comunicación política- a una fotografía de actualidad escogida cada día por los responsables del área de fotografía de El País.

El juego de Basagoiti

Por: Antoni Gutiérrez-Rubí | 13 oct 2012

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El candidato del PP a lehendakari, Antonio Basagoiti, está juguetón. Sus últimas acciones para la prensa exploran nuevos recursos lúdicos para la comunicación política. La lucha por la visibilidad y la atención se agudizan en la campaña. La foto del día está cada día más “cara”. Los candidatos arriesgan. Buscan sorprender. O improvisan.

Basagoiti ha teatralizado una acción simbólica: una tirada de soka-tira contra jóvenes de su partido, ataviados con camisetas con los nombres de líderes nacionalistas. Esquematismo simple, efectividad imprevisible. La foto de Luis Alberto García recoge, perfectamente, toda la escena. Que la situación sea una impostura no impide el interés informativo y el esfuerzo creativo del periodista gráfico: composición cuidada, diagonal dibujada. Además, el candidato, como casi siempre, sabe dónde mirar.

Hay una renovada y considerada mirada hacia los juegos y los juguetes en la acción política. El creciente interés por la gamificación en las estrategias de posicionamiento comercial contribuyen, sin duda, a esta nueva mirada menos prejuiciosa y más interesada en la aportación de lo lúdico a lo político. La política no es un juego, aunque a veces no siempre se juega limpio. Pero la necesidad de explorar e innovar en comunicación política y electoral abre paso a propuestas impensables hace muy poco tiempo.

Basagoiti juega al mito del superhéroe en versión vasca. José Montilla, “el increíble hombre normal”, también quiso ser Supermán. El deporte rural vasco forma parte de la cultura tradicional del País Vasco y es el contexto metafórico utilizado por el líder popular. Actualmente existen 18 modalidades deportivas reconocidas oficialmente, que repaso a continuación para provocar la imaginación del lector y “jugar” a los paralelismos políticos. A saber: Alzamiento de yunque, de piedra. Arrastre de piedra por bueyes, por burros, por caballos, por hombres. Competiciones de barrenadores. Carreras con sacos, con chingas, de marmitas. Corte de troncos con hacha y con sierra. Lanzamiento de fardo y de carro. Levantamiento de fardo y de piedra. Recogida de mazorcas, siega y tirar de la cuerda.  El soka-tira se trata, sin embargo, de un deporte extendido mundialmente que cuenta con federación y competiciones internacionales. Fue deporte olímpico en las primeras Olimpiadas de la Era Moderna. Ahí es nada.

Basagoiti queda simpático con su corbata por delante de la cuerda. La tentación de tirar de ella es inevitable. Las pocas personas que asisten al espectáculo se lo miran divertidas, entre cómplices y curiosas. Las risas han recuperado su protagonismo en las calles y en la vida política del País Vasco. Bienvenidas.

Además, los tristes no ganan elecciones. Y, en estas elecciones, López, Urkullu, Basagoiti y Mintegi tienen las mejores sonrisas de la política española. No exagero.

(Fotografía ©Luis Alberto García)

El icono Beiras

Por: Antoni Gutiérrez-Rubí | 11 oct 2012

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PIE DE FOTO ELECTORAL (8)

Si las elecciones las ganaran, simplemente, los líderes más conocidos y los más populares (por afecto o desafecto), el candidato de Alternativa Galega de Esquerda (AGE) a la presidencia de la Xunta de Galicia sería uno de los favoritos. Xosé Manuel Beiras ha hecho de su personalidad su identidad política, sea cual sea la formación o las siglas políticas que le arropen o le acompañen. Beiras es un icono.

La fotografía de Oscar Corral es un bello retrato. El entorno es una casa típica rural, en concreto le vemos en la parte restaurada de lo que fue la cuadra de animales. El lugar se corresponde con la identificación de Beiras con la tierra y los orígenes, que  coincide con los postulados de su nuevo partido que reivindican la ganadería y la agricultura tradicional. La autenticidad de los materiales y la calidad cromática de las texturas de la casa, junto a la coquetería y sobria elegancia de su vestuario, contrastan –una vez más- con su cabello desafiante y la expresividad de su semblante. El rostro de Beiras es mucho más que una cara. Es una filosofía de vida. Una actitud. Una trayectoria. Un personaje. Su pelo, su símbolo irreductible.

El candidato está en el umbral de una puerta doble. No sabemos si sale o si entra, en una alegoría del posible resultado electoral. Las encuestas, por el momento, prevén un posible regreso de Beiras, con un solitario escaño, encabezando una coalición bautizada como la Syriza gallega.

Beiras lleva en el bolsillo de su camisa el clásico modelo de la estilográfica Montblanc. Una pasión propia de quien ama la escritura y tiene un cuidado sentido estético y una disimulada vanidad. Además de estar al frente de la cátedra de Estructura Económica de la Facultad de Ciencias Económicas en la Universidad de Santiago de Compostela, es un escritor infatigable y ex-académico numerario de la Real Academia Gallega. Beiras conoce bien el sentido de las palabras. Por eso, las utiliza con tal vehemencia, efectividad y precisión.

En esta fotografía se ve a Beiras relajado, de buen humor, inusual actitud en quien ha hecho de la severidad la prueba física de su contundencia y radicalidad ética. Le gusta mostrarse huraño, enfurruñado, casi hostil. Es su estado natural, el que acredita su incombustible e incorruptible perfil político. Cree que la seriedad es sinónimo de coherencia para quien ha hecho de la denuncia un dardo permanente contra todo y contra todos.

Beiras es una persona devorada por un personaje que no deja indiferente. Adorable e insoportable. Amado o temido. Valorado o despreciado. Vista la foto, bien podría dudarse de cómo le hubiera ido mejor en la vida política: si con una encantadora sonrisa como la que luce, o con su inseparable mal genio y su personalidad asfixiante. El 21-O tendrá otra oportunidad. Veremos si sonríe.

 

 

 

El País

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