La noche de los hombres tranquilos

Por: Antoni Gutiérrez-Rubí | 26 sep 2016

ScreenShot108

Las victorias electorales de Alberto Nuñez Feijóo e Iñigo Urkullu tienen, a pesar de sus diferencias ideológicas, algunos elementos comunes que permiten dibujar la emergencia de un modelo de liderazgo sereno y tranquilo que responde bien —y mejor— a la incertidumbre. Los electores, en tiempos de zozobras y preocupaciones, han apostado por algo más que su continuidad. Han confiado en un estilo parecido que ofrece garantías y solvencia. Liderazgos sosegados, maduros, contenidos. Capitanes confiables. Navegación prudente.

Moderación. Feijóo y Urkullu comparten un estilo moderado, de ribetes sobrios, de formas controladas, de expresiones sin excesos. Son casi adustos. También en la victoria. Valió la pena esperar a sus intervenciones, ya bien entrada la noche. Fueron dos ejemplos de autocontrol. Sin concesiones, pero a la vez con la dosis justa de emocionalidad. Racionales pero sensibles. Ganan los estilos sobrios, de palabras justas, de serenidad en la voz, de temple. Moderados en las formas y en las ideas.

Marca personal. Han ganado con sus apellidos: Feijóo y Urkullu. Ambos han protagonizado la campaña como marca electoral. Los logotipos y símbolos de partido han sido relegados o, abiertamente, apartados. Todo el poder a sus marcas personales por encima de cualquier otra consideración estética. La persona es el mensaje. El apellido el lema. Todo condensado en un nombre. El nombre-país. La identificación máxima. El liderazgo absoluto.

Identidad. Más allá de las etiquetas regionalistas, autonomistas, nacionalistas o soberanistas (ambos no utilizaron estas palabras en su comparecencia tras el resultado), Feijóo y Urkullu hablaron —reiteradamente— de pueblo (gallego y vasco), de sociedad. Con diferencias importantes en el concepto de nación (Feijóo habló de “la nación española” y Urkullu de “reconocimiento nacional”), ambos recrearon la idea identitaria de pueblo, de comunidad nacional y política.

Realismo. Feijóo sorprendió ayer al ofrecer “exportar a España” el sentidiño gallego. Una palabra simple pero riquísima en matices, en fondo, en textura. Un concepto que es una mezcla de prudencia, sentido común y cabeza. Urkullu ha hecho gala del realismo en toda la campaña, incluyendo el golpe de puño sobre la mesa al considerar el independentismo cosa del siglo pasado. Los dos líderes han introducido el realismo como activo político y electoral. Frente a los excesos, moderación. Frente a las aventuras, sentidiño y realismos.

Gestión. Es un dato indiscutible: han ganado dos líderes gestores y pragmáticos. Una concepción de la gestión orientada a la funcionalidad y al desarrollo económico. El pragmatismo como divisa y norte. Sin graves errores, parece que los electores optan por los gestores experimentados, por la continuidad. No desean cambios de rumbo, aunque sí aceptarán ritmos, velocidades y prioridades nuevas. Premian la trayectoria sin sobresaltos. Prefieren conducciones sin estridencias, ni volantazos.

Prioridades. Feijóo y Urkullu acentuaron su idea social de las políticas públicas y de la política. “Victoria es cada vez que un joven encuentra un trabajo, o una familia llega mejor a fin de mes”, dijo Feijóo al referirse a su victoria electoral. Urkullu se comprometió a bajar por debajo del 10 % (sí, han leído bien) la tasa de paro en el País Vasco. Los dos discursos hablaron del paro como prioridad de sus respectivos gobiernos en el futuro. “Construcción nacional y social” le llama Urkullu. Sorprendió que, en un clima de euforia política y partidaria, ambos líderes bajaran el tono y enfriaran el ambiente. Acento social, prioridades claras, sobriedad máxima.  

Ayer, en una noche de nervios en el ámbito nacional, ganaron en Galicia y País Vasco dos hombres tranquilos, dos líderes serenos.

Hay 6 Comentarios

¿Cuándo aprenderemos que la actual democracia representativa no es una democracia? La verdadera democracia es la democracxia participativa o por consenso. Ahora mismo estamos, en realidad, en un sistema feudal, con un conjunto de señores feudales que se apoyan entre sí. El ciudadano es un simple esclavo. No conbtinuo, porque creo que no debo.
Un saludo

Tranquilos los que saben que tienen el cotarro a su favor, si no....

¡Rogelio no te rindas!

No había nada ganado, pero tampoco se lo vamos a poner en bandeja.

Pues ya ves, dos hombres frios (o de cabeza fría) y los dos de signo virgo.
Lo del signo lo he descubierto leyendo la trayectoria política de ambos en la Wikipedia, jaja!..
Creo que Bárcenas también lo es.
Curiosidades de la política.
Yo les veo falsos, pero que se sienten cómodos con lo que hacen. Saben vivir en esa ambigüedad como nadie.
Creo que su mejor virtud es que son obedientes y fieles con los de arriba.

El voto de los militantes es lo único que vale, "barón" es un título nobiliario.

Me jode que tengas razón en todo tu análisis, para un rojillo de toda la vida tener que reconocer que la moderación, la marca personal, la identidad, el realismo, la gestión, y un claro concepto de “las prioridades” venden un huevo y son la clave, no ya para ganar elecciones, sino incluso para repetir legislatura le dejan a uno con el corazón en un puño. Si encima esto lo consiguen un pepero que navega por la ría de Arousa con sus coleguis y dos inchas del Sabino, si,si aquel de lo de “Dios,patria y leyes viejas” pues me jode más todavía. ¿ Donde está la izquierda? ¿ A donde hemos llegado ? Yo , querido Antoni, me retiro…. paso de todo, total para lo poco me queda prefiero pescar sargos y caminar una hora por las mañanas para bajar el colesterol y que le den por el culo al mundo en general…..

Los comentarios de esta entrada están cerrados.

Sobre el autor

es asesor de
comunicación y consultor político.
Profesor en los másters de comunicación
política de distintas universidades.
Autor, entre otros, de los libros: Políticas.
Mujeres protagonistas de un poder
diferenciado’ (2008), Filopolítica:
filosofía para la política (2011)
o La política vigilada (2011).
www.gutierrez-rubi.es

Sobre el blog

Hago mía esta cita: “Escribimos para cambiar el mundo (…). El mundo cambia en función de cómo lo ven las personas y si logramos alterar, aunque sólo sea un milímetro, la manera como miran la realidad, entonces podemos cambiarlo.” James Baldwin

El País

EDICIONES EL PAIS, S.L. - Miguel Yuste 40 – 28037 – Madrid [España] | Aviso Legal