“No tenemos nada en contra de los Me gusta pero, las vacunas cuestan dinero” (“We have nothing against likes, but vaccine costs money”) explica UNICEF en la campaña de recaudación de fondos que han lanzado en Suecia. Por si el tema no queda claro, en la página que tienen en Facebook avisan con una frase aún más contundente: “Pon un Me gusta en nuestro Facebook y vacunaremos a cero niños contra la polio. No tenemos nada contra los Me Gusta, pero las vacunas cuestan dinero. Por favor, compra una vacuna contra la polio en Unicef.se. Te costará sólo 4 euros, pero salvará la vida de 12 personas”, Los que no se den por aludidos por los mensajes de texto, pueden darle un vistazo a los cuatro vídeos de la campaña. En todos ellos se cuestiona la utilidad y el valor real de los “Me gusta” en Facebook y de las campañas publicitarias que prometen todo tipo de maravillas para incentivar los clicks en el que posiblemente sea el botón más "premiado" del mundo de las redes sociales.
El primero de los videos cuenta la historia de Rahim. Tiene 10 años y vive con su hermano pequeño que sale en el vídeo en segundo plano. El hermano pequeño de Rahim está jugando con una pelota mientras él, con cara muy seria, nos cuenta que está preocupado. Rahim, se pregunta qué pasará con su hermano si, al igual que le pasó a su madre, él enfermara. El mismo se da la respuesta: ”no me preocupa ese futuro. Hoy la página de UNICEF Suecia tiene 177.000 Me gusta en Facebook. Quizás alcanzará los 200.000 en el verano. Y para ese momento deberíamos estar bien”. Mientras dice esto, su gesto de angustia le delata. Rahim sabe que los cientos de miles de “Me gusta” de la página de Facebook de UNICEF no le serán de ninguna utilidad. Esta historia de Rahim tiene aún mayor valor si se acompaña de cifras. Según UNICEF, una quinta parte de la población infantil está sin vacunar. Una situación que se agrava no solo por la falta de recursos, sino por los conflictos armados y los desastres naturales de los países del Tercer Mundo.
En los otros tres vídeos de la campaña, la figura de Rahim y su hermano pequeño ya no aparecen. En su lugar salen otros dos personajes. Son Yohio, un joven adolescente que está de manera permanente mirando la pantalla de su móvil, y un personaje que entendemos es su padre. Por lo que nos cuentan los vídeos, el padre de Yohio es un vividor que no entiende cómo es que no le aceptan los “Me gusta” como medio de pago. Lo intenta en tres ocasiones: en una barbería, en un restaurante y en una tienda de ropa. En los tres establecimientos se suceden situaciones ridículas que cuestionan el valor real de los “Me gusta”. En la barbería pregunta si le pueden dar cambio de “500 Me gusta”. En la tienda de ropa, cuando el dependiente le explica que el jersey de cashmere vale 3.200 coronas suecas, le pide que le haga el contravalor a “Me gusta”. En el restaurante se da por vencido y al ver que no le aceptan los “Me gusta” le pide a Yohio que se haga cargo de pagar la cuenta.
En los tres casos, al padre de Yohio le explican que sólo aceptan pagos con efectivo o con tarjeta de crédito. Los “Me gusta” no los aceptan como moneda de cambio. No tienen valor. UNICEF ha ido aún más lejos al plantear con esta campaña que dar click al "Me gusta" no solo no tiene valor alguno. Si se trata del mundo real, los click al “Me gusta” no tienen ninguna utilidad. Pensar o actuar de otra manera tan solo conducen al ridículo (en el caso del mundo occidental) y a la desesperación (en el caso del Tercer Mundo). Si quieres borrar la preocupación del rostro de Rahim y de miles de niños que como él no están vacunados, ya sabes. Clika en "Me gusta" y a continuación haz un donativo. Por cada 4 euros puedes conseguir que vacunen a 12 niños.