Lo anunciaban bajo el reclamo de: “Paséate por la Tate, sin salir de casa”. Es el #TateTour, una original e innovadora iniciativa del Museo Nacional Británico de Arte Moderno (Tate Modern), que tuvo lugar el pasado 25 de abril. Una cita que hizo feliz a los amantes del arte en general, y tuiteros en particular, que pudieron disfrutar de una visita guiada de la exposición retrospectiva de Roy Lichtenstein. Hasta aquí, nada diferente en el horizonte: un museo inaugura una exposición y organiza visitas guiadas a la misma Lo novedoso del tema es que la visita guiada de la Tate Modern se realizaba a través de Twitter.
Desde el principio quedó bien claro cómo sería la experiencia: concisa, intensa y dinámica. Sobre todo esto último: muy dinámica. Visitar la exposición vía esta red social permitía interactuar, en vivo y en directo con Iria Candela, comisaria de esta exposición y responsable de seleccionar los contenidos de esta #TateTour. Todo un desafío para Iria si tenemos en cuenta que, a la limitación de los 140 caracteres, se le añade que solo tenía 30 minutos para guiarnos por una exposición que tiene 125 piezas. El primer tuit permitía adivinar que Iria había hecho los deberes y que la experiencia prometía. La comisaría arrancó con el siguiente tuit: “Bienvenidos a nuestro #TateTour de Lichtenstein, Soy Iria Candela, comisaria & tuitearé cada sala de la exposición –seguida por el enlace corto a la información sobre la misma que hay publicada en la web-. Para despedirse, unos tuits más tarde y con dos minutos de adelanto sobre el horario previsto, con un regalo muy a la medida de la experiencia virtual y compartida: un vídeo que explica la exposición con más detalle.
En los 11 tuits que separan al mensaje de bienvenida y el de cierre, Iria no solo explicó las obras más relevantes de esta exposición, sino que compartió con los más de 850.000 seguidores que tiene la Tate Modern en su canal de Twitter, los ejes centrales sobre los que han construido esta retrospectiva. En los tuits se incluían detalles históricos de las obras destacadas que permitían contextualizar y entender la evolución del artista. Finalizada la gira, comenzaba la segunda parte de esta experiencia: Iria quedaba disponible para una sesión de “preguntas y respuestas” y la Tate Modern invitaba a galeristas, artistas y aficionados del arte de todo el mundo a que compartieran sus opiniones sobre la misma.
Eso sí, para los que quieran acercarse al mundo del arte, los de la Tate Modern lo que recomiendan es que le eches un vistazo a las listas que ellos tienen en su canal de Twitter. Según ellos, te dará “algunas ideas” de a quien seguir. Por lo pronto, los de la Tate ya tienen una seguidora más. Experiencias como estas explican porque son la segunda mayor atracción de Londres y el tercer museo más visitado del mundo (tras el Museo del Louvre y el Museo Británico). Me voy volando a sentarme en el sofá de casa, a ver si pillo el próximo “tour”.