El pasado mes de marzo, en una
cena para recaudar fondos de cara a la campaña del partido Liberal de Australia
el menú ofrecía como plato estrella ‘codorniz a la Julia Gillard: pechos
pequeños, grandes muslos y un gran agujero de color rojo’, referido a la primera ministra del país. Una broma muy
elaborada y llena de argumentos para convencer a los votantes, según parece.
Lejos queda la polémica que se está desarrollando en la isla sobre si el menú llegó a presentarse a los invitados o fue una broma interna entre el personal del restaurante y los miembros del partido. La cuestión es que el menú se filtró a la prensa y ha conseguido centrar la precampaña electoral del país, que celebra comicios en el mes de septiembre.
Gillard podría haberse erigido como víctima del machismo, limitarse a provocar palmaditas en la espalda como mujer ofendida, pero ha decidido revertir la situación y tratar de buscar beneficios al ataque sexista. Los pechos los tendrá pequeños, pero su visión política es extraordinaria. En sus primeras declaraciones tras la polémica, la primera ministra hizo un llamamiento a las mujeres para que no votaran al Partido Liberal, actualmente en la oposición, porque “las mujeres serán expulsadas del centro de la política de Australia”.