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Mujeres

Sí, quiero ser gay cuando juego

Por: | 27 de junio de 2016

Thelastofus

Ellie y Riley, personajes del videojuego The last of us.

Por ÁNGEL LUIS SUCASAS

Me llamo Arthur y soy director y productor de cine en los años 50. Estoy a punto de terminar mi primera película, El tercer sol, una fábula fantástica con el amor entre una hechicera y una campesina como centro de mi película. Amo la libertad, la mía y la de cualquiera. Cuando vinieron a preguntarme por mis amigos, por cuáles eran rojos y cuáles buenos americanos, los mandé a paseo. Y ahora, tras sentirme atraído por mi protagonista femenina, Vera, una ella, descubro que en realidad quiero a Zeke, operario. Y un él.

Me llamo Ángel y, al otro lado de la pantalla —smartphone, en este caso, el juego se llama Hollywood Visionary y te deja crear tu propia película en la época de la blacklist—, soy periodista. Heterosexual, si es que queremos aplicarle las etiquetas por las que nos regimos, algo que no quiere decir nada más que (hasta ahora) nunca me ha atraído ni sexual ni románticamente un hombre. Casado y con un hijo en camino. Pero cuando juego, es decir, cuando me convierto en otro alguien, no me importa enamorarme de un operario de Hollywood si siento que esa es la elección adecuada para mi personaje. No me crea ningún complejo tampoco. Es más, me ayuda a entender una perspectiva distinta a la mía. Y no puedo agradecerlo más.

La suerte es que el videojuego ahora me lo permite. Y me lo permite porque vive una revolución cultural que nada tiene que envidiar a lo que fue la Nouvelle Vague o, más aún, la contracultura de los sesenta. Ha estado dominado por un arquetipo humano —el héroe caucásico, musculoso, ligón y heterosexual— durante varias décadas y está eclosionando ahora, tanto para el gran como para el pequeño público, en una diversidad de opciones tan grande como las que ofrece la vida. Cualquier calle en cualquier ciudad con todos sus miles de rostros.

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Matar mujeres es un pecado imperdonable

Por: | 23 de junio de 2016

Postangeles

El marido de Muqaddas Bibi enseña una fotografía de ellos dos. / Khurram Butt (AFP)

Matar mujeres es un pecado. ¿No es obvio? Parece que en Pakistán no tanto. Al menos en algunas familias que las ven como una propiedad con la que pueden negociar un buen matrimonio y el correspondiente beneficio de la dote. Pero tras los últimos casos de jóvenes quemadas vivas por querer elegir marido hay algunos signos de esperanza. Medio centenar de ulemas han respaldado una fetua que declara “contrario al islam” y “pecado imperdonable” el asesinato de mujeres y niñas bajo el pretexto de un malentendido honor. E incluso el atávico Consejo de Ideología Islámica (CII) se ha mostrado de acuerdo y señala que nadie puede tomarse la justicia por su mano.

El gesto constituye una sorpresa viniendo del mismo órgano que el mes pasado condonó ciertas circunstancias en las que un marido está autorizado a pegar a su mujer. Da la impresión de que intentara lavar su imagen tras la andanada de críticas que recibió a raíz de aquel informe. El CII, que se financia con dinero público y tiene por objeto aconsejar al Gobierno desde la perspectiva religiosa, recuerda no obstante que ya condenó esos crímenes en 1999.

Sin embargo, los edictos religiosos y las advertencias de los altos consejos de clérigos han llegado demasiado tarde para Muqaddas Bibi. La joven de 22 años es la última víctima de esos mal llamados crímenes de honor que las autoridades paquistaníes parecen incapaces de erradicar. Ni su embarazo de siete meses ni que fuera a dejar huérfana a una niña de 10, disuadió a sus padres y hermano de degollarla, según ha contado la policía a la agencia France Presse. ¿El motivo? Que desafiara hace tres años a su familia casándose con Taufiq Ahmed, el hombre de quien se había enamorado, en lugar de aceptar un matrimonio arreglado.

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¿Y si hacemos un pedido masivo de tampones a Canadá?

Por: | 21 de junio de 2016

Prensa04

Una de las imágenes de la campaña Tampons from Canada de La Despensa.

Vamos a suponer que eres mujer y tienes la regla, algo para nada descabellado teniendo en cuenta que aproximadamente la mitad de la población ha estado en esa situación en algún momento (bastante prolongado) de su vida. Ahora hagamos un cálculo, también aproximado. Eres mujer, tienes la regla desde los 15 hasta los 55, durante una media de cinco días al mes y cada uno de esos días, si hay suerte, solo usas cuatro tampones. A lo largo de tu vida usarás 9.600 tampones, con el precio medio actual de una caja de 20 unidades, habrás invertido en esos pequeños cilindros de algodón 2.400 euros. Demasiado, sobre todo teniendo en cuenta que no se elige el sexo antes de nacer, por lo tanto, no se elige tener o no la regla. Y, en cualquier caso, los productos que cubren una necesidad fisiológica deberían contar como artículo de primera necesidad y tener el impuesto que corresponde. No es un lujo.

"En España pagamos un 10% de impuestos por estos productos. En Canadá, 0%", explica Auxi Barea, una de las mujeres detrás de la campaña Tampons from Canada, de La Despensa. En la agencia de publicidad casi el 50% de la plantilla son mujeres, muchas de ellas feministas. “Todas las cuestiones de género tienen siempre un debate interno y empujamos mucho”. Hace tiempo una de ellas vio la noticia sobre la desaparición del impuesto en Canadá, que lo redujo al 0% desde el 1 de julio del pasado año tras 74,612 firmas en Change.org.

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Ellos también quieren igualdad

Por: | 20 de junio de 2016

MaroTamaGetty

Recife alimenta a su hijo de cinco meses, David Henrique, nacido con microcefalia, en Recife (Brasil), el 29 de enero de 2016. / Mario Tama (Getty)

Por VALERIA PACHECO

Todo comenzó el día en que Santiago, mi esposo, me llamó "machista". Así, sin matices. Regresábamos de recoger a las niñas de la escuela y yo le había dicho que era muy buen marido porque me ayudaba con nuestras hijas. A su enojo evidente, se sumó la respuesta: "Yo no ayudo con las niñas, las crío igual que tú, y lo que me estás diciendo es sumamente machista, como si la crianza solo fuera cosa de las mamás".

En ese momento, supe que él pertenecía al grupo cada vez más numeroso  de hombres que luchan por desechar ideas añejas sobre el significado de ser padre y exigen el derecho a tener mayor participación en la crianza de los hijos. De hecho, cuál sería mi sorpresa cuando, hablando sobre este texto, un compañero de trabajo me compartió el blog de Alberto Soler, un psicólogo valenciano que vivió exactamente lo mismo, y también escribió sobre ello.

Padres y madres queremos y necesitamos lo mismo: un horario flexible de trabajo durante los años más críticos de la crianza, licencia por paternidad (no solo por maternidad) pagada, y políticas laborales que nos permitan una mejor calidad de vida y el derecho a que no se nos encajone en los estereotipos tradicionales de género, ni en la casa ni en la oficina.

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26 segundos no es nada

Por: | 16 de junio de 2016

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No hablar sobre algo puede resultar un ejercicio de pretender que eso no existe. El pasado 13 de junio, los cuatro candidatos a la presidencia del Gobierno emplearon 20 segundos escasos en abordar la violencia machista, la epidemia evitable más grave que sufre la mitad de la población española. Una lacra que se ha llevado la vida de más de 900 mujeres en los últimos 15 años, según los datos recogidos por EL PAÍS.

La pregunta de la periodista Ana Blanco, flanqueada por dos hombres, a otros cuatro hombres, fue directa, pero tuvo que repetirse. Como si solo a ella, por ser mujer, le importase. Y así pareció en la noche del lunes, cuando solamente el líder del PSOE. Pedro Sánchez, y el de Unidos Podemos, Pablo Iglesias, contestaron. El primero para colar junto a su breve alusión a la violencia machista, en forma de pacto de Estado, los logros socialistas en igualdad, y el segundo para proponer “soluciones habitacionales sin necesidad de denuncia”.

La indignación, tres días más tarde, ha cuajado en la etiqueta de Twitter #26segNobastan, que se ha convertido en trending topic en la mañana de este jueves con más de 8.000 tuits, según Hastags.org. Lo han lanzado 700 organizaciones de mujeres agrupadas en la Plataforma Feminista 7N y Cedaw Sombra España. “El debate fue sangrante”, explica la portavoz de 7N, Noelia Alandete, “que Ana Blanco tuviera que insistir y que obtuviera esa respuesta nos parece bastante grave”.

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Sobre los autores

Tenemos diferentes puntos de vista, distintas edades, diversos perfiles. Somos un grupo de periodistas, especialistas y colaboradores coordinado por Isabel Valdés.

Libros

EL POSMACHO DESCONCERTADO

EL POSMACHO DESCONCERTADO

Ricardo de Querol

“Como quien dice, acabamos de salir de la cueva. No se borran de un plumazo milenios de reparto rígido de papeles, de trogloditas que salían de caza mientras ellas recolectaban y cuidaban de niños y ancianos, de bravos guerreros y abnegadas esposas, de amas de casa confinadas al hogar y hombres que acaparan toda la vida pública, de burkas de todo tipo, de dotes, de pruebas del pañuelo”. Las reflexiones del autor sobre la relación entre los sexos en el siglo XXI publicadas en el blog Mujeres, recopiladas en un libro electrónico. Puedes comprarlo en Amazon y en Google

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