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Mujeres

La sociedad cambia, la Academia, no

Por: | 07 de marzo de 2012

Una mujer camina por una dependencia de la Real Academia Española. © Samuel Sánchez

Por Mercedes Bengoechea

El pasado domingo la mayoría de los medios reproducían un informe firmado por 23 académicos y 3 académicas de número de la RAE, “Sexismo lingüístico y visibilidad de la mujer”. Lo primero que me llamó la atención al leerlo fue un error gramatical en el mismo: se hablaba de mujeres como “miembros femeninos  de un comité”. La expresión es errónea sintácticamente puesto que, según el diccionario de la propia Real Academia Española, miembro es un sustantivo común: miembro. 7. com. Individuo que forma parte de un conjunto, comunidad o cuerpo moral. (Diccionario de la RAE, 2001).

Para la gramática normativa, los sustantivos comunes referidos a personas se acompañan de artículos y adjetivos que indican el sexo de la persona de referencia. Por tanto, miembro debe concordar con adjetivos masculinos o femeninos dependiendo del sexo de la persona aludida.  “Miembros femeninos de un comité”, según los propios criterios de la RAE serían individuos del sexo masculino que... ¿visten de rosa, son cariñosos con sus hijas?...  individuos que poseen alguna cualidad que lleva a calificarlos de “femeninos”, pero ciertamente no mujeres. Siguiendo la norma académica, ellas serían en todo caso “miembros femeninas de un comité”. Como podrían ser también, por recurrir a otro sustantivo común, “unas testigos estupendas” (pero no ‘estupendos’). Todo ello, aplicando a rajatabla la norma académica.

Desconozco si la RAE castigará de rodillas contra la pared al Sr. Bosque, autor del informe, por cometer errores de concordancia gramatical. Pese a que multitud de estudiantes y escolares han probado en sus carnes el castigo ante el error ortográfico o gramatical, espero que no sea así con el Sr. Bosque, quien ha expresado con su acostumbrado tono ponderado y elegante un sentimiento que algún otro académico prefiere manifestar aderezado con profusión de insultos y exabruptos. Las formas corteses excusan los errores y merecen el perdón y el elogio.

Para poder explicarnos el error del Sr Bosque deberíamos ser capaces de expandir nuestra concepción de la lengua y dejar de identificar lengua y norma. El Sr. Bosque aplicó la norma vigente en 1992, cuando el DRAE clasificaba el sustantivo miembro como uno masculino: miembro. 3. masc. Individuo que forma parte de un conjunto, comunidad o cuerpo moral. (Diccionario de la RAE, 1992)

¿Qué había ocurrido entre 1992 y 2001 que llevó a la RAE a cambiar la  clasificación del sustantivo? Que muchas mujeres pertenecientes a consejos de administración, a tribunales o a organizaciones políticas empezaron a poblar los discursos mediáticos. Y los medios, sin hacer caso de la normativa académica, redactaban “ha sido detenida la miembro de ETA” o “Fulanita ha pasado a ser la miembro número tres del Consejo”. Ante la avalancha de casos en los que el sustantivo miembro se escribía con artículo femenino, la RAE decidió clasificarlo en la edición 22ª de su diccionario como sustantivo común, y no como sustantivo únicamente masculino.

Esta anécdota ilustra a la perfección la rica y compleja vida de la Norma... y de las lenguas. Estas laten sometidas a fuerzas contrapuestas, centrípetas y centrífugas, que “tiran” de la lengua en un sentido o en otro. En toda sociedad se producen simultáneamente tendencias de cambio y tendencias inmovilistas que prefieren frenar la andadura de una lengua que no puede sino caminar junto a la sociedad que la habla. Todas las tendencias son perfectamente legítimas. En el caso que nos ocupa,  las guías “tiran” hacia una mayor feminización del español, mientras la RAE intenta frenar esa transformación. Mientras, la sociedad utiliza la lengua en una u otra dirección. Como en el caso de miembro, finalmente la RAE tendrá que reconocer los cambios,  si llegan.

Curiosamente el informe de la RAE está lejos de reconocer que una de las características de las lenguas es su permanente estado de evolución. Quizá porque la mayoría de sus miembros no son lingüistas. El informe olvida de que la lenguas se trasforman junto a las sociedades que las hablan. Por eso no hablamos latín. Si una parte de la ciudadanía no se siente a gusto con un determinado uso verbal, por muy extendido que esté, es natural que busque otras formas de decir entre las que la lengua nos ofrece. Si yo compruebo que, al afirmar “este curso tengo unos excelentes alumnos rusos en clase”, la gente piensa que sólo tengo chicos, acabaré diciendo “este curso tengo un excelente alumnado ruso” o “este curso tengo un grupo excelente de alumnas y alumnos rusos”. ¿He conculcado con ello alguna norma?

Para la RAE, lo he hecho. A partir de 2001, en diversos comunicados y notas que culminan con el informe del pasado 1 de marzo, la Academia ha insistido en la validez del masculino para representar a ambos sexos, contra-argumentando la falacia (falacia en su opinión) de que las mujeres no estén incluidas en él, y ha considerado un error el uso de la doble forma (niñas y niños). Desde 2005, se remiten a su  Diccionario Panhispánico de Dudas, donde bajo la entrada género se afirma que el masculino abarca a ambos sexos. Ahí se ofrece una entrada tomada (¡atención!) del propio corpus de las Academias de Español como ejemplo de utilización errónea («Decidió luchar ella, y ayudar a sus compañeros y compañeras») para concluir que el masculino “pudo y debió ser usado”. Además de las dobles formas, para el Panhispánico son inadmisibles los dobles determinantes (las y los ciudadanos) y la arroba. La insistencia en la necesidad de evitar las dobles formas o la arroba, las arrebatadas defensas del masculino de algunos de sus miembros y las diversas explicaciones, argumentos y apologías a favor del masculino o del término hombre para representar a ambos sexos demuestran, en primer lugar, lo relativamente extendido de su uso y, en segundo lugar, la enconada resistencia de las Academias a su utilización. Pese a que, como luego expondré, el propio Diccionario de la RAE recurre a la doble forma y que esta ha estado en la lengua desde tiempos inmemoriales, nunca antes había sido prohibida expresamente. Se trata de un acontecimiento nuevo y muy significativo.

El informe de la RAE muestra su disconformidad con las guías que tratan de “conculcar aspectos gramáticales o léxicos” que “contravienen las normas de la RAE” a las que acabo de referirme. Máxime cuando “es cierto... que las mujeres no se sienten excluidas” de frases en masculino genérico. Mas lo que demuestran las “numerosas” guías es precisamente que muchas mujeres (quizá justamente aquéllas a las que quienes suscriben el comunicado parecen ignorar) han creído percibir que el español se usa y se ha usado durante siglos, entre otras cosas, para construir lo que ahora denominamos “género”, es decir, las relaciones entre los sexos. Dicho de otra manera: que mediante la utilización de ciertas estrategias y de ciertas formas lingüísticas, se han venido creando y re-creando las relaciones sociales entre los sexos durante el patriarcado. Una sociedad que no concedía derechos a sus mujeres, que ignoraba sus ansias de realización plena y las encaminaba a dos únicos papeles, esa sociedad –digo–, en consonancia cabal, ha convertido en hegemónico un uso de la lengua donde las mujeres están invisibles o estigmatizadas. Mujeres a quienes no conoce la RAE “tiran” de la lengua para poder sentirse incluidas, nombradas y visibles. Y usos del español que llevan siglos vigentes, por ejemplo, la llamada doble forma, irrumpen de nuevo como uso mayoritario, en lugar de minoritario. Se utilizaba en El Cantar del Mío Cid, en el Libro de Buen Amor, en el romancero... para convertirse en un uso minoritario posteriormente. Lo curioso es que la propia RAE comete la ligereza de utilizarla en entradas como collazo, concuñado, sobrino, hábito... Cuando las mujeres reaparecen en los discursos y en la lengua en el siglo XXI, la doble forma vuelve a utilizarse con frecuencia. Es entonces cuando la RAE la proscribe.

Por eso sorprende la ingenuidad del informe al mostrar su indignación por no haber sido consultada la RAE en la elaboración de las guías y  denunciar  que “una serie de guías se hayan atrevido a invadir las competencias de la RAE y despreciar abiertamente sus criterios”. La RAE parece olvidar que es una institución humana (financiada en parte por nuestros impuestos), no divina, y puede incluso, aunque a sus miembros les parezca imposible, equivocarse. Esa proliferación de guías de uso no sexista vendría, cuando menos, a demostrar una cosa: que parte de la sociedad ha perdido su fe en la RAE, no la venera como la guardiana de su lengua y de su mente y la ve como una institución anacrónica e ideologizada. No cabe duda de que desde su perspectiva no pueden percibir el hecho incuestionable de que su trayectoria histórica dista mucho de ofrecer confianza a las mujeres. Quizá por eso muchas de ellas no se sientan obligadas a someterse a “su norma” y no pidan permiso para hablar.  Deberían preguntarse cómo se ha llegado a ello. Desde aquí invito a consultar en su diccionario la definición de pares de palabras (supuestamente simétricas) como felación-cunnilingus; alcalde-alcaldesa; macho-hembra; vagina-pene; madre-padre... o simplemente la definición de huérfano. Si esas definiciones se mantienen en la próxima edición de 2013 significará que hace años que sus miembros perdieron contacto con la sociedad en la que viven.

El espíritu de esas guías tan criticadas es sugerir cauces de expresión a quienes quieran hacer visibles a las mujeres en sus textos. Las guías sugieren, por ejemplo, que, en lugar de escribir “asociación de sordos”, se puede redactar “asociación de personas sordas”. Entender las razones de delicadeza, exactitud,  justicia e inclusión de esa redacción (‘personas sordas’ y no ‘sordos’) es quizá más fácil que justificar la razón por la que la RAE, deprisa y corriendo, y sin ninguna pedagogía explicativa, aprueba una nueva ortografía justo antes de las compras de Navidad. Pero pobre de quien no la siga en los próximos exámenes de lengua española. Espero que su castigo no sea mayor que el que reciba el Sr. Bosque por conculcar, temerario, la sacrosanta norma vigente.

Mercedes Bengoechea es lingüista. Ha sido decana de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Alcalá.

Hay 56 Comentarios

He leído esos artículos pero tengo mis propias conclusiones. Una de ellas es que el idioma se ha ido formando y evolucionando sobremanera como acuerdo que tiende a la universalidad en su uso y comprensión y no debe ser objeto de distorsión fundamentada por cualesquier tendencia chovinista o meramente politizada. La discusión debe centrarse en la lógica de la evolución lingüística tomando en cuenta las diversas categorías y variantes gramaticales y los criterios científicos pertinentes (foneología, semántica, lógica discursiva, aboriginalidad cultural, entre otras).
El cambio de algunos usos del idioma que pretenden chovinistas (hombres o mujeres, en plural no se diría chovinistas a mujeres y chovinistos a hombres), es un cambio de proveniencia unilateral y el idioma debe ser propiedad colectiva general. Desde hace años he apoyado la lucha de las hermanas por su emancipación, más no por ello estaría de acuerdo con el irracional chovinismo de algunas o algunos, que siguiendo sus desplantes hembristas o machistas, terminaríamos nombrando tornilla al tornillo o tuerco a la tuerca, nada más porque algunas "masas" chovinistas así lo han gritado. Si en este tema como en otros las mujeres y los hombres no buscan acuerdos, el mundo terminará dividido en "sectores" que nunca se entenderán. Como los o las chovinistas traen algo como sed de venganza y la palabra universo les resulte machista entonces le llamarán universa, al fotón fotona, al neutrón neutrona, al electrón electrona, a la gasolina gasolino, al hombre hombra y a la mujer mujera. ¡Hagánme el favrón cabor...!

La Sra Bengoechea se hace un lío con los géneros. Hágaselo mirar porque el feminismo le ciega el entendimiento y confunde las normas.

La crítica de la Prof. Bengoechea al uso que Ignacio Bosque ha hecho de la palabra "miembro" ilustra muy bien la distinta actitud y forma de intervención sobre la lengua, de los feministas lingüísticos y de la Real Academia Española.
La Sra. Bengoechea cree que, con el cambio en el Diccionario de 'masculino' por 'de género común', ha cambiado nuestra lengua y también la del Sr. Bosque. Pero este, como la mayoría de los que usamos esta infrecuente palabra, habla y escribe el español sin andar consultando el Diccionario; de modo que todavía usa "miembro" con su género fijo masculino, sin reflejar el sexo de las personas. Por eso, impecablemente, habla de "miembros femeninos de un comité".
Increíble en una lingüista, la Prof. Bengoechea confunde la lengua, la actividad lingüística, con el DRAE, y cree que saneando este se sanea la lengua. Increíble en una sociolingüista, ni siquiera admite la posibilidad de variación y coexistencia de diversos usos de una palabra.
Lo que tampoco está nada bien --y, como hablante, tengo el derecho a protestar-- es que el Diccionario académico, en contra de su costumbre, se haya apresurado a borrar nuestro largo uso de esa palabra en masculino, en favor de un empleo primerizo y neologista con género cambiante según el sexo. Como mucho, debería haberse etiquetado con "masc. o com.", y ello por elemental respeto a quienes seguimos un uso social todavía vigente en el ejercicio de la lengua.
Bien podría la RAE sacar consecuencias. Si se quiere ir consiguiendo una descripción más exacta, justa y actualizada del léxico hispánico, para sobre ella realizar la labor normativa u orientativa, no debería prestarse oídos a quienes la espolean para que "modernice la lengua" de un año para otro. Pues los cambios lingüísticos son constantes, sí, pero también muy lentos, se están produciendo en muchos sitios a la vez, y pocas veces consisten en aniquilar una palabra o acepción para sustituirla por otra.
Ni mucho menos deberían admitirse intromisiones con otro fin que no sea el de partir de los usos reales y preexistentes para potenciar las tendencias integradoras y debilitar los elementos disgregadores y comunicativamente indeseables. Como bien apunta Bosque, hay que esforzarse en incorporar a la lengua común los "lenguajes especiales" de la administración, la justicia, las ciencias, los valores cívicos y democráticos, etc., como medio que facilite la divulgación, la extensión de la cultura y el ejercicio de los derechos ciudadanos. Y no alentar las formas de expresión casi jergales, sobre todo las que --desde la escuela, la Administración y algunos medios-- aspiran nada menos que a suplantar la lengua común.
Negociar con grupos de presión ya se ve a qué conduce: A que, una vez asentado "el/la miembro" como de género común o variable en el DRAE, te lo blanden a modo de Código Penal de la lengua, y a la primera que te expones a expresarte espontáneamente, te secan seguidas dos tarjetas amarillas: la de machista (porque arbitrariamente Alguien lo dictaminó) y la de indocumentado idiomático (porque así consta en el Reglamento, digo en el Diccionario).
Como ha hecho con el lingüista don Ignacio Bosque la Sra. Bengoechea. Fraudulentamente, es cierto, pero lo ha hecho. Y desde un "paternalismo" deplorable --para decirlo con un sustantivo "antiandrocéntrico", que afortunadamente nadie propone eliminar.

Yo pienso que hablar en duplicado discimina, porque separa a varones y mujeres enbandos separados, distintos, opuestos, enfrentados. El plural de toda la vida une a varones y mujeres en su espíritu de personas. Son distintas en aspectos muy importantes, pero iguales en lo esencial. Eso es igualdad.

http://naburu38.blogspot.com/2012/03/no-me-peguen-que-soy-x.html

Hola a tod@s. Acabo de leer una noticia de la Real Academia Española de la lengua (RAE) en la que regaña a la presidenta de Argentina y a la Constitución de Venezuela por emplear el todos y todas y el venezolanos y venezolanas, en vez del todos y venezolanos a secas, en el uso del genérico, para huir del sexismo. Dice la noticia que la RAE considera ese uso (el de todos y todas) insostenible y forzado, ya que separa el lenguaje oficial del real. El informe de la RAE ha sido aprobado por unanimidad entre los académic@s. Dicen que no tiene sentido “forzar las estructuras lingüísticas”

Yo hace años que he dejado de usar el todos como genérico. En su lugar uso el todos y todas o la @ No me parece que sea lo mismo maestros que maestras, becarios que becarias, presidentes que presidentas o parados que paradas (entre otras cosas porque hay muchas más paradas que parados, al igual que y, por el mismo motivo, hay más indignadas que indignados)

Por lo tanto y según la RAE no existe la ciudadanía, existen los ciudadanos, tampoco el profesorado, sino los profesores, y así con todo. Y es que según ellos, los académicos (esta vez sí en masculino), no hay que forzar las estructuras lingüísticas, como si el lenguaje no lo determinase todo. Y es que, a una institución conservadora, machista, regresiva y anquilosada como es la RAE, no le cabe en la cabeza que el lenguaje constituye la realidad y conforma el sentido común (que no es a priori natural, sino histórico y social)

Como si el lenguaje no fuera un elemento fundamental de dominación y de perpetuación del orden existente.

Pero para eso estamos l@s demás, l@s no académic@s y no miembr@s de la RAE, para cambiar el lenguaje y usarlo de acuerdo a lo que demanda la sociedad. Un lenguaje inclusivo, para todas y para todos, es decir para la ciudadanía. Cueste lo que cueste y le guste a quien le guste (y diga lo que diga la RAE)

Y para ser inclusivo y felicitarnos mutuamente por esta conquista social del lenguaje no sexista, os deseo felicidades a todas y todos en el día internacional de la mujer trabajadora.

NOTA 1: La RAE tiene sesenta y nueve miembr@s entre l@s de número, elegid@s y personas reputadas por sus investigaciones. De ell@s solo siete son mujeres (el 10,14%)

NOTA 2: al escribir académic@s el corrector de texto ofrece dos opciones para elegir: académicos o académicas.

NOTA 3: el lema de la RAE es "limpia, fija y da esplendor" ¿a que parece el eslogan de un detergente? Pues bien, en este caso, ni limpia, ni fija ni da esplendor.

Carmen, el problema no son las guías que "aconsejan", sino más bien las personas que las aplican en su discurso y que han predominado en la esfera pública en la última década. Muchos estamos cansados de oír día sí día también "los españoles y las españolas, las vascas y los vascos, etc.", simplemente porque es una aberración lingüística y NO "un gesto de respeto hacia la mujer" como nos quiere hacer ver la izquierda cursi. Por otro lado, Carmen, creo que te tomas una licencia al contar hombres o mujeres en este foro en función de su nick. Las apariencias engañan.

El texto de Bosque es impecable desde el punto de vista retórico y empieza muy bien, pues reconoce discriminación en la sociedad y también en el lenguaje. Después matiza que la asunción de las anteriores premisas no presupone que valga toda medida encaminada a luchar contra ellas, y de ahí se lanza a la crítica feroz de los manuales de estilo que se han realizado a espaldas de la RAE con una brillante defensa del uso del masculino como genérico.
A partir de ahí la argumentatio flaquea cuando se vuelve irónico y algo despectivo para con los críticos a la RAE, institución que según él no merece con respecto a este asunto más que alguna crítica retrospectiva y –por tanto- anacrónica. En justicia, si Bosque está de acuerdo con que la discriminación también se da en el lenguaje, debería haber escrito en su largo artículo no solo acerca de lo que NO vale (en lo que podemos estar de acuerdo) sino también apuntar algunas de los asuntos lingüísticos aún pendientes que la RAE debe propiciar, además de velar por el uso del masculino como genérico.
En ese sentido escribe Inés Alberdi en ¿Pero dónde estaba la RAE? Me gusta también mucho el artículo de Mercedes Bengoechea, que encuentra argumentos impecables para matizar la postura de Bosque sobre por qué los cambios en la lengua no se producen por decreto y nos recuerda que la obsesión por la defensa numantina de la norma lingüística deja fuera hasta a los propios académicos en algunas ocasiones, al encontrar, traviesa, un ejemplo en el que el ilustre académico la conculca.

¿Qué ha pasado también para que cambie la definición de la palabra "amor" entre 1992 y 2001 y de esa manera?

Me pregunto qué problema tiene la gente en que haya guías que aconsejen y digan cómo usar la lengua de una forma menos sexista; no puedo entender por qué tanto problema y qué casualidad que suelen ser hombre los que más se indignan, podemos hacer uso del refranero popular y aplicar en este caso "EL que se pica ajos come". Evidentemente son consejos y nada más, no hay ninguna razón para todo este revuelo.

Para Dimas Quintero: creo que el error es que no ha usado el verbo en forma pronominal, es decir, "olvidarse de", en este caso sí rige la preposición de: olvidarse de algo o de alguien.

Para Un calquera: No te confundas, la RAE no impone nada. Tampoco imponen nada las guías de "lenguaje no sexista" en el sentido estricto de la palabra imponer, ya que a nadie le ponen una pistola en la cabeza, por supuesto. El problema es que si partimos de la base de que las famosas guías están dirigidas a que utilicemos un lenguaje no sexista, implícitamente nos dicen que nuestro lenguaje es sexista. No sé a ti, pero ni me considero sexista ni me gusta que me lo llamen.
Y en cuanto al comentario de María, me ha dejado totalmente descolocado. Por un lado pedís más igualdad en todos los sentidos y por otros dices que ves bien que hagan estadísticas disgregadas de género. También dices que desde que se "obligó" a la institución donde trabajas todo ha sido mejor, que como ciudadana piensas exigir ese lenguaje... ¿pero no habíamos dicho que no se quería imponer nada? .... en fin.

Existe una costumbre ancestral en una etnia brasileña, la "couvada", que hace que la mujer que acaba de dar a luz recoja sus bártulos y se vaya a trabajar al campo, mientras que su compañero y padre de la criatura se tumba en la hamaca profiriendo grandes gritos por el sufrimiento que supone parir, con lo que el vecindario se apresura a traerle presentes por tan sufrido y espectacular evento. Cuando cuento esto, muchas personas que provienen de o tienen contactos en la España Profunda me aseguran que costumbres similares a ésta siguen existiendo. No lo sé, pero lo que sí sé es que la manida y repetida idea de que el género masculino "engloba" al femenino parece haberse originado socialmente en un tipo u otro de couvada social, porque, que yo sepa, las únicas personas que en algún momento de nuestra vida nos han "englobado" son las de sexo femenino y el englobamiento gramatical podría parecer un tipo de compensación ...
En cualquier caso, se trata de una correspondencia sospechosa, ¿no? Pero, claro, como dicen los muy entendidos, lo que parece no es lo que es: el género gramatical no es lo mismo que el sexo. Son cosas absolutamente distintas que sólo los ignorantes confunden. ¿Son tan ABSOLUTAMENTE distintas? ¿O surgieron de una misma representación dual en las mentes de nuestros antepasados que lograron contagiar fuertemente las representaciones colectivas de grupos sociales?
¡Cuánta couvada implícita bulle todavía en muchas de las mentes humanas!

Me parece muy bien que se defienda la "paridad" (que no parida) lingüística, pero no sólo de "género". La profesora Bengoechea, por ejemplo, cae en el mismo error que critica e incurre en discriminación no de género, pero sí social, cuando utiliza el adjetivo "corteses". ¿Qué sólo se adquieren buenas maneras en la "corte"? Y ¿qué me dicen de cuando usa el sustantivo "ciudadania"? ¿Es que sólo los habitantes de las ciudades son miembros masculinos y femeninas de pleno derecho de una sociedad? Por no mencionar cuando habla de "delicadeza": no sé qué especial manía persecutoria y discriminatoria tendrá la profesora Bengoechea con los gordos. ¿Está ella, pues, más en contacto con la realidad que esa RAE a la que critica? No sé, porque si tuviéramos que pararnos a pensar antes de emitir cada palabra, andamos listos. No "listos" que discrimina a quienes no saben leer. ¡Caramba, dijo el rey Wamba!

Pueden decir lo que quieran. Desde que se obligó a mi institución a usar el lenguaje incluyente, parece incluso un lugar bueno para trabajar. La obligatoriedad de incluir en el discurso a hombres y mujeres, obligó a generar estadisticas disgregadas de género y a implementar planes específicos de equidad derivados de los resultados que las estadísticas mostraron. Aùn faltan infinidad de cosas por hacer, pero el resultado me ha gustado. Como funcionaria pienso seguir usándo el leguje no sexista y como ciudadana exigiéndolo. En realidad considero que la academia debería, en lugar de promover la sorna y el recochineo generar una guía de recomendaciones gramaticales para cuando el uso desdoblado del lenguaje se elige como forma de comunicación. Claro!!!!! tambien puede sentarse a esperar que el uso sea mayoritario y luego reconocerlo por esa vía. Usteden eligen.

Me pregunto por qué el informe de la RAE aparece justamente AHORA. Las guías para el uso no sexista del lenguaje circulan desde hace varios años y nunca habían sido comentadas por los académicos de la lengua. ¿Es casual que lo hagan ahora, cuando el nuevo gobierno se propone modificar una serie de leyes que representan avances para las mujeres, como por ejemplo la ley del aborto? ? ¿O se trata de un detalle que adquiere su pleno sentido si lo situamos en el marco global de un enorme retroceso histórico en cuanto a justicia, educación, sanidad y otras conquistas sociales, entre las que se cuentan las de las mujeres?

Poco que añadir a los excelentes comentarios que he leído en defensa del informe de la RAE. Solo me queda resaltar, como han hecho varios otros comentaristas, que el pecado principal de las guías de marras es intentar imponer un uso que es ajeno al uso espontáneo, cotidiano. Como bien dice Bosque, el mismo señor que ampulosamente dice "vascos y vascas" o "alumnos y alumnas", al bajarse del podio seguramente dirá "me voy a recoger a los niños", aunque tenga un hijo y dos hijas.

Nadie habla, de forma cotidiana, con la artificiosidad que desprenden estas guías. A raíz de esta polémica he visto varios artículos de personas que de ninguna forma pueden llamarse antifeministas: Maruja Torres, por ejemplo. Cuento en su artículo del domingo media docena de genéricos. El primero, "no estamos muertos".

¿Cómo se debería escribir esto, según la corrección política? ¿No somos cadáveres? No se puede imponer un cambio desde arriba. El lenguaje está en la calle.

Así como durante dos siglos a los latinoamericanos se les dio un ardite lo que opinara la RAE sobre el voseo o el seseo, al hablante de español no se le podrán imponer usos que van contra la lógica del lenguaje, y muy en particular contra el principio de economía que implica el uso del genérico.

El genérico masculino está tan enraizado que es imposible eliminarlo. Pruebe a ver cómo habla usted todos los días, señora Bengoechea, y lo constatará. Pruebe, ahora, a pasarse un día evitando el genérico. Verá lo agotador y absurdo que resulta.

Yo no me siento excluido cuando se habla de las personas. No entiendo, por tanto, por qué una mujer debe sentirse excluida cuando uno habla de seres humanos.

En todo caso, creo que lo que reflejan estos intentos vanos de normar la lengua de forma políticamente correcta es una profunda desconfianza en la inteligencia de los hablantes. El reciente revuelo causado por unas declaraciones desafortunadísimas del Ministro de Justicia demuestra que la sociedad, hable como hable, tiene asumido el discurso de la igualdad.

Yo no necesito decir "niños y niñas" para tener plena conciencia de la igualdad de la mujer. Me considero suficientemente inteligente como para separar un uso lingüístico de mis convicciones ideológicas.

Y yo creo que todo el mundo tiene esa inteligencia. La igualdad, señora Bengoechea, está en otra parte.

Este es el mensaje que acabo de recibir por eskup de un "apasionado de la igualdad", en contestación a mi mensaje sobre si tendría que haber más mujeres fontaneras, camioneras, mineras... Le dije que serían más difíciles de contar que las académicas, pero ya empezaba a haberlas. Sólo desearía que no fuese anónimo para presentar una denuncia contra él: noreply@edicioneselpais.com a través de edicioneselpais.net 18:42 (Hace 19 minutos) para usuario Hola, leon_ree ha respondido a tu mensaje: Sí, es verdad, se cuentan peor, sobre todo cuando no existen ni voluntad ni interés por hacerlo. Es lógico. A todos nos gusta más el academicismo que el fango.

La academia recoge los usos. El feminismo los impone.

No me seas sexista, por favor, sofia czalbowski; que se dice nuestras niñas y nuestros niños; o bien nuestras y nuestros niñas y niños. Pero decir "nuestras niñas y niños" es obviamente discriminatorio contra el varón: desampara a los niños.

Cuando estas guías sugieran el uso de "maltratadores y maltratadoras", o de maltratador@s, a lo mejor me tomo en serio lo de que la intención es dar visibilidad a las mujeres.

A mí lo que me alucina es que haya instituciones que seguramente están pagando a gente por un trabajo, en mi opinión tan inútil, como escribir "guías de lenguaje no sexista".

Es curioso eso de que los sindicatos no utilicen la expresión "empresarios y empresarias". Bien curioso.

Yo prefiero "Asociación de sordos" a "Asociación de personas sordas", que es más corto.

A la profesora Bengoechea le faltan bastantes primaveras para alcanzar algunos de los conocimientos gramaticales que posee Ignacio Bosque. No obstante, no estaría de más que evitase el dequeísmo: "El informe olvida de que las lenguas...". Confiemos que sea un error involuntario, mas error sí lo es, y serio.

¡Ah! Me olvidaba de una cosa.

A las personas que referían no se qué de una imposición... Aquí no hay más imposición que la de la propia academia que arroja formas y roles casi proto-fascistas.

Los manuales de estilo son consejos y recomendaciones para usos y ámbitos determinados; en el caso que nos ocupa la comunicación social, institucional, etc.

Quien impone aquí es la RAE y va siendo hora de levantar cuestión de si es el momento de plantearnos ciertos usos y funciones de esta pandilla basura.

Sí, una pandilla basura que nos ha dejado una norma esquizofrénica que nos aleja de la tradición románica, que nos aleja de los usos contemporáneos con relación al resto de lenguas con proyección internacional y con unos vaivenes normativos que mata a risas a nuestra chavalada de secundaria.

P.D.
Todo el trabajo de la academia esta de la coña debe ser publicado inmediatamente con licencias libres. Que bien pagado está.

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EL POSMACHO DESCONCERTADO

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“Como quien dice, acabamos de salir de la cueva. No se borran de un plumazo milenios de reparto rígido de papeles, de trogloditas que salían de caza mientras ellas recolectaban y cuidaban de niños y ancianos, de bravos guerreros y abnegadas esposas, de amas de casa confinadas al hogar y hombres que acaparan toda la vida pública, de burkas de todo tipo, de dotes, de pruebas del pañuelo”. Las reflexiones del autor sobre la relación entre los sexos en el siglo XXI publicadas en el blog Mujeres, recopiladas en un libro electrónico. Puedes comprarlo en Amazon y en Google

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