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Mujeres

Blancanieves 2012 (o ese cuento se acabó)

Por: | 04 de abril de 2012

Snowwhite

"Las niñas ya no quieren ser princesas", cantaba Joaquín Sabina sobre el Madrid salido de la transición. No debe ocurrir lo mismo en nuestros días, porque el cine nos trae una princesa tras otra, entre ellas tres versiones libérrimas de la inmortal Blancanieves. Y la nueva heroína no es exactamente la princesa que se espera de ella, sino que muestra más carácter, no espera ser salvada, empuña la espada y, si hace falta, pelea como Lara Croft. ¿Las niñas ahora sí quieren ser princesas? Otro tipo de princesa, desde luego.

En un momento de la película de Tarsem Singh recién estrenada (Blancanieves. Mirror, mirror), la protagonista (Lilly Collins) encierra al príncipe azul y a los enanitos tras la puerta de la casa y les dice que ya está harta de ese cuento en que tiene que ser salvada, así que ahora se valdrá por sí misma. El príncipe insiste desde el otro lado de la mirilla: "Pero ¿por qué? El cuento ha sido siempre así y ha funcionado bien". Y Blancanieves parte a combatir en solitario a la bestia del bosque, una especie de dragón que devora humanos. No hace falta decir que triunfará. Y que ni se tragará la manzana envenenada ni despertará de la muerte por un beso de su hombre ideal.

El mundo del cine parece estar respondiendo así a los que alertaban contra los cuentos clásicos, la primera literatura que conocen nuestros niños, porque transmiten sexismo. Lo que es relativo. Según cómo se cuenten. Claro, la mentalidad y los prejuicios de cada época impregnan casi todo lo escrito en la historia de la literatura. Pero de ahí venimos, esa es nuestra cultura y tampoco vamos a borrarla toda para partir de cero. Ahora bien, igual se pueden aportar nuevas versiones con nuevos elementos. Blancanieves se pone al día, como mucho tiempo antes hizo de la mano de otros intermediarios del antiguo mito, sean los hermanos Grimm o la Disney.

En junio llegará otra superproducción a las pantallas: Blancanieves y la leyenda del cazador, de Rupert Sanders, que promete ir mucho más allá presentando a una Blancanieves guerrera y revolucionaria que interpreta Kristen Stewart. Las imágenes que se avanzan parecen más propias de El señor de los anillos.

Snow-white-huntsman

Otra Blancanieves pero gótica viene en camino del cine español con aires también muy distintos: en blanco y negro y muda, al estilo de la premiada The artist, con Maribel Verdú como madrastra y dirigida por Pablo Berger. Tan libre que la princesa castiza se llama Carmen.

¿Quién explica esta fiebre de reinterpretar a Blancanieves, además del posible espionaje industrial entre las cinematográficas? Benjamín Prado explicaba bien en Hoy por hoy de la SER la fascinación que despierta el personaje, cómo entronca con mitos griegos (desde Tántalo a Edipo), con otros bíblicos como el de la manzana envenenada. "Los cuentos clásicos son más clásicos de lo que parece", defiende el escritor. Sus argumentos son universales y atrapan porque tienen fuerza dramática, porque dan forma a nuestros miedos ancestrales, luego nos permiten exorcizarlos.

El material original es culturalmente valiosísimo, pero en muchos aspectos, visto desde ojos de hoy, poco instructivo. Algunos cuentos nunca serán llevados al cine, y no están entre los más populares hoy, por su extrema violencia. Pulgarcito consigue por un engaño que el ogro devore a sus propias hijas, qué héroe. El flautista secuestró a todos los niños del pueblo cuyos adultos no le pagaron lo que le prometían. El horror es elemento habitual, porque conmueve, emociona. Aún así, en cada tiempo se han añadido o quitado elementos según la sensibilidad de la época. Casi nadie recuerda ya de Blancanieves su final original según los Grimm: la madrastra es condenada a vestir unos zapatos de metal incandescente sobre los que tendrá que bailar hasta morir. Disney prefiere hacerla caer por un acantilado tras una batalla con los enanitos, que parece un final más digno.

Verdu2Pero, a lo que íbamos, ¿hay o no hay sexismo? Hay muchos cuentos clásicos protagonizados por mujeres o niñas, lo que implica un punto de vista femenino desde el principio, lo que no siempre se ha dado en la literatura. El problema es que las chicas puestas como modelo son a menudo frágiles, vulnerables, necesitadas del rescate de un varón, sea un príncipe que besa lo que parece un cadáver, otro que busque a la dueña del zapato de cristal o un cazador que las saque de la tripa del lobo. Casi todas parecen explotar sobre todo su belleza y su encanto, su atractivo, como su principal arma.

Las versiones de los cuentos dominantes en el último siglo, que son las de Disney, no desmienten este tópico de mujer dependiente. No, al menos, las películas de princesas filmadas por el mago de los dibujos animados (auténticas obras de arte, digámoslo también) en los años 30. Las princesas de Disney del siglo XXI (Tiana y el Sapo o la Rampunzel de Enredados) ya tienen otra forma de ser. Un rol más activo en la trama, un ideal más cercano al que creemos oportuno para las niñas de hoy.

Madrastra1Y está, siempre, la madrasta. ¡Ay la madrastra! Si hay un colectivo que debe aborrecer los cuentos es el de las segundas esposas. Las malvadas por excelencia son las madrastras, que en las dos nuevas Blancanieves de Hollywood interpretan Julia Roberts y Charlize Teron, actrices de primerísima fila que resultan magnéticas desde su glamourosa maldad. Parece que, en la época de los castillos y los caballeros, lo peor que pudiera pasar a una muchacha es que su padre enviudara y se volviera a casar. El estigma ha sido tal que la palabra madrastra ha desaparecido de nuestro vocabulario corriente, y nadie llamaría así a la mujer de su padre. Desde luego, ya nadie quiere ser vista como una madrastra. ¿Transmitieron ese prejuicio tantas generaciones de madres que eran primeras esposas y contaron el cuento primero?

Cliché tras cliché. Pero, entonces, ¿hay que jubilar los cuentos clásicos por no adaptarse a nuestra mentalidad actual? No, por favor, sería un desastre cultural. No resistiría un test de corrección política ninguna gran obra de ficción, material que debe estar libre de corsés porque pertenece al mundo de lo imaginario. ¿Y si cambiamos los cuentos otra vez? En eso parece estar el cine, pero las nuevas versiones difícilmente lograrán sacar a las de Disney de las videotecas domésticas, porque no tienen su magia.

Hace un par de años, cMadrastra2uando Bibiana Aído ocupaba el desaparecido Ministerio de Igualdad, ese departamento quiso advertir del sexismo implícito en los cuentos y le cayó encima una buena polémica (muy parecida a otra más reciente: la de la RAE con las guías de lenguaje no sexista). Entonces escribió en Vida&Artes Aurora Intxausti un artículo, irónicamente titulado "El cuento de las hadas y los hados", sobre la vigencia de los clásicos. "Los cuentos nos introducen en el universo de la lectura y al mismo tiempo nos descubren sentimientos como los celos en el caso de Cenicienta, la envidia en Blancanieves o el abandono en Hansel y Gretel. Durante años, los clásicos de Hans Christian Andersen, los hermanos Grimm o Charles Perrault han mostrado a los niños un mundo en el que el papel de la mujer y el hombre eran diferentes, porque correspondían a una época muy distinta a la que vivimos hoy. Los nuevos cuentistas abordan otro tipo de temas relacionados con los valores que deben predominar en nuestra sociedad, como la solidaridad, el medio ambiente, el respeto al otro o la amistad. Pero lo políticamente correcto no derrota por ahora a la tradición y el cuento clásico sigue tan vigente como siempre. Hay quien apuesta por reinventar los cuentos y sobre eso hay diferentes teorías. Y hay otros que creen que resulta absurdo incluso el planteamiento de que pueda cuestionarse un patrimonio cultural de este orden", resumía Intxausti.

VerduUna de las más respetadas editoras de libros infantiles, Felicidad Orquín, defendía con pasión estos cuentos "maravillosos" de hadas, a los que se puede considerar la prehistoria de la humanidad: "Todos ellos son universales, porque se dan con variantes en todos los países, son figuras que hay que considerar arquetipos. Por eso en el siglo XVII un hombre culto de la corte, como Perrault, toma estos cuentos de aquellos populares que había oído a su niñera, y hace una colección de clásicos que se mantienen ahora, como La bella durmiente, Caperucita o Piel de asno, que recogen esas experiencias subconscientes de iniciación para niños y niños. No hay más que recordar Caperucita, cuento que termina con una moraleja con la que se advierte a las niñas para que se defiendan frente a los hombres mayores que pueden perseguirlas", concluye Orquín, quien sostiene que los estereotipos que aparecen en las mujeres de estos cuentos no son sexistas, ya que las figuras femeninas, tanto las bondadosas como las malvadas, tienen un papel y, a veces, el más activo.

¿Saben? Los padres progres también leen cuentos clásicos a sus hijos, porque no se ven capaces de romper una cadena de lecturas familiares seguida durante siglos, porque no quieren hurtarles el patrimonio cultural que nos ayuda a entender quiénes somos. Pero lo bueno de las tradiciones orales es que al narrador le queda un amplio margen para modificar, añadir y quitar al cuento. Que se puede contar el cuento a tu manera. Como está haciendo Hollywood. O como hacen tantos padres que, al acostar a sus hijos, se sienten libres para inventarse un final distinto algunas veces. No está tan mal que aprendamos distintas versiones del cuento de siempre.

 

 

 

Imágenes y vídeos de las películas Blancanieves. Mirror, mirror (Relativity Media), Blancanieves y la leyenda del cazador (Universal) y Blancanieves de Pablo Berger (Arcadia).

Hay 17 Comentarios

Me encanta que el tema se trate porque significa que, al menos, se tiene en cuenta que los cuentos transmiten mucho más de lo que se dice en ellos. Pero, hablando de trasfondos, sólo he visto un comentario de alguien que haya apreciado que el problema no está en los cuentos sino en la manera de contarlos. Sobre todo hoy en día: ponemos una princesa guerrera (no sumisa) con un escote enorme en pleno invierno, con elegantes vestidos, con melena suelta al viento... y un largo etcétera que sólo trata de vender estereotipos, moda, ilusiones. ¿Desde cuándo se va a la guerra maquillada, con el pelo suelto y con vestidos largos? Ni hombres ni mujeres lo han hecho así. Pocas personas reparan en esos detalles que perpetúan el sexismo y que tienen poco que ver con el argumento, con el cuento en sí. Por eso han surgido nuevas versiones y varias de Blancanieves: hay que vender, ropa, cosmética, zapatos, moda. Hay que enseñar a las futuras consumidoras (y consumidores).

Sexista o no sexista, la madrastra de MIrror, mirror anda preocupada por si ha subido una talla. Igual son más sexistas de lo que parecen superficialmente...

Aparentemente, las nuevas princesas Disney, tienen un rol más activo en la narración. Aunque, si las analizamos detenidamente, podremos comprobar que se siguen repitiendo los mismos parámetros de las primeras "sumisas princesas":
- Las niñas son capaces de hacer cualquier cosa por casarse con un príncipe (http://www.youtube.com/watch?v=jUo7wHvPqtM&list=PL4B8E4A2C80DC1DB9&index=9&feature=plpp_video).
- Se dan consejos femeninos para atraparlos (http://www.youtube.com/watch?v=tZBhEeGZd5A&list=PL4B8E4A2C80DC1DB9&index=14&feature=plpp_video).
- Se siguen silenciando a las mujeres (http://www.youtube.com/watch?v=XFXJ0nWNLsw&list=PL4B8E4A2C80DC1DB9&index=10&feature=plpp_video), sólo los hombres pueden hablar y tienen facilidad para enriquecerse...
- las mujeres por más que se esfuercen sólo ganarán unas "perras" y serán víctimas del techo de cristal (http://www.youtube.com/watch?v=dQ2hG5W1GKg&list=PL4B8E4A2C80DC1DB9&index=13&feature=plpp_video).
En definitiva, que es necesario alfabetizar a las jóvenes audiencias para que pueda detectar los mecanismos de manipulación antes de que consideren estas actitudes como algo naturalizado... en lugar de prohibir hay que educar en libertad para que desarrollemos un espíritu crítico.

Matar por celos exime de cárcel a hombres en muchos países latinoamericanos. Celos reales y hasta imaginarios.

las malvadas celosas existen desde siempre...como la vida misma...

Sara Limon, realmente ¿les preguntan a las niñ@s? ¿ser princes-a es ser niña-o?

Eso son los adultos que reparten papeles y unos menos agradecidos.

En los animales también hay madres y van a cazar- No sería mejor dejar a las niñas mikeres decidir por sí mismas. Un cuentista muy bueno Fahl era un misógino por problemas con (creo) su tía etc... El que hace los cuentos no es Dios diciendo lo correcto sino lo que le parece. Es el pueblo ignorante el que hace de eso la biblia...

Ya puestos a cambiar, en lugar de hacerlo a lo progre, políticamente correcto y educativo para la ciudadanía, podríamos hacerlo a la china, que es más divertido:
http://www.forojovenes.com/actualidad/dos-editoriales-chinas-venden-por-error-una-version-porno-de-blancanieves-para-ninos-40550.html

Muchos comportamientos están en los genes. La mujer que hoy aborrece el papel de madre mañana sentirá la necesidad de quedarse embarazada. Esto es indiscutible. La niña a la que hoy ponemos damos juguetes agresivos mañana agarrará una Barbie. Los genes, difícil cambiarlos. Además, no es malo ser mujer.

Si, ahora en vez de princesas quieren ser príncipes. Igualdad de derechos no es igualdad de identidades. Cada vez las niñas parecen más hombres, y los hombres parecen más niñas. Tanta paranoia por evitar el sexismo nos ha llevado al otro lado, ahora sigue habiendo sexismo, pero ahora es al revés. Ahora las niñas ya no querrán ser princesas, no como las de antes, ahora quieren ser príncipes. Lo único que ha logrado el feminismo es que las mujeres quieran ser hombres.

Bravo !!!

Los niños, pobrecitos, son como una tabla de cera y se lo tragan todo: reyes Magos, religiones .... así los programamos

“Caperucita roja”, “La cenicienta”, “La bella durmiente”, “El lobo y los siete cabritos”, “El gato con botas”, eteteraaaaaa. Y nuestras vidas de haber nacido hoy serían diván de psiquiatra.


CENICIENTA

Ya era tonta el hada
que convirtió la calabaza en carroza de oro
y los ratones en lacayos vestidos de rojo.

En vez de mandar a Cenicienta
lejos
muy lejos,
al país donde no existen madrastras
ni hermanas envidiosas
ni ceniza que barrer,
la lleva a un palacio rodeado de murallas
con un príncipe estúpido
que busca el talento de su princesa
en el tamaño del pie
para atraparla
en un zapato de cristal.

Kepe-Zuri


Bilbao, 6-2-2010

En absoluto, los cuentos no son escritos por adultos sino que son tradición oral heredada de hace miles de años. Por algo son lo que son, otra cosa es que no se sepa apreciar.

La madrastra del cuento representa una dimensión de la madre en la vida real, la madre muerta otra, el hada madrina otra. No es opinión, es psicoanálisis (que sigue el método científico).

" Blancanieves habla de la envidia madre-hija, tal y como la perciben las niñas en edad de complejo de edipo, y de que lo mismo que hay una madrastra también hay un hada madrina (ambas simbolizando a la madre percibida de maneras distintas). ...." La madre de Blancanieves muere. El padre es viudo. La mala es la madastra. El padre esta missing. Y, sobre todo, los cuentos los hacen los ADULTOS y lo mismo las interpretaciones. Otra cosa es que sea para dar mensajes a los niños. Lo que falla de tu discurso , ya discutible en sí, es que no son los niños los que hacen los cuentos. Y la vida personal de algunos cuenteros da para muchas neuras ....

http://nelygarcia.wordpress.com. En las culturas pasadas los cuentos servían, para prevenir de los posibles peligros, además del placer de leerlos. Con la evolución de la sociedad, es lógico que los personajes de las historias, también lo hagan.

Estimado ricardo. Te recomiendo que leas "psicoanálisis de los cuentos de hadas" por Bruno Bettelheim. Los niños no miran a los cuentos de hadas desde una perspectiva tan superficial como los mayores; es esa superficialidad la que hace a los mayores creer que, porque a blancanieves o la cenicienta las salva un príncipe, las niñas van a crecer tontas e incapaces de valerse por si mismas y posiblemente víctimas del sexismo. Los cuentos de hadas hablan al subconsciente de los niños y les enseña, no un modelo de vida a seguir cuando sean mayores, sino las dificultades que conlleva ser pequeño y tener que crecer, el beneficio de lanzarse a progresar en su vida, el peligro de no hacerlo, y les da esperanza en que a pesar de que el mundo a veces parece injusto al final siempre hay justicia. A la madrastra de blancanieves le dan una muerte horrible, pero a los ojos del niño es proporcional al crimen cometido que era en efecto tratar de matar a blancanieves en dos ocasiones y en una de ellas en efecto conseguirlo (si no hubiera sido por un error suyo). Blancanieves habla de la envidia madre-hija, tal y como la perciben las niñas en edad de complejo de edipo, y de que lo mismo que hay una madrastra también hay un hada madrina (ambas simbolizando a la madre percibida de maneras distintas).

Los niños saben que los cuentos de hadas ocurren en un lugar muy muy lejano (ergo en otro mundo) y hace mucho tiempo (en el que las cosas eran distintas pero cuyo fondo todavía es valido). Los cuentos de hadas no inculcan sexismo ni violencia en los niños lo mismo que los niños saben que hoy en día no existen dragones ni la gente vive en castillos.

Ahora un poco de polémica: como muchos adultos ni nos preocupamos de cuan ignorantes somos a la hora de dar una opinión, lo que nos convierte en idiotas, no podemos aceptar que los niños son mucho mas listos que nosotros. Por eso solemos proyectarles nuestra propia inmadurez y concluir que debemos "protegerles" de su (en verdad nuestra) estupidez.

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“Como quien dice, acabamos de salir de la cueva. No se borran de un plumazo milenios de reparto rígido de papeles, de trogloditas que salían de caza mientras ellas recolectaban y cuidaban de niños y ancianos, de bravos guerreros y abnegadas esposas, de amas de casa confinadas al hogar y hombres que acaparan toda la vida pública, de burkas de todo tipo, de dotes, de pruebas del pañuelo”. Las reflexiones del autor sobre la relación entre los sexos en el siglo XXI publicadas en el blog Mujeres, recopiladas en un libro electrónico. Puedes comprarlo en Amazon y en Google

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