En su página en el sitio oficial de los Juegos Olímpicos de Londres 2012, la atleta Habiba Ghribi dejaba muy claro su objetivo: ganar una medalla. Lo consiguió. El 6 de agosto se convirtió en la primera tunecina en subir a un podio olímpico, obtuvo la plata en la prueba de 3.000 metros con obstáculos. Emocionada, dedicó su triunfo a los tunecinos, en especial a las mujeres, y al “Nuevo Túnez”. Pero, aparentemente, algunas partes del “Nuevo Túnez” no estaban listas para su logro. Al menos no para su ombligo.
Ocurre que Ghribi, de 28 años, vestía un traje deportivo que mostraba —además de su ya mencionado ombligo— su abdomen, piernas y brazos al desnudo. Un atuendo que no desentonaba con el de sus competidoras. Pero para los tunecinos más conservadores, poco más que “ropa interior”. “Túnez no necesita mujeres que corran desnudas”, anotó un indignado aficionado en Facebook. Otros incluso exigieron que se le retirara la nacionalidad.