
Mujeres de Malawi se reunen para debatir cómo construir un barrio mejor.
“En lugares donde no hay muchos recursos hay que echarle ingenio, y las mujeres son muy buenas en eso”. Una de las cosas que más le ha sorprendido a la arquitecta chilena Joan MacDonald en sus viajes por Latinoamérica, África y Asia es que son las féminas las que lideran los procesos de transformación de los tugurios (poblados pobres de chabolas en las ciudades) para convertirlos en barrios habitables y dignos. Y todo empieza por el baño. En ciertos países como la India, Pakistán o algunas zonas de Bolivia los habitantes del suburbio hacen sus necesidades en la calle, las vías del tren o a campo abierto. “Para las mujeres es muy duro hacer sus necesidades así, es peligroso y no tienen intimidad”, dice la especialista en programas de asentamientos humanos que está en España para impartir un curso sobre vivienda y pobreza en la Universidad Menéndez Pelayo.
Así que las mujeres empiezan por diseñar baños para sus viviendas o comunitarios. “Y tienen buenas ideas”, explica MacDonald. En una visita a uno de los proyectos en un campo de refugiados en Nepal, en el que está implicado el Servicio Latinoamericano, Africano y Asiático de Vivienda Popular (SELAVIP), que preside la arquitecta, eran ellas las que pedían la construcción de aseos en las escuelas para que las niñas no dejaran de ir.