Todd Akin, congresista republicano de Estados Unidos:
"A mí me parece que, por lo que he entendido a los médicos, el embarazo es muy raro. Si se trata de una violación legítima, el cuerpo de la mujer tiene formas de cerrarse. Pero asumamos que eso no funciona o algo: entonces creo que debería haber algún tipo de castigo, aunque debería ser contra el violador, no contra el bebé”.
¿Violación ‘legítima’? ¿Real? ¿Violación -sin más- no basta? Según las autoridades americanas, Violación: “Penetración, por leve que sea, de la vagina o el ano con cualquier parte del cuerpo u objeto, o penetración oral por el órgano sexual de otra persona, sin el consentimiento de la víctima”.
La gravedad de las palabras de Akin es directamente proporcional al número de preguntas que incita. ¿Se refería a violación legítima o verdadera? ¿Tenemos que debatir qué es una violación verdadera? Eso supone asumir que hay varios tipos de violación. Y que si la mujer se queda embarazada, que puede haber circunstancias en las que no tenga derecho a decidir qué hacer con el bebé. ¿Es suficiente su voluntad? ¿O debe estipularlo la ley?
Eve Ensler, actriz, escritora y víctima de una violación, le pide a Akin que se imagine que es una mujer violada y que “alguien que nunca ha tenido esa experiencia le dice que no tiene ninguna opción excepto quedarse con el producto de esa violación que está creciendo dentro de ti, en contra de tu voluntad, y que cuando nazca tendrá el rostro de tu violador, el rostro de la persona que ha destruido tu ser y que tendrás que mirar esa cara todos los días de tu vida y que serás juzgada duramente si no puedes amar ese rostro”. E insiste: “No sé si se puede imaginar nada de esto -la responsabilidad de su puesto sí requiere que pueda hacerlo- pero si quiere ahondar en ello, entonces entenderá que nadie puede tomar la decisión de tener o no tener el bebé excepto la mujer que está embarazada de él”.