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Mujeres

La atleta somalí que corrió entre todos los infiernos

Por: | 21 de agosto de 2012

La noticia en sí misma es suficientemente trágica: una atleta olímpica muere en una patera tras dejar atrás su país, Somalia, para buscar un futuro deportivo mejor. Ocurrió, al parecer, en abril de este año. Pero ¿qué vivió Samia Yusuf Omar antes de su momento de fama, en Pekín 2008? ¿Qué ocurrió después? ¿Cómo llegó a subir a una barca para intentar perseguir su sueño en Italia?

Samia alcanzó los titulares hace cuatro años por llegar la última en la prueba de 200 metros con una marca de 32,16 segundos, 10 más que la ganadora. El estadio se levantó en aplausos al atisbar a la atleta descolgada, de tan solo 17 años, y premió en ella el valor olímpico de la superación. Fue recibida en Mogadiscio con escasos honores. Ni siquiera su familia había podido verla correr. Pese al resultado, estaba pletórica: "Ha sido una experiencia bellísima. He llevado la bandera de Somalia y he estado con los mejores deportistas del mundo".

 

Pekín fue el Dorado durante los días en que escapó a la guerra civil que se inició en su país en 1991, el año en que nació. En la villa olímpica se olvidó de vivir hacinada (siete en dos habitaciones), de la dieta forzosa de pan y agua tantos días o de los insultos y golpes de los milicianos fundamentalistas que conseguían a veces abortar su entrenamiento. Dejó de ser la única cuidadora de sus cinco hermanos menores, y cambió por un tartán impoluto el estadio de Coni, repleto de baches.

La atleta había convivido con muchas más penalidades infligidas por el país cuya bandera esgrimió orgullosamente cuando llegó a la meta. Somalia era y es un torbellino bélico y político cuyas primeras víctimas son los ciudadanos y especialmente las mujeres.

Un desgraciado ranking publicado en 2011 situaba a Somalia como el quinto peor país del mundo para ser mujer. La propia ministra encargada de estos asuntos, Maryan Qasim, declaraba entonces: "Estoy sorprendida. Pensaba que ocupábamos el primer lugar".

La atleta que se sobrepuso al hambre y a la intolerancia, a contar solo algunos días con entrenadores aficionados, fue sometida, casi con total seguridad, a la ablación (prácticamente todas las niñas son mutiladas sexualmente). No solo le acechaban quienes la querían tapada y en su casa. Aquel informe, basado en las experiencias y valoraciones de más de 300 expertos, señalaba que las violaciones diarias son un hecho, así como el limitado acceso a la educación (Samia abandonó el colegio a los ocho años para cuidar de sus cinco hermanos al morir su padre por un proyectil en el mercado en el que trabajaba), recursos de subsistencia y atención sanitaria.

El mayor peligro para las mujeres, reconocía la propia ministra, es pretender ser madre. Si Samia se hubiesa quedado embarazada habría tenído el 50% de posibilidades de morir. "No hay cuidados previos al parto, ni hospitales, ni sistema de salud, nada".

 

El entusiasmo de la vuelta de Samia a Mogadiscio, tal y como recoge este reportaje de Al Yazira, firmado por Teresa Krug, se trocó rápidamente en ocultismo. Vivió de cerca un golpe mortal de Al-Shabab, el brazo somalí de Al Qaeda, y el miedo hizo que negase que era atleta cuando le preguntaban. Era el tiempo en que el grupo fundamentalista prohibió a todos los somalíes participar en deportes e incluso verlos por televisión. El estadio pasó a ser la base de la organización. La muerte en 2009 como consecuencia de las heridas en un atentado del ministro de Deportes, Suleiman Olad Roble, se llevó por delante lo que quedaba del Comité Olímpico Somalí.

La situación política había empeorado. En 2009 el nuevo gobierno federal de transición, encabezado por el islamista moderado Sheikh Sharif Sheikh Ahmed, es incapaz de evitar los enfrentamientos con Al-Shabab e Hizbul Islam y en noviembre apenas controla la periferia de la capital. La madre de Samia deja su trabajo de vendedora de fruta y verdura, el único sustento de los seis hijos. En diciembre se mudan a un campo de desplazados cercano a Mogadiscio. Pero las condiciones son tan inhumanas que deciden afrontar el riesgo de regresar a la capital.

En octubre de 2010 Samia se marcha a Etiopía, con la esperanza de encontrar un entrenador que la llevase de vuelta a unos Juegos Olímpicos. En abril de 2011, la atleta, visiblemente desnutrida (no ha podido correr en los últimos dos meses) consigue entrevistarse con el exolímpico Eshetu Tura. El medallista etíope no había oído hablar de la atleta somalí, pero acepta entrenarla.

Samia, de 20 años, toma tres autobuses todos los días para llegar a la cita de las 7.30. Vive con una tía. Pretende recolocar a su familia una vez que consiga ganar dinero como atleta. Pero su sueño es revivir en Reino Unido la experiencia de Pekín.

Londres 2012. En el desfile inaugural, la delegación somalí lleva una abanderada. No es ella. No ha conseguido su sueño.

Teresa Krug, la periodista que quiso escribir un libro sobre Samia, revela ahora que intentó convencerla en vano de que no abandonara Etiopía para viajar a Sudán y luego a Libia. La atleta no dio señales de vida hasta llegar a terreno libio,  "milagrosamente viva", en palabras de la reportera. Desde allí se comunicaron esporádicamente. "En su último mensaje me contó que había estado en la cárcel y muy mal físicamente, pero que en ese momento se encontraba bien". Eran los albores de 2012.

Su compatriota Abdi Bile, campeón del mundo de los 1.500 en Roma 1987, habló hace pocos días ante el comite olímpico somalí, que se felicitaba por el triunfo de Mo Farah, el niño llegado al Reino Unido con 10 años y convertido en doble medallista bajo la bandera británica.

Bile interrumpió la euforia: "Samia ha muerto. Ha muerto por llegar a Occidente. Tomó una patera en Libia que debía llevarla a Italia". La audiencia aplaude, como narra la escritora de origen somalí Igiaba Scego. Comparten el dolor. Cada familia tiene a alguien querido desaparecido en una barca clandestina. El mar fue el último infierno, el que Samia no pudo sortear.

 

 

Hay 32 Comentarios

gracias una vez más, Ana.
tristes coincidencias con la historia de Olurombí, 'la mas bella'... http://www.documaniatv.com/social/documentos-tv-la-historia-de-la-mas-bella-video_feb30faea.html

GRacias también a Ana Alfageme por interesarse y acercarnos a la realidad, a una historia tan humana. Nadie niega el interés mediático de las hazañas de Bolt o Mo Farah. Pero el mundo es más el de Samia que el de aquellos. Como si su sacrificio fuese menor. Y nadie se preocupa de contárnoslo. Gracias por el esfuerzo y por el riesgo periodístico que supone. Antes de que todo esto se olvide, quizá algún periodista de casta asuma el esfuerzo de intentar averiguar qué pasó por la cabeza de esta niña durante estos años para que tomase esas decisiones.

Qué fuerza tienen los sueños para movilizar de esa forma a una niña pobre y son apoyos. Un ser humano extraordinario. No soy capaz de dejar de pensar en las que tuvo que pasar. Qué injusto!, Qué mala suerte!. Qué pena!.

Murió luchando ese fue su sino, no es triste porque ella superó todo ella pudo hacerlo al final no le dió las fuerzas. Es un ejemplo a seguir da ánimos, otros teniendo todo se desaniman, ella lo enfrentó todo es una mártir de sus sueños una verdadera heroína murió en su ley luchando....nunca morirá .Samia , ya descansa lo diste todo y eso es unico e inigualable te amooo.....

Que pena...

Es una verdadera tragedia, desmoralizante por demás. No tengo palabras para expresar el dolor que me produce tanta injusticia social, tanta desigualdad , tanta ignorancia. esta muchacha ha pagado con su vida su espíritu de superación. Alguien que fue y pudo ser un orgullo para su país, un inestimable ejemplo a seguir. Que vergüenza que no hagamos mas como sociedad para evitar estas injusticias.

No encuentro las palabras para expresar mi indignación frente a un desenlace tan trágico. Samia representa la libertad y la igualdad al que tantas personas no tienen acceso por consecuencia de la hipocresía y el desprecio del hombre por el hombre. Su historia personal por momentos parece escrita por el mas retorcido de los guionistas de cine, resulta casi irreal comprender tanto sufrimiento y sacrificio en una sola persona.
Es muy triste, cuantas vidas más están ahora, hoy peleando su propia lucha, su propia y trágica realidad, siento vergüenza de ser hombre.

No me cabe en la cabeza lo que ha podido sufrir esta mujer, esto es realmente triste, no se ni que decir, todos somos culpables por creer que no podemos hacer nada para impedirlo, lo que tendriamos que hacer es obligar a nuestros politicos a tomar carta en el asunto o al menos a que hagan algo aunque entiendo que deberia ser una actitud tomada de forma global, hay que tomar consciencia de esta tragedia diaria de esta gente y dedicar algo de nuestro tiempo o dinero en ayudar a esta gente, yo por mi parte a partir de mañana voy a mirar de que forma puedo colaborar espero que haya alguien mas que se apunte, descanse en paz.

La historia de Samia me ha conmovido: es la de una verdadera luchadora, de una persona que siempre supo superarse a sí misma ante cualquier circunstancia, que nunca dejó de buscar su felicidad y perseguir sus sueños; una mujer con fé en si misma y en la vida. También es la historia de una mujer mártir de todos los males y vergüenzas de este cochino mundo. Esta mujer y la vida que vivió son una lección para tod@s, sobre nosotr@s y sobre el mundo.
Que en la muerte encuentre la paz que no conoció en vida.
Mi más sincera admiración para Ana Alfageme; me ha parecido una manera magistral de manejar y sacarle todo el jugo a la información. Admirable desde todos los puntos de vista. ¡Enhorabuena!

Opino igual que manu (ll.57) somos privilegiados por no vivir esta realidad como la de la atleta somalí. El comité olímpico puede mandar una "recomendación", tipo Derechos Humanos, solamente pero no creo que pueda hacer mas, en la política interior de este país.

Querida Bárbara, los estados fallidos no son aquellos que NO LLEGAN a estado.Fíjese, los estados triunfantes son el cáncer de la humanidad...¿no lo ha pensado?
salam

Y qué hace el COI a todo esto? Por qué no crea un programa de apoyo a los atletas de países rematadamente pobres donde personas como Samia pueden dedicarse a lo que tan bien saben hacer? En occidente ya están creados los mecanismos de esponsorización pero en estos países, no hay nada. Me temo que los del COI son una panda de chupópteros que mucho discursito y mucho espíritu olímpico pero van a lo que van, a llenarse los bolsillos. Y si luego esos atletas, los verdaderos protagonistas de los JJOO, tienen que volver a su infierno y no poder ni comer, a ellos se la suda. Tanto sponsor poniendo millones para todo este tinglado, pero cuando se van los focos, pronto se olvidan de todo.

Lo más triste es que esta noticia sólo aparezca en un Blog de El País y no en el periódico.

Descanse en paz esta pobre chica, victima de la sin razón de los de allí y los de aquí.

Las religiones,inventadas por los hombres para favorecer sus intereses,relegaron a las mujeres a seres secundarios,
sin derechos,obligadas a satisfacer la líbido de los hombres
y criar hijos.Me asombra ver que hay mujeres que predican
la religión que tanto las humilló.La religión es el cáncer de los pueblos.

Es cierto, Somalia no les interesa un carajo a los países "occidentales" (¡tampoco a los "orientales"!)... menos para exportarles un producto que se te olvidaba: las armas, esas llevan años y años suministrándoselas en cantidades masivas. Descanse En Paz Samia Yusuf Omar.


En Somalía, la mayor caracteristica en relación al occidente es que el occidente justamente evita "explotar" a Somalía eso es casi no comercia con ella (no es embargo, no tiene que ver con determinaciones gobernamentales, es que los empresarios no van a comerciar en un país sin leyes en la practica sin Estado, sin ninguna garantía) ni hay multinacionales allí. Eso es, justamente no hay ninguna "explotación", no el "comercio desigual explotadorío" ni hay las "multinacionales que esquilman. Las cosas deberían estar óptimas allí...
Si fuese culpa del occidente la miseria de la África, ello debería suceder en todos los lugares en que hubo colonialismo y semi-colonialismo del occidente, y ello no sucede, el Japón y los tigres asiáticos son hasta desarrollados, los países árabes petroliferos tienen bueno pib-per capita. La India y la China continanental están creciendo enormemente y mejorando sus condiciones sociales.
En la verdad DESDE EL INICIO, los contactos con el occidente solo mejoraron las condiciones, con comidas mas baratas y mejores técnicas sanitarias. El proprio crecimiento de población vino de eso, pueden ver en cualquier libro de Historia demográfica.

Un pensamiento y una lágrima para ti Samia.

El "problema" no es el Islam, como ha señalado uno. El PROBLEMA es la incompensión y la insoladaridad de lo que algunos llaman "Occidente", que únicamente se fija en aquellos países que no se someten a sus intereses.

El problema fue, es y será SIEMPRE el Islam. Mientras no comprendamos esto, seguiremos viendo esto.

Soy una estudiante brasileña que tiene la intención de escribir una tesis doctoral sobre los estados fallidos. El texto sobre la muerte de Samia me recordó por qué este tema me llamó la atención.

Osea que ahora la culpa es de Al qaeda, no? sin duda alguna son una enfermedad para sus propios ciudadanos pero conmo alguien dice en el foro hubiera pagado los mismo un avión o una patera.El sistema de Visados de Europa es RACISTA e Inhumano Y ESTE ARTÍCULO una muestra de HIPOCRESIA.

El COI es uno de estas organizaciones internacionales ricas . ¿Por qué no la ha apoyado? ¿Por qué El País no contacta al COI pidiendo una explicación? El mundo perdió una atleta porque no recibió apoyo alguno. Al final los discursos en las ceremonias de apertura y clausura son vacios de valores cuando pasa al mundo real.

Esta mujer probablemente pagó por la patera lo mismo que hubiera pagado si se le hubiera permitido tomar un avión. Si realmente queremos acabar con estas tragedias, hay que acabar con el discriminatorio sistema de visados y facilitar la libre circulación con dignidad y humanidad. De otro modo no haremos otra cosa que verter lágrimas de cocodrilo.

Me gustaría saber donde estaban los de Nike. Tan dispuestos a convertir a esta pobre chica en una modelo que diese publicidad a su marca durante la cita olímpica para luego abandonarla completamente. Maldito sea este injusto y grosero sistema en el que vivimos.

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“Como quien dice, acabamos de salir de la cueva. No se borran de un plumazo milenios de reparto rígido de papeles, de trogloditas que salían de caza mientras ellas recolectaban y cuidaban de niños y ancianos, de bravos guerreros y abnegadas esposas, de amas de casa confinadas al hogar y hombres que acaparan toda la vida pública, de burkas de todo tipo, de dotes, de pruebas del pañuelo”. Las reflexiones del autor sobre la relación entre los sexos en el siglo XXI publicadas en el blog Mujeres, recopiladas en un libro electrónico. Puedes comprarlo en Amazon y en Google

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