Prohibir para proteger, parece ser la nueva máxima del Gobierno de Nepal. El país, con un 30% de desempleo, ha prohibido a las mujeres menores de 30 años emigrar en busca de trabajo al Golfo Pérsico. La medida pretende evitar que las jóvenes, que habitualmente trabajan como empleadas del hogar, sufran de abusos y malos tratos en lugares como Arabia Saudí, Kuwait, Emiratos Árabes Unidos o Qatar. La "solución" propuesta por el Ejecutivo, sin embargo, ha sido recibida por la comunidad internacional como un retroceso en los derechos de la mujer.
Hasta hace dos años existía en el país del Himalaya una norma que negaba a las mujeres la posibilidad de trabajar en cualquier país de Oriente Medio. La ley, que estuvo vigente durante 12 años, fue abolida después de que una nepalesa se suicidara en Kuwait, abrumada por los abusos de su empleador. Han pasado dos años desde el fin de ese veto, y las autoridades vuelven a creen que prohibir es proteger.