Maysun Qawasmi tiene una misión poco menos que imposible,
pero sabe que cuenta también con algún que otro viento a su favor. Aspira a que Participando Podemos, la primera lista electoral palestina compuesta
exclusivamente por mujeres, triunfe este mes en las municipales. Su reto es
doble. La lista femenina de Qawasmi se presenta en Hebrón, la mayor ciudad
palestina y probablemente también la más conservadora. Qawasmi es además una
candidata independiente. Es decir, no cuenta con el respaldo de ninguno de los
dos grandes partidos –Fatah y Hamás- que dominan la vida política de los territorios ocupados.
Sin padrinos y en medio de un clima social nada favorable para los derechos de las mujeres, a sus 43 años Qawasmi ha decidido, no obstante, lanzarse a la carrera electoral. Se ha propuesto participar en el proceso de toma de decisiones. Quiere tocar el poder que hasta ahora se reparten casi en exclusiva los hombres. Una vez dentro, aspira como cualquier político a cambiar la realidad que le rodea.
A su favor cuenta con una voluntad de hierro, visibles toneladas de ilusión y un electorado harto de políticos incapaces de cumplir sus promesas. Sentada en el salón de su casa, descansa y bebe naranjada, después de un día de puerta a puerta con los votantes. Viene de visitar una fábrica de plásticos. “¿Sabe qué me han dicho los trabajadores? Que van a votarme por ser mujer, que hasta ahora los políticos varones han sido incapaces de hacer nada por ellos”.
El de 20 octubre es la fecha prevista para al celebración de las elecciones municipales palestinas. En Hebrón, la cita resulta especialmente importante, porque los votantes no han pisado las urnas desde hace 36 años. Por eso, -si terminan por celebrarse- y porque no hay encuestas fiables que valgan, el resultado está rodeado de misterio. Nadie sabe muy bien por dónde respiran los votantes.