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Mujeres

El machismo al otro lado del espejo

Por: | 10 de junio de 2013

MercedesFernandez-Martorell

Varias revistas femeninas rehusaron entrevistar el pasado día 5 de junio a la antropóloga catalana Mercedes Fernández-Martorell tras la presentación de su novela Ideas que matan en la Feria del libro de Madrid. "Causa cierto rechazo que mi investigación se centre en los agresores en vez de en las víctimas", explica la autora. Pero la principal aportación de su investigación es precisamente esa, poner el foco en los desencadenantes de la violencia machista, en analizar qué factores llevan a los hombres a maltratar y por qué ni la educación ni la cultura o el nivel socioeconómico son eximentes para estas conductas. Es el maltrato desde el otro lado del espejo. Es Alicia intentando dirimir las razones que llevan a la reina de Corazones a actuar como lo hace.

En 2001 el Senado reclamó la presencia de Fernández Martorell para realizar un informe sobre la violencia de género. Fue entonces cuando se dio cuenta de que sabemos mucho de las víctimas, de los mecanismos que se desencadenan en ellas o de cómo reacciona la sociedad, pero sabemos poco de los maltratadores. Comenzó así un trabajo de campo que le ha llevado a asistir a más de 700 juicios por maltrato y a realizar más de 30 entrevistas a hombres condenados por esta causa. "Cuando iba a los centros de la mujer a veces me recriminaban que me interesara más en los agresores que en las víctimas, pero creo que hay que saber las causas que llevan a los hombres a comportarse como asesinos. Porque nadie nace asesino y nadie nace víctima".

El trabajo de campo se ha convertido ahora en un ensayo novelado que concluye que los maltratadores agreden a sus parejas como una forma de compensación social. "Los patrones sociales heredados consideran que los verdaderos aliados de los hombres son otros hombres y la mujer es una persona de segundo orden, dependiente de ellos", defiende la antropóloga. "Pero si el hombre tiene conflictos con sus congéneres, no importa su nivel educacional o cultural, usa a la mujer para compensar su hombría, imponiendose a ella. El maltratador tiene también una dependencia hacia su víctima, porque el maltrato es su instrumento para sentirse bien y recompensar todo lo que le va mal".

Fernández-Martorell insiste en que los esquemas sociales heredados por ciertas políticas o religiones son la causa de este patrón: "La mujer ha interesado como madre o como esposa, pero no su libido o su personalidad". Nadie nace asesino ni borrega. Nos construimos como individuos en el marco de una sociedad que necesita madurar". "Las mujeres sufrimos desde los años 60 una evolución que nos ha hecho más libres, ahora son los hombres los que tienen que romper con sus barreras, y no reírse de los chistes ofensivos hacia las mujeres y atrever a enfrentarse a otros hombres" arguye la autora.

Esta antropóloga acepta ciertos avances en los últimos años, pero incide en que la clave está en "amar y ser amado sin sufrir y hacer sufrir". Esto supone, a sus ojos modificar las relaciones que se asientan sobre el "modelo establecido desde el poder patriarcal".

Mercedes Fernández sabe que la polémica está servida con su investigación, pero no la entiende bien. "Yo solo expongo las ideas que llevan a un hombre a maltratar. No voy a justificarles, pero tampoco podemos obviarles, porque son la base del problema". El periodista Boris Izaguirre, que la acompañó en la presentación lo recalcó: "El libro se titula Ideas que matan y no Hombres que matan". Quizás, para terminar de comprender porqué en países civilizados se sigue ejerciendo la violencia de género sea necesario ver la realidad completa, sin miedos ni prejuicios, a ambos lados del espejo.

Hay 95 Comentarios

En España salimos, por semana. a una víctima mortal por violencia machista (de promedio). ¿Alguien sabe a cuántas salen los demás países de la UE? Sería un buen dato para saber por dónde andamos en este asunto lamentable. E igual nos llevamos una sorpresa, la de dar con una especie de constante genérica, independiente del nivel de renta.

Publicado por: pacofol | 10/06/2013 10:45:16
Aunque estoy básicamente de acuerdo en que la sociedad debe premiar a quien actúa en los parámetros del bien, no podemos olvidar que la bestia (¡maldita testosterona!) acecha y no basta con castigar a los responsables. Hay que seguir insistiendo en las causas del problema (no veo mucho de nuevo en las tesis de esta señora, pero sí una posición científica sana: mirara todos los ángulos para responder de forma global. Y evitar los prejuicios contra las segundas oportunidades y ese frase lapidaria de que nadie cambia) y retomar las campañas en los colegios para hacer reflexionar a los jóvenes, sobre todo a ellos, en torno a sus comportamientos para romper la espiral que relaciona hombre y violencia.
Y nada hay más repugnante que las expresiones que se dieron en torno a un jugador de fútbol del Betis que agredió, presuntamente, a su exnovia, y cómo muchos jugadores, la directiva y los aficionados proferían frases exculpatorias y pedían su reingreso en el equipo, algunos amparándose en que era muy importante para el club. Lo lógico hubiera sido manifestar repugnancia por tales comportamientos, exigir que se le apartara del equipo y, en todo caso, lamentar que un hecho como ese pudiera interferir en la marcha del equipo en el campeonato. Nadie es culpable mientras no se demuestra lo contrario, pero en casos como estos es necesario establecer unas buenas medidas cautelares que impidan la desgracia y el crimen.
No me siento ofendido por relacionar crímenes y hombres, la historia y los datos demuestran que son conceptos muy relacionados, no sólo en el ámbito doméstico, sino en el de las relaciones entre seres humanos, donde ha predominado la visión del enfrentamiento y la gloria de la batalla. Por eso era necesario que, poco a poco, la historia basculara hacia el reconocimiento de la víctima, como se ha producido en los últimos años, lo cual no quiere decir falsear los datos, sino interpretarlos con otras gafas para proyectar otros valores.

Con toda cordialidad para RAUL(*) (que contestaba a frg):


"Porqué" es un sustantivo ("desconocemos el porqué...").

"Por qué" es un pronombre interrogativo. Ello no quiere
decir que "pregunte nada". Los pronombres nunca preguntan nada. Las interrogativas pueden ser directas (con signos de interrogación) o indirectas, como por ejemplo la que aparece en "para terminar de comprender porqué en países...".

Conclusión: está mal escrito y El País haría bien en
corregirlo.


(*) Las mayúsculas no eximen del uso de la tilde (aunque EL PAÍS haya sido EL PAIS durante años).

Os dejo un breve relato sobre esos comportamientos "viriles" que esconden actitudes sutiles y suelen desembocar primero en malos tratos psíquicos y posteriormente físicos. El fichero se llama LA NOCHE SE HABÍA ADUEÑADO DE LA LUZ

Fue machista y dogmático (creyendo quizás que así se apoyaba a la causa de la mujer) el haber reprochado a esta autora que se interesase por las motivaciones de los maltratadores, y también lo es rehusar entrevistarla. Esta actitud ha apartado a muchas mujeres (y hombres) de cierta tradición del (auto-denominado) feminismo. Por eso el término "feminista" a veces ha resultado incómodo a algunas mujeres.

Creo que esta muy bien hecho el trabajo de Mercedes Fernandez-Martorell, es evidente que muchos hombres se comportan como esta señora refleja en su libro, lo que no se si refleja es que ocurre cuando un hombre es maltratado a diario por su pareja y este estalla contra ella, de esto tambien deberia hablarse para que quedara constancia que tambien el origen de parte del matrato de los hombres hacia las mujeres parte de un maltrato previo de la mujer hacia el hombre, esto creo que es buena parte de las causas por maltrato que suceden, y con esto no justifico el maltrato que ningun hombre haya hecho a ninguna mujer, si una mujer te maltrata lo que hay que hacer es dejarla y apartarse de ella, nada más.

No entiendo el el rechazo hacia esta mujer y lo que estudia. En torno a los malos tratos siempre hay un posicionamiento vergonzante. En mi infancia era normal que mi padre nos pegara, que fuera agresivo con los hijos y era normal y era lo que se hacía. De pronto lo que hacía con tanta normalidad mi padre pasa a llamarse malos tratos. Los varones no entienden la figura y no me extraña. Los malos tratos fueron también propinados por mujeres. Eran mujeres las que encargaban palizas si sus hijos no se portaban como debían. O sea, lo que en tiempos se consideró pedagógico hoy se conoce como "mal trato". Son generaciones enteras de hombres y mujeres los que se han educado en el mal trato y han tratado así a sus hijos. Que a estas horas no se sepa qué es lo que tienen en la cabez el maltratador o la maltratada....¡buf! ¡apesta! Detrás de los malos tratos hay algo que la sociedad civil no quiere aceptar y es que el recurso a la violencia se enseña y se aprende en las familias. Sorprendentemente la sociedad aún no se ha enterado de cuantas veces está codificando violencia y maltrato para la resolución de ciertos conflictos. Así que del maltratador ni siquiera se puede hablar. Ni siquiera se puede decir que en los pares maltratador-maltratada, ambos han sufrido malos tratos y se alinean así, porque así lo quiere la sociedad. Qué tal si hablamos de frustaciones, carencias afectivas, gente que solo ha concocido los golpes como expresión afectiva humana?

Necesitamos mujeres valientes, como Mercedes Fernández Martorell, que investiguen y divulguen los problemas sociales que se originan en las convivencias sean del grado que sean.
Hemos de salir de esa modorra tan siniestra a la que nos tienen acostumbrados los sistemas de gobierno paternalistas donde no se valora a la persona humana, sino a su sexo. Si los dos géneros tienen sexo, los dos géneros lo tienen que disfrutar.

Me parece genial que alguien haya profundizado mas en el tema y haya acudido a una perspectiva olvidada, que es la de el origen de la violencia del agresor. Efectivamente, estoy de acuerdo en que los maltratadores actúan así por compensación y para resolver sus frustraciones de no ser nadie o ser ninguneado o sometido por otros hombres superiores a ellos. Ahora bien, creo que sería fundamental comprender que existe una violencia generalizada y latente en la sociedad por la forma en que los seres humanos vivimos en el S. XXI, y que el maltrato a mujeres no es mas que la forma en que algunos hombres la canalizan -como otros lo hacen siendo ultras en el fútbol, o en grupos radicales violentos-por ser acorde a los valores machistas que han recibido. Pero esa violencia generalizada social y la especial que se sufre con el maltrato también las mujeres la exteriorizan en otros ámbitos, con agresividad verbal o incluso física. Pretender que el machismo es el origen y el fin de la violencia que sufren las mujeres es un grave error: Al contrario, la violencia está en la sociedad, lo que ocurre es que los machistas la canalizan así, contra la mujer, y los que no lo son lo hacen de otra manera. Hay violencia de hijos contra padres y abuelos, y de madres contra hijos pequeños (Hemos visto casos incluso de asesinato de los pequeños por sus madres), de compañeros/as de trabajo contra sus propios compañeros/as, y por supuesto de hombres contra mujeres y contra sus hijos. Pero falla una visión global de esa violencia, ya que no es que el machismo sea el problema general y las otras violencias simples excepciones. El problema es que vivimos en una sociedad violenta en que el mensaje muchas veces parece ser que hay que ventilar la frustración contra quien puedas, contra quien te sea inferior. Y nadie ataca esa causa última, sino el efecto llamativo. En el machista, el efecto llamativo es que la proyecta sobre las mujeres y la que tiene la desgracia de estar a su lado en particular. Por supuesto hay que erradicar esa escala de valores retrógrada, pero ¡ojo! sino no se erradica también la violencia latente que la impulsa, lo único que ocurrirá es que se dejará de proyectar sobre las mujeres para pasar a proyectarla sobre otro grupo, sean los inmigrantes, los hijos, los ascendientes o quien sea. Y que fallaremos en erradicar esas otras formas de violencia menos llamativas, pero igualmente graves.

Su "lívido". Dios mío, qué periodistas tenemos, que ya no saben ni escribir. Será su libido... Basta con entrar en la web de la Real Academia, que dice lo siguiente:

libido.
(Del lat. libīdo).
1. f. Med. y Psicol. Deseo sexual, considerado por algunos autores como impulso y raíz de las más varias manifestaciones de la actividad psíquica.

lívido, da.
(Del lat. livĭdus).
1. adj. amoratado.
2. adj. Intensamente pálido.

A corregir toca.

Para reducir el número de crímenes suele ser bueno reducir antes el de criminales, y para esto nada es mejor que comprenderles. El trabajo de la Sra. Fernández Martorell va en la buena dirección, conocerles para detectarles y detectarles para neutralizarles, y eso es bueno y saludable, porque la sabiduría es siempre beneficiosa. Quienes la ningunean sólo demuestran una estulticia lamentable.

Para frg:
En la frase "para terminar de comprender porqué en países..." ese "porqué" se refiere a la causa, razón y está correctamente escrito. No pregunta nada.
Atentamente.

"Los patrones sociales heredados consideran que los verdaderos aliados de los hombres son otros hombres y la mujer es una persona de segundo orden, dependiente de ellos" Creo que lo que escribe Mercedes Fernández-Martorell es totalmente correcto y es bueno mirar el otro lado del problema, porque son dos caras de la misma moneda. El maltratador también existe, no sólo la víctima del maltrato. Que se le nombre y que se muestre el problema sólo significa que el problema existe, que el maltratador existe, que tiene su historia y su origen. Y el origen del mal es el patriarcado, tanto para el maltratador como para la vcitima del maltrato. Pienso leer el libro, me resulta sumamente interesante.

Vengador JustiZiero:
Se escribe "libido".
"Líbido" NO existe en castellano.
Atentamente.

"hay que saber las causas que llevan a los hombres a comportarse como asesinos" Esta frase hace daño a la vista. Solo comentar que soy hombre y no soy ningún asesino. Que la inmensa mayoría de los hombres no son asesinos. Vaya una forma de intentar entender las causas del maltrato, generalizando y aplicando todos los tópicos. No hace falta entender nada. Contra los asesinos y maltratadores, represión, contra los que no han hecho nada respeto.

Muy interesante, pero ¿puede haber más faltas?

Un "por qué" junto y con acento cuando es interrogación, una esdrújula sin tilde, mayúsculas cuando no tocan, etc. Luego está eso de que a veces me da por poner los dos apellidos con guión y, por tanto, solo es uno, a veces sin, a veces solo el primero.

La verdad es que El País ha perdido mucho en calidad periodística y lingüística en el último año y medio.

Los "soldados", "proxenetas", "mafiosos" cazan y se dan "ardor guerrero" y "virilidad" violando mujeres, niñas y hasta bebés (Congo). Algunos niños son obligados a seguir tales patrones de comportamiento para hacerse "viriles", en lugar de verlo como lo que es: temor al jefe y pura cobardía.
Lo que no se es capaz de defender (trabajo digno) se "compensa" humillando prostitutas, etc.

No entiendo yo tampoco porqué ha habido rechazo y que se hayan negado a entrevistar a Mercedes F-M. Cuanto más sepamos sobre las causas más posibilidades tendremos de detectarlas y, por tanto, combatirlas. El mundo al revés. Saludos.

"LÍVIDO". ¿Pero es que en El PAís ya no hay correcttoes?

http://nelygarcia.wordpress.com. Todos sabemos que la mujer, es la sufre dolor, que el maltratador utiliza, para esconder su cobardía ante la vida y ante sus semejantes. La erradicación más eficaz, se obtiene con una educación en la que todos los hombres participen, con sinceridad habiendo asimilado, la inutilidad de ese comportamiento y “efectivamente”, la veracidad se reconoce cuando los chistes machistas no les hagan reír.

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“Como quien dice, acabamos de salir de la cueva. No se borran de un plumazo milenios de reparto rígido de papeles, de trogloditas que salían de caza mientras ellas recolectaban y cuidaban de niños y ancianos, de bravos guerreros y abnegadas esposas, de amas de casa confinadas al hogar y hombres que acaparan toda la vida pública, de burkas de todo tipo, de dotes, de pruebas del pañuelo”. Las reflexiones del autor sobre la relación entre los sexos en el siglo XXI publicadas en el blog Mujeres, recopiladas en un libro electrónico. Puedes comprarlo en Amazon y en Google

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