30 agosto, 2007 | 23:58
Vuelo de larga duración
En los vuelos de larga duración se produce un efecto muy curioso. A partir de las diez o doce horas de vuelo, el personal se empieza a revolucionar, parece como si existiese un tope biológico para la permanencia de un humano en el interior de un avión, a partir del cual, empezamos a perder la razón, a unos les da por ponerse a comprar cachivaches sin sentido en el “duty free”, a otros se les ocurre hacer una guerra de almohadas.
En mí, el efecto es parecido al de un par de buenas cervezas de abadía, cosquilleo en la punta de los dedos, parpados pesados y sonrisa estúpida sin motivo aparente. Vamos, una especie de borrachera ligera que me permite pasar las últimas horas del viaje bastante más relajado que las precedentes.
Comenzamos esta singladura alrededor de gran parte el globo terráqueo el miércoles a la una del mediodía, hora local de Osaka. Nada más aterrizar en nuestra primera escala, Singapur, todos estábamos pendientes de los móviles, para conocer los resultados del día en el campeonato. No hubo mucha suerte, en mil quinientos estuvimos discretos, en triple Carlota se quedó a solo unos centímetros de la calificación, en uno de los concursos con más nivel del campeonato y Mercedes (Chilla), nuestra lanzadora de jabalina, medallista de bronce en el europeo del año pasado, no tuvo su día.
Para ser sinceros, el ánimo de los que regresábamos a casa, se vio afectado por las malas noticias, aún siendo un deporte individual el sentimiento de grupo dentro de la selección es muy elevado.
La diosa Fortuna no se ha dignado a mirarme ni siquiera de refilón en este viaje, no solo por los tres roscos, como denominamos los intentos nulos en el argot atlético, la lista de despropósitos es bastante larga. En el vuelo de ida, parecía que tanto el ocupante del asiento contiguo a la derecha, como a la izquierda, como el de delante, tenían un complot premeditado con nocturnidad y alevosía para hacerme el trayecto lo mas inconfortable posible.
Imaginaros mi humanidad, de 186 centímetros de altura y 135 kilos de peso, enlatada en un asiento de clase turista y con un muchacho clavándome el codo en los riñones por la derecha, una abuela apoyándose para dormir en mi hombro por la izquierda y cómo no, la de la fila anterior con el respaldo del asiento en posición horizontal. Estuvo a punto de darme un ataque de claustrofobia, pero al final hice una sesión de relajación y fuí capaz de abstraerme de la situación.
No voy a seguir contando penas, que me pongo muy negativo, además también ha habido cosas positivas en este viaje, estoy siendo demasiado crítico con la pobre diosa, que bastante me aguanta. Por ejemplo, en los desplazamientos dentro de la ciudad era bastante frecuente eso de llegar y besar el santo, y no por que las cadencias de los medios de transporte fuesen elevadas, no, en más de una ocasión llegue a una cola que llevaba mas de veinte minutos esperando un autobús y a los quince segundos de llegar yo, el susodicho doblada la esquina de la calle. Y me sucedió demasiadas veces como para ser una coincidencia.
Y después de treinta y nueve horas de viaje por fin estoy en casa, todo es agradablemente reconocible, hasta el pequeño desorden que siempre impera en las casas que son realmente vividas, es en este momento algo reconfortante. Pero ¿que habrán hecho mis compañeros hoy en el extremo oriente? Eso lo dejo para mañana porque si no, mis ojos se van a secar definitivamente y eso no debe ser muy saludable.
Pues bienvenido a casa, Manolo. El lado positivo es que te has perdido la indignante realización de la tele japonesa de la jornada de hoy. Ver a Saladino dando saltos sin saber "oficialmente" por qué detrás de los atletas que iban a correr el 200 ha sido cabreante a tope. Y más tener luego que esperar media hora para ver los saltos de la última ronda... Que descanses y gracias por tu blog estupendo.
Publicado por: ElPerez | 31/08/07 en 1:14
bueno bienvenido de nuevo a tu pais .a tu casa.tee quereemos mucho......
Publicado por: juan hernandez belchi | 31/08/07 en 11:26
¿Le estás cogiendo gustillo? Pensaba que el blog había terminado con el post anterior.
http://madreidiota.blogspot.com
Publicado por: Beta | 31/08/07 en 17:38
Suerte en las olimpiadas de Pekin. Un abrazo, Manolo, desde el sur.
Publicado por: Cam367 | 01/09/07 en 16:20
El vuelo es la acción de volar: cualquier movimiento a través del aire generado por elevación aerodinámica o flotabilidad aerostática. También recibe el nombre de vuelo el desplazamiento de las naves espaciales más allá de la atmósfera terrestre.
Volar es desplazarse a través de un espacio tridimensional, con movimientos vectoriales o relativos en cualquier sentido. Ej.: los paracaidistas durante la caída libre, aunque van siempre hacia abajo, vuelan a través del espacio de forma relativa.
Diego Marín Aguilera, inventor español, es considerado el primer que voló en la historia.
Publicado por: Generic Viagra | 21/12/09 en 22:41